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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-03-2019

Hait y Venezuela, el doble rasero

Jesus Gonzlez Pazos
Rebelin


Es posible que con el ttulo de este texto simpatizantes y detractores del proceso venezolano piensen con cierto automatismo que ste jugar a favor de dicho proceso.

Sin embargo, nada ms lejos de la intencin verdadera. La campaa meditica y poltica desarrollada en estas ltimas semanas contra el gobierno de Nicols Maduro, que tiene sus primeros pasos con el inicio del siglo y los cambios profundos en Venezuela, ha logrado estereotipos y condenas a priori ante la ms mnima sospecha de cuestionamiento a la misma. De hecho, posiblemente alguno ya no leer ms a partir de aqu y tendr ya reconfirmada su opinin (condena?) sobre texto y autor. Citar hoy conceptos como manipulacin, soberana o legitimidad del gobierno, democrticamente elegido en las ltimas elecciones presidenciales segn la observacin internacional, haran saltar resortes de resquemor e insultos, seguro, de forma atropellada.

Pero mantengan la calma aqullos que ya tengan el improperio dispuesto, por favor. La pretensin aqu y ahora es evidenciar no una defensa o ataque al proceso bolivariano sino el doble e interesado rasero existente a la hora de juzgar o ignorar pases por parte de la mayora de la clase poltica y meditica. Tambin generar algunas interrogantes sobre estos ltimos, los medios de comunicacin masiva y su servidumbre a intereses claramente determinados por fines econmicos y geopolticos que les llevan a convertirse en ariete importante de los mismos. Mostrar la dicotoma entre cmo se observa, escribe, vigila a uno de los pases ms ricos del continente americano, por lo menos en cuanto a su tenencia de recursos naturales, y como por el contrario se invisibiliza, omite e ignora al pas que, con absoluta seguridad, es el ms pobre e injusto de ese mismo continente y para el cual no hay ayuda humanitaria ni grandes conciertos pese a su situacin extrema al borde del precipicio.

Cualquier persona puede nombrar hoy al presidente de Venezuela, e incluso casi cualquiera tendr presto un largo listado de pros y contras respecto a su gobierno y la situacin que vive el pas sudamericano. Sin embargo, la situacin girar de forma radical si las interrogantes son respecto a Hait. Y ello, aunque la situacin social, poltica y econmica es infinitamente peor en el pas caribeo. Habitualmente se dice que Hait ha sido histricamente castigado por haber sido el primer pas latinoamericano en alcanzar su independencia (1804) de las metrpolis europeas y una revisin a su historia hace que esa venganza parezca ciertamente real y que la misma llega hasta nuestros das.

Al expolio permanente de sus escasas riquezas, principalmente agrarias, se suman las duras consecuencias de haber soportado durante varias dcadas del siglo XX una de las dictaduras familiares ms perversas y corruptas del continente, la de los Duvalier, que profundiz el crculo del empobrecimiento y explotacin. En el ao 2010 Hait sufri uno de los terremotos ms mortferos habidos en los siglos recientes. Ms de 300.000 vctimas mortales, otras 350.000 heridas y sobrepasando el milln y medio aquellas personas que se quedaron sin hogar. Y todo ello para un pas que no alcanza los 11 millones de habitantes y que vio como la prctica totalidad del territorio quedaba arrasado o gravemente afectado, haciendo que la vida se convirtiera en pura y dura sobrevivencia. Por supuesto, en esos das se encendieron todas las alarmas de la ayuda humanitaria, promesas de reconstruccin incluidas; por supuesto tambin todas duraron lo que los focos de las cmaras de las televisiones sobre el terreno. Con el aadido de que lo poco que lleg respecto a lo prometido nunca alcanz a la gran mayora de la poblacin; al contrario, se qued en manos de la esculida y corrupta oligarqua local y de los sucesivos gobiernos.

Toda esta situacin de catstrofes naturales y artificiales ha ido agravando de forma paulatina la supervivencia de la poblacin. Y ello explica que en estas ltimas semanas Hait bordea la guerra civil con el continuo aumento de la protesta social, la cual exige abiertamente la salida del actual presidente del pas, Jovenal Mose, por su incompetencia, corrupcin y no haber trabajado por la mejora de las condiciones de vida. Gobernante neoliberal, cercano a los Estados Unidos, que preside un pas donde ms del 70% de la poblacin est bajo la lnea de la pobreza (vive con menos de 2$ al da). Todo ello hace de Hait uno de los mayores ejemplos en el mundo de estado fallido, en el que se puede decir que prcticamente no hay salud, ni educacin, ni trabajo, ni aquello que se nombra en las grandes declaraciones de Naciones Unidas como desarrollo. Y donde una pequea clase enriquecida gobierna el estado como si de una finca azucarera de la poca colonial esclavista se tratara.

Pero como decamos ms arriba, mientras desayunamos, comemos y cenamos con las informaciones sobre Venezuela y la enorme preocupacin que una parte de la comunidad internacional dice sentir por la libertad, la democracia y los derechos humanos en este pas sudamericano, no hay derechos para la poblacin haitiana. No se hacen colectas desinteresadas de ayuda humanitaria, no hay grandes conciertos con reconocidos artistas internacionales para denunciar lo que en Hait ocurre y para mejorar las condiciones de vida de la poblacin castigada por que cometieron el horrible crimen de ser los primeros en liberarse de la colonia y acceder a su independencia, aunque sta sea ms sobre el papel que en la realidad.

Cierto es que la geopoltica y la riqueza en recursos juega en detrimento de la poblacin haitiana y explica en gran medida ese doble rasero. Esta pequea nacin caribea no tiene las principales reservas del mundo en petrleo, como es el caso de Venezuela. Tampoco ocupa un espacio geogrfico determinante en el continente americano ni ha intentado, con mayor o menor xito, construir alternativas al modelo neoliberal, el mismo que reina en Hait.

Por ltimo, sealar que titulamos este texto en base a una comparativa entre Venezuela y Hait, sin embargo, podramos haber hablado igualmente de Honduras por ejemplo, pas del que diariamente su poblacin huye hacia el norte por la falta de esperanzas para una vida digna. Poblacin que se arriesga a caminar miles de kilmetros frente a mafias, criminalidad y muros y a la cual se la deniegan sus derechos ms bsicos y respecto a la que el mundo, especialmente el occidental, no repara. No ocupan titulares ni declaraciones, no hay ni condenas ni exigencias para su gobierno, igual que para Hait. Es otro ejemplo del doble rasero que la clase poltica, las lites econmicas y los medios de comunicacin a su servicio alimentan en el da a da hasta construir un imaginario colectivo que centra su atencin solo en Venezuela, aunque el resto del continente latinoamericano pueda hundirse en el ocano.

Jesus Gonzlez Pazos. Miembro de Mugarik Gabe

@jgonzalezpazos

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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