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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-03-2019

Vivimos entre escombros

Antonio San Romn Sevillano
Rebelin


Los aos que hemos vivido han sepultado para siempre la inocencia del mundo.

 Wu Ming Q, p. 15

 

Vivimos entre escombros. Integridad, ideologas, tica, de realidad (fake news, lo llaman). Fuerzas econmicas financieras mantienen perenne una verdadera III Guerra Mundial hasta el da de hoy desde el final de la IIGM. La han desarrollado en varios frentes: el econmico, el social, el ideolgico y como guerra tradicional de destruccin y muerte a travs de simples asesinatos o genocidios cuando lo han precisado.

Durante este perodo, en el bloque occidental se ha mantenido el discurso de los modelos sociales de progreso para el bloque occidental europeo. Nada se deca de que el estado del bienestar era/es a costa de implementar condiciones de vida, ms terribles que en la esclavitud para los seres de continentes enteros como el africano, para el subcontinente latinoamericano -del Ro Grande hasta la Patagonia-, de los pases asiticos. Sin olvidar los 40 millones de pobres que habitan en EEUU y otros tantos en Europa. Un 25% de los europeos nos encontramos en riesgo de pobreza.

De toda esta guerra de destruccin, conquista y latrocinio, se nos mantiene perversamente informados. A quienes tratan de propagar una verdadera informacin se les acusa de sicarios de los enemigos de la patria, de comunistas o, simplemente, de terroristas.

Durante todo este tiempo, la derecha intelectual ms neoliberal ha trabajado y trabaja en nuestros pases occidentales por el desmantelamiento del contrato social del estado del bienestar. Sistema que pactaron cristianodemcratas y socialdemcratas, desde el final de la II Guerra Mundial hasta la cada del Muro de Berln, contra la utopa sovitica de la URRS.

Desde los 70 del siglo XX, neoliberales de todo pelaje, por un lado, democratacristianos y socialdemcratas, por otro, han estado de acuerdo en la poltica exterior aplicada a la periferia social. La segunda mitad del siglo XX y lo que llevamos del XXI, una vez solucionado el problema de los Balcanes, fue y es el tiempo de las guerras convencionales localizadas en mltiples lugares. Siempre, eso s, fuera de la metrpoli, EEUU, y de la submetrpoli europea.

Los que alentaron esta nueva geopoltica se sienten vencedores hoy. Los vencedores escriben los textos de historia. Explican la de Europa desde 1945 como un milagro. Se cuanta que se luch por una Europa superadora de los nacionalismos y aplicacin de la justicia social para todos.

Tras un largo, tramposo y mendaz proceso, se cre la Unin Europea. Esta UE que se impone contra sus pueblos. Para salvarla, se nos pide que renunciemos a todo bienestar. Consideracin bajo la que se esconde la renuncia a nuestros derechos sociales, incluidos algunos de los Derechos Humanos. [Ver Salvador Lpez Arnal]

El proyecto neoliberal trata de que rindamos nuestra soberana abandonando los asuntos pblicos en manos del mercado libre. Un estado minimalista que pueda preservar dicho mercado de ataques de bolcheviques, anarquistas y otros seres perdidos en el mundo. Y, sobre todo, les resguarde de sus propios errores y sus batallas internas. El Estado que construyen para subsistir ser residual. Lo preciso para actuar como gendarme defendiendo a la minora oligrquica dominante contra las rebeliones de los ciudadanos, como estamos viendo con los Giletes jaunes (chalecos amarillos).

Para lograrlo, en primer lugar, mantienen una guerra tradicional a travs de las armas convencionales, con las que imponen polticas econmicas de depredacin en la periferia geogrfica.

En segundo lugar, una guerra econmica en lo que es el centro del capitalismo: Europa y EEUU. Al Sur Espaa, Portugal, Grecia- de este mismo centro, se nos impone una economa de subsistencia de guerra basada en el sector servicios camareros, enfermeros, trabajadores de geritricos y otros, a su servicio. Siempre un lujo, al lado de la imposicin a los pases de frica, Latino-Amrica y mayora de los pases asiticos.

Y un tercer frente de batalla: el ideolgico. La explicacin del mundo a travs del capitalismo neoliberal, el nuevo fascismo disfrazado de una democracia de urnas. Ideologa que se propaga bsicamente a travs de los medios de comunicacin y propaganda. Agit-prop masiva y mayoritariamente en manos de los grandes poderes econmicos. Con este ltimo tipo de guerra, su logro ms significativo es la infantilizacin generalizada de las sociedades.

La ley de esta guerra es como la del clsico casino: siempre resulta ganadora la banca. Sus dueos sufragan la guerra y deciden quin ser el ltimo en resistir la violencia de las armas convencionales, econmicas e ideolgicas.

Hoy, siglo XXI, con esta evidente victoria socioeconmica de los neoliberales sobre las sociedades libres, las guerras reales de sangre, fuego y barro siguen librndose en los campos de los pases polticamente pobres. Son las ms lucrativas de todas las empresas capitalistas. Permiten y favorecen los negocios de trfico de armas, drogas, esclavitud, prostitucin y, fundamentalmente, el expolio de los pases arrasados. Pases ricos en materias primas agrcolas, agua, petrleo y minerales estratgicos para las nuevas industrias electrnicas. Vase el actual ataque contra la Venezuela chavista bajo el pretexto de la defensa de la democracia.

 

El credo neoliberal se presenta ante el mundo como si sus dogmas fueran verdades absolutas. Lo cierto es que esas ideas son artefactos de guerra, mquinas de dominacin para engaar y someter.

Alejandro Nadal, La teora y la poltica econmicas tienen que aprender de la historia

 

Paulatinamente, se ha ido inculcando en nuestras sociedades libres, que los ciudadanos debemos sacrificar aquello que consideran privilegios. Debemos renunciar al ejercicio los derechos que puedan perturbar la estabilidad econmica de la sociedad, de sus mercados, el disfrute de sus privilegios.


Tendremos que sacrificar la curiosidad intelectual y el descontento poltico. Tendremos que sacrificar las ambiciones personales que nos hacen luchar y pelear y fomentar revoluciones. Tendremos que sacrificar las tres pasiones ingobernables que tantas desgracias nos produjeron en el pasado: ciencia, arte y religin.

Freeman Dyson, Mundos del futuro.

 

El robo, al Estado, los miles de millones de ciudadanos como sujetos, a travs de engaos y estafas financieras ms o menos sofisticadas, ms o menos burdas, se despliegan polticamente con los recortes en sanidad, educacin, subidas de impuestos como el IVA y el IRPF, pensiones, subidas de las tarifas elctricas, tarifas judiciales, etc., mientras las lites ms ricas evaden impuestos y nos roban legalmente.

Estos recortes producen muertes. Son nuestros muertos en esta guerra. Muertes silenciosas e ignoradas. Muertes que nunca han sido vistas ni consideradas un crimen no slo por la mayora de nuestros polticos y magnates, sino incluso a los ojos de mucha gente que les vota. Que considera que, si ellos estuvieran en dicha posicin haran lo mismo.

La cnica violencia gubernamental intenta propiciar y mantener una guerra entre los diversos estamentos de la sociedad inyectndonos en nuestros instintos primarios, a travs de sus medios de comunicacin, un slvese quien pueda. Distrados en nuestra pelea poltica con el vecino de escalera, no observamos los tejemanejes de su hedionda descomposicin tica. Pretenden que odiemos y nos peleemos con nuestros vecinos y no nos rebelemos contra sus corruptas actuaciones. Mientras, tutelan y guan nuestros pequeos egosmos hacia miserables ilusiones socio-econmicas, migajas que nos pueden suprimir en cualquier momento.

Ante el miedo a perder el poder, los gobernantes actan con brutalidad totalitarista. Nos amenazan con la actuacin impune de la violencia gubernamental Ley Mordaza en Espaa, que unos implantan y otros no derogan, quizs porque piensan que quizs les sea necesaria. Nos persuaden que la defensa de lo que hasta ayer nos habamos dado como razonable hoy es motivo para ser golpeados, maltratados violentamente y encarcelados bajo condenas basadas en, si es preciso, fraudulentas acusaciones. Porque ostentan el poder que les hemos otorgado.

A travs de unos medios de comunicacin perversos, presuntos periodistas, dudosos intelectuales y otras especies parasitarias, de disipadas capacidades morales, nos bombardean con bulos, rumores, difamaciones, mentiras y amenazas de mayores sufrimientos si no comprendemos y nos sometemos a sus dictados.

La propiedad privada del simple ciudadano ha pasado a ser contingente. Si la desea un miembro o un grupo perteneciente al poder, si no existe la ley que le expoliar legalmente, el funcionario de turno propiciar el preciso retorcimiento de la ley para que su propiedad pase al banquero, financiero, poltico o truhn miserable que la desee. No otra cosa son los desahucios.

Las deudas bancarias privadas han sido transformadas en deudas soberanas y dficits presupuestarios. En lugar de la suspensin de pagos de los bancos bandidos, tienen lugar las de los pueblos, las gentes normales, que se ven abocadas a la miseria o, con suerte, a vivir de alguna beneficencia caritativa religiosa.

Cuando una nacin sucumbe a la esclavitud por la deuda, deja de ser una nacin soberana gobernada por un proceso poltico interno. Cae bajo el control de los dictados de quienes gobiernan realmente, aquellos oligarcas que se esconden tras el FMI, el BCE, el BM, la OMC, el Bundesbank. Y los ciudadanos, slo son tolerados si se han rendido.

Hoy, nuestros dirigentes polticos, empresarios y los numerosos ciudadanos que les votan, que les creen, colaboran con quienes dictan las rdenes econmicas conducentes a la nueva estructuracin social que nos quieren imponer: el neo-esclavismo.

Qu hacer?

Las personas corrientes pueden transformar el mal en bien si tienen el valor y el liderazgo moral necesarios.

Freeman Dyson, Mundos futuros.

 

La realidad es que, si el indigente que comparte su solidaridad en la miseria se asoma a la puerta del jardn del poderoso, se encontrar con el can de una pistola apoyada en su entrecejo dispuesta para ser disparada si da un paso ms. Un ejrcito de guardaespaldas, uniformados unos, disfrazados de polticos o periodistas otros, les protegen.

Sin embargo:

Podemos esperar que grupos de ciudadanos unidos por preocupaciones ticas puedan obtener la fuerza suficiente para modelar la historia en el futuro, como lo hicieron en el pasado.

Freeman Dyson, Mundos del futuro



Ante la injusticia y la violencia del sistema, surge la resistencia. Dbil, desconcertada, fragmentada. La mayora nos limitamos al pequeo gesto de la manifestacin, cuando no a la simple protesta apoyndonos en la barra del bar o gesticulando frente a la mentirosa y corruptora televisin.

Pero unos pocos, los imprescindibles en este mar de seres humanos, pelean un da tras otro. Lo nuevo an acta solamente en los sueos de unos pocos que suean despiertos.

Primero son las multitudes las que modifican la relacin de fuerzas en la calle, porque son ellas las que producen riqueza, conocimiento, nuevas formas de pensar y de actuar. Esto es lo que luego puede permitir una derrota electoral de los partidos dominantes incluso aunque jueguen con las cartas marcadas.

 Javier Ortiz, No hay vuelta atrs  

Mientras la realidad nos empuja hacia una derrota prometeica, una vez ms, la utopa nos impulsa hacia la libertad.

Con Porque en el sueo de la actual poltica parlamentaria nunca encontraremos la conquista de la utopa; porque cada da, al despertarnos todos comenzamos con las manos vacas, los brazos abiertos juntos podemos crear un programa mnimo comn para luchar, para encontrar el camino entre tantos escombros. 


Todas las grandes acciones y todos los grandes pensamientos tienen un comienzo irrisorio. Las grandes obras nacen con frecuencia a la vuelta de una esquina o en la puerta de un restaurante.

 Albert Camus, El Mito de Ssifo 

Referencias:

Albert Camus,  El Mito de Ssifo; Buenos Aires, Losada, 1980

Alberto Cruz : Alemania: Sin perdn (con la socialdemocracia y otras hierbas) http://www.g80.cl/noticias/columna_completa.php?varid=15759, 01/06/2014

Alejandro Nadal, La teora y la poltica econmicas tienen que aprender de la historia www.sinpermiso.info , 29 de julio de 2012

Freeman Dyson , Mundos del futuro , Barcelona, Drakontos, Crtica, 1998.

Javier Ortiz, No hay vuelta atrs.  http://www.javierortiz.net/voz/samuel/no-hay-vuelta-atras, 01/06/2014

Salvador Lpez Arnal, Las tesis de Wolfgang Streeck: el euro fue un error colosal , https://www.rebelion.org/noticia.php?id=253252

Wu-Ming, Q ; http://www.wumingfoundation.com/italiano/downloads_es.htm, 06/01/2015

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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