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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-03-2019

Arturo Arango sin escalera de incendio

Angel Marqus Dolz
OnCuba

La aparicin en la Feria del Libro de "No me preguntes cundo", su novela ms reciente, sirve de coartada para una conversacin poco literaria con un autor dispuesto al riesgo.


Si tuviera que hacer un plato con el nombre de diversionismo ideolgico, a qu echara mano?

A un cheeseburger con Coca Cola bien fra, responde en un pestaeo Arturo Arango, Manzanillo, 1955.

Milita, sin vacilaciones, en el bando de los anticapitalistas, mas eso no lo ha puesto en brazos de la ortodoxia, ni tampoco a vestir el traje del intelectual orgnico. Si hay dos orillas, para l podra haber una tercera. Sopesndolo, el filsofo comunista Fernando Martnez Heredia lo consider uno de los ms importantes intelectuales cubanos.

Ahora, frisando los 64 aos, todava conserva los arrestos mentales de la juventud, la duda marxista hinca sus impulsos y es un modelo de intelectual incmodo, cuyo prestigio le ha permitido caminar por los aleros ideolgicos del sistema sin caer al vaco.

A los ojos de algunos, un destino as factura dudas. Dudas razonables.

Ser un exceso de la suerte o una sobredosis de tolerancia oficial o los privilegios de un maestro en acrobacias acadmicas? Ni esto, ni aquello, ni todo eso junto hara la respuesta.

A despecho de las consecuencias, lo suyo, afirma el autor de Reincidencias, es ser coherente. Decir lo que piensa y punto. As en la narrativa, as en el ensayo, as en el periodismo y los guiones de cine, la tica sella sus textos, burla los maniquesmos y pone a los radicales de agendas contrarias a beber en el comn abrevadero de las sospechas.

De fuego en fuego, es decir, de pgina en pgina, ha fraguado un discurso indagatorio y verosmil ante un panorama de dficits cognitivos y de evasivas institucionales sobre conflictos culturales en la isla. Tales bsquedas han servido y sirven al pensamiento emancipador cubano en su afn de soberana frente a las altaneras hermenuticas del poder.

En una tarde de claroscuros en la casona que fuera de Dulce Mara Loynaz, otra patriota, es Arturo Arango el incendiario, nunca el bombero, quien se pone frente al micrfono de OnCuba con una difana contrasea:

Pregunta lo que quieras.

Ficciones, poltica y prxima novela

En No me preguntes cundo, se responde la pregunta del ttulo?

No. Se trata, en sntesis, de un actor cubano, de medio pelo, que va a Mxico a hacer una temporada, ms por una relacin personal que profesional, pero en Mxico muchas cosas le salen mal y se queda perdido. No es que decide quedarse all, es que no tiene ms remedio. El personaje es de Manzanillo, como yo, y cuando va a partir la madre le pregunta cundo va a regresar y l nunca responde. La novela est escrita en primera persona por este personaje, que se llama Ernesto Camilo

No por gusto se llama Ernesto Camilo

Es una marca generacional, la ma. Tengo un libro anterior de cuentos, Vimos arder un rbol, que trata sobre la vida de una pareja, y justamente los hijos de la pareja se llaman Fidel y Celia.

Y su personaje, Ernesto Camilo, es todo ficcin.

S. l decide contar su historia y supuestamente a esta persona que yo conoc hace muchos aos en Manzanillo, me lo encuentro en el DF un azar que me ha pasado de encontrar personas en una ciudad de 25 millones y me invita a un caf en el lugar donde vive y me entrega un manuscrito que l supone es una novela. Digamos que es la metaficcin en la que est construida la novela.

Ahora, detrs de estas peripecias de Ernesto Camilo hay una tesis sobre algo que Ud. quiere de algn modo establecer.

Siempre hay algo de fondo. Aqu la soberbia, que se dice es la madre de todos los pecados, es el error trgico de Ernesto Camilo. En ciertos mbitos, a los cubanos nos dicen los argentinos del Caribe, y cuando salimos hacia pases que consideramos subdesarrollados, !como si no lo furamos nosotros! tenemos la costumbre de subvalorar a los dems, y esa es la falta capital del personaje que toma por tontos y pedinches (pedigeos) a los mexicanos y eso le pasa factura final. En ltima instancia es una historia que tiene mucho que ver con el destino.

A lo griego?

Hay una mezcla de error trgico por una parte y por otra, de una equivocada toma de decisiones. Se dice que un hroe es aquel que est en el momento y lugar indicado y hace lo correcto, pero qu pasa si ocurre lo contrario.

La poltica asoma aqu?

Es una novela en lo explcito muy poco poltica.

A diferencia de sus otras novelas

Sobre todo de la segunda y la tercera. El propio Ernesto Camilo manifiesta a m no me interesa la poltica y apenas ve prensa sobre Cuba. De cualquier manera, dice, si hubiera cambios importantes en Cuba, me enterara, porque las noticias siempre llegan. Es un personaje que paulatinamente pierde comunicacin con su familia, a la cual mantiene en la ficcin de su bienestar, cuando en realidad est desbaratado.

Su narrativa, en la que incluyo sus relatos y cuentos, es un ajuste de cuentas con la realidad o Ud. se acerca a los temas desprejuiciadamente.

La literatura, como el cine, al que me he dedicado mucho en los ltimos aos, tiene una zona artesanal, que se conecta con la sabidura de la profesin, con poner las palabras en su lugar, ordenar los acontecimientos; pero hay un minuto, para m extrao, que es el momento en que surge una idea y uno la toma o la deja. Uno va elaborando una idea, esa idea va tomando cuerpo y uno no la escribe hasta que llega el instante de hacerlo. A veces nunca lo haces. Luego uno coloca los significados. Hay historias que son ms polticas que otras.

Su novela inicitica no se mete en poltica.

Una leccin de anatoma es un relato ertico, de juego con el cuerpo y tambin de decepciones, pero la segunda y tercera novelas son muy polticas. El libro de la realidad surgi de una idea totalmente desasida de contexto alguno que le propuse a Gerardo Chijona y luego Manuel Prez Paredes nos condujo a personas que haban pasado por esa experiencia. Hicimos el guion de una pelcula que tiene que ver con jvenes cubanos que eran presuntamente entrenados para ir a combatir como guerrilleros a la Amrica Latina. El tema de la novela es el abuso y los lmites de la fe, y hasta qu punto el abuso de la confianza y la fe de las personas puede conducir tambin a otros lugares. Y luego escrib Muerte de nadie, que es ms poltica todava, y que parta de elaborar una metfora de ciertos rasgos de la sociedad cubana.

Calicito, esa comarca en Muerte es una remedo de Cuba?

Hay cosas de Calicito que tienen que ver con Cuba. Otras no.

Para despistar o porque son exigencias de la trama.

Lo segundo. Muerte de nadie se me ocurri leyendo un libro de cuentos de Abilio Estvez que se llama El horizonte. l narra el cosmos de una familia como si fuera un Estado. A partir de ah pens que era posible tratar un pueblo como si fuera un Estado, donde se reprodujera en pequeo las virtudes y los vicios de un Estado, donde acaba de morir la persona que lo ha dirigido durante unos setenta aos. Es una idea que ya haba rozado en el cuento Lista de espera (no en la pelcula), que ubica la accin en el segundo piso de la Terminal de mnibus. All haba una fila de bancos que tenan el nombre de los ciudades de destino: Manzanillo, Bayamo, Las Tunas, Camagey, y cuando en el cuento las personas llevan mucho tiempo en el lugar, empiezan a organizarse como un Estado y crean asambleas de representes y partidos polticos, hasta que llegan los mnibus y aquello se desbarata. Antes de escribir Muerte de nadie me rele La Repblica, de Platn, y las utopas clsicas Utopa, La ciudad del sol y La nueva Atlntida, y en todas ellas se parte de un barco que se pierde. Es el momento en que el hombre occidental toma conciencia de la totalidad del planeta, y haba territorios por descubrir an. Esos viajeros llegan a una isla desconocida donde se ha desarrollado una sociedad especial, modlica. Ahora lees esos proyectos renacentistas y te percatas de que eran sociedades tremendamente represivas, donde se eligen los hombres ms bellos e inteligentes y los aparean con las mujeres ms bellas e inteligentes, por ejemplo.

Una suerte de eugenesia, que luego vino con los nazis.

El Estado domina al ser humano. Y por eso Muerte de nadie comienza con un pequeo barco de cabotaje, que de alguna manera est citando a El corazn de las tinieblas, de Conrad. Y s, se hace referencia en mi novela a Calicito, que es un pequeo pueblo cercano a Manzanillo, al que adems pertenece La Demajagua. En la novela se habla muchas veces de la Historia de Calicito, que el propio jerarca del pueblo, un personaje ficticio, ha escrito. Son tres tomos de la Historia y se ha perdido el tercero, que corresponde a la poca revolucionaria. Ese pueblo queda atrapado entre dos potencias, los Figueredo y los Gonzlez, lo que remeda de alguna manera la propia historia de Cuba.

Tiene alguna novela en el disco duro?

S. Se llama Despus de todo. Es una novela extensa en torno a una familia de Manzanillo, que de alguna manera revisa la historia familiar, pero tambin la historia de Manzanillo y de Cuba, de 1895 a 2009. El protagonista de No me preguntes cundo, Ernesto Camilo, pertenece a esa familia y a su vez es primo del protagonista de los cuentos de Vimos arder un rbol, y son primos, igualmente, del personaje que escribe Muerte de nadie.

Entonces, todo queda en familia.

El funcionario que no fue

El hecho de que Ud. haya ocupado cargos de direccin en Casa de las Amricas, la escuela de cine de San Antonio de los Baos y en la Gaceta de Cuba cmo lo asume, a la usanza de un intelectual orgnico, o fueron responsabilidades de las cuales no pudo zafarse en su da? Situado en los territorios del funcionario y en los del creador, cmo ve la vida? Tenemos a otro vizconde de la literatura ?

No soy un funcionario. Nunca lo he sido. Cuanto ms cerca estuve de serlo fue en mi primer trabajo, a los 22 aos. Me fui a vivir a Matanzas, en 1977, casado con mi esposa, matancera, y que tambin se gradu de Letras. En ese ao haba avidez por recin graduados para las direcciones de Cultura. Y all nos atraparon a los dos y a m me nombraron jefe de seccin provincial de Literatura. En la revista Casa, que la dirig un par de aos y fui jefe de redaccin, era un trabajo eminentemente intelectual, y all tuve la enorme suerte de trabajar durante nueve aos con Roberto Fernndez Retamar, a quien agradezco casi todo lo que s, porque l es un profesor a tiempo completo. Aprend de cultura latinoamericana y aprend de la vida, porque es un hombre muy sabio. A partir de Casa de las Amricas conoc y me relacion con otros intelectuales, como Esther Prez y Fernando Martnez Heredia, quien tuvo una gran influencia en mi forma de entender los procesos polticos cubanos y de entender la Revolucin.

Mientras estuve en la Casa se fue consolidando el grupo de narradores al que pertenezco. Recientemente en la feria present un libro de cuentos de Padura, Aquello estaba deseando ocurrir, y luego Padura, con mucha generosidad, habl de que nosotros constituimos un grupo muy slido de amigos que nos hemos mantenido fieles a nosotros mismos en las buenas y en las malas. Abilio Estvez, Reinaldo Montero, Francisco Lpez Sacha, Senel Paz, Luis Manuel Garca, Miguel Mejides, Padura, obviamente, entre otros. En la EICTV entr sustituyendo a Eliseo Altunaga, un gran profesor de guion, y all se hace una labor de formacin en un ambiente que tiene dos grandes virtudes: para una persona de mi edad, la relacin constante con jvenes es siempre enriquecedora y revitalizadora, y por otro, es un ambiente multicultural. Es un trabajo que no tiene nada que ver con el empaque del funcionario, ni con la necesidad de adoptar una posicin oficialista.

Gracias a cierta pasin generacional por revisar la historia de la poltica cultural cubana, este grupo, y otros muchos ms, poetas o crticos y ensayistas, dramaturgos, entendimos muy rpidamente que la manera ms revolucionaria de ser intelectual es siendo un intelectual crtico.

Creo que entender la organicidad de un intelectual como obediencia o disciplina es un error. Cuando revisamos todo el perodo del quinquenio gris (1971-76), no en 2007, sino mucho antes, y toda esa zona de dogmatizacin que fue ms de un quinquenio, y para mucha gente, ms que gris, siempre nos llam la atencin la cantidad de intelectuales, inteligentes, importantes, notables, que haban optado por resistir en silencio.

Y tenan otra opcin?

S, cmo no. Recuerdo, a fines de los ochenta, que se hizo un coloquio sobre la verdad, en la UNEAC. Le un texto, que luego perd, donde citaba un artculo de Novedades de Mosc. Se hablaba all de la expulsin de Pasternak de la Unin de Escritores Soviticos, y el autor, que estuvo en la asamblea, reconoca su vergenza por haber votado a favor de la expulsin de Pasternak. l deca: Ya Stalin estaba muerto. A nadie iban a matarlo por votar en contra. Y votamos a favor. La mayora de esos intelectuales cubanos, personas a las que respeto profundamente, creyeron que tenan que sacrificarse para que la Revolucin siguiera avanzando.

Ya en los 80 la percepcin vari completamente, y no solo en nuestra generacin. Comprendimos que para ser revolucionarios y para ser escritores y artistas no podamos admitir ese tipo de exclusiones y que la Revolucin no poda prescindir, no puede prescindir, de una visin amplia, compleja, contradictoria, de la cultura o del pensamiento. El ejemplo ms visible de ese cambio fue la pelea organizada de los cineastas en contra de los ataques contra Alicia en el pueblo de Maravillas y contra la disolucin del ICAIC.

Esa contradiccin entre el intelectual y el poder no est resuelta en ninguna parte del mundo. El socialismo estuvo lejos de resolverla en Europa, no la ha resuelto en Cuba, no la ha resuelto en ningn lugar. El capitalismo tampoco la ha resuelto. Creo que la solucin de ese conflicto forma parte de la utopa.

Capitalismo, socialismo y democracia

En Terceras reincidencias, Ud. se posiciona entre quienes buscamos una remodelacin democrtica del socialismo, quienes optan por la continuidad de un socialismo que necesita ser repensado, renovado. En trminos concretos, en que consiste una remodelacin democrtica del socialismo en Cuba?

En qu consiste, en trminos prcticos, no lo tengo claro. Empezar por las negaciones. Yo soy un anticapitalista radical. No puedo simpatizar con un orden socioeconmico que tiene en su fundamento la explotacin del ser humano. Ah hay algo que anda mal.

Aun si pensamos en un capitalismo nrdico, por ejemplo, donde existe lo que llaman solidaridad distributiva

An ese. Porque al final estamos ac nosotros, los tercermundistas. Siempre hay una zona del mundo que es ms explotada.

Somos perifricos

Y la riqueza de aqu est yendo para all. All pueden no mancharse las manos, porque el trabajo sucio lo hacen otros. Por otra parte, tampoco creo en la democracia representativa. Ahora mismo, hay una evidencia de hasta qu punto esa democracia es falsa con la eleccin de Trump. Que un ser que piense como Donald Trump, a partir de sus millones, haya logrado ser el candidato de un partido y ganar la presidencia del pas ms poderoso del mundo, es un peligro para la humanidad.

Y entonces, qu tipo de democracia sera la ms viable en Cuba, descartando la liberal?

No s si todava existen las condiciones, pero en Cuba pudo haberlas en cierto momento para tratar de encontrar otras vas de participacin popular en la toma de decisiones, que es en ltima instancia a lo que yo llamara democracia. Participacin popular real en la toma de decisiones. Lo que se debate en el Congreso de Estados Unidos y en la Asamblea Nacional de Cuba no son tomas de decisiones populares. Eventualmente s, pero no necesariamente. Creo que las condiciones en Cuba, quiz por desgracia, se han ido alejando de esa posibilidad. Tengo la impresin de que cada vez el gobierno cubano tiene que actuar ms como lo dejan que como quiere, que es algo tambin que ha pasado histricamente. La Revolucin cubana nunca se realiz en una campana de cristal. Podemos especular hasta el infinito qu pudo ser distinto con menos hostilidades de Estados Unidos o qu hubiera sido igual de todas maneras. Eso ya nunca lo sabremos. En la filiacin con los soviticos, la subordinacin econmica fue absolutamente inevitable, pero la ideolgica, hasta qu punto fue evitable o no? Hasta los aos 90, las dos grandes tendencias de la ideologa en la Revolucin cubana estaban claras: pro soviticos, o tercermundistas o guevaristas o como les quieras llamar. Ahora mismo no s cules son las tendencias dentro de la cpula del poder en Cuba y sospecho que las hay. Pero no se percibe un debate en torno a la conceptualizacin misma del socialismo. Prspero y sostenible es un punto de llegada, no un modelo.

Esos referentes de que Ud. habla ya no existen Y ahora, cules marcan tendencia?

Ya no s cules son. Las tendencias no estn claras. Por eso yo tengo ideas, no personas que apoyar, porque no s qu piensan. Antes yo saba que Armando Hart era un intelectual, un lder poltico, que defenda una determinada idea de la cultura con la que yo estaba bastante de acuerdo, mientras no lo estaba con Carlos Aldana.

Era una situacin binaria.

Binaria y era clara y vena de los orgenes de la Revolucin. Ahora qu tendencias hay? No s y no creo que mucha gente sepa.

Reguetn y 349 Veneno y antdoto?

Qu le dice un Decreto como el 349?

Creo que es un error total. Es un texto mal pensado, aunque incluso pueda confiar en las buenas intenciones de querer ordenar ciertas cosas, pero es equivocado. Por una parte, volvemos a lo mismo de siempre: cmo determinar qu es vulgaridad, obscenidad, incluso qu es pornografa. En su momento, Ulises, de Joyce, fue tildado de pornogrfico.

Pero tampoco el torrente de vulgaridad que se expande a toda hora se puede dejar de la mano.

Es que creo que hay mecanismos de control social que son los que tendran que operar

Culturales?

Culturales, efectivamente. Por otra parte, este problema llamado la vulgarizacin de la sociedad cubana es reflejado, no generado por el arte. El reguetn, que me es indiferente, no genera vulgaridad, sino refleja un estado de cosas y responde a un pblico que participa o se relaciona bien con ese estado de cosas. Me parece correcto que el Ministerio de Cultura cuide de los dineros pbicos a la hora de las contrataciones de los artistas, pero tengo la impresin de que una vez que hay un sector privado, hay que mirar todo el sistema de una manera distinta, que es lo que no hace el Decreto.

El otro gran error del Decreto es preceder a la nueva Constitucin. Si la constitucin poda variar algunas reglas del juego, por qu apresurarse y no esperar a que hubiera una base legal ms slida para luego ver que haca falta legislar o no. Es un Decreto equivocado y lo nico inteligente sabemos que es muy difcil que se derogue es dejarlo morir.

Hormonas capitalista. Mirando hacia el Oriente.

La nueva Constitucin abre puertas al sector privado. Su comportamiento es arrollador, al menos en los trminos en que uno puede captar y sentir que es arrollador, pero la intencin del Estado es que ese sector no sea arrollador, que sea un aparato auxiliar y que se contente con poco. Es una especie de capitalismo que hay que mantener en edad peditrica todo el tiempo y contenerlo. Se sabe que difcilmente pueda ser as. Mi pregunta es si ese sector privado, con sus hormonas capitalistas, que recibe y recicla dineros del extranjero, se va a contentar con ser el hermano menor al que el Estado conduce de la mano o llegar el momento en que su podero ser tal que el Estado tendr que detenerlo definitivamente, porque lo percibir como una amenaza existencial al sistema

No tengo una respuesta clara para eso. Primero, el sector privado es pujante en Cuba, pero las actividades que est ejerciendo son, bsicamente, de servicios. Los grandes centros productivos, salvo la agricultura, en algunos renglones, siguen siendo estatales. En las condiciones econmicas de Cuba, el sector privado es imparable. No creo que el Estado pueda eliminar al sector privado, no veo cmo la economa cubana soportara eso en estos momentos. Para empezar, cuntos desempleados habra inmediatamente y el Estado no tiene cmo reabsorberlos ni sostener el mismo nivel de salarios que ganan esas personas actualmente en el sector privado. Por otra parte, no creo que el desarrollo del protocapitalismo cubano sea tan veloz y tan radical a partir del tipo de negocio que realiza.

Se habla mucho de Vietnam y de China y del vertiginoso crecimiento de sus modelos de mercado.

En 2004, estando en una beca en Ohio, present pelculas de Gutirrez Alea y haba una pareja de chinos que asistan a mis proyecciones. Ella era estudiante y l un filsofo especialista en tica que estaba muy ofendido con su realidad: Imagnese, en el Partido Comunista chino hay millonarios y pertenecen al comit central. Cmo un partido que se fund como partido de trabajadores ha quedado en manos de millonarios? Y l me preguntaba por Cuba estamos hablando de 2004 y yo le contaba cmo era la realidad cubana. Y me deca: As era China en los ochenta. A m las bolas de cristal no me gustan.

Utopa, crisis y pintores rebeldes

Su generacin asumi la Revolucin en una edad en la que se es romntico por naturaleza. Lejos de la mocedad, esas reminiscencias de la utopa cmo operan en ustedes?

Los 90 fueron decisivos para un cambio de mentalidad, que incluso comenz desde fines de los 80. Para colocarse frente al fenmeno de la revolucin en el arte, para colocarse frente a la relacin del discurso del poder y el discurso del arte, fue importantsimo lo que pas con los artistas de la plstica a fines de los 80. Senel Paz me ha dicho que sin ese movimiento l no habra podido escribir El bosque, el lobo y el hombre nuevo.

Nos hizo mirar a todos de otra manera, aunque no tuvieras que estar de acuerdo con todo lo que ellos decan y con toda su ideologa. Ese movimiento puso en crisis la relacin del Ministerio de Cultura con los artistas. Fue el momento en que Hart, quien haba hecho una labor brillante, se qued atrs. No pudo actualizarse y fue desbordado por la fuerza de esos artistas ya nacidos en los 60.

Es un misterio que tal movimiento contestatario comenzara por los plsticos o hay razones que pueden explicarlo?

Creo que tiene que ver con Instituto Superior de Arte (ISA) y la formacin terica que recibieron, mucho ms compleja y contempornea. Eso fue bsico, aunque puede haber otras razones. Fue un movimiento distinto al del cine, donde tambin estaban ocurriendo cambios, pero ms a nivel del reflejo de la realidad cubana que a nivel de una revolucin que alcanzaba tambin las formas. Sed, de Kiki lvarez, y Pon tu pensamiento en m, de Sotto, son en el cine el correlato de lo que estaba pasando en las artes plsticas. Recuerda que con Alicia en el pueblo de Maravillas eso Manuel Prez lo ha contado Aldana dijo en una reunin: el problema no es Alicia, el problema es la tendencia. Aqu tambin hay algo que tiene que ver con los mecanismos de la censura y los espacios. La censura sobre una rama del arte est proporcionalmente relacionada con la expansin que esa rama del arte tiene. El cine est concebido para que lo vea mucha gente y pasa por mecanismos de produccin que lo obligan a ser promiscuo, a pasar por muchas miradas. A una galera de arte, cuntas personas van en un mes? Quienes van al estreno de una pelcula seguro son mucho ms. Cuando surgi ese movimiento que se llam Proyecto del Castillo de la Fuerza poda haber dos mil personas esperando la apertura de una exposicin. Era masivo. Recuerdo que una de esas exposiciones fue suspendida por los propios artistas en el 88 u 89. Era una tesis de estudiantes del ISA sobre la obra de Orlando Yanes, donde se inclua un retrato de Batista hecho por l y el dato de que el artista haba diseado el logo del primer congreso del partido. Uno de los expositores era Jos ngel Toirac, premio nacional de artes plsticas en 2018 Cmo han cambiado los tiempos!

La generacin del desencanto

Yo nunca fui un prosovitico, de manera que cuando se derrumba el campo socialista no te voy a decir que lo esperaba, pero ni me sorprendi tanto, ni me sent traicionado. Ya el Che, en los aos 60, se haba dado cuenta de que aquello anda mal, luego de recorrer Europa del Este. Esa percepcin oper mucho en la manera en que me recoloqu ante la nueva realidad. Lo que vino despus fue terrible. Me pas dos aos encima de una bicicleta. Vivo en Cojmar y trabajaba en el cine 23 y 12 y entonces eran quince kilmetros en una Flying Pigeon, que pesaba 75 libras, sin cambio de velocidades, y a veces con el anticicln del Atlntico soplando en contra en el regreso.

En un ensayo sobre la literatura latinoamericana posterior a los 90, Jorge Fornet, con mucha razn, nos ha calificado como la generacin del desencanto. Todo eso est en la obra de mi generacin. Cuentos como Dorado mundo, de Lpez Sacha; Rumba Palace, de Miguel Mejides, donde Mart aparece perdido en las calles de La Habana, y, pecando de inmodesto, Bola, bandera y gallardete o Lista de espera, de mi libro La Habana Elegante estn metaforizando la crisis y nos estn colocando frente a ella. Asimilamos literariamente la crisis y nos preparamos para lo que viniera, sabiendo que todo el futuro iba ser absolutamente distinto.

Esa novela que todava est en mi disco duro, Despus de todo, pertenece al ciclo No estaba el futuro. Un poco la idea de estos libros es esa: se nos fue el futuro. Pero tambin que el futuro nunca est. Lo ests construyendo da a da. Creo que eso fue lo daino de la utopa: pensar que por diseado, el futuro estaba garantizado. Yo viv en los 90 una sensacin de perplejidad. Subir por una escalera que de pronto acaba, que me haban quitado el edificio y estaba solo en la escalera. La incertidumbre es uno de los peores estados de nimo.

La perplejidad contina?

No.

Y dnde estamos ahora?

Creo que sigue la incertidumbre, pero no la perplejidad. La diferencia es que antes creamos que sabamos y no sabamos. Ahora no sabemos, pero sabemos que no sabemos.

Retamar deca a fines de los 80 o inicios de los 90: Marx deca ya pas el momento de interpretar al mundo, ahora tenemos que transformarlo. Y de inmediato retocaba: De nuevo es la hora de interpretar el mundo para despus transformarlo.

Material de estudio desaprovechado

Se est produciendo una cantidad de pensamiento valioso en torno a la realidad cubana y las posibilidades de futuro que es impresionante y me apena que sea desaprovechado. Si el dilogo entre el poder poltico y la intelectualidad fuera realmente productivo, se aprovechara una cantidad de textos inquietantes que generan ideas y que proponen soluciones. Son textos que estn escritos entre una mezcla de catarsis y de la confianza de que pueden generar polticas. El pensamiento est muy vivo.

Hay antenas para eso?

Por supuesto que las hay. Forma parte de mis esperanzas, que en Cuba y en torno a ella, en Amrica Latina, siga habiendo una intelectualidad no anquilosada, aunque siempre hay dinosaurios, incluso ms all de las edades siempre hay dogmticos. Retamar deca que el dogmatismo forma parte de la condicin humana. Ahora mismo est naciendo un dogmtico en Maternidad de Lnea. Luego ese dogmtico se afilia a una idea y la defiende y hace atrocidades con ella.

La retrica es propia de esos dinosaurios. Me llama mucho la atencin, incluso en los llamados nuevos medios un discurso reiterado y retrico que parece destinado solo a convencer a los convencidos. La retrica se muerde la cola.

Hay un refrn que dice que menos de cinco contradicciones es dogmatismo

Yo tengo muchas ms dudas que certezas. Estoy libre.

Cuba: el imperio contraataca

A la Amrica Latina, ya que la nombra, parece que le ha llegado la hora de la reaccin termidoriana y hay quien se pregunta si Cuba, en su condicin insular, de fortaleza sitiada, podra escapar a esa hora, o fatalmente no.

Cuba sobrevivi a la OEA en los sesenta con Fidel Castro en el poder. Ms all de cualquier otra consideracin sobre su papel en la historia de Cuba y del planeta, era un lder que impulsaba un pas. Estoy de acuerdo con los que piensan que el problema econmico de Cuba es poltico. Hay unos frenos en la economa que son de origen poltico, pero cunto nos puede daar que la situacin de Venezuela se siga deteriorando y vaya hacia un desastre. Ms all de simpatas o no con Maduro no creo que haya sido un lder suficientemente solvente una amenaza de invasin es inaceptable. No puede ser que Trump decida lo que pasa en Venezuela y provoque una guerra civil o una guerra continental.

Nosotros no estaramos, no estamos, ajenos a un escenario as. La isla esta tendida sobre ese mantel y si lo halan

No creo que Estados Unidos, ni siquiera con la locura de Trump, se arriesgue a una invasin militar a Cuba, porque la situacin interna de Cuba no se parece para nada a la de Venezuela. Y la gran leccin que las oligarquas latinoamericanas aprendieron de Cuba es no irse de sus pases respectivos. Un Guaid cubano, con qu base social contara? No la hay. Ahora, a nivel econmico, no s hasta dnde Lpez Obrador podra sustituir alguna ayuda muy limitada a Cuba, porque el resto est lejos, no?

Pero Cuba sigue siendo una pieza geopoltica muy importante para las grandes potencias.

Dado las tecnologas actuales, ya no tanto como en siglos pasados. Lo que a Cuba le estn cerrando son las vlvulas de alimentacin.

No todas. Los cruceros siguen atracando. Se pueden ver todas las semanas. Hay intereses, al parecer, que escapan a las sanciones para no perderse el pastel cuando Cuba sea Miami, segn la visin alardosa de Trump.

Trump es impredecible. Hace ao y medio pareca que poda estallar la guerra atmica entre Estados Unidos y Corea del Norte y sin embargo han establecido dilogos. En el caso de Cuba esa derecha de la Florida es la que est haciendo mucho dao. La figura de Marco Rubio Aunque esa gente no tiene base social en Cuba.

No le parece que pueda haber una Cuba rastrera, plattista, resentida y oscurantista. Le cuento que cuando vena para esta entrevista, me adelant a una pareja y el seor, ya algo mayor, le comentaba a su acompaante el episodio de Trump lanzando rollos de papel higinico a los puertorriqueos. Lo tomaba como lo que es, una ofensa, una humillacin. Y ella le responde: Yo no tengo papel higinico en mi casa. Si me lo hubiera tirado a m, se lo hubiera agradecido.

Lo que pasa es que esa Cuba plattista est desarticulada y no se articula de un da para otro. Siempre harn falta lderes.

Pero pueden surgir de la noche a la maana.

No creo que sea tan rpido. Sigo teniendo la esperanza, me aferro a eso por mi antimperialismo visceral, de que ante cualquier intromisin o una invasin, hay reservas nacionalistas en Cuba para enfrentar una coyuntura trgica como esa. Incluso personas que se han ido de Cuba y que no simpatizan con el gobierno, veran con muy malos ojos una invasin a Cuba.

Zona franca: un final para desconectar

Tomando en cuenta su juventud en los setenta, alguna vez us jeans domsticamente falsificados?

S, claro, y unos que se llamaban Machetero o algo as.

Lennon decreta: la felicidad es una pistola caliente. Algn reparo?

Prefiero no usar metforas blicas.

Tuvo sexo sin proteccin en los tiempos pre SIDA?

S. La proteccin era entonces contra embarazo.

Parodiando a Clausewitz, el alcohol es la continuacin del sexo por otros medios o es el chocolate?

El chocolate. Tengo un declogo para beber. Cuando estoy deprimido no lo hago. Soy de Manzanillo, donde se bebe muchsimo.

La Habana y Manzanillo, adems de tener un malecn en comn, en qu ms se parecen?

Salvo el malecn, en nada. En mi niez, Manzanillo era una ciudad interesante, pero yo siempre quise venir para La Habana.

Aunque dej de serlo hace mucho tiempo, ser provinciano tiene sus ventajas?

Todo lo contrario.

Qu lee ahora?

Acabo de terminar el libro de cuentos de Padura, Eso estaba deseando suceder, y ahora me entrego a Decirlo todo, de Guillermo Rodrguez Rivera. Lamentablemente casi siempre tengo que hacer lecturas operativas, de trabajo. Guiones de cine, artculos para La Gaceta

Si no fuera escritor, a quin tendra delante?

Tal vez a un arquitecto, aunque mi gran problema era el dibujo. Me siento incapaz de dibujar algo.

Le nombran director de la Biblioteca Nacional y ocurre un incendio. Qu libros ordena salvar?

Salvara aquello que no se puede encontrar en otra parte.

Cuando le preguntaron a Ral Roa qu libro se llevara a una isla desierta, respondi que La montaa mgica, para poder terminarlo. Tiene alguna analoga?

Me llevara la Biblia, que s la termin. Soy ateo de tercera generacin, pero para una isla desierta hay que llevarse un libro inagotable.

Marx le pide una dedicatoria a su regalo de Reincidencias. Qu le pondra?

A Carlos Marx, uno de los hombres que nos ense a pensar.

La vida comienza a los 64 y obvio el significado del nmero en la charada china.

No, no comienza. A los jvenes que trabajan conmigo les digo: Entiendan que tienen una vida por delante, y yo, por detrs.

A qu le teme?

Le tengo pnico a las ranas. Le temo a la muerte.

A qu no le teme?

Yo, en lo intelectual, no tengo miedo nunca. El ejercicio del pensamiento necesita saberse libre. Lo que pienso lo digo donde quiera. El asunto est en tener un discurso coherente.

Y Ud. estara demostrando que un intelectual en la Cuba socialista puede ser un atravesado de principio a fin y no ser expulsado del paraso?

Es que no hay cmo expulsar a nadie del paraso. Algunos amigos han hablado de Padura y de m como intelectuales reformistas y dicen que somos crticos pero con cuidado para no perder las prebendas que nos dan. No s qu prebendas tengo. Trabajo bastante para pagar mi techo y mi comida y mis placeres. Eso me da mucha libertad. Siempre he tratado de ser consecuente con los versos de Antonio Machado: Al cabo, nada os debo. Me debis cuanto he escrito.

Fuente: http://oncubanews.com/cultura/literatura/arturo-arango-sin-escalera-de-incendio/?fbclid=IwAR2puqIEgkJlsY5lBqa_eypaf8Wx604LRFxxSYYpa5l1CljzeqR5HqpGsoI



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