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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-03-2019

El prisionero dice NO al Gran Hermano

John Pilger
Counterpunch

Traducido el ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez



Dibujo de Nathaniel St. Clair

Cada vez que visito a Julian Assange nos reunimos en una habitacin que l conoce ya demasiado bien. All hay una mesa desnuda y fotos de Ecuador en las paredes. Y una estantera donde siempre veo los mismos libros. Las cortinas estn siempre echadas y no hay luz natural. El aire es calmo y ftido.

Esta es la habitacin 101.

Antes de entrar en la habitacin 101, debo entregar mi pasaporte y el mvil. Examinan mis bolsillos y posesiones. Inspeccionan tambin la comida que llevo conmigo.

El hombre que vigila la habitacin 101 se sienta dentro de lo que semeja una cabina telefnica antigua. Mira hacia una pantalla, observando a Julian. Hay otros que no se ven, agentes del Estado, vigilando y escuchando.

Las cmaras estn por todas partes en la habitacin 101. Para evitarlas, Julian nos sita en una esquina, uno al lado del otro, apoyados contra la pared. As es cmo nos ponemos al da: susurrando y escribindonos en un bloc de notas que protege de las cmaras. A veces nos remos.

Tengo asignado un espacio de tiempo. Cuando expira, la puerta de la habitacin 101 se abre de golpe y el guardia dice: Se acab el tiempo! En la vspera del ao nuevo, me permitieron 30 minutos adicionales y el hombre de la cabina de telfonos me dese un feliz ao nuevo, no as Julian.

Por supuesto, la habitacin 101 es la habitacin de la novela proftica de George Orwell, 1984, donde la polica del pensamiento observaba y atormentaba a sus prisioneros, o cosas an peores, hasta que la gente renunciaba a su humanidad y a sus principios y obedeca al Gran Hermano.

Julian Assange no va obedecer nunca al Gran Hermano. Su resiliencia y coraje son asombrosos, a pesar de que su salud fsica tiene que luchar para poder soportarlo.

Julian es un australiano distinguido, que ha cambiado la forma en que muchas personas piensan sobre la doblez de los gobiernos. Por esta razn, es un refugiado poltico sometido a lo que las Naciones Unidas denominan detencin arbitraria.

La ONU dice que tiene derecho de libre paso a la libertad, pero se le niega. Que tiene derecho a recibir tratamiento mdico sin temor a ser arrestado, pero se le niega. Que tiene derecho a una indemnizacin, pero se le niega.

Como fundador y editor de WikiLeaks, su crimen ha sido dar sentido a los tiempos oscuros. WikiLeaks tiene un impecable registro de precisin y autenticidad que ningn peridico, ni canal de televisin, ni emisora de radio, ni la BBC, ni el New York Times, ni el Washington Post, ni The Guardian pueden igualar. En realidad, les hace sentirse avergonzados.

Eso explica por qu est siendo castigado.

Por ejemplo:

La semana pasada, la Corte Penal Internacional dictamin que el gobierno britnico no tena poderes legales sobre los isleos de Chagos, quienes en las dcadas de 1960 y 1970 fueron expulsados ​​secretamente de su tierra natal en Diego Garca, en el Ocano ndico, y enviados al exilio y la pobreza. Murieron innumerables nios, muchos de ellos de tristeza. Fue un crimen pico del que pocos fueron conscientes.

Durante casi 50 aos, los britnicos han negado el derecho de esos isleos a regresar a su tierra natal, tierra que entregaron a los estadounidenses para que instalaran all una importante base militar.

En 2009, el Ministerio de Asuntos Exteriores britnico cre una reserva marina alrededor del archipilago de Chagos.

Esta conmovedora preocupacin por el medio ambiente qued expuesta como fraude cuando WikiLeaks public un cable secreto del gobierno britnico en el que aseguraba a los estadounidenses que: a los antiguos habitantes les resultara difcil, cuando no imposible, presentar su solicitud de reasentamiento en las islas si todo el archipilago de Chagos era una reserva marina.

La verdad de la conspiracin ha influido claramente en la trascendental decisin de la Corte Penal Internacional.

WikiLeaks tambin ha revelado cmo Estados Unidos espa a sus aliados; cmo la CIA puede vigilarte a travs de tu iphone; cmo la candidata presidencial Hillary Clinton recibi enormes sumas de dinero de Wall Street para discursos secretos que tranquilizaban a los banqueros porque si ella resultaba elegida, iba a actuar con ellos como una buena amiga.

En 2016, WikiLeaks revel una conexin directa entre Clinton y el yihadismo organizado en Oriente Medio, es decir, los terroristas. Un correo electrnico revel que cuando Clinton era Secretaria de Estado de EE. UU., saba que Arabia Saud y Qatar estaban financiando el Estado Islmico, pero acept enormes donaciones destinadas a su fundacin por parte de ambos gobiernos.

Despus aprob la venta de armas ms grande del mundo a sus benefactores saudes: armas que se estn utilizando actualmente contra el atribulado pueblo yemen.

Eso explica por qu est siendo castigado.

WikiLeaks ha publicado tambin ms de 800.000 archivos secretos de Rusia, incluido el Kremlin, que nos cuentan ms cosas sobre las maquinaciones del poder en ese pas que la histeria engaosa de la pantomima del Russiagate en Washington.

Esto es periodismo verdadero, un periodismo de un tipo considerado ahora extico: la anttesis del periodismo de Vichy, que habla en nombre de los enemigos del pueblo y que toma su apodo del gobierno de Vichy que ocup Francia al servicio de los nazis.

El periodismo de Vichy es censura por omisin, como el escndalo no contado de la colusin entre los gobiernos australiano y estadounidense para negarle a Julian Assange sus derechos como ciudadano australiano y silenciarlo.

En 2010, la primera ministra Julia Gillard lleg a ordenar a la Polica Federal de Australia (AFP, por sus siglas en ingls) que investigara y enjuiciara a Assange y WikiLeaks, hasta que la AFP le inform que no se haba cometido delito alguno.

El pasado fin de semana, el Sydney Morning Herald public un lujoso suplemento para promover la celebracin del Me Too en la pera de Sydney el 10 de marzo. Entre las participantes principales se encuentra la ministra de Asuntos Exteriores recientemente retirada, Julie Bishop.

Bishop ha sido vista ltimamente en los medios locales recibiendo alabanzas al afirmar que su retirada es una prdida para la poltica: que es un icono, como alguien la llam, digno de admiracin.

La celebracin del feminismo de alguien tan polticamente primitiva como Bishop nos dice cmo las supuestas polticas de identidad han subvertido una verdad esencial y objetiva: lo que sobre todo importa no es tu gnero sino la clase a la que sirves.

Antes de que entrara en la poltica, Julie Bishop era una abogada que trabajaba para la famosa compaa minera del asbesto James Hardie que luch contra las reclamaciones de los mineros y de sus familias que murieron de forma horrible a causa de la enfermedad de la asbestosis.

El abogado Peter Gordon recuerda a Bishop preguntando retricamente al tribunal por qu los trabajadores deberan tener derecho a saltarse las colas del tribunal solo porque se estaban muriendo.

Bishop dice que actu profesional y ticamente siguiendo instrucciones.

Quizs estaba simplemente actuando en seguimiento de instrucciones cuando vol a Londres y Washington el ao pasado con su jefe de personal del ministerio, quien haba indicado que la ministra de Relaciones Exteriores de Australia planteara el caso de Julian y, con suerte, se iniciara el proceso diplomtico para traerlo a casa.

El padre de Julian haba escrito una carta conmovedora al entonces primer ministro Malcolm Turnbull, pidindole al gobierno que interviniera diplomticamente para liberar a su hijo. Le dijo a Turnbull que estaba preocupado de que Julian no pudiera salir con vida de la embajada.

Julie Bishop tuvo todas las oportunidades en el Reino Unido y en EE. UU. para presentar una solucin diplomtica que llevara a Julian a casa. Pero esto requera el coraje de alguien que se enorgulleciera de representar a un Estado soberano e independiente, no de una vasalla.

En cambio, no hizo ningn intento de contradecir al secretario de Relaciones Exteriores britnico, Jeremy Hunt, cuando dijo escandalosamente que Julian se enfrentaba a cargos graves". Qu cargos? No existen.

La ministra de Relaciones Exteriores de Australia falt a su deber de hablar en nombre de un ciudadano australiano, procesado por nada, acusado de nada, culpable de nada.

Se les recordar el prximo domingo en la pera a las feministas que adulan a este falso icono su papel en la conspiracin con fuerzas extranjeras para castigar a un periodista australiano, cuyo trabajo ha revelado que el militarismo rapaz ha destrozado las vidas de millones de mujeres de a pie en muchos pases? Solo en Iraq, la invasin de ese pas encabezada por Estados Unidos, en la que particip Australia, dej 700.000 viudas.

Entonces, qu puede hacerse? Un gobierno australiano que estaba preparado para actuar en respuesta a una campaa pblica para rescatar al jugador de ftbol refugiado, Hakim al-Araibi, de la tortura y la persecucin en Bahrin, puede perfectamente traer a Julian Assange a casa.

La negativa del Ministerio de Asuntos Exteriores en Canberra a honrar la declaracin de las Naciones Unidas de que Julian es vctima de detencin arbitraria y tiene un derecho fundamental a su libertad, es una violacin vergonzosa de la letra y el espritu del derecho internacional.

Por qu el gobierno australiano no ha hecho ningn intento serio de liberar a Assange? Por qu Julie Bishop se inclin ante los deseos de dos potencias extranjeras? Por qu esta democracia se define por sus relaciones serviles y por integrarse con un poder extranjero ilegal?

La persecucin de Julian Assange es la conquista de todos nosotros: de nuestra independencia, nuestro autorespeto, nuestro intelecto, nuestra compasin, nuestra poltica, nuestra cultura.

Por tanto, deja de escapar. Organiza. Ocupa. Insiste. Persiste. Haz ruido. Acta directamente. S valiente y sigue siendo valiente. Desafa a la polica del pensamiento.

La guerra no es paz, la libertad no es esclavitud, la ignorancia no es fuerza. Si Julian puede ponerse en pie, t tambin, todos podemos.

(John Pilger dio este discurso en un mitin en apoyo de Julian Assange en Sydney el 3 de marzo.)

John Pilger, periodista de origen australiano y renombre internacional, ha ganado ms de 20 premios por su labor periodstico.

Fuente: https://www.counterpunch.org/2019/03/04/the-prisoner-says-no-to-big-brother/

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelin.org como fuente de la misma.



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