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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-03-2019

El chotis

Julio Anguita
El Economista.es


Este baile castizo de Madrid se caracteriza por una cuestin singular. El bailarn gira permanentemente sobre s mismo mientras que la bailarina gira alrededor de su pareja. Esta sea de identidad ha vulgarizado la idea de que se baila sin salirse de una baldosa.

Nuestra izquierda, desde la Transicin y con breves, espordicas y hostigadas (interna y externamente) excepciones, no ha hecho otra cosa que bailar un chotis en el que el eje invariante ha sido el PSOE y ella su satlite acompaante. Esta estrategia de la subordinacin ha tenido muchas denominaciones a lo largo de los aos: Juntos Podemos, La unidad de la Izquierda, La casa comn de la izquierda, La izquierda contra el PP, etc. El discurso sustentador de esta posicin se basaba en tres ideas centrales. La primera afirmaba que la contradiccin poltica fundamental era entre la izquierda (PSOE incluido en ella) y la derecha (PP). La segunda desarrollaba la consecuencia de la anterior, la izquierda reconoca su carcter de gregaria y subalterna frente al hermano mayor. Y la tercera dejaba entrever que solamente en cuestiones tcticas, coyunturales y no decisivas, la izquierda poda confrontar con su aliado natural. El objetivo perseguido de esta estrategia no era otro que conseguir que el PSOE girase hacia la izquierda. En perodos electorales o en momentos de exaltacin identitaria, la izquierda afirmaba que ella era el nico valladar contra la derecha y contra las polticas de derechas, una perfrasis eufemstica con la que quera referirse al PSOE y que quedaba invalidada cuando la izquierda mayoritaria requera el apoyo institucional, consecuente y oficialmente reconocido.

El 15-M, movimiento abigarrado, multiforme, invertebrado y nuevo, no fue otra cosa, en su nacimiento y posterior despliegue, que una protesta contra las polticas, modos de gobierno, escndalos de corrupcin y arrumbamiento del modesto Estado de Bienestar espaol. Era una enmienda a la totalidad contra el rgimen del bipartito y su hoja de servicios: OTAN, Europa de Maastricht, Monarqua, Guerras del Golfo, reformas del mercado laboral, y, sobre todo, el desmontaje de la Constitucin tanto en las polticas que caracterizan al llamado Estado Social y Democrtico de Derecho como en asuntos medulares que desarrollaban el modelo territorial del Estado. La reforma del artculo 135 y el proceso que desemboc en la peculiar aplicacin del 155 siguen siendo la expresin ms acabada del rgimen de la segunda Restauracin borbnica que colm la paciencia ciudadana el 15 de mayo del 2011.

Qued claro que una fuerza social, as expresada en toda su complejidad, necesitaba, si quera ser alternativa de regeneracin, de una traduccin poltica para irrumpir en la poltica y sus instituciones sin que ello significase la transformacin unidimensional del movimiento social y poltico que estallaba en las calles. La fuerza que emerga desde la rabia, la protesta, la visin econmica, poltica y cultural alternativa, demandaba, en funcin de su identidad misma, que junto con la traduccin poltica hubiese mecanismos estables de organizacin, horizontales y verticales, que garantizasen, junto con la participacin democrtica en decisiones, la ms que indispensable unidad de accin para hacerlas posibles y la pluralidad para participarlas y expresarlas.

Pareca, o al menos se esperaba con ilusin renovada, que la izquierda comenzara a construir su propio proyecto. El fulgurante y arrollador avance poltico, social, meditico e institucional que surgi del seno del 15-M, pareca abrir las perspectivas hacia el proceso constituyente, el cambio econmico social, poltico, tico y cultural que la izquierda no haba sido capaz de representar hasta entonces con unidad, coherencia y solvencia.

Si una organizacin o colectivo sedicentes de izquierdas asumen que -por serlo- representan una enmienda a la totalidad del sistema, debe consecuentemente asumir tambin la necesidad de una hoja de ruta que conduzca a dos escenarios: uno, la superacin de la situacin presente, y el otro, la construccin de la alternativa buscada. En el supuesto de que los objetivos se tengan claros y ntidos, solamente falta disear la hoja de ruta adecuada, porque eso constituye la prueba fehaciente de que existen proyecto y voluntad de llevarlo a cabo.

En esa perspectiva, una hoja de ruta conlleva la existencia de cinco universos de contenidos. En primer lugar precisa de un programa, que incluya las fases y los medios para su consecucin. Tambin un discurso, con el consecuente razonamiento y valores que lo informan. Organizacin, con una estructura colectiva deliberante y unida en la accin. En cuarto lugar precisa de alianzas, tanto tcticas y coyunturales como estratgicas y de largo recorrido. Y por ltimo hegemona, la consecucin del consenso social y cultural necesario para ejercer de mayora.

Debemos ser conscientes de que la poltica espaola, en la generalidad de sus manifestaciones pblicas y mediticas, es una especie de plaga de irracionalidad, vulgaridad y zafiedad que va degradando en progresin geomtrica el concepto y los contenidos de la vocacin por lo pblico. De ser, por definicin y necesidad, la bsqueda del bien comn o al menos mayoritario, la visualizacin de la actividad poltica ha devenido en una delirante exhibicin de impostura cutre y populachera.

En esta situacin, agravada cotidianamente, la izquierda no puede permitirse en absoluto descender, ni siquiera aparentemente, a esos abismos que preludian las salidas autoritarias cuando no fascistas. Y lo tiene fcil si es capaz de aguantar, poner en marcha una hoja de ruta adecuada y todo ello con un dominio racional sobre los nervios y el tiempo. Y ello supone, entre otras muchas cosas, la prioridad del discurso lgico sobre el eslogan, el mensaje episdico del Twitter o la aparicin en medios de comunicacin sobre cualquier temtica o a cualquier precio poltico. Por descabellado o ilusorio que hoy pueda parecer, la izquierda aspira a cambiar el mundo, no que el mundo -al que ella pretende ser alternativa- la cambie a ella precisamente. Una reflexin sobre el avance del pensamiento y los valores conservadores e irracionales nos ilustran suficientemente sobre lo que afirmo.

Y desde lo anteriormente expuesto a modo de marco de anlisis, paso a comentar someramente algunas cuestiones referentes a nuestra izquierda (en la que me incluyo). Unidos Podemos hizo bien en apoyar la mocin de censura contra Rajoy. Y tambin hizo bien en apoyar los Presupuestos Generales. Pero se equivocara gravemente si ese apoyo tctico en funcin de medidas concretas se transforma en apoyo estratgico y definitorio de una poltica de largo alcance. Aquello del Juntos podemos o aquello otro del obligar a girar a la izquierda al PSOE se ha visto invalidado por la experiencia. En Andaluca, si se tiene o quiere tener memoria, se sabe sobradamente.

Fuente: http://www.eleconomista.es/opinion-blogs/noticias/9716823/02/19/El-chotis-I.html



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