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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-03-2019

Otro 8M multitudinario que clama por la "imparable igualdad" y contra el machismo y los que pretenden dar pasos atrs en polticas feministas
Una riada feminista para frenar a la extrema derecha

Marcos Pinheiro
eldiario.es

La Polica cifra en 350.000 personas la asistencia a la marcha de Madrid, el doble que el ao pasado, y en Barcelona la Guardia Urbana calcula 200.000 asistentes


"Estn resurgiendo movimientos que nos reducen a mucho menos que personas, es un momento en el que hay que decir 'Ni hablar!'". El diagnstico es de una mujer vestida de violeta que aguarda a que comience un acto del 8M en Madrid, pero resume el sentir de cientos de miles, las que otra vez este viernes salieron a la calle en otra demostracin de fuerza del feminismo en toda Espaa.

Si la convocatoria de 2018 se revel como un autntico estallido por la igualdad y los derechos de las mujeres, este 8M ha supuesto la consolidacin de aquel impulso para hacer frente a nuevos retos que el ao pasado no estaban. O al menos, no con la misma fuerza: la lucha contra el auge de la extrema derecha que amenaza no solo con frenar la conquista de nuevos derechos, sino con volver a atrs algunas de las conquistas histricas del movimiento.

El 8M del 2018 entr en la Historia. La participacin en las marchas se volvi multitudinaria y para las hemerotecas qued la primera huelga de mujeres en Espaa. Semejante movilizacin coloc la lucha por la igualdad y los derechos de la mujer en el primer plano de la agenda poltica, oblig a introducir el feminismo en los discursos pblicos e introdujo perspectiva de gnero en mbitos tradicionalmente masculinos. Han cambiado algunas cosas desde hace un ao, no todas a mejor.

La mocin de censura contra el Ejecutivo de Rajoy ha dado como resultado un Gobierno con mayora de mujeres en el Consejo de Ministros, pero con una debilidad parlamentaria que le ha impedido sacar adelante sus iniciativas ms ambiciosas. La fundamental, los Presupuestos que el propio Gobierno de Snchez llam "cuentas feministas". Desde aquel estallido de dignidad y colorido en las calles de 2018 que sigui la estela al fenmeno Me Too y con detonantes ms cercanos como la controvertida sentencia de La Manada, ha habido tambin movimientos reactivos.

La extrema derecha, que apenas haba logrado un puado de concejales en ayuntamientos sueltos, se ha abierto paso en las instituciones de forma triunfal con 12 diputados que ya condicionan gobiernos, el primero en la Junta de Andaluca. Y el discurso contra las mujeres de Vox ha arrastrado a partidos que necesitan de sus votos para gobernar y que estaban en los consensos de mnimos sobre polticas feministas. A las puertas de un ciclo electoral que lo decidir todo en Espaa, Vox amenaza ahora con convertirse en una fuerza decisiva para configurar el Gobierno de Espaa y despus en las autonomas y ayuntamientos.

Y a los primeros comicios convocados, las generales del 28A, los cuatro grandes partidos por supuesto tambin la extrema derecha de Vox llevan en la cabeza de sus carteles caras de hombres.

La segunda edicin del 8M multitudinario ha repetido el llamamiento a las mujeres para que salgan a las calles a defender sus derechos e incluso sus vidas. Y el seguimiento ha sido desigual: la universidad ha parado, pero la convocatoria apenas ha tenido seguimiento en el comercio y los transportes. El Parlamento vasco ha tenido que suspender el Pleno por falta de quorum por primera vez.

Piquetes informativos han recorrido las calles ms tursticas de la capital. En las plazas se han montado asambleas polticas y picnics familiares. Pero la barbarie no atiende a comunicados o convocatorias y antes de la hora de comer ya haba noticias de otro crimen machista: un hombre de 80 aos en Madrid que dispar a su mujer con una escopeta de caza y despus se suicid.

Como en 2018, tambin este viernes ha habido un nuevo llamamiento a una huelga de mujeres que no sea solo laboral tambin de cuidados para mostrar que cuando la mitad de la sociedad se para, se paraliza todo.

La huelga feminista en imgenes

Pocos comercios cerrados

Esta edicin ha amanecido con menos comercios cerrados que hace un ao. El paseo por una calle comercial del norte de Madrid a primera hora deparaba normalidad: tiendas abiertas, incluso algunas de las que el pasado ao dejaron bajada la verja. En un comercio de ropa su duea no ha acudido a trabajar y en su lugar un hombre levanta la persiana metlica del negocio. En la terraza del bar de la esquina desayunan algunos clientes atendidos por la camarera de siempre. En el bajo de una cadena de peluqueras con nombre de hombre cortan el pelo varias peluqueras alineadas ante los espejos. Cuando se les pregunta la razn para no parar, siguen a lo suyo: "Perdona, es que nos pillas liadas aqu trabajando".

De camino al centro-centro de Madrid, aumentan los locales cerrados, que siguen siendo minora. Un local de esttica ha amanecido cerrado, pero sin la reja, para que se puedan leer los carteles de su escaparate: "Sororidad", "no es no", "igualdad", palabras impresas en cartulinas violetas junto a mensajes tachados, "patriarcado" o "ella se lo ha buscado".

En el Metro viajan menos pasajeros de lo habitual, pero en la superficie el asfalto sigue abarrotado de coches. Entre la caravana se cuelan a toda velocidad por el carril izquierdo dos mujeres sobre una bicicleta con banderas violetas. En el otro extremo de la calle dos hombres en una furgoneta blanca bajan la ventanilla para dirigirse a una joven en ropa deportiva: con tono cantarn repiten "hola" un par de veces. E lla no lo escucha, o hace como que no ha odo nada y sigue adelante sin cambiar el gesto. El machismo tampoco sabe de servicios mnimos.

En un pequeo supermercado de la zona la nica cajera que decide no responder a si est solo ella porque sus compaeras s han parado. En los pasillos una fila de mujeres arrastran cestas de la compra como cualquier da. Tras el mostrador, en la tintorera de la misma calle, una dependienta atiende a una mujer que le ha llevado 10 camisas de hombre y que recoge otras 10. En la puerta hay un anuncio -"T vive, nosotros lavamos por ti"- junto a la foto de un hombre en camisa y pantaln de traje que se plancha una americana.

"Creo que los derechos no se ganan con una huelga, se ganan con argumentos", dice Mariana, dentro de la tintorera. Piensa estar seguro en la manifestacin de la tarde cuando salga, "para ver el ambiente". Entre sus argumentos para no secundar el paro cuela crticas al Gobierno: "No me parece bien que ellos impulsen las protestas, son ellos quienes no dan oportunidades a las mujeres".

El Gobierno no ha hecho huelga. La ministra portavoz, Isabel Cela, y la titular de Trabajo, Magdalena Valerio, han comparecido en la rueda de prensa del Consejo de Ministros. El Ejecutivo "no tienen reconocido" el derecho de huelga, ha dicho Valerio.

El Gabinete de Pedro Snchez no se ha programado ms eventos para este viernes. Y, por la tarde, recordando viejos tiempos, la mayora de las ministras socialistas se ha colocado tras la pancarta en Madrid: de la vicepresidenta Carmen Calvo, responsable de Igualdad, a los perfiles ms tcnicos como Nadia Calvio, pasando por Reyes Maroto, Dolores Delgado, Magdalena Valerio, la portavoz Isabel Cela, Mara Luisa Carcedo, junto a la esposa de Pedro Snchez, Begoa Gmez y la portavoz parlamentaria del PSOE, Adriana Lastra.

"Qu guay que hoy vens de morado"

Aunque en los comercios no se hayan notado mucho los efectos del llamamiento a la huelga y esta vez no pueda decirse que el pas haya parado, hay otros mbitos en los que s se ha notado, fundamentalmente en la educacin, desde la escuela infantil a la universidad.

A una escuela infantil en el este de Madrid solo han ido a trabajar las convocadas para servicios mnimos. "Hago huelga para visibilizar y reivindicar un trabajo de cuidados y feminizado como es el nuestro. Un trabajo que nunca ha sido valorado ni respetado", comenta una de las profesoras que se ha ausentado. Otra replica que le gustara que el 8M sirviese para que las nias que cada da educan en sus aulas "no sientan miedo ni desigualdad cuando crezcan, porque se lucha por las mujeres de hoy y por las del maana".

Las profesoras que s han ido al centro hacen recuento de nios: de los casi 100 que hay habitualmente han ido 57. Este viernes todos comparten el mismo espacio, desde los bebs hasta los de 3 aos. "La palabra feminismo genera rechazo cuando en realidad no se sabe qu es el feminismo", dice una de las educadoras del centro que, aunque quera hacer huelga, estaba incluida en los servicios mnimos. "Al final el desconocimiento crea rechazo y cuando este tipo de movimientos alzan la voz, se manifiestan y reclaman sus derechos, se genera un rechazo, como el tpico calladita ests mejor", aade.

Las maestras comentan que los padres que han aparecido apenas les han hecho algn comentario sobre los paros. "Que guay que hoy vens de morado", ha dicho uno antes de dejar a su hija a cargo de las profesoras.

Menos huelga pero ms organizacin

A medioda las calles comienzan a llenarse de mujeres con ropa violeta y carteles sobre el 8M. Dos de ellas, Mari y Gloria, estn sentadas en el banco de una plaza a la espera de que se lea un manifiesto. "Est la gente menos caliente este ao porque antes de la otra manifestacin fue lo de La Manada, pero tambin tiene que ver con los crculos en los que te muevas", dice Mari. Gloria dice que la movilizacin de este ao es ms necesaria porque "estn resurgiendo movimientos que nos reducen a mucho menos que personas, es un momento en el que hay que decir 'Ni hablar!'". Mari meciona a Vox, un partido que ha puesto en peligro derechos ya conseguidos: "Quieren que vayamos para atrs".

En la Plaza del 2 de Mayo cientos de personas se congregan para escuchar la lectura del manifiesto oficial de la convocatoria. Varias mujeres van leyendo fragmentos y la ltima arranca el aplauso de los presentes al destacar que hay mucha ms gente que el ao pasado. "Este ao nos hemos organizado mucho mejor" cuenta una joven que ha ido al acto con sus amigas. Aunque no haya tanta gente que ha secundado la huelga, ha habido ms inters por parte de mujeres que el ao pasado no asistieron al 8M, cuenta.

Otra de las integrantes del grupo da sus razones que le han llevado all. "Tenemos un partido, que es Vox, que nos est amenazando, amenaza nuestros derechos. Bueno, en realidad tambin estn Pablo Casado y Albert Rivera. Son los tres motivos para salir a las calles". Una tercera apunta que algunas de sus compaeras de trabajo han aludido a esas mismas razones para secundar la huelga.

Es el hilo conductor de los mensajes en pancartas, en camisetas y discursos este 8M. El auge de la extrema derecha representado por Vox, que ha logrado atraer al PP a algunas de sus posiciones. Que el feminismo ya no se puede ignorar lo evidencian las respuestas de los partidos.

El nuevo lder de los populares, Pablo Casado, ha combinado estos ltimos das supuestos guios hacia el feminismo con propuestas como revisar la actual ley del aborto. Su partido anunci primero que acudira a la marcha de este viernes pero recul a ltima hora aludiendo a la textualidad de un manifiesto que se conoce desde hace semanas.

Ciudadanos ha tenido que improvisar un nuevo trmino para usarlo como paraguas de propuestas que no tienen cabida en el feminismo tradicional, como las que piden regular la gestacin subrogada y la prostitucin. Igual que el ao pasado Ins Arrimadas estuvo presente en la marcha y clam contra los que "quieren hacer del feminismo su cortijo" y a favor del "feminismo moderno que no cambia palabras sino polticas". A pesar del gran estallido social que supuso el 8M de 2018 la derecha sigue buscando su sitio en el movimiento feminista.

Y el grupo ultra Hazte Or ha pagado pginas de publicidad en algunos peridicos para marcar el rumbo al tro de la foto de Coln. "Casado, Rivera, Abascal, derogad las leyes de gnero", se lee en el anuncio.

Algunas acciones reivindicativas han ido dirigidas especficamente a ellos, como el "fachitour" que ha programado paradas para protestar ante las sedes de PP, de Vox y tambin de Ciudadanos. Casado ha tenido que trasladar las declaraciones que tena previstas en Castelln de la calle a un edificio por la protesta de un grupo de mujeres. El dirigente que hace unas semanas asegur que las mujeres deban saber lo que llevan dentro en unas polmicas declaraciones sobre el aborto, aprovech enseguida para vincular las protestas contra l con "la izquierda radical".

A las 13.00 horas en la plaza del Museo Reina Sofa el ambiente es mucho ms ruidoso que en el resto de la ciudad. All se ha convocado la lectura del manifiesto "Las comunicadoras paramos", que engloba a profesionales de la informacin y de la comunicacin, uno de los motores de la marcha ya desde el ao pasado con una huelga que dej prcticamente sin presencia femenina los grandes medios de comunicacin.

Tambin en 2019 ha habido un seguimiento masivo, deslucido si acaso por los rostros ms conocidos de la televisin que esta vez s han presentado sus programas e informativos, a diferencia de lo que ocurri hace un ao. Ana Rosa Quintana y Susana Grisso, las dueas de las maanas televisivas, s se sentaron ante las cmaras. Igual que Ana Blanco que luci de violeta en el telediario de La 1.

A pesar de las ausencias, el de las comunicadoras es el acto ms multitudinario a mitad de jornada. Tras la lectura del manifiesto arrancan los primeros gritos de "huelga general" y comienza a calentarse el ambiente para la gran marcha de por la tarde. Un grupo de mujeres de mediana edad que han acudido a la concentracin destacan el empuje de las ms jvenes: "A m con 15 aos todo esto me importaba una mierda, y ahora ellas estn muy implicadas".

El resto del da transcurre entre diversas convocatorias para entretener la espera hasta las grandes manifestaciones de la tarde. En total se han programado 1.400 actos por todo el pas. En el centro de Madrid cantantes como Rozaln y Brisa Fenoy, siempre involucradas con la causa, improvisan conciertos reivindicativos y hay puntos de cuidados donde voluntarios cuidan a los hijos de las mujeres que no tienen con quien dejarlos.

En Valencia ha habido protestas a la puerta del CIE de Zapadores, las estudiantes han recorrido las calles de Madrid, Barcelona y abarrotado Zaragoza. En Bilbao, frente a la fachada del Ayuntamiento se han vuelto a concentrar miles de manifestantes. Segn UGT, seis millones de personas han secundado la huelga.

"Voz y no Vox"

Al ltima hora del da, riadas de gente sobre todo mujeres pero tambin hombres, por las principales avenidas de las capitales. En Madrid la Polica ha calculado 350.000 personas, el doble que el ao pasado y siete veces ms que las que las tres derechas reunieron en Coln hace unas semanas. En Barcelona la Guardia Urbana apunta otras 200.000. Y cientos de miles ms se reparten por las avenidas de las principales capitales.

La de Madrid es la que ha concentrado mayor asistencia y tambin la ms fotognica de todas. Grupos de mujeres venidas de todos los puntos de la ciudad se han juntado entre la Plaza de Neptuno y Atocha para marchar hacia Plaza de Espaa. Antes de empezar la marcha la Plaza de Cibeles estaba a rebosar. Miles de mujeres han abarrotado el Paseo del Prado, la Castellana y Gran Va. Entre las pancartas, como el resto del da, mensajes contra la extrema derecha: "Voz y no Vox", "Stop polticos misginos" o "Vamos a quemar el trifachito".

La gigantesca marcha ha combinado el ambiente festivo y los cnticos contra quienes quieren acabar con los derechos ya consolidados. El sentir general denotaba que este 8M no se trata nicamente de hacer una nueva demostracin de poder. Cientos de miles de mujeres buscan ser ms que un torrente que inunda las calles con sus reivindicaciones, el muro que frene a quienes tratan de retroceder en las polticas de igualdad.

Fuente: http://www.eldiario.es/politica/feminismo-inundar-unanime-extrema-derecha_0_875612966.html



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