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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-03-2019

Todos los males del pueblo son exclusiva responsabilidad de sus gobiernos

Carlos A. Larriera
Rebelin


Todo gobierno, siempre, mientras estemos en el capitalismo, gobierna en el aparato estatal burgus, que es propiedad del capital, y una herramienta fundamental de dominacin del pueblo, una dictadura del capital, tanto en su forma democrtico burguesa, como en la forma de dictaduras militares o fascistas ms extremas.

Al ser, de hecho, los gobiernos gerentes de esas empresas capitalistas que son los Estados, por ms buenas intenciones que tengan no es mucho lo que pueden hacer a favor del pueblo. No son todos iguales, aunque los resultados sean parecidos en muchos aspectos.

Ningn gobierno, por ejemplo, puede impedir la concentracin y centralizacin del capital, porque es algo inherente al capitalismo, responde a su propia naturaleza. Para impedirlo habra que expropiarlo, y para expropiarlo se necesita la revolucin social.

Acusar a un gobierno de todos los males que se producen durante su mandato es errneo. Su responsabilidad es aceptar esta gerencia dentro del estado burgus. Un socialista, por ejemplo, sera traidor al socialismo si lo hiciera. Pero toda la pequea burguesa cree que los gobiernos son responsables de todo lo que sucede, que tienen el poder suficiente para realizar cualquier modificacin en la estructura social, la economa, los derechos humanos, etc. No es una caracterstica exclusiva de los gobiernos populistas que han surgido en Amrica Latina en la ltima dcada. As ve las cosas el pequeo burgus, en todos los pases, con las peculiaridades de cada uno de stos.

Un gobierno como tal puede estar constituido por grandes burgueses, o pequeos burgueses acomodados que gobiernan deliberadamente para los grandes burgueses, o pequeos burgueses ms o menos centristas, que se ilusionan con realizar tibias reformas progresistas sin entrar en conflicto con el gran capital. O, por ltimo, pequeo burgueses que creen firmemente que el gobierno tiene el poder suficiente, aunque le lleve mucho tiempo, para realizar todas las reformas que se podran resumir en el conocido crecimiento con inclusin social. Estos ltimos tienen buenas intenciones, pero no pueden impedir la inmensa mayora de los males del capitalismo.

Tener en cuenta cules son las verdaderas intenciones de cada gobierno no es una desviacin psicologista o idealista, sino pensar como socialistas cientficos.

Tener intenciones sinceras de gobernar para el pueblo, aunque sobre bases totalmente errneas, es distinto a tener la poltica deliberada de favorecer al gran capital en perjuicio del pueblo.

El hecho de que bajo cualquiera de los dos tipos de gobiernos burgueses se produzcan la mayora de los males del capitalismo, no los hace iguales.

En la izquierda algunos pueden tener intenciones revolucionarias sinceras, pero ser reformistas en los hechos. Y se puede ser reformista en las intenciones y en las acciones.

Un revolucionario, por sus intenciones, puede o no dejar de ser reformista. Un reformista consolidado ser siempre un reformista. Haciendo la salvedad que hay reformistas que estn de ida y otros que estn de vuelta. Los primeros despiertan a la vida poltica, comienzan impulsando reformas, pudiendo llegar a evolucionar hacia una estrategia revolucionaria. Los que estn de vuelta fueron o intentaron ser revolucionarios, y a pesar de haber llegado a tener esta conciencia, traicionan la revolucin, se acomodan a los regmenes burgueses, y se vuelven reformistas irreversibles.

Todas estas diferencias, por supuesto, tienen en la vida real infinidad de grises, de matices.

Por todo esto, es errneo basarse exclusivamente en los desastres econmicos, polticos, sociales, etc., que se producen en cada pas para deducir de esto que quienes los generan son siempre e indefectiblemente los gobiernos. Siempre son generados por el capitalismo, que es el verdadero poder y, algunos gobiernos, no pueden impedirlos y otros colaboran o directamente gestionan la depredacin capitalista. Y esto es as independientemente de que haya pocas o muchas diferencias en la destruccin del bienestar del pueblo en cada uno de esos gobiernos.

Por eso, cualquier anlisis poltico que responda al socialismo cientfico, debe comenzar por tener en cuenta que quien genera los males del pueblo, siempre es el capital, de una u otra manera, principalmente el gran capital.

Ningn pas es independiente del gran capital mundial. Su ingerencia en todos los pases es cada vez mayor. A sangre y fuego, como en Medio Oriente, con golpes blandos, con sus campaas de desestabilizacin como en los pases populistas que surgieron en Amrica Latina en la dcada anterior, o como en Ucrania, etc. Y adems, como siempre, la clsica penetracin econmica.

Gobiernos directos del gran capital o de sus representantes o colaboracionistas o de tibios reformistas o de pequeos burgueses que creen firmemente en algo as como el crecimiento con inclusin social, todos gobiernan con la presencia dominante del gran capital mundial.

Juzgar un gobierno como si slo tuviera que tener en cuenta al capital local, grande o pequeo, es profundamente errneo. Sin considerar al gran capital mundial no se puede entender lo que pasa en cada pas.

Es dentro de ese marco internacional, que hay que distinguir los gobiernos que tienen deliberada intencin de trabajar a favor del gran capital, en contra del pueblo, de aquellos que intentan favorecer al pueblo, pero son incapaces de impedir los males que produce el capital. Con todas las variantes intermedias.

Analizar Venezuela, Brasil, Argentina o cualquier otro pas desde otra perspectiva conduce inevitablemente, a caracterizaciones radicalmente equivocadas.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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