Portada :: frica :: Sahara: 40 aos de exilio y lucha
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-03-2019

La resistencia saharaui tiene rostro de mujer
El Sahara con ojos de mujer

Nekane Lauzirika
Noticias de Navarra


La formacin es nuestra nica y ms poderosa arma para poner en evidencia al ocupante marroqu. Cuando vuelvo a Tindouf me encuentro con la nada, mientras ves que otros se aprovechan de tu pas. La Unin Nacional de Mujeres Saharauis ha sido la columna vertebral de la resistencia del Sahara. En nuestra vida luchamos por lograr la libertad y la independencia de nuestro pueblo.

La constante de la situacin en general subordinada de la mujer en el mundo musulmn y ms especficamente en el mbito rabe es bastante bien conocida. En el entorno familiar, en el social, en el profesional y hasta en el econmico la mujer con respecto al hombre debe ir un paso por detrs en derechos. Por esto mismo, comparativamente, me sorprendi muy gratamente la evidente mejor situacin de los derechos de las mujeres saharaui;en aquella mi primera visita de hace treinta aos me explicaron que la larga y spera guerra del Polisario contra la agresin marroqu marc una diferencia fundamental;las necesidades blicas hicieron que muchas mujeres tuvieran no solo que compartir codo con codo acciones blicas y trincheras, sino sobre todo tomar las riendas de la organizacin familiar, social y productiva en los campamentos de retaguardia ante la ausencia de hombres, la mayora enrolados en el frente. Doy fe de lo que pude observar all sobre el terreno. De aquella necesidad surgi la virtud de acercar hasta casi equiparar derechos de hombres y mujeres. En posteriores viajes a los campamentos saharaui y a otros pases rabes del mismo entorno he podido seguir comprobando la diferencia en lo que respecta a los derechos de las mujeres, siempre a favor de las saharauis.

Tras el precipitado, doloso y ominoso abandono del Sahara Occidental por el Estado espaol el 26 de febrero de 1976, se cre la RASD-Repblica rabe Saharui Democrtica. Han pasado 43 aos, y tanto en los campos de Tindouf, al sur de Argelia, como en la dispora el grito de independencia sigue vivo ante el olvido e incluso el abandono agresivo de su antigua potencia colonizadora, Espaa, entre otros pases muy interesados en contentar y hasta adular a Marruecos, por evidentes intereses econmicos y geoestratgicos, pesca, fosfatos, turismo, inmigracin y Canarias entre otros.

Tomando la palabra

En esta tesitura las mujeres tambin toman la palabra, levantando su reclamacin de ser libres. Son un modelo de que la cultura que desarrolla una religin es tan determinante como la religin misma. El Islam se comprende como se concibi en su origen, sin discriminacin de gnero, no contaminada por otros anlisis culturales. Tal como lo hacen la doctora Raabud Mohamed Lamin Mehdi, y la joven graduada en Ciencias Polticas por la UPV/EHU, Aichatu Yeslem, que desde Gasteiz y Basauri trabajan no solo para dar a conocer la causa saharaui entre la ciudadana vasca y del Estado, sino tambin para consolidar la presencia de la mujer en todos los mbitos, laborales, sociales, polticos, culturales.

Aichatu pertenece a la generacin de jvenes que jams han pisado el Shara occidental, de las que nacieron en los campamentos;su mentalidad es la de una mujer comprometida con las luchas sociales. El hecho de ver a nuestras abuelas sosteniendo un Estado olvidado, mantenido y en exilio, y a nuestras madres ir a formarse a Libia, Cuba, Sudfrica te marca. Te das cuenta de que la formacin es nuestra nica arma para poner en evidencia al ocupante marroqu, relata la joven veinteaera, que sigue formndose en Euskadi con la esperanza de volver un da a su pas, de donde fueron arrojados por la fuerza.

En Tindouf, la regin cedida por Argelia para asentarse temporalmente hasta que acabase el conflicto, estudian hasta la ESO, despus deben de emigrar para proseguir su formacin a pases hermanados con el pueblo saharaui. La realidad de la juventud, como tambin lo fueron la de nuestras madres, es complicada, porque sales al extranjero dejando a tu familia y todo atrs;pero nuestro firme compromiso es seguir la lucha hasta lograr que todo el pueblo saharaui ejerza su legtimo derecho a la autodeterminacin y pueda vivir libre e independiente, explica con vehemencia Aichatu.

En la lucha

Desde el inicio del conflicto en 1975 las mujeres se unieron a la lucha por la libertad y la justicia para su pueblo. En esta lnea continan activas y convencidas demostrando ser firmes defensoras de la autodeterminacin saharaui y de la creacin de un Estado que no merme sus conquistas sociales. Nosotras hemos jugado un papel clave en la lucha, ya que nuestras madres fueron las que organizaron los campamentos, una sociedad en medio de la nada;la resistencia saharaui tiene rostro de mujer, sentencia Raabub, que de sus 44 aos pas 13 en Cuba donde el Frente Polisario la envi para que estudiara Medicina. De all parti a Portugal para aterrizar en 2011 en Euskadi donde tiene su proyecto de vida junto a su marido, tambin especialista mdico, y sus hijas de 12 y 3 aos. La gente desconoce -o no quieren reconocer- el gran papel jugado por Cuba en la formacin de miles de saharauis y tambin de otros pueblos;un pas pobre que con su generosidad nos ha ofrecido la posibilidad de formarnos, mientras que los ricos nos han traicionada, aade.

Consciente de que como a todas las mujeres del mundo, a las saharauis les falta mucho camino por recorrer hasta alcanzar la igualdad de oportunidades, la mdica reconoce que las polticas en favor de las mujeres forman parte del ADN del Frente Polisario. Formamos parte indivisible de ese gran movimiento a nivel mundial que lucha por la igualdad y por la construccin de un mundo ms justo y ms democrtico, aade sonriente Raabub Mohamed, que ejerce de internista en el Hospital Universitario de Araba y que a pesar del calvario que sufren los saharauis abandonados a su suerte por la Comunidad Internacional aboga por soluciones pacficas.

Quienes hemos crecido en la Repblica rabe Saharaui Democrtica (RASD) en el exilio hemos nacido con la libertad de sabernos saharauis y tenemos el privilegio de no ser oprimidos, de decir lo que somos y llevarlo con orgullo. As surge una juventud valerosa que generacin tras generacin marcha fuera a prepararse para servir en un futuro a su pueblo, aade Raabud, que cada verano vuelve al desierto argelino no solo para visitar a su familia, sino para participar en misiones humanitarias y reinvertir en mi pueblo todo lo que he aprendido.

Presidenta de la Asociacin humanitaria Doctora Beituha, que apoya a mujeres afectadas por el conflicto en el Sahara Occidental, alerta sobre el riesgo de que la juventud pierda la paciencia tras ms de 25 aos de alto el fuego del Frente Polisario;considera que la solucin para el conflicto tendra que pasar por las vas pacficas, pero tambin es consciente de que la inaccin de la comunidad internacional est empujando a los saharauis a la guerra. Nuestros jvenes estn desesperados, se les est agotando la paciencia y piden medidas contundentes contra el invasor. A pesar de todo, el Frente Polisario sigue apoyando salidas pacficas que pasan por aparcar los intereses econmicos y porque Marruecos, Francia, Espaa dejen de expoliar su tierra y se la devuelvan a sus dueos, los saharauis, apostilla Raabub, al tiempo que aade que la nica lucha que se pierde es la que se abandona;la verdad tiene que prevalecer. Los intereses geopolticos estn aplastando los derechos de nuestro pueblo, recalca.

Aunque pertenecen a generaciones distintas, coinciden en denunciar las violaciones de derechos humanos cometidas por Marruecos y se muestran muy crticas con la postura de la comunidad internacional. En primer lugar, con el Gobierno de Espaa, porque tiene una responsabilidad histrica en la situacin del pueblo saharaui. En segundo trmino, con la Unin Europea (UE), que contina ratificando tratados con Marruecos para la explotacin de recursos en el Sahara Occidental, a pesar de que el Tribunal de Justicia de la UE haya dictaminado que el territorio saharaui no forma parte de Marruecos. Y, por ltimo, censuran la pasividad de la ONU, por no haber sido capaz de estipular los planes para la descolonizacin del Sahara.

Mientras contina estudiando en Euskadi con la mirada puesta en el Sahara, Aichatu se refiere al dolor que supone para los jvenes vivir en los campos de refugiados, porque hay que dejar claro, y lo decimos con tristeza, que nuestro pas cuenta con enormes recursos naturales que nos son robados, que sobrevivimos gracias a la solidaridad de los pueblos, como el vasco y tambin como el espaol, aunque los distintos Gobiernos -del PSOE y del PP - no solo nos han abandonado, sino que trabajan en nuestra contra

Insisten en sealar que el gran estadista Felipe Gonzlez es cmplice de la violacin sistemtica de sus derechos, ya que tiene enormes intereses en Marruecos;existe mucha complicidad por parte del Gobierno espaol -el primer viaje del Rey fue a Marruecos- y tambin del francs porque se perpete la ocupacin marroqu en el Sahara, explica la graduada en Ciencias Polticas, mientras subraya que a las mujeres no las callaran. Seguiremos denunciando que Espaa hace de negociador con los marroques y expolian los recursos del pueblo saharaui de forma ilegtima. Mientras la ciudadana espaola est con los saharauis, la cpula del poder, las elites siguen apoyando al rey strapa que est en el poder, aaden.

Por la igualdad

Las reivindicaciones de la mujer saharaui coinciden con las de cualquier otra mujer: Luchamos por la igualdad de oportunidades en el proyecto comn de todos los saharauis, que viven en circunstancias muy difciles, tanto en las zonas ocupadas por Marruecos como en los campamentos de refugiados, los territorios liberados y en la dispora, indica Raabuz Mohamed Lamin Mehdi. Pero la suya, insisten en sealar desde la Unin Nacional de Mujeres Saharauis (UNMS,) es una batalla en tres dimensiones: la ocupacin ilegal de su tierra, el exilio y su propia lucha por alcanzar la igualdad de oportunidades.

Raabuz y Aichatu sufren por la represin que padecen las mujeres saharauis en las zonas ocupadas por Marruecos, donde son marginadas y objeto de represin. Por ello, desde Euskadi y a travs de las Asociaciones en las que estn inmersas, tratan de crear conciencia. Nosotras desde pequea sabemos porqu estamos aqu;por eso, cuando llegu a Euskadi, como cualquier persona refugiada o migrante que haya sufrido una invasin o ve su identidad pisada, hice conciencia poltica. En esta lnea participo en iniciativas como Vacaciones en Paz para acoger a nios y nias saharuis para que sepan que existe otro mundo adems del desierto;intervengo en encuentros jvenes;trato de poner toda mi experiencia en ayudar, apunta la joven politloga quien no descartara volver a los campamentos de Tindouf si su trabajo all pudiera servir. Las personas que vivimos fuera del desierto estamos apoyando a nuestro pueblo de distintas maneras, apostilla Aichatu, quien recalca que el objetivo del pueblo saharaui no es estar otros 43 aos ms en el desierto de los desiertos. Mayores y jvenes abogamos por un referndum libre donde se pregunte a los saharauis qu quieren ser. Se debe cumplir un proceso de descolonizacin en el que se d voz para la autodeterminacin. Se nos lleva silenciando demasiado tiempo, subraya satisfecha ante el prximo viaje institucional vasco a mediados de febrero que conmemorar el 43 aniversario de la proclamacin de la RASD, celebracin que coincidir con el Congreso de la Unin Nacional de Mujeres Saharauis.


Fuente original: https://www.noticiasdenavarra.com/2019/02/03/sociedad/euskadi/el-sahara-con-ojos-de-mujer



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