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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-03-2019

La historia no termina nunca

Santiago Alba Rico
Atlntica XXII


La izquierda est tan acostumbrada o resignada a perder que acaba recurriendo a la Historia con maysculas como campo metafsico de una lucha sin fin cuya continuidad misma, mediante una curiosa pirueta olmpica, se acaba transformando en la nica victoria posible. Quiero decir que me irrita muchsimo la tendencia izquierdista a encontrar consuelo a un revs a un batacazo poltico en la idea banal e inexacta de que la Historia no termina nunca. Si fracasan o son derrotadas las revoluciones rabes, si ganan Trump o Bolsonaro las elecciones, si se pierden batallas laborales o culturales decisivas, escapamos a la prisin histrica a la necesidad de seguir luchando en nuestra propia poca aupados en dos artefactos analgsicos muy cmodos, pero poco favorables a la intervencin poltica concreta.

El primer artefacto es inseparable de la ilusin de que siempre tenemos tiempo por delante para revertir o corregir las derrotas. Eso no es cierto. Deca Levi-Strauss que el mundo empez sin el Hombre y acabar sin el Hombre; y nunca el mundo ha estado ms en peligro que hoy. El tiempo de la Historia no es infinito porque no es homogneo. En l estn ocurriendo siempre cosas que introducen efectos irreversibles o slo reversibles en la larga duracin. Entre los irreversibles estn hoy los ecolgicos, que limitan bastante el tiempo histrico con el que contamos para revertir los reversibles. No podemos saber cunto tiempo tenemos por delante, pero por primera vez esta pregunta (cunto?) es necesaria y acuciante; y es tambin poltica. Frente a un revs histrico ya no podemos concedernos un tiempo ilimitado (o limitado slo por la extincin del sol dentro de 6.000 millones de aos); su tragedia viene dada, s, por su consistencia misma con sus muertos y daminificados pero tambin por la nueva conciencia trgica de que la Historia se acorta a s misma con cada revs o batacazo. Trump y Bolsonaro, por ejemplo, no son peligrosos para la democracia; lo son tambin para la vida humana en la Tierra, de tal manera que su poltica ambiental limita el tiempo con el que contamos para restablecer la democracia.

El segundo artefacto, asociado al primero, tiene que ver con el sujeto de la lucha. La Historia no termina nunca, pero la vida individual s. La ilusin de eternidad y homogeneidad de la batalla, convertida en el verdadero fin de la Historia, consuela de manera paradjica, a costa de un doble sacrificio: el sacrificio de los damnificados por el revs poltico las vctimas, por ejemplo, de las medidas de Trump o Bolsonaro y el sacrificio de la generacin presente que no ver la futura victoria. En 1888, contra la idea de progreso, el filsofo Hermann Lotz recordaba que el sentido del mundo se convertira en contrasentido si aceptsemos la idea de que el trabajo de las generaciones pasadas slo sirve a las siguientes y as hasta el infinito resultando irremediablemente intil para ellas mismas. La Historia no puede ser una cadena sacrificial sin fin de hroes, mrtires y militantes.

La Historia es finita y rugosa; la vida breve. Tenemos que saber cundo vamos ganando y cundo vamos perdiendo y, si vamos perdiendo, no debemos consolarnos en la presunta duracin progresista de la Historia: busquemos intervenciones pequeas y concretas que concilien la defensa inmediata de los damnificados y sus vidas cortas con la proteccin intergeneracional de un Tiempo Humano cada vez ms limitado y amenazado. Vivamos y luchemos como si no hubiera maana.

Artculo publicado en el nmero 60 de la edicin de papel de Atlntica XXII (enero de 2019).

Fuente: http://www.atlanticaxxii.com/la-historia-no-termina-nunca/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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