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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-03-2019

Feminismo & Lucha social
Huelga feminista 8M. Un nuevo momento para el feminismo

Justa Montero
www.sinpermiso.info

Las Huelgas feministas a escena.


El 8 de marzo siempre ha sido una fecha sealada. En el Estado espaol, desde 1978, ao tras ao, las calles se han teido del morado feminista. La convocatoria de huelga de 2018 mostr un potente feminismo transversal, en el que millones de mujeres de todo el mundo se sintieron convocadas para expresar su hartazgo e indignacin por las muy diversas formas en que el machismo y el patriarcado se expresan en sus vidas.

Las huelgas feministas, que se iniciaron en 2016 con el llamado del movimiento feminista argentino, al que se fue sumando el de muchos otros pases, son el testimonio del nuevo momento de la interpelacin feminista que se vena fraguando en la ltima dcada.

Varios elementos pueden ayudar a una lectura de este recorrido. Uno de ellos es el anlisis feminista de la complejidad y profundidad de la crisis y su impacto en las vidas y cuerpos de las mujeres. Supone hablar de la profundizacin de la divisin sexual del trabajo, de la privatizacin del trabajo de cuidados en el marco de las familias, con el consiguiente aumento de la carga de trabajo para las mujeres y el deterioro de las condiciones laborales de quienes los realizan (desde las mujeres en los hogares, las trabajadoras de hogar a las de los servicios sociales). Producto todo ello de la inhibicin del Estado y de los hombres de esta responsabilidad.

Este anlisis trata de establecer la interrelacin de la produccin y la reproduccin social como parte del mismo proceso econmico, y abre alternativas para politizar la reproduccin y poner sobre la mesa la centralidad de los cuidados, con el consiguiente cambio de paradigma econmico.

En definitiva se trata de aterrizar la articulacin entre el patriarcado y el capitalismo racializado en el contexto neoliberal. Algunos de sus efectos son la profundizacin de las desigualdades, el enfrentamiento a cualquier proyecto colectivo como el que representa el feminismo porque impugna el sistema, la mercantilizacin de todos los aspectos y espacios de la vida. Tambin supone el reforzamiento del Estado autoritario, que necesita mayor violencia institucional para imponer la salida a su propia crisis, que en esa lgica establece como respuesta a las violencias machistas la va punitivista y el refuerzo de la lgica securitaria frente a la inseguridad que el propio sistema genera, y requiere cada vez ms de la disciplina y moralizacin desde la sexualidad y los cuerpos de las mujeres, volviendo a establecer la distincin entre las buenas y malas mujeres, de la vida y de la propia sociedad.

Las mujeres en el cruce de relaciones de poder

Otro elemento que explica el actual transitar del feminismo es el proceso por el que se va armando el mapa de los conflictos que atraviesan la vida de las mujeres. Esto supone entrar de lleno en el debate sobre el sentido de la diversidad. Dar voz a la diversidad de las mujeres no se inscribe en la lgica de adaptacin al mercado en su bsqueda de nuevos nichos de negocio, ni en constituirse en nuevas sujetas de consumo como busca el neoliberalismo, en hacer del feminismo una moda. Se trata de articular una propuesta inclusiva de cambio de las condiciones del 99% de las mujeres, y explica la profundidad social de la contestacin feminista, su amplitud y transversalidad.

La interseccionalidad suena a palabro y sin embargo es una herramienta terica muy til para entender la dimensin poltica transformadora de la diversidad de las mujeres. La interseccionalidad seala la relacin entre los diversos modos de opresin, patriarcal, capitalista, colonial, las estructuras sociales en que se apoya y las relaciones de desigualdad y poder que generan, a lo que el ecofeminismo aade su relacin con los procesos de explotacin de los recursos y el medio ambiente.

Es lo que permite hablar de un feminismo anticapitalista y antirracista que no entiende la diversidad como una suma de identidades particulares, ni como una excusa para establecer jerarquas de opresiones, sino que intenta comprender cmo operan esas jerarquas sociales sobre las condiciones materiales de vida y la subjetividad de las mujeres. La situacin de las temporeras de la fresa de Huelva, atravesadas por su condicin de mujeres, trabajadoras, migrantes y marroques, vctimas de la explotacin, la violencia sexual y el racismo, es un claro ejemplo.

Esta perspectiva amplia da forma explcita al sujeto del feminismo y articula una agenda poltica atravesada por el reconocimiento de esta diversidad y del reconocimiento de la agencia de las mujeres, de su capacidad para tomar la palabra y expresar. Lo contrario supone mantener una situacin de privilegio en el establecimiento de las necesidades, las reivindicaciones y la agenda feminista. Y como seala Chandra Mohanty, situarse en el privilegio es lo que alimenta la incapacidad de ver a las que no lo comparten; contra ese riesgo nos alertan las mujeres que el sistema excluye y criminaliza, las que sufren las nuevas formas de explotacin, las trabajadoras del sexo que estn organizadas, las mujeres racializadas, las mujeres que deciden ponerse el hiyab o las mujeres trans.

La diversidad y la perspectiva interseccional es lo que est dando un significado global al feminismo, el impacto social de la movilizacin y de la propuesta feminista.

El nuevo internacionalismo feminista

Un ltimo elemento que explica esta nueva ola feminista es el nuevo internacionalismo. Conectadas por redes y encuentros, la poltica del contagio ha ampliado sus horizontes desde los feminismos locales. Traduce en clave feminista la relacin que el capital establece entre el Norte y el Sur global. Son las cadenas globales de los cuidados por las que se transfieren los cuidados de las mujeres del Sur a sus familias, a las mujeres del Norte y las suyas. Son los efectos de las empresas extractivistas del Norte global para apropiarse de recursos y tierras en pases como los centroamericanos, donde asesinan a defensoras de las tierras y de los derechos humanos, a feministas, o las expulsan de sus territorios y las obligan a migrar; como sucede con las mujeres que huyen de las guerras que provocan la lucha por apropiarse de esos recursos. Son las violencias que traspasan fronteras en la trata con fines de explotacin sexual, mujeres que pueden acabar encerradas en un CIE sin que el Estado les ofrezca ninguna proteccin. Y son quienes sufren la violencia institucional que representa la negacin de asilo a las mujeres que salen de sus pases por ser trans o lesbianas.

El internacionalismo, tejido sobre prcticas feministas transnacionales, pone en relacin estas situaciones y las salidas a las mismas, sin caer en las continuas trampas que desde el poder transnacional tratan de justificar, en nombre de la defensa de los derechos de las mujeres, polticas militaristas, invasiones a pases, polticas antiinmigracin e islamfobas.

Hoy inicia tambin los esfuerzos para articular las resistencias feministas a una extrema derecha que se presenta como solucin a la crisis del propio sistema general, tratando de imponer una salida ultraliberal y ultrapatriarcal con los terribles efectos conocidos para las mujeres. Por eso los intentos de descalificar y deslegitimar el feminismo y su resistencia al proyecto capitalista patriarcal estarn a la orden del da.

El feminismo est articulando luchas desde las reivindicaciones ms concretas, poniendo sobre la mesa una propuesta global, y proponiendo un nuevo sentido comn que impugna al que rige la lgica capitalista y neoliberal.




Fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/huelga-feminista-8m-un-nuevo-momento-para-el-feminismo?utm_source=Observatorio+de+Bio%C3%A9tica+y+Derecho+%28OBD%29+de+la+Universidad+de+Barcelona&utm_campaign=d67702e146-EMAIL_CAMPAIGN_2019_03_04_08_54&utm_medium=email&utm_term=0_d8257395f7-d67702e146-225297949


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