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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-03-2019

Cul es la importancia real de igualar los permisos de paternidad y maternidad?

Rafael Silva
Rebelin


La lucha por la liberacin de la mujer proletaria no puede ser similar a la que la mujer burguesa lleva contra el hombre de su clase. Al contrario, debe ser una lucha conjunta con el hombre de su clase contra toda la clase capitalista

(Clara Zetkin)

 

Algunas veces se dictan medidas polticas y sociales de cierto calado, que si se no se analizan con profundidad, se pueden perder en la nebulosa de la crtica generalista. El Consejo de Ministros del pasado viernes 1 de marzo aprob, entre otras cuestiones, la equiparacin y ampliacin progresiva de los permisos de paternidad y maternidad, del siguiente modo: durante este ao a 8 semanas, en 2020 a 12 semanas, y en 2021 a 16 semanas, siempre retribuibles e intransferibles. Como aportacin a la Huelga Feminista del 8M, vamos a intentar explicar el verdadero alcance de dicha medida, en su dimensin igualitaria (y por tanto, feminista), y tambin en su dimensin anticapitalista. La verdad es que se trata de una medida que hubiese sido impensable hace algunos aos. De ah que le prestemos esta especial atencin, porque nos parece un gran hito en este sentido. Comenzaremos por distinguir entre trabajo productivo y trabajo reproductivo. Esta distincin (al igual que otros conceptos, como el de la divisin sexual del trabajo, la feminizacin de la pobreza y otros relacionados con la lucha feminista) comenz a efectuarse a partir de la dcada de los aos 70 del pasado siglo, y ha aportado tambin al debate sobre la propia consideracin del trabajo humano.

El trabajo productivo nos remite al que tiene que ver con la produccin directa o indirecta de bienes, productos o servicios. Esta modalidad es la nica que est reconocida como trabajo en el sentido capitalista del trmino, es decir, aquella visin que considera trabajo nicamente a la modalidad de la actividad humana que es remunerada y que genera beneficios a los patronos, es decir, rentabilidad econmica. Por el contrario, el trabajo reproductivo comprende todas las actividades que tienen por objeto ocuparse del cuidado de las personas, as como del mantenimiento de la vida: bsicamente se manifiestan en el cuidado del hogar (tareas domsticas) y en el cuidado de las personas que lo necesiten (nios/as, ancianos/as, personas dependientes). Son tareas relegadas histricamente, bajo la visin patriarcal, al desempeo de las mujeres, y se diferencian del trabajo productivo en que esta modalidad no es considerada trabajo en su acepcin capitalista, pues ni se remunera ni es rentable econmicamente, aunque lo sea (y mucho) socialmente. Por ello siempre ha sido un trabajo invisibilizado, desarrollado en la sombra y en la intimidad del hogar. En la poca franquista a las mujeres que se dedicaban nicamente a estas tareas (que eran la inmensa mayora) se las denominaba amas de casa, y cuando tenan que rellenar cualquier formulario, a la pregunta de su ocupacin o profesin indicaban S L (que quera decir, sus labores, en la cima machista de la discriminacin femenina).

Con el paso del tiempo, los trabajos reproductivos han sido ms visibilizados y entendidos como absolutamente fundamentales para el mantenimiento de la vida. De esta manera, al reconocerse esta modalidad como un trabajo propiamente dicho (al que hoy se agregan todas las variantes del trabajo voluntario), han plantado batalla a la versin capitalista y excluyente del trabajo productivo. En la actualidad, una de las principales batallas de la izquierda es conseguir que todas estas variantes de trabajos estn igualmente reconocidas, para as desligar tambin las fuentes de renta de las obtenidas por el trabajo asalariado. Es decir, separar las rentas del empleo, y no entender que la nica manera de obtener un sueldo o una prestacin sea a travs de un empleo remunerado. En el fondo es una lucha no slo contra el capitalismo, sino tambin contra el patriarcado, que lleva empeado desde hace siglos en que este proceso de socializacin diferencial de gnero, estos roles sexistas, vaya provocando que las mujeres queden subordinadas a los hombres, pues adems dichas diferencias en cuanto a las dedicaciones acaban convirtindose en discriminaciones y en desigualdades, que adems quedaban ocultas bajo el manto del hogar conyugal y familiar.

Reconocer cada vez ms el trabajo reproductivo no es nicamente una labor de justicia, sino tambin de lucha anticapitalista, ya que, bajo la ausencia de un mecanismo que reconozca el trabajo reproductivo, las dinmicas y sinergias capitalistas se refuerzan, porque el capitalista puede seguir expropiando el valor que este tipo de trabajo genera, y por tanto, puede seguir acumulando capital a costa de su realizacin invisibilizada. A lo largo de la historia se han dado diferentes campaas para reivindicar el salario y el reconocimiento del trabajo domstico y de cuidados, que reclamaban la valoracin del trabajo reproductivo como parte de la productividad social, as como la visibilizacin de las mujeres que lo desempeaban. Estas campaas proclamaban que estos trabajos generan beneficios para el capitalismo, y que por ello deban ser remunerados al educar, cuidar y reproducir, tareas que desempeaban las mujeres fundamentalmente. Hoy da creemos que, al menos, hemos conseguido que se comprenda y se asuma que el trabajo reproductivo es una responsabilidad social de toda la poblacin en general, como contribucin esencial para el mantenimiento de la vida. Nos queda pendiente, entre otras muchas cuestiones, la insercin de la mujer en el trabajo productivo, en condiciones de justicia y de igualdad con el hombre. Los datos son an, en este sentido, muy desalentadores.

En nuestro pas, sin ir ms lejos, a pesar de que las mujeres suponen el 51% del total de personas tituladas superiores, tan solo el 21% ocupa cargos directivos en sus empresas. Las mujeres representan el 13% del total de miembros en Consejos de Administracin, aunque en puestos directivos de las Administraciones Pblicas representan alrededor del 30%. Las peores cifras se encuentran en el IBEX35, el gran selectivo de las principales empresas, donde tan solo un 15% de mujeres ocupan puestos de alta responsabilidad. Estas cifras no han variado mucho durante los ltimos aos. Todo ello es consecuencia de las escasas posibilidades de promocin de las mujeres en las entidades pblicas y sobre todo privadas, peroa qu se debe este hecho? Pues parece lgico pensar que es una pescadilla que se muerde la cola, porque en una sociedad dominada por hombrescmo se van a crear y aprobar leyes que dejen de discriminar a las mujeres? cmo van a estar representadas las mujeres, si dichas leyes continan discriminndolas? cmo van a ser respetados sus derechos, y representados sus intereses? sern los hombres los que lo hagan? Cuando tenemos un problema de tal naturaleza, slo la discriminacin positiva, aplicada durante el tiempo necesario, puede arreglarlo: se trata de abrir una brecha para tener una buena posicin desde la que opinar, decidir, gobernar

Y en este sentido, es necesario un tiempo de cambio en el que se apoye a las mujeres para darles voz y que sean ellas las que ocupen puestos de relevancia y trascendencia, hasta conseguir la equiparacin. Es falso el discurso que aboga porque las mejores mujeres llegan, al igual que los mejores hombres, porque la experiencia demuestra que no es as en una sociedad dominada por el patriarcado y el capitalismo. De ah que, por ejemplo, sea imprescindible la introduccin de la paridad a la hora de elegir la representacin en todos los estamentos de la sociedad, tanto pblicos como privados, y en todos los mbitos: econmico, poltico, social, etc. Pero la paridad por s sola no basta. Hemos de partir de la base de que el propio capitalismo, en alianza con el patriarcado, establecen lmites a la emancipacin y liberacin de la mujer. No habr plena libertad e igualdad material entre ambos sexos hasta que consigamos eliminar todas esas barreras. Es exactamente aqu donde una medida como la que se ha tomado recientemente viene a actuar. Imaginemos que una cierta empresa E tiene como empleados a Alberto y Carmen. La empresa E, como cualquier otra entidad privada, se mover nicamente por el nimo de lucro, por la obtencin del mximo beneficio, y desde este punto de vista, sus decisiones vendrn determinadas por los posibles incentivos econmicos que pueda disfrutar, o perder.

Consideremos el caso en que Carmen quede embarazada. En ese caso, mientras Alberto continuar trabajando sin merma alguna en su productividad, Carmen tendr que estar de baja durante algunos meses, durante los cuales la empresa tendr que continuar pagando su sueldo sin obtener beneficio (la plusvala). Y cuantas ms veces quede embarazada, ms tiempo estar la empresa en dicha situacin. Por mucho que intentemos convencer a la empresa E de la cualificacin, experiencia y vala profesional de Carmen, o bien de lo importante que es para el pas que aumente la tasa de natalidad, la empresa seguir en sus trece. Los empresarios privados son esa punta de lanza del capitalismo, y por tanto representan en carne y hueso la insensibilidad y la barbarie del mismo. Durante su permiso de maternidad, es evidente que Carmen ser improductiva para la empresa. En cambio, Alberto se tomar su permiso de paternidad, mucho ms limitado que el de Carmen. Y as, mientras Carmen ser deficitaria para la empresa, Alberto seguir generando beneficios para la misma. Es evidente que, a la hora de ascender, dotar de mayores responsabilidades, o simplemente remunerar mejor a sus empleados/as, la empresa tendr a Alberto en mejor lugar que a Carmen. Ni siquiera cobran lo mismo, aunque pudieran tener la misma cualificacin, experiencia y capacidad de trabajo: es la conocida brecha salarial.

Cmo podemos solucionar este problema? Mientras exista la empresa privada capitalista, el problema de Alberto y Carmen se repetir cientos de miles, millones de veces, en protagonistas distintos, y a los efectos prcticos, quien promocionar (si lo desea) ser Alberto, y no Carmen. Ms bien al contrario, el conjunto de valores del patriarcado y del capitalismo provocarn que ella quede relegada cada vez ms al cuidado de sus hijos/as, mientras que l se dedique cada vez ms en cuerpo y alma a la empresa. Y es que el capitalismo busca la rentabilidad por encima de las vidas, de la felicidad, del bienestar humano. Slo le interesa la familia en el sentido de poder seguir reproduciendo a travs de ella los beneficios del capital, y para eso necesita a la mujer dedicada a ese trabajo reproductivo del que hablbamos al comienzo. EntoncesCul es la solucin? Pues luchar para conseguir la igualdad real entre hombres y mujeres en los tiempos de permiso por embarazo, nacimiento, crianza y lactancia, antes y despus del parto, de manera obligatoria. Cuando la mujer se vaya a casa por estos motivos, el hombre deber irse con ella, durante el mismo tiempo, simultneamente o no, dependiendo del tipo de permiso del que hablemos: paternidad, reduccin de jornada, excedencia por cuidado de hijo/a, etc.

De esta forma, cuando la mujer se reincorpore al trabajo, el hombre igual. Si la mujer ha estado por ejemplo 10 semanas de permiso, el hombre deber tomarse el mismo tiempo. Siempre de manera equilibrada, igualitaria, y por imperativo legal en ambos casos, sin posible negociacin o coaccin por parte de la empresa. De esa forma, no haremos ms rentable a Carmen, pero tampoco a Alberto. La empresa perder por ambos y por igual. Alcanzada esta situacin, la empresa dejar de tener criterios o incentivos econmicos para discriminar a Carmen (o a cualquier otra mujer) frente a Alberto (o a cualquier otro hombre), dentro de la empresa, en cualquier momento. Porque si el principal motivo para la discriminacin laboral de la mujer est en razn a su capacidad de ser madre, eliminemos esta diferencia por ley. Si Alberto toma su baja durante el mismo tiempo que Carmen, para atender a su hijo/a, para corresponsabilizarse en todo, y para liberarla de su dedicacin al trabajo reproductivo, entonces no slo podr compartir las tareas de cuidados con ella (contribuyendo a eliminar tambin la divisin sexual del trabajo), sino que se transformar en un trabajador igual de deficitario que Carmen, o dicho de otro modo, igual de caro que ella. Alberto costar a la empresa, cada vez que Carmen quede embarazada, los mismos meses que ella. De esta forma, habremos eliminado esas razones y criterios objetivos de tipo econmico, y la empresa no tendr motivos para discriminar. Por supuesto, ni qu decir tiene que todo lo indicado es aplicable igualmente a las parejas LGTBI.

Blog del autor: http://rafaelsilva.over-blog.es

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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