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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-03-2019

Matamoros, la promisoria reaparicin de los trabajadores

Eduardo Nava Hernndez
Cambio de Michoacn


Despus de casi dos meses de huelgas y parlisis parcial o total de ms de 40 empresas maquiladoras en la fronteriza ciudad de Matamoros, y pese a un primer triunfo parcial, la lucha no ceja y nuevos trabajadores se mantienen en pie de lucha, no slo demandando un incremento sustancial a sus salarios sino reivindicando en realidad su ser social como parte de una clase a la que de tiempo atrs dej de tomarse en cuenta como factor del desarrollo y de la nacin. Con los obreros de la maquila ha vuelto a la escena nacional, despus de muchos aos, la lucha independiente por recuperar algo de lo mucho que la clase laborante perdi durante 42 aos de polticas restrictivas contra el salario. Es la primera lucha en dcadas en que los trabajadores han pasado a la ofensiva para romper de tajo con esas polticas, dictadas de manera conjunta por los gobiernos de nuestro pas, los organismos empresariales y las organizaciones internacionales de gestin del capitalismo, como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.

Por ello mismo, por tratarse de una lucha con una perspectiva histrica de lo que las polticas neoliberales han representado para nuestro pas y en particular para la clase trabajadora, es tambin un conflicto reivindicativo de la presencia de los trabajadores, en cuanto tales y no como ciudadanos, en la vida del pas.

Desde el 11 de enero pasado, como se ha difundido ampliamente, los operarios de 42 plantas maquiladoras suspendieron las labores en demanda de un 20 por ciento de incremento a sus percepciones salariales y del pago de un bono anual de productividad por 32 mil pesos, pactado en los contratos colectivos en 2018 y que los patronos no han cubierto. Acuerpados en el Sindicato de Jornaleros y Obreros Industriales de la Industria Maquiladora (SJOIIM), formalmente afiliado a la CTM, los huelguistas resistieron a despidos, amenazas, chantajes y desconocimiento de su movimiento, al que se seal de ilegal y al que se culp de millonarias prdidas en dlares, obviamente para las empresas. Pero pese a todo las huelgas prosiguieron en medio de la incomprensin o indiferencia de los gobiernos local y federal. Son alrededor de 30 mil o ms los trabajadores que estuvieron participando en la primera etapa del movimiento que dio nuevamente un rostro clasista a la presencia de los habitualmente adormecidos sindicatos de esa y casi todas las ramas de la produccin en Mxico. En este caso, se afectaba el inters de empresas dominadas por el capital extranjero y cuyo mercado no se ubica mayormente dentro de las fronteras mexicanas sino fuera de stas.

La respuesta patronal siempre ha sido acusar al movimiento de estar promovido por agitadores profesionales que incitan a las masas; pero tambin, sobre todo, realizar cientos de despidos desde los primeros das del movimiento, y la amenaza permanente de que las empresas podran cerrar en esa plaza para emigrar a otros lugares donde encuentren mejores condiciones para la explotacin de los trabajadores. El poderoso Consejo Nacional de la Industria Maquiladora de Exportacin (Index, con presencia en al menos 25 Estados de la Repblica), la Asociacin de Maquiladoras de Matamoros y la Confederacin Patronal de la Repblica Mexicana han utilizado los recursos a la mano para levantar los paros obreros, casi siempre sin lograrlo.

Pero el xito del movimiento estriba no slo en que el 8 de febrero el SJOIIM levant su movimiento habiendo doblegado en las ltimas empresas la resistencia de la parte patronal a pagar los incrementos demandados, sino que al triunfo de ste entr al relevo el Sindicato Industrial de Trabajadores en Plantas Maquiladoras y Ensambladoras de Matamoros (SITPME), el otro organismo laboral importante en esa ciudad fronteriza, tambin en paro demandando incrementos salariales superiores al 8 por ciento que ofrecen las empresas. Tambin entraron en paro las filiales de grandes empresas comerciales como Walmart, Soriana, Smart, Chedrahui y Coca-Cola Femsa. Se trata de una especie de efecto domin, donde las primeras movilizaciones sindicales condujeron a que otros destacamentos de trabajadores se motivaran a luchar por demandas econmicas que, si bien parecan desmedidas al inicio de la movilizacin, hoy se reconocen asequibles en el caso de empresas grandes y directamente vinculadas el mercado exterior, por lo que reciben divisas.

Ulteriormente, las huelgas de Matamoros se han visto complementadas por las estalladas en el sector educativo, como la UAM, Chapingo, la UABJO y otras, de manera que estamos ante una oleada que abarca una parte del sector productivo privado, pero tambin de instituciones pblicas educativas.

El movimiento obrero de Matamoros ahora replicado en otros puntos del pas, y que seguramente tendr todava repercusiones en el conjunto del sindicalismo del pas presenta algunos rasgos que lo hacen peculiar y probablemente nico.

  1. Se trata de una movilizacin que, en la mayora de los casos, no esper al vencimiento de los emplazamientos para la revisin contractual, sino que decidi proceder a paros parciales o totales para ablandar a los patronos, presionarlos a cumplir condiciones de trabajo ya pactadas, y aceptar incrementos ms all de lo prescrito habitualmente en estas revisiones.

  2. Los trabajadores han aprovechado la coyuntura favorable que represent la nueva poltica salarial del gobierno del pas, que decidi elevar de manera inusitada el salario mnimo general y la duplicacin de ste en la franja fronteriza norte del pas. Los trabajadores de la maquila no perciben el salario mnimo, pero decidieron que sus retribuciones no se rezagaran con respecto de lo otorgado a ste.

  3. Deliberada o involuntariamente, este movimiento se ubic en sintona con el sindicalismo de Canad y los Estados Unidos que en la negociacin del nuevo pacto comercial el ao pasado demand un incremento sustancial a los salarios mexicanos que hasta ahora han operado como formas de subsidio (dumping) a las exportaciones de nuestro pas y como un lmite o barrera a la capacidad de compra de nuestro mercado a las exportaciones de manufacturas de esos pases.

  4. Matamoros y sus secuelas han rebasado a las enmohecidas o corruptas estructuras sindicales prevalecientes y, sin romper con ellas, aceptaron la asesora de la abogada Susana Prieto Terrazas, con vasta experiencia en las luchas obreras en Ciudad Jurez. Sin ser integrante del SJOIIM, a ella se atribuye la estrategia que logr que la mayora de empresas paralizadas aceptaran pagar el 20 por ciento de incremento y el bono anual de 32 mil pesos. Ahora lo que sigue es que los trabajadores recuperen el control sobre sus estructuras sindicales para usarlas en su defensa y beneficio en cualquier nueva situacin a futuro.

  5. Las huelgas de 2019 han puesto de inmediato a prueba la poltica laboral del gobierno de Andrs Manuel Lpez Obrador, que, si bien decret la referida elevacin de los salarios mnimos, contina aplicando a los trabajadores del sector pblico (universidades) la poltica de topes salariales que desde 1978 propinaron los gobiernos a la clase obrera mexicana. En un artculo anterior (La prueba salarial del gobierno lopezobradorista, 12 de octubre de 2018) escrib que muy pronto habr que atender las demandas de las mayoras, que han depositado su confianza en que el cambio de gobierno, anunciado tambin como un cambio de rgimen, deje atrs la etapa de oscuridad que se ha vivido durante cuarenta aos, con un acelerado deterioro en las percepciones salariales y en las condiciones de trabajo. Esa prospectiva se ha materializado en la coyuntura del presente ao, animada por la propia poltica econmica y laboral, pero no obedeciendo a sta sino desbordndola con movilizaciones de hecho.

La respuesta gubernamental, si bien conciliadora, ha llamado particularmente a los trabajadores a ser cautelosos y cuidar la fuente de trabajo, y no a los empleadores a resarcir la injusticia social en la que se han regodeado durante dcadas. Hasta ahora, el gobierno de la autoproclamada Cuarta Transformacin ha privilegiado y se ha prodigado en galanteos hacia el sector empresarial; muy poco en cambio ha buscado el acercamiento directo con el sector laboral para la atencin de sus demandas, si bien est anunciada una reforma laboral, hasta ahora no concretada, en sentido opuesto a la que promovieron en 2012 Felipe Caldern y Enrique Pea Nieto.

Es la hora de promover en el mundo del trabajo un cambio real de prioridades e iniciativas, as sea moviendo piezas claves en la estructura que ha dado orden a la acumulacin de capital durante ms de cuatro dcadas.

En 1935, poco despus de inaugurado el periodo presidencial del general Lzaro Crdenas, una oleada de huelgas cimbr al pas. Con su movilizacin, los trabajadores buscaban recuperar la capacidad de compra perdida por los salarios durante la crisis de 1929-1933 y, al mismo tiempo, reivindicar su derecho a organizar sindicatos en todas las empresas. Esa oleada tuvo no solamente efectos econmicos en el pas, sino tambin polticos. El presidente Crdenas apoy decididamente las demandas sindicales frente al sector patronal; enfrent al ex presidente Plutarco Elas Calles, hasta ese momento jefe mximo de la poltica nacional, quien termin deportado un ao despus; se consolid el rgimen presidencialista; y se crearon o fortalecieron los sindicatos nacionales de industria y, ulteriormente, la poderosa Confederacin de Trabajadores de Mxico.

Lpez Obrador, quien ha manifestado repetidamente su admiracin por el gobernante michoacano y su intencin de emularlo, no ha asumido una toma de posicin con claridad semejante ni un compromiso expreso con la defensa de los derechos laborales. Pero lo cierto es que la superacin efectiva de lo que la poltica neoliberal ha representado para la clase obrera requiere ya de definiciones y firmeza que, si no por los gobernantes, s sern asumidas, como Matamoros lo proclama, por los trabajadores.

Eduardo Nava Hernndez. Politlogo UMSNH

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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