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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-03-2019

Margarita Nelken, un volcn rojo y violeta

Manuel Caada Porras
Rebelin


Conoca el campo espaol como los museos de Europa, dijo de ella Max Aub. Se code con la flor y la nata de la cultura del siglo XX, pero aprendi las verdades elementales de la poca en los barrios de Madrid y en los cortijos de Extremadura. Subi a los palacios, estudi a los grandes pintores y fue la primera en traducir al castellano a Kafka. Pero tambin baj a los chozos, organiz guarderas y huelgas, y pis las arenas ms enconadas de la lucha de clases.

Con Dolores Ibrruri y Federica Montseny, fue quizs la dirigente republicana ms odiada por los seoritos, por los caciques, por los canes que han manejado Espaa desde siempre. La llamaron prostituta y bruja, amazona juda o serpiente con faldas (Juan Pujol). Francisco Casares, secretario permanente honorario de la Asociacin de la Prensa de Madrid hasta 1977, la calific como presunta intelectual, ms ramera de cerebro, que de quehacer sexual y Jos Mara Pemn, el dramaturgo favorito del franquismo, se despach contra ella de este modo: Ay, maldita, maldita T, la hebrea, la del hijo sin padre: Margarita! Nombre de flor y espritu de hiena!.

Odiada, insultada, silenciada. Se haba enfrentado a la marginacin centenaria de las mujeres, al desprecio por los nios hurfanos o hijos de madres solteras, a la explotacin de los obreros y campesinos, al papel tutelar sobre la educacin o la asistencia social que desempeaba la Iglesia Catlica. Demasiados enemigos de envergadura, enemigos troncales en la Espaa reaccionaria. Pero, como sealar Paul Preston, el delito de Margarita Nelken a los ojos de la derecha tena especialmente dos vertientes: Se haba valido de sus dotes destacables, artsticas, literarias y polticas para hacer campaa en favor de que las mujeres se liberaran de la opresin masculina de la sociedad espaola y para que el campesinado sin tierra se librara de la brutalidad cotidiana de sus vidas, en muchos casos poco mejor que la de los esclavos.

Margarita nace en Madrid en 1896. Pero la procedencia alemana de su padre y la ciudadana francesa de su madre, as como la ascendencia juda de ambos, constituir un recurso constante contra su figura. La nacionalidad de la Nelken es un misterio. Alemana? Polaca? Desde luego, juda. He aqu el origen fundamental que la resella, le reprochar el periodista Manuel Snchez del Arco. En 1931, cuando la escritora y crtica de arte sea elegida diputada a las Cortes Generales, ser de nuevo cuestionada su nacionalidad. A pesar de su nacimiento y residencia ininterrumpida en Espaa -salvo las cortas estancias en el extranjero, relacionadas con su formacin- Diego Hidalgo, notario de Los Santos de Maimona y diputado derechista del partido de Lerroux, insistir en invalidar la eleccin.

Nelken gozar de una formacin cultural extraordinaria. Desde nia aprende varios idiomas y a los trece aos sus padres la envan a Pars a estudiar pintura, que es su gran vocacin. All trabar relacin con intelectuales como Diego Rivera, Rodin o Manuel de Falla, y echar races en la que ser su dedicacin fundamental en la vida: la crtica y divulgacin de arte. En Espaa, ya desde la juventud, se relaciona con lo ms granado de los crculos culturales. La amistad que Ramn y Cajal y Prez Galds me dispensaban fueron mis grandes orgullos de jovencita, relatar aos despus.

En 1915 da a luz a su hija Magda. La paternidad se atribuye al escultor Julio Antonio, pero ella asume la condicin de madre soltera con orgullo y coraje. En 1920 nacer Santiago, su segundo hijo, fruto de la relacin con el diplomtico andaluz Martn de Paul, con el que no se casar hasta 1933, una vez que l se divorcie de su esposa. Margarita Nelken tuvo una vida sexual libre y eso molestaba profundamente, afirmara Federica Montseny tras su muerte. Tener un hijo fuera del matrimonio, vivir con un hombre casado, defender el divorcio demasiada liberacin para las socias del Lyceum Club feminista de la poca, que rechazaran la solicitud de ingreso de Margarita, atendiendo a su ideario y a su supuesta promiscuidad.

Durante esos aos nuestro personaje est en plena ebullicin ideolgica. Lo que el historiador italiano Enzo Traverso ha bautizado como guerra civil europea (1914-1945) est en sus albores. Europa es un hervidero de transformaciones, un laboratorio. Ella despierta a la poltica contemplando de cerca la revolucin alemana. El terremoto bolchevique, las revueltas populares, la extensin del feminismo, la irrupcin de las vanguardias artsticas, constituyen la atmsfera en la que una joven culta, cosmopolita y arrojada va a inscribir su huella, su praxis y su escritura.

En 1919 funda la Casa de los Nios de Espaa, para acoger a los hijos de las mujeres trabajadoras, casadas o solteras. Se trata de la primera guardera laica de Madrid, que albergar a ochenta nios en el barrio de Ventas. Margarita defiende que en los hospitales, casas de acogida o guarderas se contrate a personal preparado y que se elimine la dependencia respecto de las rdenes religiosas. El proyecto fracasa, la Casa de Nios se ve obligada a cerrar, ante la eventualidad de tener que aceptar una oferta de subvencin cuya clusula exiga que el centro pasara a ser regido por religiosas (Josebe Martnez Gutirrez). La educacin y la libertad no son negociables.

En ese mismo ao, Nelken escribe un tratado pionero sobre el feminismo: La condicin social de la mujer en Espaa. Se trata de un escrito controvertido, que retrata la dependencia de las mujeres y reivindica su igualdad social y sexual. Y al tiempo es una denuncia ntida, brillante, del manso feminismo hispano que coloca a la mujer como peso muerto en la problemtica futura del pas (Mara Aurlia Capmany). Margarita denuncia la naturalizacin de la opresin de la mujer, cmo, tras la imposicin metdica durante siglos y siglos, tradiciones y tradiciones llega a presentarse con la apariencia de segunda naturaleza. Defiende el divorcio y constata con valenta que el cristianismo mal entendido es el factor ms poderoso de atraso de la mujer espaola. Arremete contra la beneficencia en Espaa, caracterizada por el espritu ms antisocial que pueda darse. Se dan limosnas que exigen el agradecimiento, cuando no y esto es lo ms corriente- la pleitesa absoluta, en cuerpo y en alma. Es, desde ese anlisis que pondera la enorme influencia de la Iglesia y sus redes clientelares sobre las mujeres, desde donde puede entenderse la particular concepcin errada e incomprensible desde nuestra perspectiva actual- sobre el derecho de sufragio que mantendr tanto ella como la mayor parte de la izquierda espaola.

Nuestra protagonista cifrar sus esperanzas en el progresivo crecimiento del feminismo entre las trabajadoras, la clase media y la clase obrera. El da en que se consiga que las modistas tengan una jornada que no sobrepase ocho o nueve horas y que una maestra de taller no pueda despedir a una oficiala por mero capricho el feminismo espaol habr progresado ms que con todos los escritos y todas las proclamas. Con solo veintitrs aos, Nelken est apuntando ya al nudo ideolgico al que entregar su vida, a la indisoluble unin del feminismo y la causa obrera. Ella y millones de iguales en todo el mundo representan la nueva mujer de la que hablase Alexandra Kollontai, que trae sus propias exigencias en relacin con la vida, que afirma su personalidad, que protesta contra la mltiple esclavitud de la mujer bajo el Estado, la familia, la sociedad, la mujer que ha roto las oxidadas cadenas de su sexo. Pero, al tiempo, esa mujer nueva entiende, con Flora Tristn, que no existe feminismo vlido si no se inserta en la revolucin social, y que no es posible ninguna revolucin autntica si no es plenamente feminista.

La epopeya campesina y la repblica de la esperanza

Fue un da profundamente alegre -muchos que ya ramos viejos no recordbamos otro ms alegre-, un da maravilloso en que la naturaleza y la historia parecan fundirse para vibrar juntas en el alma de los poetas y en los labios de los nios. As recordaba Antonio Machado el 14 de abril de 1931. El advenimiento de la Repblica lo cambi todo. Y la vida de Margarita Nelken, como la del pas, gir radicalmente hacia la esperanza.

En la ltima dcada, Margarita se ha convertido en un referente cultural y poltico. Ha escrito una novela y varios ensayos sobre literatura, arte y feminismo. Al tiempo, publica artculos regularmente en algunos de los principales peridicos y revistas del pas, como El Sol, El Socialista o Blanco y Negro. Se ha implicado activamente en conflictos obreros como la huelga de las cigarreras en Madrid y empieza a colaborar con el PSOE. La Agrupacin Socialista de Badajoz apoya su candidatura para la eleccin que tendr lugar el 31 de octubre de 1931. De ese modo es elegida diputada por Badajoz, cargo que mantendr en las tres legislaturas republicanas.

Comienza la etapa extremea de Margarita Nelken y, tambin por esas fechas, comienza la epopeya campesina de Extremadura. La flamante diputada va a contribuir con decisin a que se abran las anchas alamedas de la reforma agraria. Se sumerge en el sufrimiento cotidiano de los jornaleros y denuncia con su estilo corrosivo e incendiario las inhumanas condiciones del trabajo en los latifundios. Pueblos sin rudimento de asistencia social, sin una maternidad, sin una guardera de nios, sin un dispensario, sin nada que revelara la menor preocupacin de generosidad humana; pueblos que producan para el amo rentas que se cifraban por millones. Y frente a esto, el seorito sentado al atardecer en la acera del casino, y la empalizada de bonetes y tricornios.

Los abusos de la guardia civil son el pan de cada da en el campo extremeo y en toda Espaa. Y en Badajoz, la UGT ha convocado una huelga de 48 horas para protestar contra ese maltrato y reclamar la dimisin del gobernador civil, connivente con la represin. El 31 de diciembre se producen los sucesos de Castilblanco. El da 30 una inmensa manifestacin pacfica recorre las calles del pueblo y al da siguiente lo vuelve a hacer en un ambiente de inmenso orgullo y alegra. Llegan rdenes de arriba, La manifestacin es ilegal y hay que disolverla, vienen los guardias armados por la calle del Calvario, las mujeres corren en auxilio de sus maridos, de sus hijos, de sus hermanos, se acercan para evitar males. Pero el guardia Agripino no es de ese parecer: Nada pintan all las mujeres. Golpea con el fusil a una de ellas. A las mujeres no se les pega, dice un jornalero que sinti la ofensa. Y a los hombres, tambin!, responde Agripino y dispara su fusil. Hiplito cae muerto.

As lo cont Jess Vicente Chamorro, seguramente uno de los fiscales ms honestos que ha parido este pas en mucho tiempo: Las navajas acuden a las manos y se dirigen solas, enfurecidas, hacia los cuerpos que cubren los uniformes verdes. Cuatro guardias civiles mueren acuchillados por el pueblo iracundo. Los diputados de las derechas, los terratenientes y el general Sanjurjo, director de la Guardia Civil, pretenden involucrar a Margarita Nelken en aquella tragedia, cuando la diputada no ha llegado a pisar nunca aquel pueblo. Se ha creado una oficina de informacin contra la Guardia Civil y esta oficina est dirigida por Margarita Nelken, que ni siquiera es ciudadana espaola, afirma el militar, que protagonizar al ao siguiente el primero de los golpes militares contra la Repblica. Poco tarda en llegar la represalia: en cuestin de una semana la venganza terrible de la Guardia Civil se cobra catorce muertos, seis en Arnedo y dos de ellos en Zalamea de la Serena. Cmo es posible que a estas alturas se desconozca la atroz represin que sufrieron los campesinos de toda Espaa a manos de la Benemrita, durante la II Repblica? Por qu los libros de texto siguen hablando slo de Castilblanco y Casas Viejas? Cundo empezarn a incluir los castilblancos campesinos, los cuatro muertos en Hornachos, los cuatro de Fuente del Maestre, los tres de Salvalen, los de Feria, Navalmoral, Alconchel, Montemoln, Zarza de Granadilla, Miajadas y tantos otros lugares marcados por el crimen? La diputada no tuvo nada que ver con los horrendos crmenes de Castilblanco, pero quedara sealada desde entonces. Comenzaba as la leyenda negra de Margarita Nelken, que el franquismo se encargara de erigir y sostener durante cuarenta aos.

Pero nuestra protagonista no va a abandonar su papel de denuncia. Ha escogido el bando de los humildes y a l se sigue entregando con denuedo. Se patea Badajoz pueblo a pueblo y lleva al Congreso las esquirlas del dolor, los testimonios de la explotacin. El 20 de octubre de 1932, en la tribuna del parlamento resuenan los innumerables nombres del hambre y de la infamia. Los patronos se saltan las leyes y los pactos salariales, ni siquiera acuden a las reuniones que se les citan. En Valverde de Legans o Villanueva de la Serena no pagan lo dispuesto. En Villagarca de la Torre, la seora viuda de Gironza, adeuda desde hace un ao 7.000 pesetas a los jornaleros y este ao ha contratado a forasteros. En Puebla del Maestre las tierras del ex conde estn abandonadas y a los obreros que han pretendido sembrarlas los han metido en prisin. En Oliva de Mrida los propietarios desahucian a los campesinos, y en Fuente de Cantos, la ex condesa de Corte, se ha avenido a negociar con los jornaleros, despus de que estos, tras cinco das sin comer, se apoderasen de algunos cerdos.

As, localidad a localidad, Margarita va desgranando el oprobio, la entronizacin sin freno y sin ley del amo. En muchos pueblos de Badajoz las sirvientas ganan salarios que oscilan entre 5 y 10 pesetas y se les da el pan el domingo para toda la semana; en Granja de Torrehermosa los campesinos han tenido que ir a ofrecerse en bloque a trabajar por un pan diario y en Fregenal de la Sierra, los obreros para ser contratados han tenido que darse previamente de baja en la Sociedad obrera socialista. Azuaga, Pallares, Valencia del Ventoso

Nelken concluye su alegato, riguroso y estremecedor, dirigindose a Gil Robles: En Badajoz, morirse de hambre no es una frase, no es un eufemismo; all han muerto de hambre tres obreros, dos en la capital y uno fuera, al pie de la tapia de la finca de un cristiansimo propietario. En Badajoz, los propietarios estn acostumbrados a que la vida de un hombre valga menos que un puado de bellotas.

Vidas que valen menos que un puado de bellotas

En Fuente de Cantos, lo nico que pueden hacer los obreros que no se han dado de baja en nuestras filas es ir a la rebusca de la aceituna y la bellota; disputar esos desperdicios a los animales, y cuando van a la rebusca los apalea la Guardia Civil (Protestas y rumores) Los apalea la Guardia Civil! (Ms rumores de protesta) Cualquiera dira que no saben sus seoras que la Guardia Civil apalea a los obreros! (Se reproducen las protestas).

25 de enero de 1934, Diario de Sesiones de las Cortes, Intervencin de Margarita Nelken

La Reforma Agraria es el gran catalizador, la gran promesa que moviliza al mundo campesino en Extremadura, en Andaluca y en toda Espaa. La perspectiva de la revolucin agraria, ms madura, ms inmediata que la revolucin proletaria, ha helado de espanto a la burguesa espaola, escribir, certero, por esas fechas Joaqun Maurn. La cuestin agraria, da a da, va convirtindose en un conflicto central, que no admite ya dilaciones ni ambigedades. Los representantes polticos del latifundio llaman a detener la riada de anarquismo. All, en la provincia de Badajoz, se ofrece no ya el intento de sedicin, sino la puesta en marcha de un rgimen sovitico, clama Daz Ambrona. Pero el anhelo de Reforma Agraria ha madurado durante generaciones, ha crecido pacientemente de la mano de centenares de sociedades obreras locales. La Federacin de Trabajadores de la Tierra, junto a los combativos ncleos libertarios y comunistas, constituye el epicentro del sesmo, de la pacfica revolucin campesina. Margarita Nelken se integra en l con entusiasmo, poniendo el cuerpo, arriesgando la propia vida. En Aljucen, el 21 de noviembre de 1933, es maltratada a punta de pistola por un grupo de matones de extrema derecha. En el Congreso, su voz amplifica el clamor campesino. El 25 de enero de 1934, de sus labios, vuelven a sonar con fuerza las palabras hambre, esquiroles, rebusca y guardia civil. Solo en Badajoz hay de 40 a 45.000 obreros parados y el hambre se enseorea entre los hijos de los trabajadores; Libremente pueden los patronos de Castilla y Extremadura traer obreros portugueses. Pueden decir T no me convienes!. Margarita sigue, tenaz, denunciando los abusos del poder. En Valencia del Ventoso, la guardia civil, delante de todo el pblico abofete a unos cuantos obreros, en Puebla de Sancho Prez es la propia guardia civil la que escoge a los obreros que han de ir a trabajar y en Zalamea un grupo de falangistas ha entrado en el pueblo al grito de Viva el fascio!, asesinando a otro jornalero.

El 5 de junio de 1934 estalla la huelga general en el campo. La huelga ha sido convocada de forma prematura, sin la preparacin necesaria y constituir un notable fracaso. Los detenidos se cuentan por miles, ms de 600 campesinos extremeos son desplazados a las crceles de fuera de Extremadura. Pero el movimiento aprender de la derrota y preparar con paciencia el prximo envite. Tras la victoria del Frente Popular, el 25 de marzo de 1936 se producir la gran ocupacin masiva de fincas, la utopa de la reforma agraria se concreta en los bancales de Extremadura.

Entre octubre de 1934 y el triunfo del Frente Popular, Nelken sufrir la persecucin y el exilio. Su apoyo al levantamiento minero motiv una orden judicial de detencin por delito de rebelin militar cometido en la plaza de Badajoz y le vali una condena en ausencia de veinte aos. Tuvo que ocultarse durante algn tiempo. El 17 de octubre, el peridico ABC daba cuenta de los registros en su bsqueda en Almendralejo, pues se sospechaba que podra encontrarse en algn domicilio de la poblacin. Al final, consigue escapar, disfrazada y gracias a la ayuda generosa de la entonces Embajada Cubana en Madrid. Solo podr retornar a Espaa tras la amnista, en febrero de 1936.

Los grandes poderes comienzan a preparar el golpe militar contra la Repblica la misma noche de las elecciones del 16 de febrero, tras conocerse la victoria sin paliativos del bloque popular. El 18 de julio, los militares consuman la rebelin, comienza el holocausto espaol. La matanza de Badajoz ahogar en sangre la esperanza de la Reforma Agraria y miles de campesinos pagarn con su vida la resistencia frente al fascismo. Margarita Nelken se dirige por radio el 27 de agosto a toda la poblacin: Es preciso subrayar la gesta incomparable, sin precedentes en la Historia, del pueblo espaol en lucha por su libertad y por la libertad del mundo, la epopeya de los campesinos, de los que en Extremadura, en Andaluca, en la Mancha, en Aragn, representan lo ms desheredado del suelo patrio; y no teniendo nada que perder, se alzan con toda su miseria, marcada con las vejaciones y atropellos sufridos, a lo largo de generaciones y de siglos, para conquistar para todos, para sus hijos y para los hijos de los que no carecan de nada, un porvenir de dignidad ciudadana y de justicia social.

Despus vendr la resistencia. Tres aos les costar a los militares cobardes y a sus aliados alemanes e italianos derrotar a aquel ejrcito de obreros y campesinos sin apenas armas. Margarita Nelken volvi a estar a la altura. El 6 y 7 de noviembre, mientras el gobierno abandonaba Madrid, ella decida permanecer en la ciudad sitiada. En diciembre se afiliara al Partido Comunista de Espaa, era la conclusin natural de su evolucin ideolgica y tambin el reconocimiento al papel que desempeaba la organizacin en la defensa de Madrid y de la Repblica. Despus de la guerra, el exilio a Mxico y la muerte prematura de los dos hijos, se apagara en cierto modo aquel volcn que tanta libertad haba sembrado durante dcadas. Se refugi en el trabajo, en sus crticas de arte para los diarios. Cada cual se emborracha como puede. Embrutecerme de trabajo es el nico modo de no dejarme arrastrar al dolor. El 9 de marzo de 1968 falleca en Mxico, a los setenta y ocho aos.

En la introduccin al extraordinario libro Calibn y la bruja, la escritora feminista Silvia Federici llama la atencin sobre la necesidad de revivir entre las generaciones jvenes la memoria de una larga historia de resistencia que hoy corre peligro de ser borrada. Hace solo diez aos, en julio de 2009, el Ayuntamiento de Badajoz acordaba retirar la placa y el nombre de la calle que la ciudad haba dedicado a Nelken. Tampoco los muertos estarn a salvo del enemigo si este vence, adverta Walter Benjamin. Y los enemigos, el capital, el patriarcado, el olvido, el cinismo, la corrupcin moral, no han dejado de vencer.

Haba algo derecho en ti que te salv siempre: amor a los humildes y a la belleza, dijo de ella Max Aub. Margarita Nelken fue una mujer excepcional, coherente con sus principios, leal a las oprimidas y oprimidos. Su mestura de feminismo y revolucin, su antifascismo indomable y su ejemplo, seguirn nutriendo las luchas de las mujeres y de los hombres que no se rinden. En los tajos obreros, en los centros de enseanza, en las luchas feministas, en los corazones rebeldes de Extremadura, su memoria seguir latiendo.

Referencias: el escrito quiere ser un homenaje y reivindicacin de la memoria de Margarita Nelken, humillada por los olvidadores y silenciada por los olvidadizos. No pretende ser una biografa exhaustiva. El texto ha tomado como referencias principales el libro de Paul Preston (Palomas de guerra), los de Josebe Martnez Gutirrez, as como los diarios de sesiones de las Cortes Generales y la hemeroteca del diario ABC.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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