Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-03-2019

Con motivo del centenario de la Tercera Internacional
La Tercera Internacional y nuestro tiempo

Eduardo Ibarra
Rebelin


El prximo 6 de marzo del presente se cumple el centenario de la fundacin de la Tercera Internacional, y, como es obvio, este acontecimiento es circunstancia propicia para plantear algunas ideas.

Solo algunas ideas, pues, como se comprender, un anlisis detallado de los mritos y los errores de la aludida organizacin, implicara la escritura de todo un volumen.

As pues, aqu nos referiremos nicamente a su significacin en el proceso histrico de la organizacin internacional del proletariado, as como a las principales enseanzas que arroja su experiencia.

I

Como es de conocimiento comn, entre las tres Internacionales existieron algunas diferencias que es necesario remarcar.

La Asociacin Internacional de Trabajadores o Primera Internacional (1864-1872), fundada por Marx y Engels, fue una organizacin cuya unidad no estuvo basada en el marxismo.

Engels se refiri a esta circunstancia en una carta del 27 de enero 1887 a Florence Kerlley Wischnewetski:

Cuando Marx fund la Internacional, redact el Reglamento de manera que pudieran ingresar todos los obreros socialistas de esa poca: proudhonistas, lerouxistas e incluso el sector ms avanzado de las tradeunions inglesas; y fue slo gracias a esta amplitud que la Internacional lleg a ser lo que fue: el medio para disolver y absorber gradualmente a todas estas sectas secundarias, con excepcin de los anarquistas, cuya repentina aparicin en varios pases no fue sino el efecto de la violenta reaccin burguesa que sucedi a la Comuna y que por ello podamos dejar que se marchitasen solos, como ocurri. Si de 1864 a 1873 hubiramos insistido en trabajar slo con quienes adoptaban ampliamente nuestra plataforma, dnde estaramos hoy? Creo que toda nuestra experiencia ha mostrado que es posible trabajar junto con el movimiento general de la clase obrera en cada una de sus etapas sin ceder u ocultar nuestra propia posicin e incluso nuestra organizacin, y temo que si los alemanes norteamericanos eligen una lnea distinta cometern un grave error. (Correspondencia Marx-Engels, Editorial Cartago, Buenos Aires, 1973, p. 364).

De estos conceptos, se desprenden las siguientes conclusiones:

1. La unidad de la Primera Internacional fue de carcter programtico, y no doctrinario; sobre la base de la unidad programtica, Marx y Engels se propusieron absorber doctrinariamente a las diversas corrientes no marxistas.

2. Determinada y posibilitada por la situacin ideolgica de la clase obrera europea de la poca, dicha unidad programtica hizo de la Primera Internacional un partido-frente.

3. La experiencia de la primera organizacin internacional del proletariado mostr que es posible y necesario trabajar con el movimiento general de la clase obrera en cada una de sus etapas .

4. Este trabajo con el movimiento no tiene por qu significar ocultar nuestra propia posicin e incluso nuestra organizacin .

En este marco general, Marx y Engels educaron a los trabajadores en la conjugacin de la lucha econmica y la lucha poltica, en el principio de que la conquista del poder poltico es el gran deber de la clase obrera, en la idea rectora de que la emancipacin de la clase obrera debe ser obra de la propia clase obrera y en el espritu del internacionalismo proletario, al mismo tiempo que desplegaron la lucha contra el proudhonismo, el blanquismo, el lassallismo, el bakuninismo y el tradeunionismo, preparando as el terreno para el triunfo del marxismo y, al mismo tiempo, formando los cuadros que ms tarde contribuyeron en la fundacin de partidos marxistas de masas en diversos pases.

As pues, el resultado de la lucha ideolgica contra las distintas corrientes del socialismo premarxista fue la base de la ulterior unidad marxista del proletariado revolucionario.

Maritegui escribi sobre la Primera Internacional:

La Primera Internacional fundada por Marx y Engels en Londres, no fue sino un bosquejo, un germen, un programa. La realidad internacional no estaba an definida. El socialismo era una fuerza en formacin. Marx acababa de darle concrecin histrica. Cumplida su funcin de trazar las orientaciones de una accin internacional de los trabajadores, la Primera Internacional se sumergi en la confusa nebulosa de la cual haba emergido. Pero la voluntad de articular internacionalmente el movimiento socialista qued formulada. Algunos aos despus, la Internacional reapareci vigorosamente. El crecimiento de los partidos y sindicatos socialistas requera una coordinacin y una articulacin internacionales. (La escena contempornea, 1987, pp. 112-13).

La confusa nebulosa de la cual haba emergido y en la cual finalmente se sumergi la Primera Internacional, fue, pues, su condicin de partido-frente, tipo de partido que, despus de cumplir su misin, caduc histricamente como consecuencia del desarrollo de la lucha de clases, la bancarrota del socialismo premarxista y el triunfo terico del marxismo en el movimiento obrero.

Por eso Engels seal:

"Creo que la prxima Internacional despus que las obras de Marx hayan ejercido influencia durante algunos aos ser directamente comunista, y proclamar abiertamente nuestros principios". (Carta a A. Sorge del 12 (y 17) de setiembre de 1874, Correspondencia Marx-Engels, pp. 271-72).

II

Y as fue, efectivamente: el crecimiento del movimiento obrero y de sus partidos de clase, exigi la fundacin de la Segunda Internacional (1889-1914).

Entre otras cuestiones, la Segunda Internacional signific:

1. La diferenciacin terica del concepto de partido doctrinariamente homogneo del concepto de partido doctrinariamente heterogneo, y, sobre esta base, la existencia diferenciada de sus respectivos correlatos organizativos.(1)

2. La constitucin, en diversos pases, del partido doctrinariamente homogneo, tipo de partido del cual el Partido Obrero Socialdemcrata Alemn, fundado en 1869, fue su primera expresin.

3. La plasmacin de la ms completa independencia ideolgica, poltica y orgnica del proletariado revolucionario.

4. El trazo de una poltica especfica que hizo posible, en las nuevas condiciones, el trabajo junto con el movimiento general de la clase obrera , aunque con la limitacin de que entonces los conceptos de frente unido y hegemona se encontraban elaborados solo a grandes rasgos.

Pues bien, al tener los partidos de la Segunda Internacional que desenvolver, dadas las condiciones de desarrollo pacfico del capitalismo, la lucha legal como su actividad principal, ms o menos tempranamente experimentaron el surgimiento en su seno de tendencias oportunistas, y esto ocurri sobre todo en el Partido Obrero Socialdemcrata Alemn.

Entonces Engels mismo empe la lucha contra, por ejemplo, la omisin de la dictadura del proletariado en el proyecto del programa de Erfurt de la socialdemocracia alemana y algunas otras posiciones oportunistas contenidas en el mismo, as como contra el cretinismo parlamentario de diversos partidos.

Poco despus del fallecimiento de Engels, entre 1896 y 1897 Eduard Bernstein public algunos artculos en la revista Die Neue Zeit, en los que revisaba a Marx al reemplazar la lucha revolucionaria del proletariado por la idea utpica de la persuasin y la educacin como camino al socialismo, etctera. De esta forma hizo su aparicin el revisionismo que, corriendo ya el siglo XX, cobr un marcado crecimiento.

Lenin escribi al respecto:

"El socialismo premarxista ha sido derrotado. Ya no contina la lucha en su propio terreno, sino en el terreno general del marxismo, a ttulo de revisionismo". (Marx-Engels-Lenin-Marxismo, recopilacin, Editorial Progreso, Mosc, s/f, p. 57).

Es decir, las diversas tendencias oportunistas se transformaron en revisionismo, el cual, no obstante renegar los principios del marxismo, hace uso de un lenguaje aparentemente marxista; as pues, es claro que el revisionismo es antimarxismo disfrazado de marxismo.

Recapitulando la actuacin de la Segunda Internacional, Stalin sostuvo en abril de 1924:

"Fue se un perodo de desarrollo relativamente pacfico del capitalismo en que las formas legales de lucha se ponan y se crea matar al capitalismo con la legalidad; en una palabra, un perodo en el que los partidos de la II Internacional iban echando grasa y no queran pensar seriamente en la revolucin, en la dictadura del proletariado, en la educacin revolucionaria de las masas.

En vez de una poltica revolucionaria coherente, tesis tericas contradictorias y fragmentos de teoras divorciados de la lucha revolucionaria viva de las masas y convertidos en dogmas caducos. Naturalmente, para guardar las formas se invocaba la teora de Marx, pero con el fin de despojarla de su espritu revolucionario vivo". (Cuestiones del leninismo, recopilacin, Ediciones en Lenguas Extranjeras, Pekn, 1977, p. 12)

Algunos meses despus, en noviembre, Maritegui escribi sobre el mismo tema:

La funcin de la Segunda Internacional fue casi nicamente una funcin organizadora. Los partidos socialistas de esa poca efectuaban una labor de reclutamiento. Sentan que la fecha de la revolucin social se hallaba lejana. Se propusieron, por consiguiente, la conquista de algunas reformas interinas. El movimiento obrero adquiri as un nima y una mentalidad reformistas. El pensamiento de la social-democracialassalliana dirigi a la Segunda Internacional. A consecuencia de este orientamiento, el socialismo result insertado en la democracia. () La guerra fractur y disolvi la Segunda Internacional. Unicamente algunas minoras se reunieron en los congresos de Khiental y Zimmerwald, donde se bosquejaron las bases de una nueva organizacin internacional. La revolucin rusa impuls este movimiento. (La escena contempornea, p. 113).

As pues, el revisionismo, que haba logrado corromper al Partido Obrero Socialdemcrata Alemn (as como a los dems partidos de la Segunda Internacional, con excepcin del partido bolchevique y del grupo Espartaco de Karl Liebknech y Rosa Luxemburgo, entre algunas otras organizaciones), se convirti en nuestra poca en un fenmeno engendrado por las condiciones econmicas y sociales propias del imperialismo, fenmeno que, como est comprobado, corrompe los partidos de la clase obrera, desva a las masas al camino del reformismo y traiciona la revolucin. Esto ocurre en nuestra poca como desarrollo de aquellas condiciones inglesas del siglo XIX que dieron lugar al surgimiento de una aristocracia obrera y, al mismo tiempo, como continuacin del oportunismo que Marx y Engels combatieron en su poca.

En estas condiciones de desborde del revisionismo, Kautsky, expresando su centrismo, plante la convivencia de marxistas y revisionistas en un mismo partido. Esto significaba volver atrs, pero con una nota particular: mientras que, dadas las condiciones histricas entre 1864 y 1872, estuvo plenamente justificado el partido doctrinariamente heterogneo como fue la Primera Internacional, ahora, en nuestra poca, cuando el socialismo no marxista ha puesto en evidencia en todas partes su metamorfosis en revisionismo y ha mostrado, en diferentes planos y distintas formas, su servicio a la burguesa, la propuesta centrista de Kautsky significaba promover la convivencia de los marxistas y los agentes ideolgicos de la burguesa en el seno de los partidos obreros.

Lenin, por el contrario, expresando su marxismo, plante entonces la expulsin de los revisionistas de los partidos obreros, la construccin de partidos doctrinariamente homogneos, de partidos capaces de organizar la revolucin proletaria e instaurar la dictadura del proletariado.

Concretamente, el jefe de la revolucin rusa esclareci:

La poca imperialista no tolera la coexistencia en un mismo partido de los elementos de vanguardia del proletariado revolucionario y la aristocracia semipequeoburguesa de la clase obrera La vieja teora de que el oportunismo es un matiz legtimo dentro de un partido nico y ajeno a los extremismos se ha convertido hoy da en el engao ms grande de la clase obrera, en el mayor obstculo para el movimiento obrero. El oportunismo franco, que provoca la repulsa inmediata de la clase obrera, no es tan peligroso ni perjudicial como esta teora del justo medio, que exculpa con palabras marxistas la prctica del oportunismo, que trata de demostrar con una serie de sofismas la inoportunidad de las acciones revolucionarias, etc. Kautsky, el representante ms destacado de esta teora y al mismo tiempo el prestigio ms autorizado de la II Internacional, se ha revelado como un hipcrita de primer orden y como un virtuoso en el arte de prostituir el marxismo (La bancarrota de la II Internacional, en Contra el revisionismo, p. 275; elipsis nuestra).

III

Precisamente en estas condiciones de lucha contra el revisionismo y contra el centrismo, forma ms o menos sutil de revisionismo, surgi la Tercera Internacional o Internacional Comunista (1919-1943), partido doctrinariamente homogneo, partido de clase, partido opuesto a la Segunda Internacional.

Pues bien, entre la Primera y la Segunda Internacionales, por una parte, y la Tercera Internacional, por la otra, existen varias diferencias. Anotemos las principales.

1. Mientras las dos primeras Internacionales surgieron en la poca del capitalismo competitivo y de la preparacin de las fuerzas del proletariado para la revolucin, la Tercera Internacional surgi en la poca del imperialismo y de la revolucin proletaria.

2. Mientras las dos primeras Internacionales fueron fundadas por partidos que no se encontraban en el poder, la Tercera Internacional fue fundada por un partido que haba dirigido la primera revolucin proletaria triunfante y que, por tanto, ejerca la dictadura del proletariado.

3. Mientras la Primera Internacional surgi cuando el marxismo coexista con otras corrientes socialistas en el movimiento obrero y la Segunda cuando el marxismo haba alcanzado un triunfo terico completo en ese mismo movimiento, la Tercera surgi cuando el marxismo haba alcanzado un nuevo desarrollo de valor universal (el leninismo) y la lucha por la revolucin proletaria est a la orden del da, y cuando, adems, el revisionismo se presenta como el peligro principal en el movimiento comunista internacional.

4. Mientras la Primera Internacional fue una organizacin limitada a los partidos de Europa y Estados Unidos de Norteamrica y la Segunda apenas pudo incorporar a su agenda la cuestin colonial, la Tercera fue ya una organizacin a escala mundial.

Acerca de la diferencia especfica entre la Segunda y la Tercera Internacionales, Maritegui seal lo siguiente:

Este conflicto entre dos mentalidades, entre dos pocas y entre dos mtodos del socialismo, tiene en Zinoviev una de sus dramatis personae. () La guerra, segn Zinoviev, ha anticipado, ha precipitado mejor dicho, la era socialista. Existen las premisas econmicas de la revolucin proletaria. Pero falta el orientamiento espiritual de la clase trabajadora. Este orientamiento no puede darlo la Segunda Internacional, cuyos lderes continan creyendo, como hace veinte aos, en la posibilidad de una dulce transicin del capitalismo al socialismo. Por eso, se ha formado la Tercera Internacional. (La escena contempornea, pp. 115).

Dos pocas: la del capitalismo competitivo y la preparacin de las fuerzas proletarias para la revolucin, y la del imperialismo y de la revolucin proletaria. Dos mentalidades: la del revisionismo, de un lado, y la del marxismo, del otro. Dos mtodos: el mtodo reformista (revisionista), por un lado, y el mtodo revolucionario (marxista-leninista), por el otro.

En nuestra poca existen, en efecto, las premisas econmicas de la revolucin proletaria mundial; pero, como seal Maritegui, para que la revolucin tenga curso, hace falta el orientamiento espiritual de las clases trabajadoras; esta orientacin no puede darla el revisionismo, como tambin seal Maritegui; esta orientacin solo puede darla el marxismo-leninismo.

Precisamente la Tercera Internacional desarroll dicha orientacin, es decir, puso en prctica la preparacin del partido y de las masas trabajadoras a efecto de instaurar la dictadura del proletariado, razn por la cual Lenin seal:

La importancia histrica universal de la Tercera Internacional, de la Internacional Comunista, reside en que ha comenzado a poner en prctica la consigna ms importante de Marx, la consigna que resume el desarrollo del socialismo y del movimiento obrero a lo largo de un siglo, la consigna expresada en este concepto: dictadura del proletariado. (Obras escogidas en doce tomos, Ediciones Progreso, Mosc, 1977, t. IX, p. 405).

Teniendo en cuenta esta realidad, Maritegui defini magistralmente la condicin de la Tercera Internacional:

Si la Segunda Internacional no se obstinara en sobrevivir, la juventud revolucionaria se complacera en venerar su memoria. Constatara, honradamente, que la Segunda Internacional fue una mquina de organizacin y que la Tercera Internacional es una mquina de combate. (La escena contempornea, p. 115).

Efectivamente, eso fue la Tercera Internacional: una mquina de combate.

Por eso las Condiciones de ingreso en la Internacional Comunista, aprobadas por su Segundo Congreso (19 de julio-7 de agosto de 1920), expresan su objetivo de desarrollar y fortalecer los partidos comunistas, desplegar la propaganda revolucionaria entre las masas trabajadoras, preparar las fuerzas de la revolucin, instaurar la dictadura del proletariado.

Estas Condiciones de ingreso estuvieron vigentes desde su aprobacin hasta el momento de la disolucin de la Tercera Internacional veintitrs aos despus.

En el numeral 17 de las Condiciones, puede leerse lo que sigue:

La Internacional Comunista, que acta en medio de la ms enconada guerra civil, debe estar estructurada de una manera mucho ms centralizada que la II Internacional. Por supuesto, la Internacional Comunista y su Comit Ejecutivo debern tener en cuenta en toda su labor la diversidad de condiciones en que se ven obligados a luchar y actuar los distintos partidos, y adoptar decisiones obligatorias para todos slo en los problemas en que sean posibles tales decisiones. (Lenin, Obras escogidas en doce tomos, t. X, p. 163).

Esto quiere decir que la accin de los distintos partidos miembros de la Tercera Internacional se desarroll entre dos coordenadas: 1) la centralizacin; 2) la necesidad de desarrollar en cada pas el camino propio de la revolucin.(2)

Precisamente la no observancia de estas coordenadas explica no pocos de los problemas que experimentaron muchos de tales partidos.

Igual que la Primera y la Segunda Internacionales, la Tercera afront la tarea de trabajar junto con el movimiento general de la clase obrera . Pero, a diferencia de la situacin en el siglo XIX, ya en las primeras dcadas del siglo XX los marxistas haban terminado por definir cabalmente los conceptos de frente unido y hegemona, enriqueciendo as el aparato conceptual del marxismo.(3)

Desde antes de la revolucin de 1917 Lenin haba desarrollado ideas frenteunitarias y, as, el partido bolchevique puso en prctica la tctica del frente unido, tctica que, en las condiciones de la Internacional, tuvo su primera expresin literaria en la Carta abierta (enero 1921), de la direccin del Partido Comunista de Alemania (KPD) a los partidos obreros (SPD, USPD y KAPD) y a los sindicatos, a fin de concertar acciones conjuntas con vistas a alcanzar las reivindicaciones econmicas de los trabajadores, el desarme y la disolucin de las formaciones militares burguesas y la constitucin de organizaciones proletarias de defensa. Luego, bajo la consigna general hacia las masas , el Tercer Congreso de la Internacional Comunista (22 de junio-12 de julio de 1921) acord la tctica del frente unido de la clase obrera.

De esta forma, pues, con la Tercera Internacional el partido proletario encontr la solucin al problema de trabajar junto con el movimiento general de la clase obrera .

Esto quiere decir que, preservando su independencia, el partido marxista inaugur una nueva forma organizativa de relaciones internas en el seno del pueblo.

Es decir, con la Tercera Internacional se concret el concepto de frente unido como algo diferente del concepto de partido de clase, y, en consecuencia, los correlatos organizativos de ambos conceptos aparecieron separados, aunque estrechamente ligados entre s: desde entonces la doctrina marxista es al partido de clase, as como el programa comn es al frente unido del pueblo; de esta forma, por primera vez en la historia, el partido y el frente unido aparecieron como dos instrumentos fundamentales en la lucha por la toma del poder y el ejercicio del poder.

Por otro lado, Stalin seal en punto al concepto de hegemona:

Lo nuevo que Lenin aport en este problema es que desarroll y ampli el bosquejo hecho por Marx y Engels, creando una teora armnica de la hegemona del proletariado, una teora armnica de la direccin de las masas trabajadoras de la ciudad y del campo por el proletariado, no slo para derrocar el zarismo y el capitalismo, sino tambin para edificar el socialismo bajo la dictadura del proletariado. (Entrevista con la primera delegacin de obreros norteamericanos, en Lenin, recopilacin, Ediciones en Lenguas Extranjeras, Pekn, 1976, p. 41).

Pues bien, en los tiempos de la Tercera Internacional, el centrismo kautskiano todava haca estragos en algunos partidos que queran ser parte suya. Un caso de estos fue el de la fraccin unitaria del Partido Socialista Italiano. El numeral 7 de las Condiciones de ingreso citadas arriba, estableca lo que sigue:

Los partidos que deseen pertenecer a la Internacional Comunista estn obligados a reconocer la necesidad de un rompimiento total y absoluto con el reformismo y con la poltica del centro y a propagar esta ruptura en los medios ms amplios del partido. Sin esto es imposible una poltica comunista consecuente. (Lenin, Obras escogidas en doce tomos, t. XI, p. 161).

Pero la Conferencia de la fraccin unitaria del mencionado partido (realizada los das 20 y 21 de noviembre de 1920, o sea cuatro meses despus de aprobadas las Condiciones de ingreso) se pronunci contra el rompimiento con los reformistas.

As, la fraccin unitaria del PSI se mostr muy unitaria con respecto al reformismo, pero contraria a la Internacional Comunista.(4)

Es claro que los mritos de la Tercera Internacional, pero tambin sus errores, no pueden ser analizados ni explicados sino precisamente sobre el terreno de la lucha por la toma del poder y la instauracin de la dictadura del proletariado, sobre el terreno de la lucha por la revolucin antiimperialista y antifeudal en los pases coloniales, sobre el terreno de la lucha por lo que Lenin llam la Repblica Sovitica universal.

En cuanto a los errores, en las presentes lneas solo es posible sealar que, salvo en vida de Lenin en un alto grado, en sus etapas ulteriores la Tercera Internacional present problemas de dogmatismo (por ejemplo en relacin al PCCH y a determinadas posiciones del naciente PSP dirigido por Maritegui), de sectarismo (expresado, por ejemplo, de manera concentrada en la consigna clase contra clase acordada por el VI Congreso), y, en los ltimos aos de su existencia, de oportunismo (que despuntaba en algunos partidos de Europa y Amrica).

En cuanto a sus mritos, puede decirse, en general, que su contribucin al desarrollo de los partidos comunistas, de la conciencia socialista del movimiento obrero internacional y de la revolucin proletaria mundial, fue incuestionablemente importante y, por esto, su memoria se mantiene viva en la conciencia del movimiento comunista internacional.

IV 

Plantear ahora el partido-frente es volver atrs; las condiciones histricas que dieron lugar y justificaron plenamente el carcter de partido-frente de la Primera Internacional, no existen ms; por tanto, despus de 1872 no tuvo ninguna justificacin la idea centrista de la unidad de marxistas y revisionistas en un mismo partido, ni la tiene ahora.

Aunque en condiciones de una dispersin extrema y de una debilidad evidente, el movimiento comunista de cada pas tiene ante s la tarea de constituir, reconstituir o desarrollar su partido de clase y, sobre la base de un programa de accin, construir el frente unido del pueblo.

Solo as el partido proletario puede convertirse en el partido de masas que exige la lucha por la toma del poder y el ejercicio del poder.

V

La Tercera Internacional qued disuelta el 15 de mayo de 1943. Entonces, con toda razn, Stalin seal que en adelante haba que promover la organizacin de un compaerismo basado en la igualdad .

Hoy, la necesidad de una organizacin de esta naturaleza, es una necesidad absoluta que puede concretarse mediante conferencias.

Sin embargo, existen partidos y tendencias que promueven organizar una nueva Internacional.

Como se sabe, el Movimiento Revolucionario Internacionalista (MRI), que durante no pocos aos agrup a algunos partidos y algunas organizaciones, se propuso impulsar la organizacin de una Internacional de nuevo tipo basada en el marxismo-leninismo-maosmo y, con este fin, propuso establecer un comit provisional, o sea un grupo embrionario, para dirigir el proceso general de impulsar la unidad ideolgica, poltica y organizativa de los comunistas. (Declaracin del Movimiento Revolucionario Internacionalista y Viva el marxismo-leninismo-maosmo!, pp. 53 y 54).

No obstante, como es de conocimiento comn, el mismo MRI no existe ya desde hace algunos aos y, por tanto, su proyecto de establecer el aludido comit provisional qued en la nada, lo que debe hacer pensar a ms de uno.

Lo que sucedi entonces y sucede ahora es que, en las condiciones imperantes desde hace dcadas, no es procedente organizar una nueva Internacional, aunque se la imagine de nuevo tipo .

Por otro lado, los hechos dan al traste con cierto prejuicio que hay con respecto a la idea de no constituir una Internacional como centro orgnico: la inmensa mayora de revoluciones socialistas triunfaron despus que la Tercera Internacional haba dejado de existir, lo que, por supuesto, en modo alguno significa que esta Internacional fuera un obstculo para tales triunfos, como alguien podra pensar superficialmente.

A propsito de la experiencia organizativa del proletariado mundial, en uno de nuestros libros escribimos lo siguiente:

La Primera Internacional tuvo como objetivo la unidad programtica del proletariado europeo y estadounidense en la lucha contra el capitalismo. La Segunda Internacional tuvo como objetivo la adhesin de este proletariado a la verdad universal del marxismo y la construccin de partidos marxistas de masas. La Tercera Internacional tuvo como objetivo la defensa de la verdad universal y la bolchevizacin de los partidos del proletariado de todos los pases. Esta realidad histrica significa que: 1) de la Primera a la Tercera Internacional, el proletariado se elev de lo programtico a lo ideolgico y de una escala continental a una escala mundial en su accin poltica; 2) la Segunda y la Tercera Internacionales tuvieron como rbita la verdad universal. (El pez fuera del agua. Crtica al ultraizquierdismo gonzaliano, editor Jaime Lastra, Lima, 2010, p. 181).

Es un hecho que las Internacionales cumplieron su papel histrico, pero, la forma de centro orgnico bajo la cual existieron agot hace tiempo sus posibilidades; ahora, el proletariado de todos los pases tiene ante s la alta tarea de organizar un compaerismo basado en la igualdad .

El contenido de este compaerismo es la centralizacin ideolgica, la coordinacin poltica, la independencia terica y la autonoma orgnica.

La organizacin de un compaerismo basado en la igualdad es, sin duda, la tarea central en el plano del internacionalismo proletario, y, como se entender, su cumplimiento impulsara la lucha de todos y cada uno de los partidos de clase por tomar como rbita de su accin el desarrollo de la verdad particular como expresin viva de la verdad universal del proletariado, o sea, por desarrollar el camino propio de la revolucin como expresin concreta del universal camino de la revolucin socialista.(4)

As pues, el proletariado internacional tendra como su base de unidad ideolgica la verdad universal del marxismo-leninismo, a lo que el proletariado de cada pas tendra que agregar la base terica de su verdad particular. Estas bases permitiran aplicar una correcta lnea poltica que hara posible trabajar junto con el movimiento general de la clase obrera y, en general, con todas las clases y todas capas sociales que en cada etapa del desarrollo social conforman el pueblo.

En el Centenario de la Tercera Internacional, la mejor manera de honrar su memoria y continuar sus tradiciones positivas, es que cada partido marxista-leninista contribuya a la organizacin de un compaerismo basado en la igualdad como el nuevo tipo de relacin interna necesaria en el movimiento comunista internacional.


Notas:

[1] Esta consideracin es correcta solo en el sentido de que la diferenciacin terica y organizativa aludida cobr con la Segunda Internacional una trascendencia decisiva en el movimiento obrero internacional, pues de hecho tal diferenciacin vena, en el plano organizativo, de la Liga de los Comunistas (1847-1852), organizacin doctrinariamente homognea, y, en el plano terico, de la temprana idea de Marx y Engels que, el segundo de los nombrados, record en una carta a Trier del 9 de agosto de 1890, en los trminos siguientes: [Para que el proletariado] sea lo bastante fuerte como para triunfar en el da decisivo, [debe] formar un partido independiente, distinto de todos los dems y opuesto a ellos, un partido clasista y consciente eso es lo que Marx y yo hemos propugnado desde 1847 (citado por Jhonstone en Teora marxista del partido poltico, autores varios, Ediciones Pasado y Presente, Crdova, p. 133; elipsis nuestra). Es decir que, para consagrarse como justo y correcto en el movimiento obrero internacional, el concepto de partido independiente, distinto de todos los dems y opuesto a ellos, de partido clasista y consciente, de partido doctrinariamente homogneo, de partido marxista, hubo de pasar por la prueba de la lucha ideolgica que, como bien se sabe, fue una larga lucha de cuarentaids aos que tuvo su punto culminante con la fundacin de la Segunda Internacional.

[2] Lenin subray al respecto: los principios revolucionarios fundamentales deben ser adaptados a las peculiaridades de los distintos pases. (Discursos pronunciados en los congresos de la Internacional Comunista, recopilacin, Editorial Progreso, Mosc, s/f, p. 94).

[3] Posteriormente Mao y Dimitrov contribuyeron sealadamente a desarrollar el concepto de frente unido, as como el propio Mao y Gramsci contribuyeron importantemente a desarrollar el concepto de hegemona.

[4] Cualquier marxista puede percatarse fcilmente de las consecuencias que puede acarrear la amalgama de marxistas y revisionistas en un mismo partido. Pero, de todos modos, pongamos un ejemplo. El Congreso de Pars de 1905 sell la fusin de los socialistas revolucionarios del Partido Obrero de Guesde y Lafargue y los socialistas reformistas, pero, como esclareci Maritegui, la poltica del partido unificado no sigui un rumbo revolucionario. La unificacin fue el resultado de un compromiso entre las dos corrientes del socialismo francs. La corriente colaboracionista renunci a una eventual intervencin directa en el gobierno de la Tercera Repblica; pero no se dej absorber por la corriente clasista. Por el contrario, consigui suavizar su antigua intransigencia. (La escena contempornea, p. 124). Por eso Lenin seal: La primera condicin del verdadero comunismo es romper con el oportunismo. (Discursos pronunciados en los congresos de la Internacional Comunista, p. 93).

[5] Esta tarea exige una acotacin. Despus de la segunda guerra mundial, el movimiento comunista internacional reconoci al revisionismo como el enemigo principal en su seno (vanse las Declaraciones de Mosc de 1957 y 1960). A pesar del tiempo transcurrido, este reconocimiento se mantiene vigente, pero la necesidad de integrar la verdad universal del marxismo-leninismo con la prctica concreta de la propia revolucin, puede, en algunos casos, presentarse de tal forma, que el dogmatismo aparezca como el enemigo principal en el seno del partido, aunque, a escala mundial, el revisionismo siga siendo el enemigo principal. Cada partido debe pues discernir esta cuestin.


Eduardo Ibarra es Director del blog CREACIN HEROICA(E-mail: [email protected] ). Tiene los siguientes libros publicados: Del pez fuera del agua. Crtica al ultraizquierdismo gonzaliano; El desarrollo de la teora del proletariado y el problema de su denominacin; Mao y Maritegui; El partido de masas y de ideas de Jos Carlos Maritegui; El partido de Maritegui hoy: Constitucin, Nombre, Reconstitucin.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter