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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-03-2019

Entrevista a Anna Miarro, psicloga clnica y psicoanalista
Impedir zarpar al Open Arms para salvar vidas es una prctica genocida

Patricia Simn
La Marea

La psicoanalista Anna Miarro encuentra muchas similitudes entre el trauma de las familias de los desaparecidos de la Guerra Civil y la dictadura franquista, y el del entorno de los migrantes ahogados en el Mediterrneo.


La psicloga clnica y psicoanalista Anna Miarro dirige, junto a su colega Teresa Morandi, la investigacin Trauma psquico y transmisin intergeneracional para la que han entrevistado desde 2004 a cientos de vctimas directas y descendientes de la Guerra Civil espaola, la dictadura y la Transicin. Un periodo que definen de catstrofe social siguiendo la teora de la psicoanalista Janine Puget sobre los efectos subjetivos del terrorismo de Estado cometido por la dictadura argentina. Su conclusin, como la de otros estudios parecidos realizados sobre la Alemania nazi, la Francia ocupada, o las dictaduras del Cono Sur, es que los traumas provocados por las torturas, los asesinatos, las desapariciones, los encarcelamientos y la represin que se alarg durante 40 aos, se reproducen hasta en las siguientes cuatro generaciones.

Conversamos con ella sobre las semejanzas en trminos de salud mental que encuentra con la catstrofe que estamos viviendo en el Mediterrneo por la poltica de cierre de fronteras.

Muchas de las familias de los migrantes que mueren o desaparecen intentando cruzar el Mediterrneo nunca saben qu fue de ellos. Los gobiernos europeos no slo no facilitan la identificacin y repatriacin de sus cadveres sino que, ni siquiera, suelen comunicarles su defuncin. Qu semejanzas encuentra entre el trauma generado por este tipo de desapariciones con las cometidas por las dictaduras espaolas o latinoamericanas?

Es claramente comparable porque la desaparicin de una persona es como si, aparentemente, no hubiera existido. Las familias de los migrantes estn viviendo una catstrofe que les provoca un trauma que no pueden sanar porque no pueden hacer el duelo. Cuando tienes un familiar en un cementerio te puedes imaginar cmo le metieron en el nicho o si lo incineraron. Pero los padres y madres de los desaparecidos no pueden imaginar lo que ocurri, por mucho que les digan que se ahogaron en un naufragio. Tampoco tienen la oportunidad de reconocer sus cuerpos, con lo cual slo les queda exaltar la aoranza e instalarse en el silencio. Ya lo dijo Videla: Si no estn, no existen, y como no existen, no estn. Los desaparecidos son eso, desaparecidos; no estn ni vivos ni muertos; estn desaparecidos.

T puedes decir que han desaparecido o muerto ms de 35.000 personas en el Mediterrneo desde 1993, pero no sabemos sus nombres, no se ha acompaado a las familias, y hay una negacin institucional: ni el Estado espaol, italiano o malts reconocen su responsabilidad. Todo esto genera mucha confusin y un efecto desestructurante en los progenitores, que no saben qu tienen que aceptar cuando un hijo desaparece porque no tienen datos ni nada a lo que agarrarse. No se ha hecho nada: es como si se hubiesen esfumado, como si no hubiesen existido.

Han pasado 30 aos desde que apareci el primer cadver en una playa espaola por el naufragio de una patera. Ya son dos generaciones golpeadas por las polticas homicidas de la Europa Fortaleza. Por qu etapas pasan las familias afectadas?

Son personas que como resultado de esta catstrofe del Mediterrneo, equivalente a una guerra, enferman. Lo que aparece primero tras la tragedia es la negacin, por eso las familias continan buscando a sus seres queridos, como muchos supervivientes de la Guerra Civil que pensaban que sus desaparecidos se haban exiliado. No se quiere creer, y es entonces cuando aparece la rabia y la impotencia.

Despus llega el silencio en el que suelen sumir ante la falta de un acompaamiento psicosocial. Un silencio que es una metfora de todos los horrores sufridos: sociedades muy pobres y muy rotas por el dolor de siglos en las que los ms vlidos y valientes se lanzan para mejorar sus vidas, y a los que los pases occidentales les rompen lo ms importante que tenemos: lo humano.

Estos nufragos muertos colocan sus comunidades de origen en un exilio forzado de la palabra, porque slo el silencio pueden narrar lo que no tiene palabras para ser explicado, como es lo ms esencial: la prdida de la vida humana. Impedir zarpar al Open Arms para salvar vidas es una prctica genocida. Y con ella, estn repitiendo la historia: Espaa, Malta, Italia y la Unin Europea son los vencedores, los amos que deciden si recogen o no a los que estn en el mar, a los esclavos.

Muchas de las personas que migran lo hacen siguiendo a familiares o vecinos, lo que significa que hay ciudades, barrios y pueblos especialmente golpeados por este fenmeno de las desapariciones. Cmo afectan comunitariamente estas prdidas?

Este tipo de catstrofes ponen de manifiesto la paradoja de la condicin humana, que al mismo tiempo que construye y crea cultura, es capaz de la destruccin y la barbarie ms graves. Generan un trauma que se transmite ms all de la generacin que lo ha vivido en primera persona. La primera guarda silencio porque no hay palabras para nombrar la prdida: crean una especie de cripta donde van encerrando todo lo que no pueden decir. Y adems es una generacin que se queda paralizada porque con estas desapariciones tambin le han robado su identidad.

La segunda generacin crece conviviendo con una especie de fantasma, observando la tristeza del padre o la madre. Nios que se hacen adultos vindoles llorar o emocionarse ante determinadas situaciones, sin que sean capaces de explicarles la causa. Esos hechos pasan entonces del orden de lo indecible a lo innombrable.

La tercera generacin ignora la existencia misma de un secreto, pero s sufre sensaciones que le parecen complicadas o inexplicables y las consecuencias de ese duelo irresuelto. Estaramos en el plano ya de lo impensable. Y en la cuarta generacin estamos viendo que aparecen sntomas fsico y psquicos cuyo origen no se entiende: tristeza infinita, depresiones graves, mucha dificultad en el funcionamiento social, conductas autodestructivas. Estas son tambin las consecuencias, a largo plazo, de los crmenes de lesa humanidad. Y cuando no se permite salir a barcos para rescatar personas es un crimen expresamente planificado por un Estado y es un crimen contra la humanidad.

La escritora colombiana Piedad Bonnett escribi el libro Lo que no tiene nombre, un ejercicio precisamente destinado a poner palabras al suicidio de de su hijo. Su colega Hctor Abad Faciolince lo defini as: He aprendido con este libro despiadado de Piedad que no hay consuelo. Y que sin embargo vale la pena escribir que no hay consolacin. Por qu vale la pena? Creo que vale la pena de decirse, de escribirse, porque es verdad. Cul es la terapia ms eficaz para abordar este trauma comunitario?

La palabra, que es salud, poder dar testimonio. Por eso, creamos los Grupos de palabra y transmisin, en los que reunimos a personas de distintas generaciones vctimas de la Guerra Civil. Las de la primera generacin comparten sus recuerdos, que haban estado silenciados. Tenemos una sociedad sobremedicada: mujeres de 80 aos que suean que les vienen a buscar, que las estn bombardeando, y el diagnstico es que estn paranoicas, cuando lo que estn haciendo es recordando vivencias de su infancia. No las escuchan y las sobrecargan con farmacologa. Cuando vienen a las reuniones y comparten sus recuerdos y son escuchadas por otras personas, estos pasan al plano de los hechos, a ser verdad, y dejan de ser txicos. Y las siguientes generaciones que los escuchan estn poniendo imgenes y palabras a eso con lo que haban crecido que era indecible, fantasmas. Conversar entre ellos y ellas es lo ms sanador.

Qu debera hacer el Estado ante el trauma provocado por la catstrofe franquista y la del Mediterrneo?

Los gobiernos tienen que investigar, dar una atencin especial a las vctimas, reconocer su responsabilidad en todo lo que les han quitado y acompaarlas en ese duelo que ha sido demorado.

Fuente: http://www.lamarea.com/2019/03/01/impedir-zarpar-al-open-arms-para-salvar-vidas-es-una-practica-genocida/

 


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