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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-03-2019

A seis aos de la muerte de Chvez, dos minutos de reflexin

Aram Aharonian
CLAE / Rebelin


A seis aos de la muerte de Hugo Chvez, Venezuela vive una agresin constante del gobierno estadounidense y de la derecha y ultraderecha regional y mundial, con el fin de terminar con el virus bolivariano de soberana, empoderamiento popular, autodeterminacin, unidad latinoamericana, que l reinaugura en 1999.

Hugo Chvez, la locomotora que impuls la construccin diaria de la Patria Grande, la de los pueblos, dej una nacin hurfana, una patria hurfana. Fueron 14 aos que transformaron Venezuela pero tambin la regin. Las grandes mayoras, los invisibilizados por las elites y los medios hegemnicos, dejaron de ser objeto para transformarse en sujetos de poltica. Vida digna para todos, empoderamiento de los pobres: acceso a la educacin, alimentacin, salud, educacin.

Se atrevi a hacer lo que muchos consideraban (o creamos) imposible, como enfrentarse al imperialismo, o romper con las buenas costumbres de la democracia formal y liberal, institucional y declamativa.

Chvez comprendi que haba que pasar de la etapa de ms de 500 aos de resistencia a una etapa de construccin de naciones soberanas, de una verdadera democracia participativa, de construccin de poder popular, mediante una revolucin por medios pacficos, avanzando hacia integracin y unidad de nuestros pueblos y no de nuestro comercio-, mediante la complementacin, la cooperacin y la solidaridad, lejos de los dictados del Consenso de Washington.

A seis aos de la muerte de Chvez, el principal vocero de la oposicin, Juan Guaid, declar que no descarta la intervencin de EEUU de ser necesario, una posicin fuera de los principios de patriotismo de cualquier nacin, y en particular de las suramericanas, fundadas en la gesta independentista. Y lo que llama ms la atencin es que pblicamente ningn dirigente de oposicin haya contestado esa declaracin.

Hugo Chvez simboliz la emergencia del pensamiento regional emancipatorio del cambio de poca, con crticas anticapitalistas de cuo marxista, con una concepcin humanista. Y rescat la sepultada idea de socialismo como horizonte utpico

Hoy la poltica imperial, caballo de Troya de los intereses econmicos de las grandes corporaciones trasnacionales, estn desestabilizando no solo a Venezuela sino a pases y continentes enteros. Quieren invadir Venezuela, apropiarse de sus riquezas (petrleo, oro, la Amazonia), pero sobre todo quieren aniquilar por todos los medios el hondo sentimiento chavista de su pueblo.

Hoy, las viejas formas democrticas y republicanas no son asediadas por revoluciones populares sino por populismos derechistas de corte ultraconservador y dependiente, que pone en riesgo todo el proyecto globalizador y las formas democrticas occidentales que parecan consolidar una nueva lgica del capital en este siglo.

En los sectores progresistas de la regin se debate an si se vive una breve ruptura del ciclo progresista en la regin, si, en realidad, estas experiencias de gobiernod progresistas constituyeron una escueta ruptura de la estructura imperial. Lo cierto que la discusin se plantea no solo en que el progresismo retome el gobierno sino que tome el poder, De nada sirve acceder al gobierno para aplicar las viejas recetas de medias tintas, sin cambios estructurales.

El planteo es para toda la regin, pero bien le viene tambin a Venezuela, porque sin una evaluacin consciente de lo realizado, si se ensaya nuevamente los mismos programas sin transformar las relaciones estructurales de dominacin, la posterior derrota va a ser ms contundente.

Proceso poltico que no se profundiza, retrocede y destruye la subjetividad que la hizo posible. Los gobiernos de izquierda pudieron resolver a su favor las contradicciones del neoliberalismo y avanzaron hacia un posneoliberalismo, pero no pudieron avanzar hacia un poscapitalismo, sostiene el exministro de gobierno boliviano, Hugo Moldiz.

Hoy vivimos la reconfiguracin del mundo bipolar, que ya no se asienta en una dicotoma ideolgica, sino geopoltica, dnde la dominacin se sustenta en el caos sistmico. Si hoy se nos clausuran todos los espacios legales de lucha Qu otros caminos nos quedan?, pregunta Moldiz, para responderse. No tengo respuestas, pero lo que s es que los pueblos encuentran formas novedosas para abrirse caminos, relacionados a sus propias tradiciones y a su historia.

Todo lo que ha sucedido en estos 20 aos certifica que no se puede construir una democracia slida en Nuestra Amrica sin la alfabetizacin poltica de la poblacin ni la organizacin de las bases populares; sin reformas estructurales, constitucionales, que cambien la estructura electoral, que terminen con una justicia corrupta y al servicio de los poderes fcticos, y sin la democratizacin de la comunicacin para que se acabe el monopolio de los medios, factor decisivo en la disputa poltico-ideolgica.

Y tampoco se puede construir democracia, sin prestar la debida atencin a un mundo que ha cambiado radicalmente, con una democracia formal en crisis, que parece dirigirse hacia plutocracias (refutacin prctica del credo liberal), y donde la hegemona del capital financiero quita los recursos que podran dirigirse hacia la generacin de bienes y de empleo, y hacia actividades productivas, para orientarlos, desviarlos hacia actividades especulativas.

Pensamiento, accin, creatividad

Hoy no queda dudas que Venezuela (y el mundo) extraan el pensamiento, la accin, la creatividad de Chvez. La izquierda latinoamericana est a la defensiva: defiende la obra y no habla de cambio ni de futuro, de lo que viene y cmo abordarlo. La izquierda desdea a las clases medias e ignora que cuando los pobres dejan de ser pobres actan como clase media.

Hace dos aos, exactamente, decamos que se hace necesario recrear una izquierda que no se base en la melancola o la nostalgia. Por qu la izquierda no llega a la juventud y no la seduce? Porque le habla slo del desarrollo y no de la felicidad humana; le habla de las conquistas sociales pero no le da esperanza, sin darse cuenta incluso, que gracias a sus polticas inclusivas ha surgido un nuevo proletariado, de base universitaria. No se puede repetir el mismo libreto de hace 40 aos, porque as es imposible llegar a los jvenes. No basta con justicia social, y el futuro?

La izquierda sigue desunida mientras la derecha est contenta con seguir los libretos imperiales (como lo hace el autoproclamdo Juan Guaid); perdi la comunicacin y entonces no hay una lucha comn contra el enemigo comn. Con la locomotora de Hugo Chvez haba una coordinacin informal-formal al menos de los gobernantes: ahora cada cual est por la suya, muchos de elos repitiendo las consignas de Washington y otros en desbandada.

Hace seis aos naca el mito

Su muerte signific mucho dolor, inmenso dolor de todo un pueblo desolado en las calles. Quin, chavista o esculido (antichavista) poda imaginarse hace cinco aos a Venezuela sin Chvez, a Latinoamrica sin l? Y sin Lula, sin Nstor Kirchner, promotores junto a l del ALCa-rajo que enterr la pretensin libre comercial estadounidense, al pensamiento bolivariano que da sustento a lo que denomin Socialismo del Siglo XXI.

Chvez comprendi la necesidad de crear un smbolo ideolgico propio. Y Chvez lo pens basado en un Estado eficaz, que regule, impulse, promueva, el proceso econmico; la necesidad de un mercado, pero que sea sano y no monopolizado ni oligopolizado y, el hombre, el ser humano. En su propuesta de ruptura con el capitalismo hegemnico, apareci un modelo humanista con bases marxistas, en la necesidad de construccin de un modelo ideolgico propio, de verse con ojos venezolanos y latinoamericanos.

La democracia (formal) es como un mango, si estuviese verde hubiese madurado. Pero est podrida y lo que hay que hacer es tomarlo como semilla, que tiene el germen de la vida, sembrarla y entonces abonarla para que crezca una nueva planta y una nueva situacin, en una Venezuela distinta, sola decir. Y puso en marcha su revolucin pacfica hacia el socialismo, camino que traz desde Porto Alegre, en uno de los Foros Sociales en los que particip, junto a los movimientos sociales.

Sobrevivi al golpe de 2002, cuando el pueblo en la calle exigi el retorno de su presidente constitucional. Sobrevivi al sabotaje petrolero y paro patronal de 62 das. El cncer propio, inducido- termin con su vida cuando iba a comenzar un nuevo mandato, y dio inicio al mito. El soador, a veces ingenuo, perdonavidas, el guerrero, el que siempre quiso ser beisbolista, que sufri tambin la soledad del poder, supo combinar el pensamiento poltico e ideolgico con lo pragmtico.

A seis aos de su muerte y el comienzo del mito, la imagen de sus ojos no deja de esparcirse por Venezuela. El cono chavista ha sido borrado del edificio de la Asamblea Nacional por la dirigencia opositora, pero ste sigue apareciendo en cada barrio de todo el pas, en el campo, en las camisetas de los jvenes y los viejos, acompaando sus anhelos, sus esperanzas, su fe. . Hay golpes en la vida, tan fuertes Yo no s!, dira Csar Vallejo.

Recordando a Hugo Chvez, los venezolanos tratan de retomar el camino de la lucha, de la esperanza, de darle poder a los pobres, de la integracin, de la unidad de la esperanza y del futuro comn, peses a los denodados intentos de Washington y sus cmplices, latinoamericanos y europeos, de impedirlo, y la ineficiencia e ineficacia de sus sucesores en solucionar la grave crisis econmico-social, en buena parte producida por las sanciones, pirateo de fondos, embargos de EEUU y la Unin Europea.

Chvez ha muerto, el chavismo sigue aqu, en Venezuela y Latinoamrica y el Caribe.

Aram Aharonian: Periodista y comuniclogo uruguayo. Magster en Integracin. Fundador de Telesur. Preside la Fundacin para la Integracin Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Anlisis Estratgico (CLAE), www.estrategia.la

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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