Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-03-2019

Guerra contra Al Aqsa
Cul es el precio de la victoria de Netanyahu?

Ramzy Baroud
Counterpunch

Traducido del ingls para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


El 18 de febrero varios miembros de grupos judos extremistas asaltaron el complejo de la mezquita de Al Aqsa en la Al Quds (Jerusaln) ocupada. Tuvieron un enfrentamiento con los fieles palestinos debido a que los colonos trataron de cerrar la propia puerta de Al Aqsa. Tambin se vieron implicados en los enfrentamientos el ejrcito y la polica israel, que abrieron fuego y atacaron brutalmente a los palestinos, lo que provoc gran cantidad de heridos.

El 19 de febrero el ejrcito israel tom la inusual medida de cerrar la Puerta de Al Rahma, que lleva a una parte del complejo de Al Aqsa la cual, a su vez, el ejrcito israel mantiene cerrada desde 2003. Es evidente que la provocativa decisin de sellar la puerta se haba tomado previamente y el candado y la llave tienen las huellas dactilares del primer ministro israel Benjamin Netanyahu.

Es bastante frecuente en los polticos israeles llevar a cabo medidas de confrontacin contra los palestinos poco antes de la celebracin de elecciones generales. El tipo de electorado poltico al que los lderes israeles pretenden calmar determina la naturaleza de dichas medidas.

No obstante, una guerra contra Gaza, al menos por ahora, es una opcin demasiado arriesgada para Netanyahu ya que tendra lugar en una fecha demasiado cercana a las elecciones del 9 de abril. Adems, un fallido ataque israel contra Gaza el pasado 11 de noviembre provoc un fuerte bochorno a Netanyahu que le oblig a aparcar por ahora la opcin de Gaza.

Dicho esto, si la posicin poltica del primer ministro israel llega a ser demasiado desesperada en las prximas semanas se podra poner sobre la mesa una vez ms una guerra contra Gaza. De hecho, la unin poltica entre Benny Gantz y Yair Lapid, que se declar el 21 de febrero, ciertamente ha subido la apuesta inicial a favor de Netanyahu, el cual da por hecho su victoria electoral. Gantz y Lapid unieron sus dos partidos en una lista electoral llamada Kahol Lavan (Azul y Blanco), que supone para Netanyahu el principal desafo electoral desde hace aos.

Por el momento, Netanyahu ha decidido apelar a los sectores religiosos ms mesinicos de la sociedad israel para mantener a raya a sus rivales, lo que no debera sorprender puesto que durante una dcada la extrema derecha religiosa y ultranacional ha sido el eje vertebrador de las coaliciones de los lderes israeles. De hecho, Netanyahu haba tomado varias medidas para mostrar su buena voluntad a su electorado religioso semanas antes de la unin entre Gantz y Lapid.

Una de estas medidas tuvo lugar el 28 de enero, cuando Netanyahu orden a los observadores internacionales desarmados de la ONU abandonar la ciudad palestina ocupada de Al-Khalil, donde unos pocos cientos de colonos judos armados han sido una fuente constante de violencia. Los colonos judos de Qiryat Arba'a viven bajo la proteccin de un fuerte contingente del ejrcito israel. Ambos grupos han trabajado juntos para aterrorizar durante muchos aos a los habitantes palestinos de la ciudad.

Una declaracin conjunta de varias organizaciones humanitarias, incluidas Oxfam, Norwegian Refugee Council (NRC) y Save the Children, adverta acerca de la terrible suerte que espera a la comunidad palestina a consecuencia de la decisin de Netanyahu referente a Al-Khalil: La seguridad de cientos de civiles, incluidos nios, est en peligro debido a la retirada de los observadores civiles en la ciudad de Hebron, afirmaba la declaracin.

Como era de esperar, continuaron los ataques de los colonos israeles ya que los medios de comunicacin y los informes de los grupos de defensa de los derechos humanos sealan un aumento de la violencia contra los civiles palestinos en la ciudad.

Lo que Netanyahu quera comunicar a sus partidarios al desencadenar la ira de los colonos judos en Al-Khalil era que sigue comprometido con el proyecto colonial, una causa indigna que viola el derecho internacional y cuyo precio es un prolongado sufrimiento humano.

De forma similar, la decisin israel de cerrar la puerta de Al Rahma el pasado 19 de febrero fue un paso calculado de antemando cuyo objetivo era unir bajo la direccin de Netanyahu en las prximas elecciones a toda la derecha israel, incluido el grupo ms extremista de todos los grupos religiosos y de colonos.

De hecho esa tendencia haba empezado unas semanas antes. El 9 de enero el Ministerio de Donaciones [Religiosas] palestino documentaba en fuerte aumento en el mes de diciembre de las violaciones de lugares santos palestinos en las que estuvieron implicados el ejrcito israel y los colonos judos. Segn este Ministerio, se denunciaron ms de cien violaciones, incluidas treinta incursiones diferentes en la propia mezquita de Al Aqsa. En el ataque a Al Aqsa del 7 de enero estuvieron implicadas ms personas que los sospechosos habituales, pero estuvo dirigido por el ministro de Agricultura israel y firme aliado de Netanyahu, Uri Ariel.

Este tipo de visitas a Al-Aqsa, motivadas polticamente y muy militarizadas, recuerdan a la tristemente clebre visita del difunto lder de la derecha israel Ariel Sharon en septiembre de 2000. En aquel momento Sharon quera aumentar sus posibilidades de convertirse en el siguiente primer ministro de Israel y asegurarse de que su rival ms fuerte (que en aquel momento era, curiosamente, el propio Benjamin Netanyahu) no era nombrado candidato del Partido Likud. La tctica funcion. Sharon desencaden la Segunda Intifada Palestina (2000-05), que provoc la muerte de miles de personas y, por supuesto, se asegur durante aos el puesto al mando de la poltica israel.

El siempre aplicado e ingenioso Netanyahu ha dominado el arte de la manipulacin poltica al igual que su mentor y una vez ms Al Aqsa es la plataforma de esta siniestra politiquera israel. La decisin de Netanyahu de establecer una alianza con Otzma Yehudit (Poder Judo), la nueva imagen del partido del extremista y difunto Meir Kahane, demuestra an ms que el actual aumento de la violencia en torno a los lugares sagrados palestinos es una medida poltica calculada de antemano por Netanyahu y su gobierno.

El hecho de que Netanyahu incorpore a su futura coalicin grupos que son la mutacin ideolgica de la Liga de Defensa Juda, un grupo clasificado de organizacin terrorista por la Oficina Federal de Investigaciones de Estados Unidos (FBI), dice mucho de la cambiante relacin entre Estados Unidos e Israel. Gracias al apoyo incondicional de Washington a Israel Netanyahu se siente polticamente triunfante e invencible, incluso por encima de las propias leyes de Estados Unidos.

Sin embargo, para hacer realidad su pattico sueo de ser el primer ministro que ms aos ha desempeado el cargo en Israel Netanyahu debera se cauto acerca de las sangrientas consecuencias que seguramente tendr este acto imprudente. En efecto, Netanyahu puede estar provocando un tipo de violencia mucho mayor que su propia capacidad de contenerla.

La mezquita de Al Aqsa no solo es un smbolo religioso para el pueblo palestino, sino tambin un smbolo nacional que a lo largo de generaciones ha representado su ansiada libertad y ha sido una fuente de esperanza y unidad.

Aunque la sangre de las y los palestinos sea irrelevante para el ansia de dominacin poltica de Netanyahu, la comunidad internacional debera tomar medidas inmediatamente para impedir lo que en las prximas semanas podra convertirse en un bao de sangre provocado por Israel.

Ramzy Baroud es periodista, escritor y director de The Palestine Chronicle. Su ltimo libro es The Last Earth: A Palestinian Story (Pluto Press, Londres, 2018). Baroud es doctor en Estudios Palestinos por la Universidad de Exeter y profesor no residente del Orfalea Center for Global and International Studies, Universidad de Santa Barbara, California.

Fuente: http://www.counterpunch.org/2019/02/28/war-on-in-al-aqsa-what-price-netanyahus-victory/

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelin como fuente de la traduccin.



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