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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-03-2019

El colmo del despropsito

Jaime Richart
Rebelin


Son muchas las pruebas que muestran la pobrsima calidad de la democracia espaola cuya Constitucin fue redactada por personas ms o menos cercanas al Rgimen pero en todo caso vigilantes de no alejarse demasiado del ideario franquista. Por eso en las normas constitucionales unas veces hay ambigedad, otras lagunas y otras rigidez. La combinacin de las tres propiedades es lo que abre camino a la endeblez del Estado de Derecho. Expresin sta, Estado de Derecho, por cierto, que era propia de la nomenclatura franquista habitualmente empleada por los periodistas y juristas adictos: la frmula perfecta para encajar la dictadura en algo polticamente correcto.

Pues bien, de un tiempo a esta parte vuelven a emplearla profusamente ciertos periodistas y juristas en un sospechoso ejercicio de autosugestin o de cinismo, en lnea con la famosa frase de Gobbels acerca de lo eficaz que es la divulgacin de una mentira repetida mil veces... Y es que, efectivamente, Estado de Derecho sugiere sobre todo ideas de autoridad, de disciplina y de ortopedia. Es como si esos periodistas y juristas quisieran aproximarnos ms al autoritarismo, a la disciplina cuartelera y a la ortopedia que al sentido democrtico. Pues la palabra democracia va asociada a la mayor participacin posible de la voluntad popular a travs de la consulta, del plebiscito y del referndum, y cuanto ms participacin ms democracia. Por eso resulta sospechoso que pese a haber asuntos de calado que han estado incluso en los programas de partido y que en todo caso la sociedad los demanda: monarqua-repblica, por ejemplo, ninguno de los sucesivos gobiernos de estos cuarenta aos haya estado en absoluto interesado en recurrir ni al plebiscito ni al referndum. Es evidente que han preferido reforzar la idea Estado de Derecho impregnada de autoritarismo, que la idea de Estado democrtico, tan devaluada est por todo lo que sabemos, ms all de votar cada cuatro aos. Y as nos va el pelo...

Que el endeble marco constitucional y su inconsistencia tcnica trae problemas sin cuento a la vida pblica, lo prueban asimismo los tantos recursos de inconstitucionalidad promovidos precisamente por quienes acostumbran hacer, cuando les conviene, una lectura literal de la Constitucin y no la conforme al espritu de la ley que es lo propio de una democracia verdadera. Y eso sucede, con toda probabilidad, porque en la redaccin del texto constitucional subyacen tres propsitos: fortalecer a la corona, favorecer a la clase poltica, y apuntalar el concepto de unidad territorial de la dictadura, sin concesin a frmula poltica alguna que recuerde al federalismo, por ejemplo.

Sin embargo, precisamente por la ambigedad sumada a la rigidez, ocurren cosas llamativas o esperpnticas en torno a la interpretacin del texto constitucional. Por ejemplo, el hecho que da sentido a este titular. Pues ms all de las intenciones del legislador (en este caso los padres constitucionalistas), la realidad, la realidad poltica que hay detrs de toda norma y de toda democracia, es tozuda. Unas veces porque se pone en evidencia en el empeo de una clase de polticos y de la magistratura en que todos debemos interpretar la Constitucin literalmente, otras veces se manifiesta en forma de oportunidad (poltica o electoral) favorable para esa misma clase de polticos, y otras la realidad tozuda aparece en el subconsciente de estos al abandonar la interpretacin literal de la Constitucin para mejor arremeter contra el adversario, que es el caso a que me refiero ahora...

Pues colmo del despropsito es que el juicio-espectculo que se sigue contra siete gobernantes catalanes por supuesto delito de rebelin, viene precedido por un hecho crucial y poltica y humanamente lamentable. Un hecho crucial para los acusados y para esta democracia de cartn piedra. Me refiero a la comparecencia en el Congreso del lder de la Oposicin en 2008. En aquella intervencin reproch abruptamente al entonces presidente del gobierno que no convocase un referndum de autodeterminacin para Catalua. Pero una vez en el gobierno aquel que haba sido lder de la Oposicin dio lugar a una serie de hechos repletos de violencia moral, al negar reiteradamente al gobierno cataln el referndum que l haba exigido diez aos antes. Y no contento con ello y con negarse a negociar cualquier otra salida poltica con el gobierno cataln, ese presidente, el antes lder de la Oposicin que haba exigido el referndum al gobierno anterior, reaccion policacamente contra los gobernantes catalanes y frente a su convocatoria; consulta que sin la autorizacin del gobierno no podra considerarse si no simblica y en modo alguno vinculante. As es como pas el mismo personaje, de considerar no slo legtimo sino tambin perentorio el referndum, a considerarlo inconstitucional diez aos despus como presidente en 2018.

El hecho es suficientemente grave como para no slo ser noticia de los medios, sino tambin para que el Tribunal Supremo lo tenga ahora en cuenta ya que nunca esa trampa personal y esa felona institucional, ha formado parte del argumentario democrtico en la relacin Estado-gobierno de Catalua, ni, hasta ahora en el repertorio del proceso penal en curso.

De modo que si los tribunales superiores europeos no corrigen este despropsito que pasar a la historia de la infamia, los encausados en este involucionista y desmedido juicio y millones de espaoles y de catalanes, seguiremos sintiendo sobre nuestra nuca el peso de la vergenza y de la indignacin que acompaa a la sensacin de que ni los partidos predominantes ni sus votantes, ni la Justicia espaola estn dispuestos a romper definitivamente con tantos rasgos que caracterizaron a la dictadura franquista y ahora vuelven a reproducirse sin paredones...

Jaime Richart, Antroplogo y jurista.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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