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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-03-2019

Reflexiones en torno al feminismo

Antonio Antn
Rebelin


El movimiento feminista ha reforzado su influencia social. Sus demandas bsicas son apoyadas por una amplia mayora cvica, especialmente entre mujeres. Hace un ao, con ocasin del xito de la movilizacin feminista en torno al 8 de marzo, escrib un artculo titulado Nueva marea por la igualdad (Rebelin, 16/03/2018). Valoraba la conformacin de una nueva marea social plenamente justificada frente a la discriminacin de gnero, el acoso machista, la brecha salarial y la desigualdad social y laboral. Y sealaba su impacto sociopoltico transformador ante la evidencia de los lmites de la gestin institucional y judicial. Incluso leyes positivas como la de Igualdad entre hombres y mujeres (2007) y Contra la violencia de gnero (2004), tras ms de una dcada de aplicacin, han dejado ver sus insuficiencias, al quedarse en medidas parciales, en la retrica o en simples gestos punitivos.

Persiste la conciencia mayoritaria de injusticia por la amplia desigualdad de gnero y la percepcin de la consolidacin del feminismo en la sociedad. Son ilustrativos de ello los resultados demoscpicos de la consultora 40db valorados por Beln Barreiro (CTXT, 27/02/2019): El 82% de la ciudadana cree que hay desigualdad entre mujeres y hombres en todos los derechos.

El feminismo tiene numerosos retos por delante para el fortalecimiento de su impacto transformador de relaciones sociales y estructuras institucionales machistas. A pesar de la masiva sensibilizacin feminista, este ao no se han producido avances significativos frente a esa realidad discriminatoria y s nuevos riesgos de involucin derivados de la regresin de las derechas. El proceso de este nuevo 8 de marzo est demostrando su capacidad unitaria, expresiva y movilizadora, la exigencia de reconocimiento y derechos de las mujeres (y personas LGTBIQ) y la articulacin de unas demandas cvicas por una igualdad fuerte y efectiva, tal como explico en La reafirmacin feminista de las jvenes (Rebelin, 20/02/2019).

Un debate terico vivo y plural

La teora suele ir por detrs de la experiencia. En este texto, como contribucin al debate, apunto varias reflexiones de carcter ms terico que laten en diversas controversias feministas. De entrada, considero que no existe un feminismo o una ortodoxia sobre el autntico feminismo. Hay pluralidad de feminismos, una diversidad de influencias poltico-ideolgicas, distintos enfoques, prioridades y nfasis. Como punto de partida, adems de considerar el contexto social y poltico, me voy a referir a tres libros feministas, aparecidos en estos meses, cuyas aportaciones me parecen de inters para avanzar en la discusin hacia un feminismo crtico y popular: Leonas y zorras. Estrategias polticas feministas de Clara Serra (ed. Catarata); Gnero y coeducacin de Carmen Heredero (ed. Morata), y Contra el patriarcado. Economa feminista para una sociedad justa y sostenible, de Mara Pazos (ed. Katakrak).

Son significativos por su orientacin democrtica y transformadora del actual orden social y poltico neoliberal y patriarcal. Se inscriben en una perspectiva progresista del cambio sociocultural, econmico-laboral y poltico-institucional. La primera, desde la filosofa poltica, se adscribe a la tradicin del republicanismo cvico y se centra en la politizacin del deseo y la conformacin de la identidad femenina; la segunda, desde el mbito educativo, explica la relacin entre gnero y educacin, defiende la coeducacin en una escuela pblica y mixta, y es partidaria de una democracia social avanzada e igualitaria; la tercera, desde la economa, prioriza la eliminacin de la divisin sexual del trabajo, propone una serie de reformas socioeconmicas y fiscales, teniendo como referencia la socialdemocracia escandinava.

Por tanto, con el objetivo de la emancipacin femenina y la accin por la igualdad de gnero se enfrentan al problema del cambio poltico e institucional de progreso, a la defensa de los derechos sociales y el refuerzo del Estado de bienestar, a la transformacin democrtica del poder y la dominacin, a una poltica de reformas sociales, culturales, econmico-laborales e institucionales democratizadoras y progresivas; es decir, a la combinacin del avance universalista de libertad y de igualdad con el empoderamiento de las mujeres y el refuerzo del feminismo.

Ms all de las dicotomas dominantes en el pensamiento feminista en estas dcadas, a veces simplificadas, entre distribucin (igualdad material, proteccin pblica, perspectiva socialista y de clase o anticapitalismo) y reconocimiento (identidad, autoafirmacin o diferenciacin cultural), se trata de profundizar en una va integradora hacia una estrategia emancipadora e igualitaria del estatus social de las mujeres y la eliminacin de todo tipo de discriminaciones, ventajas y privilegios entre los seres humanos.

Una autora de prestigio, Nancy Fraser (Fortunas del feminismo), con una perspectiva anticapitalista y estructuralista, habla de paridad representativa como estatus igualitario entre hombres y mujeres; sera una alternativa superadora del feminismo liberal (y la mercantilizacin neoliberal) y del feminismo socialdemcrata (y la simple proteccin social pblica con la que, segn ella, habra que pactar). Otra feminista influyente, Judith Butler (Deshacer el gnero), con un enfoque ms constructivista y culturalista, pone el acento en la problemtica de la identidad de gnero, o mejor, de los procesos variables y heterogneos de identificacin y la diversidad del sistema sexo-gnero, sin determinismos biologicistas. Forman parte de las propuestas del feminismo progresista actual.

A vueltas con la identidad

Por mi parte, apunto la importancia de realizar un anlisis concreto de las relaciones sociales y una interpretacin realista, sociohistrica y multidimensional de la interaccin de dos parejas de componentes clave que fundamentan la teora feminista.

Por un lado, las estructuras de poder o, mejor, de los poderes y lites dominantes realmente existentes y su imbricacin (capitalismo/Estado/patriarcado), respecto de su relacin con la conformacin del sujeto de cambio feminista, con el concepto identidad (individual y colectiva).

Las identidades, frente a los esencialismos deterministas, se construyen social e histricamente; son diversas, variables y contingentes. En particular, la identidad de gnero no se basa solo o fundamentalmente en los afectos o deseos, en la subjetividad, sino que incluye un reconocimiento propio y ajeno del estatus social individual y grupal, su comportamiento y su interaccin segn los contextos; es decir, expresa un significado social, no solo cultural.

Por otro lado, la insuficiencia de la dicotoma razn / pasin (o deseo) para elaborar una estrategia emancipadora sin considerar suficientemente la posicin social concreta de dominacin/subordinacin de las mujeres reales en sus contextos y la ciudadana en general.

Sobre la dicotoma en ambas relaciones -poder/identidad y subjetividad/posicin social- hay mucha y contradictoria literatura en ciencias sociales y estudios de gnero y numerosas polmicas polticas y filosficas que no trato ahora. Detrs de ello, en trminos sociopolticos, est la definicin del sentido del movimiento o corrientes feministas y su relacin con otros procesos igualitarios.

Solamente comento un aspecto referido al carcter o identidad del movimiento feminista. Es usual, sobre todo en el mbito anglosajn, la clasificacin de los llamados nuevos movimientos, particularmente el feminista, como culturales. El movimiento feminista es el que ms ha desarrollado los componentes de la subjetividad, no solo de los afectos sino del conjunto de rasgos culturales, con el cambio de mentalidades y la afirmacin personal. Pero esa catalogacin es unilateral al infravalorar el doble componente social constitutivo tambin de la identidad.

Por una parte, el objeto al que responde es una relacin social de discriminacin y/o subordinacin de las mujeres, a la que corresponde un proyecto y una dinmica de un cambio poltico-social y personal de esa desigualdad impuesta por una relacin de poder o dominacin. La problemtica cultural (mentalidades, emociones, deseos), infravalorada por las corrientes tradicionales estructural-funcionalistas, es fundamental; pero debe estar conectada con la otra parte de la realidad concreta de las mujeres: su estatus y relacin social. O sea, con la experiencia y la participacin en los cambios igualitarios (o regresivos) de hbitos, costumbres, opciones sexuales, relaciones interpersonales y familiares, as como respecto de su situacin en las estructuras sociales, econmicas, polticas y simblico-culturales.

Por otra parte, el sujeto, la activacin cvica de las mujeres y la conformacin del propio movimiento adquieren una relevancia social (tambin cultural y poltica), puesto que suponen una interaccin y una transformacin de las relaciones sociopolticas y personales, incluido el apoyo mutuo, la afinidad comunitaria y el sentido solidario. El cambio de estatus y el reconocimiento identitario, particular y grupal, se realiza a partir de esa experiencia relacional, vivida, interpretada y mediada por la cultura y las instituciones.

Ambos aspectos, subjetividad y relacin social, constituyen el sentido de la emancipacin femenina (y de las personas discriminadas) y la accin por la igualdad real, fundamentos e identidad del movimiento feminista.

Por tanto, el movimiento feminista es un movimiento social, no solo o principalmente cultural. Respecto de la realidad concreta de las mujeres, en el carcter social de la accin feminista se encuentran los componentes (materiales) econmico, distributivo, de proteccin pblica, institucional, tnico-nacional y de clase, aspectos que tambin tienen los viejos movimientos sociales; pero lo destacado de su carcter social es, sobre todo, su estatus relacional directo que incluye una posicin subalterna en la divisin sexual del trabajo, con la prioridad impuesta a su papel preferente en la reproduccin social y la tarea de cuidados, y en el resto de las estructuras sociales, institucionales y familiares.

En consecuencia, el punto de partida para transformar es la situacin especfica de desigualdad, opresin o subordinacin de las mujeres que es una relacin social de desventaja y marginacin. La definicin como movimiento cultural valora la identidad basada, sobre todo, en los rasgos psicolgico-culturales, por lo que la exigencia transformadora del reconocimiento personal y pblico solo se quedara en ese componente cultural, sin modificar el resto de su posicin social de subordinacin. Por tanto, reconocimiento e identidad feminista adquieren todo su sentido cuando se integra la subjetividad junto con el estatus y los vnculos sociales, en una dinmica ms completa, interactiva y multidimensional: la prctica relacional y de cambio cultural (vivida, interpretada y soada) superadora de las relaciones de dominacin o discriminacin que padecen. En esa medida, se forma una identidad sociocultural y poltica ms realista, igualitaria y multilateral.

Antonio Antn. Profesor de Sociologa de la Universidad Autnoma de Madrid.

@antonioantonUAM

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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