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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-03-2019

Dignidad e identidad del ser

Cristbal Len Campos
Rebelin


I

Irnica realidad que se condena a s misma al negarse, las leyes morales suelen ser crceles ms punitivas que las mismas penitencias fsicas, quin puede decir cmo se debe ser?, por qu el ser humano debe regirse por moldes y esquemas prefigurados?, acaso no es la libertad nuestro primer derecho? Hay en el prejuicio algo ms que slo tradicin, es tan grande su peso, que repercute en todos los mbitos de la vida, la sociedad tiene muy marcadas las pautas que dicta, resulta inaudito para muchos concebir otras formas de ser, de pensar y de sentir fuera de los moldes rgidos que desde siglos arrastramos, admitir y valorar el derecho que cada uno tiene es una tarea de todos, escapa de la imparcialidad o la indiferencia, evadir los reclamos sociales agudiza la injusticia.

Nos hablan de amor desde nios y cuando amamos nos condicionan, crecemos escuchando las formas en que debe uno ser, se condiciona la libertad al generarnos ideas preconcebidas de qu es lo que se espera de nosotros, mujeres y hombres, hombres y mujeres, roles construidos y socialmente reproducidos, siglos de coloniaje interno que atan la bsqueda de la realizacin individual, ojos crticos que no se miran a s mismos, sentimientos adversos que irradian temor. La mente es lo que ms tarda en transformarse, la sociedad refleja el atraso, discursos de sordos enardecen, disipan el derecho a la diversidad, hay tantas formas que es imposible nombrarlas.

Resulta irnico querer encerrar en moldes lo que siempre ha existido, lo diverso ha hecho que la sociedad avance, es muy simple, si todo fuera igual nada cambiara, no avanzaran las ciencias ni el arte, no podramos disfrutar de alimentos variados o vestir de muchas formas, el amor sera un acto tan aburrido que se hubiera dejado de practicar hace mucho, es irnico el hecho de que todo lo anterior se ha pretendido regular y condicionar, desde cmo amamos hasta qu comemos o vestimos. La diversidad es tan antigua como el universo, elementos diferentes dieron forma al mundo en que vivimos, pensamientos diferentes se complementan para mirar con mayor profundidad un problema, y entonces, por qu se le tiene tanto temor a lo diverso, a lo que no es como se ha dicho, a lo que no encaja en moldes o hace frente a los prejuicios?

Pensar diferente contribuye al avance, discrepar es un ejercicio irrenunciable cuando de nuestra dignidad se habla, seguir pretendiendo uniformidad es irreal, el problema radica en muchos sentidos en la enseanza que se nos imparte, no se genera un pensamiento crtico, no se posibilita someter a juicio todo lo establecido, se enseanza a respetar y continuar con los esquemas establecidos, se olvida que todo cambia, que las ideas avanzan y se regeneran al mismo tiempo en que la sociedad va desarrollndose, se acartona el pensamiento, se enajena desde pequeos a los seres humanos, la educacin juega un papel contradictorio, se dice que nos prepara para la vida pero la realidad es que nos incapacita, pues la vida, es todo menos un esquema rgido con soluciones simples. La vida humana es absolutamente la complejidad mayor sobre el universo.

El derecho del ser humano es inalienable, todos nacemos con derechos, ejercerlos es uno de ellos, poder decidir por s mismo sus acciones y su camino, ser l quien pueda fijarse metas y sueos, luchar por alcanzarlos suena tan simple pero resulta tan difcil a veces. La regulacin punitiva acompaa a la tradicin, aquella que promete castigos para quien no se rija por ella, el miedo condiciona y controla. La libertad es evocada y an no sabemos definirla, libre es en lo individual quien se valora, quien logra a pesar, de los esquemas, desarrollar su personalidad y carcter, quien sobrepasa barreras y avanza conforme sus ideas. La libertad es individual y colectiva al mismo tiempo, cada uno es inigualable y tambin somos una pequea parte de un todo, la sociedad aglomera sus partculas y se constituye plural, as como exigimos para nosotros debemos de dar para los otros. Libres somos cuando avanzamos en el entendimiento veraz de nuestro valor heterogneo y diverso. El derecho a lo diverso es humano, no hay humanidad sin diversidad.

II

Conformamos nuestras identidades acorde a cmo nos desarrollamos, tanto en trminos individuales como colectivos; es sabido que una persona puede pertenecer a diferentes grupos sociales y culturales sin modificar su clase o posicin econmica, desde luego, esto no simplifica lo complejo del acontecer en sociedad, ms bien lo agudiza. Cada uno de nosotros, crece formando su carcter y pensamiento bajo ciertos preceptos, valores morales, ideas religiosas o racionalismos cientficos, todo un cuerpo intelectual que prefigura nuestro comportamiento. Moldes estrictos en algunos casos, y en otros, pensamientos libres de ataduras. Somos historia y la reflejamos.

La diversidad cultural enriquece la realidad en la geografa del orbe, los rasgos compartidos al igual que las especificidades, reafirman el carcter universal y diverso de la humanidad. Reconocer esa diversidad es un pendiente en pleno siglo XXI, que sigue obstaculizando el respeto a los derechos que todos tenemos, de ser y pensar conforme a nuestra cultura y nuestra ideologa, lo diverso nos une, aunque parezca contradictorio.

Se suele ponderar la diferencia cuando se habla de las identidades, comnmente se toma como referente lo que nos hace heterogneos, este punto de partida exalta la separacin entre culturas e individuos, sin querer o no, nos confrontamos al tiempo en que nos definimos, apuntalamos la separacin, dicotomas enaltecidas que fragmentan, confrontamos gneros, nacionalidades, territorios, costumbres, tradiciones y creencias, marcamos y remarcamos al otro en vez del nosotros.

Pensar la colectividad humana es imprescindiblemente un aliciente si queremos el mejoramiento de la existencia en el mundo, no basta hablar de los derechos humanos, es urgente hablar de los Derechos de la Humanidad, Fidel Castro lo dijo en su discurso ante la ONU en 1979, la desigualdad social y su solucin no pueden verse en individual, son asuntos plurales, la dispersin en diferentes demandas diluye las necesidades generales. Frente a los aspectos lacerantes de las polticas globales (injusticia, desigualdad, explotacin, etc.), se necesita una colectividad que proyecte la restauracin humana, sin menoscabo de las especficas necesidades, el nosotros se nutre de los numerosos mundos.

Restablecer y conformar el nosotros asume la pluralidad como hecho original, las fronteras que nos han dividido por siglos desaparecen cuando miramos la realidad desde el colectivo, los derechos humanos han servido para individualizar, los Derechos de la Humanidad asumidos como gua, llevan al reforzamiento de la dignidad del Ser, no hay individuo digno en soledad. Las identidades son reales, pero tambin son fronteras imaginarias que nos separan, qu y quin define al otro?, por qu para reconocernos partimos de las diferencias en vez de las similitudes? Las miradas antropolgicas mantienen mucha carga de su origen colonizador. Emanciparnos de las ideas disgregadoras contribuye a plantear alternativas a la dispersin social, comprender el origen comn, respetando lo que nos constituye, genera la posibilidad de entretejer historias comunes, que permanecen sin reconocimiento por la venda ocular de lo otro, discurso antepuesto por la segregacin y la marginacin.

Ideas de integracin y unidad acompaan utopas humanas, confrontar la segregacin que estimula el discurso del otro, con el reconocimiento de los valores e ideas comunes, cristaliza el nosotros anhelado. Imaginar la unidad posibilita la discusin de los modos en que cada uno acta y contribuye a la integracin, conjuntar las miradas en los Derechos de la Humanidad, supera a la individualizacin y a la divisin, unir e integrar son verbos en futuro prspero.

La cultura es milenaria, las identidades son de reciente interpretacin, es el conocimiento compartido lo que nos ha dado las capacidades de crear, pensar y sentir, la armona humana no radica en las fronteras militarizadas ni en las capillas llenas de feligreses. Seres humanos somos, diferentes y diversos, creadores, solidarios e imaginativos. La historia y sus lecturas proporcionan conocernos, adentrarnos a nuestras configuraciones individuales y sociales, es til para comprender la composicin y generacin de la identidad del Ser.

Cristbal Len Campos es integrante del Colectivo Disyuntivas

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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