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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-03-2019

Entrevista a Joaqun Miras sobre asuntos polticos y culturales
Todos los movimientos histricos revolucionarios, triunfantes y derrotados, se organizaron en torno a proyectos surgidos de la propia experiencia de lucha

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Entre otras muchas cosas, algunas de ellas recordadas y comentadas en rebelin en anteriores conversaciones aqu publicadas, Joaqun Miras Albarrn es miembro-fundador de Espai Marx, uno de los grandes conocedores del pensamiento de Hegel, Marx, Lukcs, Gramsci y Sacristn en nuestro pas, y autor, entre otras obras, de Repensar la poltica y Praxis poltica y Estado republicano.

Seguimos con nuestras conversaciones mensuales si te parece querido amigo. Me sorprendi que das atrs me hablaras de un libro de un jesuita, de Dez Alegra. El ttulo del libro, espero recordarlo bien, Yo creo en la esperanza. Lo has reledo por algo en especial? Qu destacaras de ese libro?

Es un libro antiguo y una lectura antigua ma. Dez Alegra era un sacerdote, jesuita, de izquierdas, que se haba acercado al movimiento obrero y a la izquierda durante la lucha contra el franquismo. Creo recordar que tras escribir ese libro se fue a vivir al Pozo del to Raimundo, con el padre Llanos, otro sacerdote rojo, tambin jesuita. Y volviendo al libro de Dez Alegra, no recuerdo el contenido fuerte, teolgico, de su obra. No soy creyente, y la memoria es selectiva. S recuerdo en cambio, una idea que expresaba al final de su obra. Dez Alegra narraba en su libro la peripecia vital suya. Explicaba que haba tardado mucho en conocer la obra de Marx. Que justo, ya viejo, entrado en la sesentena, haba comenzado a leerla. Pero que lejos de sentir melancola por haber llegado tarde a su conocimiento, l senta, por el contrario, un gran contento por haber tenido la suerte de llegar a conocer el pensamiento de Karl Marx, aunque hubiese sido tarde.

No est mal, nada mal. No creo que muchas puedan decir lo mismo.

La idea tiene aplicacin a personas como nosotros; porque tenemos una gran suerte.

Qu suerte es la nuestra?

No hemos dejado de ser personas comprometidas seriamente con la izquierda, pero s hemos logrado generar un criterio intelectual libre; libre del carcter religioso de gran parte de la izquierda en relacin con el legado intelectual, terico. Reflexionamos y podemos reconocer que el legado intelectual de la izquierda es muy insuficiente. Y esto es lo que nos lleva a sentir, a percibir todo lo que no sabemos, a saber que no sabemos y a tratar de buscar. Hemos llegado a esto y, aunque un poco viejos, quiz, eso es una gran suerte.

Agradezco que tu generosidad haga que me incluyas en ese nos.

Me refera a ello en la entrevista del mes pasado, cuando hice referencia a que hubo un tiempo en que la izquierda crea disponer de un pensamiento elaborado que daba cuenta de todos sus interrogantes y poda, en consecuencia, ayudar a crear una alternativa. Lo hice con una frase que t, que eres el mejor conocedor del pensamiento de Manuel Sacristn, sabes que perteneca a l. Sacristn deca que hubo un tiempo en que l haba considerado -nosotros de modestia- que el pensamiento de Marx , y el marxismo, bastaba, era pensamiento suficiente y, que, en lo fundamental, tena respuestas a todos los interrogantes que planteaba la poltica revolucionaria, transformadora.

Una queja ma al maestro es que Sacristn nunca consider importante explicar pacientemente su anlisis sobre las insuficiencia intelectual del pensamiento poltico de la izquierda. Lo hubiramos necesitado. Esa parquedad hace que hubiera que rastrear sus valoraciones, sus anlisis, en textos muy breves y marginales, dentro de la habitual parquedad de sus escritos. En el intercambio de cartas con Martnez Alier y Daniel Lacalle, de 1978

Las recuerdo, las que se publicaron en el nmero 8 de Materiales. 

S, s. En esas cartas critica con brevedad y contundencia la interpretacin de la poltica como Estrategia, el cuento de la lechera. O cuando, en sus conferencias ltimas, considera que hay que esperar a que surja un nuevo movimiento social, del que ser auxiliar.

La estrategia, sin embargo, es la concepcin que sigue sosteniendo la izquierda. En su versin Partido de masas -ahora ya no como partido de cuadros-; se denomine a sus organizaciones partido o se las denomine otra cosa . Es la concepcin siempre elitista. Una elite que se declara a s misma en posesin del conocimiento, y cree que es ella, dotada de saber, la que debe guiar el proceso de lucha poltica. Propone unos objetivos de fondo y establece una estrategia o camino, de metas secundarias, que, se dice, conducen hacia el objetivo final. Las masas son invitadas a participar en una u otra forma: la palabrera insiste en su papel, pero acaba siendo todo simplemente, propuesta de votar, o, en todo caso, la movilizacin en la calle como protesta, agitacin y presin que ayude al xito institucional del aparato poltico. La teora de elites de siempre, es lo que se escuda tras ese modelo de proyecto. Una teora de elites que se argumenta desde el saber terico y que permite otorgar al clero el poder.

Y ese modelo...

Este es el modelo que hay en todas las versiones, ya se basen en la teora de la consciencia de los trabajadores y la meta del socialismo, o en los significantes vacos/ flotantes. Porque, curiosamente, Ernesto Laclau, el padre de esa peculiar variante de giro lingstico de la poltica que vuelve a ser publicitada en Espaa, pone en crisis el carcter del discurso.

A ver, a ver. Explcate un poco ms.

Es decir, s sabe ver que las propuestas estratgicas,la meta del socialismo, etc,no eran objetivos, orgnicos surgidos del seno de los movimientos de masas, como consecuencia de su experiencia, sino elaboraciones de elites. Pero no liquida, por ello, el modelo elitista de la organizacin, no la divisin del trabajo que subyace; al contrario, la radicaliza, ahonda en el proyecto de partido de masas, que es un instrumento elitista, fundamentado en una clara divisin del trabajo, los que tienen la capacidad de crear discursividad, significantes vacos, y los subalternos. Su consciencia de que los proyectos y formas de organizar la lucha son ingeniados, inventados, no por la consciencia de clase, sino por el discurso de grupos de profesionales e intelectuales, le lleva a l y a sus continuadores a desechar la organicidad de ese discurso como falsa, pero no a desechar las formas organizativas basadas en la divisin del trabajo, en el modelo de que unos inventan discurso y dirigen y otros son dirigidos.

Es tambin el caso del independentismo en Catalua, generado por unas elites, que decidieron que era el momento de la lucha final, y que ha concluido en la ruptura de la sociedad catalana en dos bloques que ni se hablan y en que el independentismo queda en manos de la derecha.

Pero quiero volver a lo nuestro...

Lo que has explicado tambin es lo nuestro. Pero adelante, adelante, volvamos a nuestro tema.

Creo que debemos volver a repasar la historia. El siglo XX ha sido verdaderamente el siglo de las revoluciones, y -o- de los grandes movimientos revolucionarios de masas, buena parte de los cuales fueron derrotados, pero han existido. En todo el mundo. Como consecuencia del imperialismo y del colonialismo. Seguido, en esto, por el siglo XlX, que al menos en Europa y Amrica tambin fue un siglo de revoluciones, el ciclo se abre en el XVlll, Estados Unidos, Francia, Hait

S, s, yo tambin loa veo as.

A fecha de 1943 Arthur Rosenberg escriba un libro de balance. Democracia y socialismo -1789 1943-, Historia poltica de los ltimos ciento cincuenta aos. Libro, cuya versin mexicana, por cierto, fue editada por ese extraordinario personaje, ese gran intelectual marxista, que era Jos Aric.

Un da te pregunto por l si no te importa. Pregunta pendiente.

De acuerdo. Adems de explicarnos que Democracia es el nombre de un movimiento de masas, organizado y estable, que se moviliza para crear un poder sustantivo sobre la realidad social cotidiana, con un proyecto concreto, surgido de su seno; y que Estado democrtico es aquel que es constituido por ese movimiento. Adems de eso, y para ese entonces, nos recordaba que, hasta la fecha, ningn movimiento de masas se haba organizado y movilizado en torno a la consigna del Socialismo. Todos los movimientos histricos revolucionarios surgidos, los triunfantes y los derrotados, se organizaron en torno a proyectos surgidos de la propia experiencia de lucha, de los males que les impelieron a constituirse, de la experiencia de poder real, es decir, de control material sobre la actividad que produce y reproduce la sociedad, sobre su capacidad de crear alternativas de ethos, de cultura material de vida. Fueron proyectos especficos de movimientos especficos, o singulares, como lo es la historia siempre: historicidad, somos un ser ontolgicamente histrico. No se organiz en torno a la consigna del socialismo ni la Revolucin Rusa de 1917.

Las consignas, si mi memoria no me falla, fueron pan, paz y libertad. Corrgeme si ando errado. 

No, no, no andas errado. Eso, con independencia de que aqu o all determinadas elites se acabara adueando de los procesos, imponiendo vas industrialistas, denominadas por esas elites, el socialismo, y acabaran fabricando en masa Rolex falsos para el mercado mundial del consumo. Con decir que el general Gyap fue expulsado del PC vietnamita por oponerse a la corrupcin -el capitalismo- est todo dicho

Dolorosamente dicho.

Respecto de la meta del socialismo, lo mismo explica Antonio Gramsci, en cuyos Quaderni, no solo se critica frreamente la ideologa de la consciencia exterior y del motor histrico concebido como desarrollo tecnolgico, etc -crtica al manual de Bujarin, crtica al Fordismo como revolucin pasiva- sino que va abandonando el modelo basado en el estudio de los jacobinos y se va sustituyendo por el estudio del funcionamiento de los intelectuales como servicio de informacin auxiliar del bloque social que se constituye. Los nipoti del Padre Bresciani, que no sustituyen al movimiento, ni su autodireccin, ni intentan elaborar proyecto ni programa, sino que forman, aportan saber, critican. Lo mismo que expresa Marx en El Manifiesto Comunista y que consiste en recordar que somos un ser histrico y que la ingeniera social de las elites no sirve ni como creadora, ni como directora de movimiento, ni como generadora de alternativa social.

Recuerdo -y permteme que lea estos prrafos-: Los comunistas no forman un partido aparte, opuesto a los otros partidos de los trabajadores (arbeiter partiten). (.) No proclaman principios especiales a los que quisieran amoldar el movimiento proletario. (.) Las tesis tericas de los comunistas no se basan en modo alguno en ideas y principios inventados o descubiertos por tal o cual reformador del mundo. No son sino la expresin de conjunto de las condiciones reales de una lucha de clases existente, de un movimiento histrico que se est desarrollando ante nuestros ojos. (.) la adopcin de medidas [a ejecutar para transforma la sociedad] (.) desde un punto de vista econmico [el punto de vista de los economistas] parecern insuficientes e insostenibles [segn dicha ciencia], pero (.) en el curso del movimiento [la historicidad que es impronosticable frente a la ingeniera previsible] se sobrepasaran a s mismas. El comienzo y el final del captulo segundo de El Manifiesto.

S, s, no hay duda de lo que dices. Est ah, en el mismo Manifiesto. Descansemos un momento si no te importa.

Al contrario. Tomemos un respiro.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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