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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-03-2019

El infierno libio

Higinio Polo
La Haine


Siete aos despus del derrocamiento y asesinato de Gaddafi tras la agresin de la OTAN, Libia sigue inmersa en la guerra y el caos. Mientras el denominado gobierno de Unidad Nacional, reconocido por la ONU y dirigido por Fayez Sarraj, intenta desde Trpoli imponer su autoridad, y el mariscal Jalifa Haftar dirige el llamado Ejrcito de Liberacin Nacional, que controla el este del pas y la Cmara de Representantes, en Tobruk, otros grupos armados dominan distintas ciudades, y una parte del pas sigue controlada por Daesh.

Ambos bandos, la Cmara de Representantes y el Gobierno de Unidad Nacional, se encuentran enfrentados, aunque celebraron negociaciones en Pars, en mayo de 2018, para convocar elecciones, que podran celebrarse en la primavera de 2019. Sin embargo, la situacin en el pas sigue siendo catica: la proliferacin de grupos armados, a menudo instrumentos de feroces seores de la guerra locales, ha convertido Libia en un infierno.

Trpoli, Tobruk y Misurata son centros de fuerzas que luchan entre s, cuyos dirigentes se enfrentan para robar la riqueza del pas, y con frecuencia compran y sobornan a grupos armados que cambian de bandera y de lealtades, secuestran y asesinan, e incluso ocupan campos petrolferos (como sucedi en Sidra y Ras Lanuf en 2017; y en Sharara en diciembre de 2018, ocupado por una milicia denominada Batalln 30) para negociar despus con compaas occidentales. La corrupcin y el robo, protagonizados por jefes de milicias y por traficantes autnomos o ligados a potencias occidentales, son constantes: la fiscala de Bruselas investiga la desaparicin de miles de millones de dlares del pas depositados en un banco belga.

En septiembre pasado los combates se recrudecieron, en una catica guerra de milicias, y la Sptima Brigada, dirigida por el antiguo Gaddafista Abdel Rahim al-Kani y ahora aliado del islamista Jalifa al-Ghawil, se enfrent con las fuerzas de Fayez Sarraj. El ltimo episodio ha sido el estallido de un coche bomba en el Ministerio de Asuntos Exteriores, en Trpoli, que caus varios muertos a finales de diciembre de 2018. El libans Ghassan Salam, jefe de la UNSMIL, la misin de apoyo de la ONU para Libia, est desbordado ante la existencia de muchos grupos armados y la accin de potencias occidentales y pases del golfo Prsico que lanzan operaciones de combate o bombardean a la poblacin civil, y apuesta por la celebracin de elecciones, aunque es dudoso que resuelvan el caos de un pas destruido que, en la prctica, est desmantelado y no existe.

Francia e Italia se enfrentan: Roma, por boca de Salvini, acus a Pars de injerencia en Libia movida por intereses econmicos y de actuar de acuerdo con Haftar, mientras EEUU, que pretende controlar el flujo de petrleo y estabilizar la situacin con un gobierno cliente, mantiene un contingente militar y bombardea con su aviacin y con drones. Interesadas informaciones filtradas por cancilleras occidentales hablaban del apoyo ruso a Jalifa Haftar, acusacin que rechaz Mosc. Rusia cree que en las negociaciones para resolver el caos deben participar todos los grupos polticos y armados del pas, as como el hijo de Gaddafi, Seif al-Islam.

A su vez, Egipto interviene con frecuencia, bombardeando, as como Qatar: ambos patrocinan grupos armados, y Emiratos rabes Unidos apoya al general Haftar, quien se proclama adversario del islamismo terrorista. El general Ahmad Mismari, portavoz del ejrcito y afn a Haftar, acus a Turqua de trasladar mercenarios desde Siria a Libia, a travs de territorio turco, y a Blgica de enviar armas a los terroristas y pidi a Rusia que intervenga como en Siria. En su intento de estabilizar el pas, la Unin Europea sancion al jefe del Congreso Nacional, el general Nuri Abu Sahmain; al presidente de la Cmara de Representantes, Aqiulah Saleh; y al jefe del Gobierno de Salvacin, Jalifa al-Ghawill.

La mayora de la poblacin se encuentra en la miseria, y la economa del pas est en ruinas y depende por completo de la venta de petrleo. La situacin sigue siendo desesperada: en medio de una maraa de siglas y de grupos armados, la extorsin, los secuestros, los asesinatos, el trfico de drogas, los asedios a ciudades, los inmigrantes atrapados en las redes de negreros, y los mercados de esclavos, definen un pas que, antes del ataque de la OTAN, tena el PIB per cpita ms alto de frica, y ahora es un infierno.

www.mundoobrero.es

Texto completo en: https://www.lahaine.org/bR4U



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