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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-03-2019

Ejrcitos privados, mercenarios legales

Marcelo Colussi
Rebelin


[Los contratistas de guerra ] no son slo manzanas podridas: son el fruto de un rbol muy txico. Este sistema depende del maridaje entre inmunidad e impunidad. Si el gobierno empezara a golpear a las empresas de mercenarios con cargos formales de acusacin de crmenes de guerra, asesinato o violacin de los derechos humanos (y no slo a ttulo simblico), el riesgo que asumiran estas compaas sera tremendo. () La guerra es un negocio y el negocio ha ido muy bien.

Jeremy Scahill


Con el surgimiento del mundo moderno que trae el capitalismo y el afianzamiento de los Estados nacionales, la defensa de la soberana, o las guerras de conquista, cada vez ms fueron confindose a ejrcitos regulares bien entrenados, profesionalizados y crecientemente especializados. De tal forma, los mercenarios figura histrica, legendaria, que existi desde la antigedad en todos los contextos (psicpatas hubo siempre) fueron desapareciendo. La sistematizacin de los ejrcitos modernos inspirados en el modelo prusiano decimonnico termin definitivamente con los combatientes mercenarios (no as con los psicpatas). Pero el neoliberalismo de fines del siglo XX los trajo nuevamente.

Desde la ltima dcada del pasado siglo, la proliferacin de estas empresas militares privadas, habitualmente conocidas como contratistas, ha tenido un aumento exponencial. Si bien muchas potencias las poseen, es en Estados Unidos donde se registra el mayor crecimiento. Entre otras pueden mencionarse: Academi (la ms grande del mundo, anteriormente llamada Blackwater nombre que debi cambiar por cuestiones de imagen al haber sido denunciada por tremendos excesos en las operaciones en que particip, Una prolongacin patritica de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, segn dijera uno de sus fundadores), DynCorp, Aegis Defense Services, G4S, CACI , Titan Corp,  Triple Canopy, Unity Resources Group, Defion International. La gran mayora de ellas son de origen estadounidense, pero el fenmeno se expandi por todo el mundo. Incluso Rusia, retornando al sistema capitalista, tambin presenta estos contratistas.

Varios son los motivos que explican este impresionante crecimiento: por un lado, el fabuloso negocio que representan. En la actualidad estos ejrcitos privados mueven ms de 100,000 millones de dlares al ao. Como dice el epgrafe de Scahill: La guerra es un negocio y el negocio ha ido muy bien.

Las guerras de Irak y Afganistn, formalmente desplegadas por coaliciones multinacionales, pero en verdad lideradas por las fuerzas armadas de Estados Unidos, marcaron el uso abierto de ejrcitos privados (mercenarios), pagados con dineros federales por Washington. Para inicios del 2008 haba en Irak ms contratistas privados (se calculan 190,000) que tropas regulares del ejrcito. Segn un informe del Congreso de ese pas, en la guerra del Golfo Prsico se pagaron 85,000 millones de dlares en el perodo 2003-2007, lo cual representa el 20% de todo lo desembolsado por Estados Unidos en esa contienda.

Otro gran motivo que fundamenta este crecimiento es de orden poltico: resentida an del sndrome de Vietnam (con alrededor de 60,000 muertos), la clase dirigente estadounidense y su administracin federal prefieren ocultar el nmero de bajas en sus aventuras blicas. Los contratistas, al no ser soldados regulares de sus fuerzas armadas, pasan ms desapercibidos para lo opinin pblica.

Existe otro motivo ms, no muy explcito, pero de gran peso: los mercenarios, por no ser miembros de una fuerza regular sino personal independiente, no estn sujetos a regulaciones internacionales que norman las guerras, como las Convenciones de Ginebra. Si bien Estados Unidos firm esos tratados, no los ratific, por lo que no se somete a ellos. De esa cuenta, los ejrcitos privados estn en un cierto limbo legal, lo cual les excluye del Derecho Internacional. As, las tropelas y excesos que puedan cometer (y que de hecho cometen) quedan relativamente fuera de toda normativa. Ejemplos al respecto hay numerosos. La tristemente clebre empresa Blackwater, ahora rebautizada Academi para borrar su anterior mala imagen, est asociada a los peores crmenes de guerra, pero pese a ello, el gobierno federal de Estados Unidos sigue asignndole millonarios contratos. La corrupcin y la impunidad, como se ve, no son patrimonio de los atrasados pases del Sur. (A ttulo complementario: Donald Trump insiste enfermizamente en la construccin del muro en la frontera con Mxico porque est ligado a empresas constructoras!).

Las empresas contratistas militares se especializan en todo tipo de servicio que tenga que ver con una avanzada blica; se encargan de aspectos logsticos y aprovisionamiento de la tropa, de telecomunicaciones, tareas de enlace, vigilancia, adiestramiento de combatientes y, por supuesto, de combate abierto (las torturas o acciones oscuras no se declaran, pero tambin las hacen, como fue el caso de la famosa crcel de Abu Ghraib, en Irak, o las operaciones encubiertas para provocar a Venezuela realizadas desde territorio colombiano, donde participan paramilitares de difusa procedencia). En lo tocante a lucha frontal, la experiencia de numerosas intervenciones en distintos puntos del globo muestra que efectivamente tienen una gran capacidad operativa, pues actan al lado de las fuerzas regulares, en muchos casos con vehculos blindados, helicpteros artillados y armamento de asalto de alta tecnologa.

El personal que contratan est dado, en general, por ex miembros de ejrcitos con alta capacitacin y experiencia de combate; muchas veces son comandos especializados, soldados de lite (a tal punto, que muchos cuerpos de estas unidades regulares de lujo se han visto afectados, dado que sus integrantes prefieren la paga de una empresa privada a la recibida en su puesto estatal). Un mercenario en algunas de estas contratistas puede llegar a cobrar 1,000 dlares diarios. El negocio de la muerte paga bien, sin dudas. Eso es el capitalismo!

Dentro de las fronteras estadounidenses, despus de la fiebre paranoica desatada con la cada de las Torres Gemelas en el 2001, proliferaron estas empresas privadas ofreciendo seguridad. De ah que hoy es comn ver a contratistas custodiando puertos, aeropuertos, crceles y centrales nucleares. Salvando las distancias, sucede lo mismo que en un pobre paisucho atrasado como Guatemala; all, ante la proliferacin fabulosa de agencias de seguridad privada (que no pagan 1,000 dlares diarios a sus agentes contratados!), es aleccionador lo dicho por un ex pandillero: No soy socilogo ni politlogo, pero me doy cuenta que hay una relacin entre un chavo marero al que le dan la orden de cobrarle extorsin a todas las tiendas de una comunidad y el diputado que tiene una agencia de seguridad, y al da siguiente est ofreciendo sus servicios.

El negocio de la guerra, o si se quiere, el negocio de la violencia que se alimenta del miedo de la gente da muy buenas ganancias. Palabras altisonantes como libertad, democracia, derechos humanos y otras preciosuras por el estilo, quedan perforadas por los disparos. Donde hay balas sobran las palabras, rezaba una pinta callejera en algn arrabal latinoamericano. Lamentablemente, es cierto.


Blog del autor: https://mcolussi.blogspot.com/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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