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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-03-2019

Comunicado del Frente Nacional de Lucha por el Socialismo
Se cumplen tres aos de impunidad en el caso de la desaparicin forzada de nuestro compaero Fidencio Gmez Sntiz

Rebelin


A tres aos de la desaparicin forzada de nuestro compaero Fidencio Gmez Sntiz el caso permanece en total impunidad, las investigaciones que deben dar con su paradero y con los responsables de este abominable crimen no slo no avanzan, sino que develan un halo de encubrimiento de las estructuras gubernamentales que denuncian la complicidad interinstitucional.

La desaparicin forzada de luchadores sociales, activistas, defensores de los derechos humanos, periodistas y revolucionarios es una realidad inocultable, es un crimen de lesa humanidad que indica la existencia de la sistematicidad en su cometido. Cada vctima de esta deleznable prctica es un ser humano que lo distingue su condicin de clase, su pertenencia a las masas trabajadoras y una vida productiva.

El caso de nuestro compaero expresa la pretensin del Estado mexicano cercenar la solidaridad hacia toda injusticia cometida contra el pueblo, mediante un crimen de naturaleza profascista existe el intento de inhibir la creatividad humana ante tan lacerante situacin que enluta millones de hogares proletarios. No es un crimen fortuito, indica toda la perversidad gubernamental en la ejecucin del terrorismo de Estado.

Al trmino de la administracin de Enrique Pea Nieto la cifra era escalofriante, ms de 350 mil vctimas directas del terrorismo como poltica de gobierno, de donde se desprende que son ms de tres millones las vctimas indirectas. Al inicio del nuevo sexenio la estadstica de terror increment en sus nmeros, lo que expresa que la violencia emana del Estado independientemente del personero que lo represente.

El compaero Fidencio no es la nica vctima de esta execrable situacin que vive el pas, en su misma condicin existen miles de hermanos de clase, madres que soportan el sentimiento taladrante de la ausencia forzada de un hijo, padres, hijos, hermanas que viven en permanente zozobra, esto es porque un crimen de lesa humanidad no slo persigue lacerar a la vctima directa, sino extender la angustia a todo su entorno social, poltico y familiar.

El mvil de la desaparicin forzada de nuestro compaero es eminentemente poltico, con su cometido las autoridades de la administracin pasada pretendieron callar una voz de denuncia que desenmascar la existencia del terrorismo de Estado como poltica gubernamental, la existencia de crmenes de lesa humanidad ejecutados de manera sistemtica y transexenal, a su vez, inhibir la solidaridad que brindamos a los familiares de los revolucionarios Gabriel Alberto Cruz Snchez y Edmundo Reyes Amaya en la exigencia de su presentacin con vida.

La perversidad del Estado mexicano qued manifiesta cuando intent ocultar el cometido de crmenes con la ejecucin de otros ms atroces, no slo no hubo respuesta a la exigencia de justicia de los familiares, sino que adems existieron los calificativos esbozados por las instancias de procuracin de justicia que incriminaban a la vctima y a sus seres queridos, ello conduce ineluctablemente a la revictimizacin.

La actitud dilatoria, burocrtica e indolente de las instancias procuradoras de justicia es comn para a la atencin de los casos, los avances en las indagatorias son nulos y existe la intentona de sepultar a todos ellos en el anonimato. La represin y el hostigamiento son los eslabones que cierran esta cadena opresiva como respuesta del Estado ante la exigencia de su presentacin con vida.

Es ruin mantener el argumento de que todo quien es vctima de la desaparicin forzada o ejecucin extrajudicial son delincuentes, tales afirmaciones nicamente abonan a la criminalizacin de la pobreza y protesta popular. El llamado a no politizar los casos es un eufemismo que llama a la impunidad, que convoca a la generalizacin de los crmenes bajo el sofisma de que ninguno es poltico.

La espiral de violencia no amaina en sus efectos, sta an cobra vidas del pueblo trabajador, lo que de por s devela la crudeza del rgimen, empero, existen aquellos casos en los cuales el vnculo poltico es inocultable, lo expone a la palestra nacional lo corrodo de las instituciones del Estado mexicano que finca el desarrollo econmico sobre la sangre del pueblo trabajador.

No es de conservadores denunciar los efectos perniciosos de la poltica neoliberal, no es intransigencia exigir soluciones plausibles a cada una de las necesidades populares, mucho menos es ultraradicalismo exigir la presentacin con vida de todos los detenidos desaparecidos, sino el derecho legtimo de los familiares, organizaciones populares y organismos defensores de derechos humanos honestos.

La creacin de Comisiones de bsqueda y de la verdad por el caso Ayotzinapa es una medida que atiende el problema a medias, porque en similares condiciones existen en el pas cientos de miles, los cuales hasta el momento no han merecido un lugar en la agenda institucional. Por qu empecinarse en buscar entre la muerte? A caso es la salida menos dolorosa a la crisis del rgimen?

Existen en el pas resoluciones judiciales similares a las del caso de los normalistas, recomendaciones que dan testimonio del cometido de un crimen de lesa humanidad con motivaciones eminentemente polticas, sin embargo, son omitidas porque su solucin real es dar con su paradero con vida y enjuiciar toda la cadena de mando que planific y oper la objetivacin del terrorismo de Estado.

La solucin objetiva pasa inevitablemente por dar un nombre, rostro y apellido a aquellas vctimas de la violencia que se denunci en campaa, no es tico, moral, ni polticamente correcto medrar con el dolor de las familias y las vctimas directas, utilizarlas como chantaje, como moneda de cambio para granjearse simpata. Hoy son esas familias que exigen justicia real y no llamados moralinos al perdn judeocristiano.

Es el nombre de nuestro compaero Fidencio, de los revolucionarios Gabriel Alberto Cruz Snchez y Edmundo Reye Amaya, de las hermanas Daniela y Virginia Ortiz Ramrez; de Teodulfo Torres Soriano; Carlos Ren Romn Salazar; Francisco Paredes Ruiz los 43 de Ayotzinapa; y miles ms que reclaman ser reconocidos por las autoridades gubernamentales y presentados con vida.

La responsabilidad jurdica y poltica recae en el titular del ejecutivo federal, no es una exigencia promovida desde el actuar catrtico. El carcter de imprescriptibilidad de los crmenes de lesa humanidad hace que se cometan a cada momento, por ello, la respuesta de las autoridades debe ser puntal y no medidas paliativas que conduzcan a la revictimizacin.

La justicia en el caso de nuestro compaero pasa por el avance sustancial en el proceso jurdico, existen violaciones claras a los protocolos jurdicos; existe una demanda de amparo indirecto que no ha recibido sentencia, lneas de investigacin que sealan al grupo paramilitar Los Petules como uno de los artfices de este crimen sin embargo, ninguna es acatada a cabalidad.

Esa actitud toma cuerpo y dan forma a la dilacin y burocratismo como ocurre con el caso de nuestro compaero, el proceder de las instancias procuradoras de justicia es como se objetiva la impunidad como poltica de gobierno, y en la mayora de los casos, mediante la violencia institucional.

La impunidad como poltica gubernamental la sustenta la violencia, un ejemplo es el caso de nuestro compaero Humberto, su ejecucin extrajudicial ocurre a casi un ao de la desaparicin forzada de Fidencio, ese rasgo del fenmeno expresa la sistematicidad con que se ejecut los crmenes de lesa humanidad contra el pueblo y en particular contra nuestra organizacin.

No existe comparacin con la exigencia de justicia y la presentacin con vida de los detenidos desaparecidos con la intransigencia, mientras no haya respuesta puntual a estas necesidades habrn miles de razones para mantener las acciones polticas de masas, la combatividad como distintivo de organizacin. Porque todas las vctimas son del pueblo, es el pueblo quien lucha y exige Alto al terrorismo de Estado!

Presentacin con vida de nuestro compaero Fidencio Gmez Sntiz!

Presentacin con vida de los revolucionarios Gabriel Alberto Cruz Snchez y Edmundo Reyes Amaya!

Por la unidad, obrero, campesino, indgena y popular!



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