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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-03-2019

En marzo y siempre
8M de 2019, huelga feminista y tambin de consumo

Marien Gonzlez, Marta Pascual y Katemida Morri
El Salto

La huelga feminista, del prximo 8 de marzo se convoca como laboral, de estudios, de cuidados y de consumo. Igual de importante que las dems es la huelga de consumo por su valor para visibilizar nuestra crtica al modelo de produccin y distribucin que provoca grandes impactos ambientales y sociales, sobre todo en las mujeres.


Manifestacin de la Huelga Feminista, el 8 de marzo de 2018, Madrid. LVARO MINGUITO  

El prximo 8 de marzo volvemos a convocar y a estar convocadas a una huelga feminista general: laboral, de estudios, de cuidados y de consumo. Esta ltima, la huelga de consumo, tiene un especial valor para ayudarnos a tomar conciencia y hacer visibles nuestras crticas a las prcticas de produccin, distribucin y contaminacin, que provocan grandes impactos ambientales, mercantilizan la vida y explotan o hacen invisibles trabajos de cuidados, usualmente llevados a cabo por las mujeres.

Ms en concreto, la huelga de consumo anima a no comprar, por ejemplo, ropa en H&M o fresas de los invernaderos de Huelva donde se explota a trabajadoras migrantes. El objetivo de estas propuestas no es acabar en un solo da con el orden econmico neoliberal patriarcal (aunque no sea por falta de ganas!) sino permitir dar visibilidad a, por ejemplo, la ltima huelga de las trabajadoras textiles de Bangladesh, o denunciar la situacin de las temporeras marroques de la fresa. De hecho, estos dos ejemplos no son casos aislados, sino que muestran una matriz comn de la explotacin capitalista del medio ambiente y los cuerpos y los trabajos de las mujeres, especialmente las marginalizadas por cuestiones de raza, clase, etc.

Darnos cuenta y dar cuenta de los nexos comunes entre patriarcado, capitalismo y colonialismo, de cmo comparten cultura y prcticas de subordinacin, explotacin y violencia social y ambiental, es otra de las motivaciones de esta huelga. Adems, frente a estas lgicas, cada da y especialmente el 8 de marzo queremos mostrar que hay otras formas de consumir, saludables, sostenibles y responsables; basadas en la justicia, la solidaridad y la cooperacin.

El consumo es slo un eslabn de la slida cadena que vincula extraccin de materiales, produccin, distribucin, consumo y generacin de residuos. Los anlisis de la cuna a la tumba de muchos productos, tambin llamados de mina a vertedero, desvelan los daos que se producen en todos los estadios del ciclo de vida completo de los productos que consumimos. En cada uno de ellos podemos encontrar prcticas que deterioran nuestras vidas (especialmente las de la poblacin ms empobrecida, mayoritariamente, mujeres) y las de nuestro medio natural. Desde una perspectiva feminista, adems, tenemos la oportunidad para dar cuenta de cmo las tareas de aprovisionamiento domstico en el orden patriarcal caen de manera sistemtica sobre las mujeres , as como las tareas de cuidados, cocina, limpieza, afectando por tanto, tambin, de manera desigual a los cuerpos de hombres y mujeres.

Las organizaciones convocantes de la Huelga de Consumo del 8M proponemos que ese da (quiz mejor ese mes o, por qu no, toda la vida) dejemos de comprar lo innecesario, de consumir energa en exceso, de derrochar alimentos, de utilizar automviles para desplazarnos, de adquirir productos fabricados por la industria que experimenta con animales, u objetos a los cuales se aplica la tasa rosa , de comprar productos sobre-envasados, o de realizar transacciones bancarias. Son muchas las acciones posibles para quitar el alimento a un sistema que nos roba el tiempo de vida y reduce nuestras probabilidades de supervivencia.

Sin embargo, hay muchas personas, y especialmente tambin mujeres, dada la tendencia a la feminizacin de la pobreza , para las que la reduccin de consumo no es una opcin: que no pueden poner la calefaccin o arreglarse la dentadura. La huelga de consumo tambin permite reflexionar sobre esto: que los consumos necesarios para vivir respetando la tierra, no pueden ser un lujo, como no queremos que sea un lujo sobrevivir en un planeta de recursos decrecientes.

La huelga de consumo es, por tanto, no slo un momento puntual de activismo anticonsumista, sino el punto de partida de un cambio de pensamiento y de vuelta al sentido comn: de abandono de hbitos de sobreconsumo. Es una ocasin para activar un proceso de deconstruccin personal y colectiva de los estereotipos que se nos han inoculado a travs de constantes mensajes publicitarios. Esos que transmiten unos modelos voltiles y cambiantes, pero tienden a mostrar a las mujeres como objeto sexual que cumple con los roles de gnero impuestos por la cultura patriarcal. La venta de ropa, perfumes, coches o palitos de merluza son ocasiones que el mercado no desperdicia para decirnos a las mujeres dnde tenemos que estar y cmo hemos de comportarnos. Las imgenes que nos transmiten, minando nuestra autoestima, tienen como objetivo estimular el consumo de productos de belleza, moda, higiene, etc., en muchos casos txicos para el ambiente en su fase de produccin y desecho, y txicos tambin para la salud en su fase de consumo.

La huelga de consumo feminista nos recuerda que el consumo es un acto poltico, una pequea accin que puede transformar la huella negativa que deja nuestra compra en un acto con un impacto positivo. Este acto poltico puede saltar de escala si se organiza de forma colectiva y se extiende como una mancha de aceite. La alternativa est en nuestras manos: poner el freno, reducir el consumo, ganar a ms personas para nuestra causa .

Despus del 8M ser necesario que sigamos activas para mantener estas prcticas: reducir, reutilizar lo que tenemos antes de reciclar, darle una nueva vida, reparar, oponernos a la obsolescencia no slo de la tecnologa, sino tambin de las modas; intercambiar, compartir, donar, reducir los residuos Y denunciar cualquier producto cuya produccin y distribucin no haya respetado los derechos de las personas, del ambiente y de todos los seres vivientes. Esto supone cambiar nuestra forma de consumir y de pensar para convertirnos en agentes activos del cambio, no slo por motivos ideolgicos y ticos, sino tambin por el placer de compartir y ganar tiempo y calidad de vida al consumir ms responsablemente. Compartir bienes y servicios es una prctica que no slo resuelve necesidades con menos recursos, sino que fortalece nuestras redes sociales. Dos por uno! (como en el sper, al que no iremos). En lugar de confundir la felicidad con el poseer, de asimilar la satisfaccin personal a la adquisicin de bienes y servicios, deseamos visibilizar prcticas de vida y de consumo donde la fuente de satisfaccin personal individual y colectiva est en las relaciones interpersonales, las redes sociales y familiares, en el entendimiento, la solidaridad y la actividad colaborativa.

En oposicin a los mercados que subordinan la vida de las personas al beneficio monetario, queremos visibilizar otras prcticas que pongan en el centro las vidas de las personas, del planeta y de todos los seres vivientes. Esta huelga de consumo es una llamada tambin a ese otro consumo, de prcticas justas y sostenibles desde el punto de vista socioambiental: el que apoya y paga justamente a las mujeres del Sur, el de los proyectos agroecolgicos, el comercio de proximidad, las cooperativas de energa limpia, los grupos de consumo y la economa social, o el transporte colectivo y ecolgico.

Por todo esto paramos tambin el consumo el 8 de marzo. Porque necesitamos otra forma de organizar las relaciones y la economa. Porque no queremos que haya ms ropa manchada de trabajo precario ni fresas recogidas entre txicos, dolor y miedo.

En marzo y siempre.

Marien Gonzlez, Marta Pascual y Katemida Morri, Comisin de Ecofeminismo de Ecologistas en Accin.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/consumo-que-suma/8m-2019-huelga-feminista-tambien-de-consumo



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