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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-03-2019

Yo te lo explico

Ailynn Torres Santana
OnCuba

Existe un comportamiento masculino que consiste en explicarles cosas a las mujeres --sepan o no del tema--, en general con paternalismo o condescendencia.


Ellas quieren tomar el cielo por asalto, pero lo ms recomendable es que piensen bien a dnde quieren llegar.

En Cuba no se dan esas condiciones para la mujer No tiene sentido hacer un paro.

Qu es lo que van a parar? Jaja. Qu escrito tan vano. Blaff.

La mujer ma seguro no protestar, trabaja siete noches y descansa 10, el que debera protestar soy yo, soy el que ms trabaja el que ms gana y el que menos gasta.

Los anteriores son comentarios a un texto de esta columna, publicado hace poco ms de un ao a propsito de la convocatoria al Paro Internacional de Mujeres el 8 de marzo. Todos son comentarios de hombres interesados en explicarme a m, mujer, por qu no tiene sentido la huelga de mujeres; por qu no tiene sentido la huelga en Cuba; por qu no tiene sentido la huelga para su mujer.

La mayora de quienes comentan mis textos son hombres. Esta columna tiende a hablar desde la experiencia, el cuerpo, el conocimiento y la poltica de las mujeres, aunque no busca hablar solo a mujeres, sino a la sociedad completa. Con frecuencia ellas me escriben para solidarizarse, identificarse, discrepar y politizarnos mutuamente. Los hombres alzan ms la voz en la web, y una parte de las veces lo hacen para decir: Mira, yo te explico.

Pasa siempre. No solo en los medios de comunicacin. Pasa en la sala de la casa, en las reuniones de trabajo, en encuentros con amistades. Pasa en la pareja, acostados en la cama. Pasa en la redes sociales. Es probable que vaya a pasar tambin aqu, con la publicacin de este texto.

En ingls hay una palabra para ello: mansplaining. El trmino, surgido hace pocos aos, resulta de la combinacin de man (hombre) y explain (explicar). Su objetivo es llamar la atencin sobre el comportamiento de hombres que explican cosas a nosotras sepan o no del tema y que en general lo hacen con paternalismo o condescendencia. No necesariamente es consciente, visible o apreciable. Pero es real. Y funciona. El trmino es nuevo, pero el hecho no.

No es mi opinin. No es solo mi experiencia individual. No es algo solo verificable en una conversacin informal. Es una prctica aprendida, un gesto aparentemente automtico que ejercitan ellos, y nosotras lo asimilamos como algo diferente.

Las mujeres intervenimos menos que los hombres en espacios pblicos, aunque estemos de cuerpo presente y aunque sea un tema que nos competa. No hay una nica razn. Hemos sido socializadas en la inseguridad, y ella est en la escena, sentada a nuestro lado.

Estudios demuestran que, en situaciones grupales, los hombres hablan ms veces y por ms tiempo que las mujeres. Y que a nosotras se nos interrumpe en las reuniones ms que a los hombres, tanto por hombres como por otras mujeres. Si l se extiende en su discurso, tiende a valorarse positivamente como indicador de conocimiento sobre el tema. Si lo hacen mujeres, muchas veces se interpreta como exceso.

Recuerdo que hace unos aos, una mujer muy admirada me dijo refirindose a su participacin en conferencias internacionales en los 1970: Yo decid que en todos los espacios a los que iba dira algo, aunque fuera algo pequeo. Pero iba a estar presente, se iba a notar que una mujer hablaba. Y lo hice.

En efecto, estar presente de voz, si eres mujer, es un plus. Y muchas veces tiene que ser un gesto consciente. Si es para disentir, an ms. Despus que lo has hecho, podrn referirse a lo dicho como aquello que dijo la muchachita, aunque tengas los mismos o ms ttulos que quien habla, aunque tu voz pueda estar igual o ms autorizada. Si eres mujer y hablas de feminismo, paro, persistencia de desigualdades, seguramente sers una exagerada, o es que no te has preguntado cuntos hombres sufren violencia femenina? Resentida. Insatisfecha. Malagradecida. Ciega. Banal. Imprecisa. Extremista. Dirn los mansplainers: Mira, permteme explicarte, sin ofender.

Que tire la primera piedra el que no ha sido mansplainer. Que no la esquive quien, de nosotras, no lo ha vivido al menos una vez.

Los mansplainers nos pueden decir que en Cuba no hay violencia de gnero, aunque nosotras la verifiquemos, y aunque seamos quienes ven el semen de un desconocido correr en el malecn habanero un da cualquiera, mientras denunciamos y otros solo observan. O quienes registran casos de feminicidio. O escarban en la informacin oficial disponible y comprueban que s existe violencia y no solo en el entorno inmediato.

Los mismos mansplainers dirn que no hay desigualdad, aunque las mujeres cubanas tengan menos participacin en el mercado laboral; ms horas de trabajo de cuidados no remunerado; ms presencia en los grupos empobrecidos; sean ms vulnerables an ms las mujeres racializadas o las migrantes internas o sean sumamente escasas las Premios Nacionales o Heronas del Trabajo. Los mansplainers nos ensearn cmo aprovechar los derechos que tenemos legalmente. O nos mostrarn por televisin cmo cocinar frijoles o usar una olla arrocera.

Aunque se usa sobre todo para hablar de hombres y mujeres, el mansplaning es aplicable a otras situaciones. Al racismo, por ejemplo. Sobran ejemplos de cmo y cundo se intenta explicar a las personas racializadas qu es el racismo y por qu estn bien o mal sus visiones o reacciones.

Hay que ser mujer para hablar de gnero, ser una persona racializada para hablar de racismo, ser homosexual para hablar de derechos LGBTIQ, haber abortado para hablar de aborto, ser empobrecido para hablar de pobreza?

No. Quiero decir que es virtuosa, humana, sabia, polticamente imprescindible, la conciencia de que, a veces, la posicin desde la que hablamos es un lugar de privilegios. Desconocerlo es, con frecuencia, la solucin interesada de quien intenta conservarlos.

A los deja que yo te explique podramos decirles que sabemos la virtud de tener institucionalizado -aunque no legalizado el derecho a la interrupcin voluntaria del embarazo. Y que, por saberlo, acompaamos a las argentinas, chilenas, ecuatorianas, y a todas las que luchan por lograrlo.

Sabemos tambin que Cuba tiene uno de los ndices ms altos de mujeres con presencia en el Parlamento. Y que nuestros ndices de feminicidio no son como los de Mxico, aunque existen. Sabemos de nuestra notable presencia en el sistema de educacin superior, y en los sectores de ciencia y tecnologa. Sabiendo todo eso, sin embargo, podemos identificarnos con el Paro Internacional de Mujeres.

El Paro interesa a las mujeres cubanas que advierten que, frente al avance de fundamentalismos religiosos, es mejor legalizar el aborto. Interesa a las que abogamos por una ley de violencia de gnero. A quienes queremos disputar la posibilidad de matrimonio igualitario. A las que emplean ingentes horas de trabajo no remunerado en sus casas a costa de su bienestar y autonoma. El Paro interesa para recordar que en Cuba tambin existen y persisten, interconectadas, desigualdades de distinto tipo.

No necesitamos que otros nos expliquen. Necesitamos explicarnos entre nosotras por qu s y por qu no queremos participar del Paro. Es nuestra la eleccin. Mejor ser si hombres nos acompaan sin aspiracin de liderazgo o de acumular crditos, y nos apoyan con lo que necesitamos y no con lo que nos puedan ceder. Menos mansplainers y ms compaeros, a ver si nos va mejor.

Fuente: http://oncubanews.com/opinion/columnas/sin-filtro/yo-te-lo-explico/?fbclid=IwAR1YzagfeKqS6dqmz6ZHnHtnGWztREErA4iZsvniMaoUPulsoZ0UPA5SX1o



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