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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-03-2019

El Salvador
Algunos apuntes sobre la actual crisis de la izquierda salvadorea

Roberto Pineda
Alainet


A Prudencia Ayala y Rosa Luxemburgo, subversivas

Introduccin

En los 100 aos que llevan las ideas del cambio social, en particular del marxismo, cabalgando por las veredas rurales y urbanas de nuestro pas, nunca antes la pertinencia de estas ideas y del principal instrumento del cambio social haba estado en cuestionamiento. Hoy da lo estn e indagar sobre las causas de esta situacin, sus repercusiones y posibles salidas se torna una necesidad urgente. A continuacin compartimos algunos apuntes al respecto de esta acuciante temtica, desde una visin crtica constructiva y a partir de la teora, de la experiencia histrica, de la actualidad y las perspectivas del movimiento popular.

Han pasado cien aos desde que las ideas del anarquismo inicialmente y luego las del marxismo desplazaron al liberalismo como la ideologa ms avanzada de los sectores populares salvadoreos. Esto qued patentizado con la huelga de los sastres que en 1919 rompi con las telaraas mutualistas e inaugur la poca de la confrontacin asocial, de la temida para algunos y para otros esperada lucha de clases, proletariado contra burguesa, artesanado urbano contra oligarqua cafetalera.

En estos 100 aos de historia del proceso revolucionario salvadoreo se registran mltiples victorias y derrotas. En el caso de la derrota poltica electoral del 2018 y de este 3 de febrero, estas han claramente agotado la acumulacin poltica derivada de la Guerra Popular Revolucionaria (1980-1992) y solo es comparable con la derrota sufrida en enero de 1932.

En aquella ocasin el esfuerzo heroico insurreccional, -conducido por el recin nacido PCS y realizado principalmente en el occidente del pas, por sectores indgenas acompaados de algunos artesanos y estudiantes organizados- no logr la victoria, debido entre otras razones a que no pudo amarrar un acuerdo con sectores democrticos del presidente derrocado Arturo Araujo y el desenlace fue una cruel matanza y polticamente la desaparicin de la izquierda por casi cuarenta aos. Los alzados en armas de 1932 fueron caracterizados como bestias feroces por la oligarqua y recibieron el rechazo popular.

Es de esto que estamos hablando hoy, de rechazo popular, de una crisis de pertinencia, de legitimidad. Estamos enfrentados a la amenaza de volvernos irrelevantes polticamente, ese es el desafo a vencer.

Ha habido otras derrotas que es importante traer a colacin para la extraccin de lecciones. Est la de octubre de 1944 que logr la continuidad de la dictadura militar y tuvo como causa la debilidad del movimiento popular resultado de la represin. Esta la de enero de 1961, que derroc a una junta de gobierno progresista pero permiti que el movimiento popular experimentara con nuevos teatros de lucha, incluyendo la armada y luego la electoral. En 1972 y 1977 frente a fraudes electorales, que fueron a su vez derrotas polticas, no se logr desde la UNO cuajar una alianza cvico-militar y en el ltimo caso, tambin influy fuertemente la irracional divisin de la izquierda.

En el 1981 y 1989 los llamados insurreccionales realizados por el FMLN no fueron respondidos por los sectores populares, paralizados por el terror de la represin. No obstante esto, en ambos casos se logr avanzar, en el primero hacia la construccin de un ejrcito popular y la lucha rural, y en el segundo hacia el teatro de la lucha diplomtica, porque lo clave, lo fundamental, lo esencial, el respaldo popular exista, aunque estuviera bloqueado por el miedo.

En la actualidad, cerramos otro ciclo histrico, quizs el agotamiento poltico de la va electoral, y posiblemente la salida para avanzar radique en regresar, con la experiencia acumulada, al teatro de la lucha popular, a la construccin de poder popular (organizacin, conciencia, movilizacin) desde abajo.

Continuar en el escenario electoral, sin cambios profundos en la visin estratgica nicamente nos conducir a nuevas derrotas.

1. Naturaleza del problema

La derrota del 3 de febrero es de carcter estratgico global; incorpora los diversos niveles de la conduccin estratgica partidaria, implica una ruptura epistemolgica-poltica con el quehacer actual caracterizado por el electoralismo interno, y el clientelismo poltico de cara a los sectores populares.

Entre las salidas a la crisis existen dos extremos que debemos de evitar. Por una parte se encuentra la nostalgia de girar hacia la izquierda, de regresar a nuestras seguras races obreristas y marxistas-leninistas, que fueron la caracterstica de nuestra izquierda por ms de sesenta aos, desde la creacin del PCS en 1930 hasta luego de los Acuerdos de Paz de 1992.

Por otra parte, se encuentra la tentacin de morder la manzana socialdemcrata, girar hacia la derecha. Y hay candidatos a la conduccin del FMLN con una clara inclinacin de transitar por este rumbo, en el que vegeta el actual PSD. Uno de estos, incluso menciona cndidamente la experiencia de conducir una movilizacin desde un BMW.

En el primer caso, la ventaja sera contar con frmulas ideolgicas definidas pero a la vez el peligro el de convertirnos en una nueva secta, minoritaria y marginal, como algunas de nuestras formaciones en la izquierda. En el segundo caso, la perspectiva es la de transformarnos -quizs profundizar an ms en el camino ya recorrido-en un partido apndice del sistema poltico, integrado y funcional al sistema capitalista vigente.

Y entonces el dilema a resolver radica en como conservar lo acumulado en cantidad y en calidad, -que no es poco y es realmente valioso-, pero damos el viraje hacia nuevos teatros de lucha que nos permita recuperar la confianza popular, el principal objetivo a lograr para superar esta crisis de credibilidad. La magia est en buscar un camino propio, con audacia, como lo hemos hecho a lo largo de estos 100 aos.

El problema principal radica en que amplios sectores han perdido confianza en nuestra naturaleza revolucionaria. Este es un problema grave, indito y complejo. Recuperar esa confianza llevara tiempo y exigir mostrar no a travs de discursos rimbombantes, sino mediante evidencias concretas que este viraje hacia la lucha se est realizando.

Y esto en un contexto nacional en que si como partido de gobierno se pretende convertirse en factor de bloqueo del nuevo gobierno de Nayib Bukele y Nuevas Ideas, esto ser percibido como una actitud muy negativa, que reforzara el alejamiento y rechazo de sectores populares que votaron mayoritariamente por este nuevo proyecto, porque lo perciben como una esperanza.[1]

2. Caractersticas del problema

El agotamiento tanto de la va electoral como del carcter autoritario del instrumento poltico de izquierda tiene a la base varios componentes que es necesario dilucidar para entender la magnitud y complejidad de la crisis existente. Es claro que debemos revisar cuidadosamente nuestro planteamiento tanto tctico como estratgico.

Partido de cuadros o de masas?

En la dcada de los setenta un tema espinoso de discusin en la izquierda fue el de partido de cuadros o partido de masas. En nuestra experiencia, por sesenta aos la izquierda fue un partido de cuadros. Inicialmente de intelectuales y obreros, luego en los aos setenta se integran campesinos, vanguardia declarada del proletariado salvadoreo, el modelo leninista de vanguardia poltica.

En los setenta explot una crisis ya que surgieron varios vanguardias, crisis que fue resuelta diez aos despus con la integracin en diciembre de 1979 en un frente poltico de cinco partidos y luego cinco ejrcitos, el posterior FMLN. Durante toda la guerra el FMLN Armado sigui siendo un partido de cuadros.

A mediados de los noventa se disuelven los cinco partidos para fortalecer el instrumento electoral FMLN. A partir del fin del conflicto armado, la izquierda a travs del FMLN se convierte en un partido de masas. Y las ideas de izquierda pasan a ser patrimonio de miles de personas organizadas partidariamente, un hecho indito, que permite posteriormente en 2009 alcanzar el gobierno nacional. Y esto es un patrimonio histrico.

Hay que regresar nos dice la tesis aislacionista-a las races leninistas de una vanguardia poltica que dirija a las masas. Hay que dar el viraje nos dice la tesis entreguista-y pronto hacia la socialdemocracia, en una situacin en la que la socialdemocracia est bajo las redes del neoliberalismo.

Entre estas dos posiciones extremas, se sitan las diversas fuerzas que integran la izquierda salvadorea, que va desde el partido en el gobierno FMLN, el PSD, el CD, el MNP, el refundado PCS, las diversas expresiones anarquistas y trotskistas (BPJ, PSOCA, LIT). As como personalidades de izquierda y una amplia franja de izquierda acadmica, religiosa, artstica, sindical independiente, no orgnica.

El elemento clave en esta discusin pienso que no es lo cuantitativo sino la necesidad de despojarnos de estilos y actitudes autoritarias, que fueron reforzadas por el paso durante veinte aos por la escuela de la guerra, y luego reproducidas durante este ltimo periodo de lucha electoral. Otro elemento es la necesidad de abrirnos al debate y esto significa aceptar la existencia de diversas tendencias al interior del sujeto poltico. Otro elemento es poner en cuestionamiento la visin de partido vanguardia porque reproduce un esquema verticalista y elitista que bloquea la participacin democrtica de la militancia.

El movimiento popular amarrado o autnomo?

El movimiento popular ha estado histricamente vinculado a la izquierda. Sindicatos urbanos y organizaciones estudiantiles fueron inicialmente los ncleos donde se desarroll la izquierda. A partir de enero de 1932 el movimiento popular artesanal, indgena, campesino, estudiantil fue ilegalizado. Vuelve a levantar cabeza hasta 1948.

En los aos setenta se incorporan sectores campesinos influenciados por sacerdotes vinculados en particular a las FPL, as como sectores profesionales. En los aos ochenta surgen poderosas organizaciones de masas (CRM), organizadas y dirigidas por las vanguardias poltico-militares (DRU-FMLN). Luego de los Acuerdos de Paz el FMLN dejo en libertad al movimiento popular, hecho que fue calificado por algunos como de lamentable abandono.

En el nuevo siglo el FMLN electoral contina con esta tradicin y forma el BPS y el MPR-12. Cada 1 de mayo el FMLN marcha junto con sus organizaciones populares y sindicales. Otras expresiones de izquierda marchan separadamente con sus organizaciones populares. En trminos generales, la izquierda comparte el criterio leninista, estalinista, trotskista, de control sobre el movimiento popular. Los anarquistas se diferencian, ya que son partidarios de la autonoma.

La visin predominante ha sido que el partido organiza y dirige al movimiento popular. Esta visin debe ser a la vez revisada ya que bloquea la posibilidad del desarrollo independiente de movimiento popular y social. Hay que leer a Rosa Luxemburgo para una visin alternativa.

Seguimos siendo marxistas o qu somos?

El FMLN a diferencia de otras fuerzas de izquierda no se declara como marxista, sino como una organizacin revolucionaria. Histricamente desde la fundacin del PCS en 1930; y de las organizaciones poltico-militares en los aos setenta, la matriz ideolgica haba sido el marxismo-leninismo. Esto se rompe en los aos noventa debido entre otras cuestiones, al fin de la guerra, al derrumbe del socialismo real y a la adopcin por algunos componentes del FMLN- el caso del ERP y la RN- de una visin socialdemcrata.

A futuro lo ms recomendable es la construccin de un espacio de izquierda en que tengan cabida la mayora de sus expresiones y esto requiere la suficiente tolerancia para aceptar la existencia de organizaciones que profesan todava la ideologa el marxismo-leninismo, el marxismo tout court, el latinoamericanismo, la Teologa de la Liberacin, e incluso desarrollar la herencia terica de Schafik Handal.

Dnde qued la clase obrera?

Otro de los grandes dogmas de nuestra izquierda fue el vinculado a la categora de clase obrera. De nuevo, por sesenta aos la izquierda se manifest como vanguardia de la clase obrera. Y la clase obrera era la clase llamada a destruir el capitalismo y construir el socialismo. No obstante esto, la principal base social que particip en la Guerra Popular Revolucionaria fue el campesinado y no la clase obrera urbana, la guerra a lo Mao se pele en las ms apartadas reas rurales. Y fue dirigida por intelectuales salidos de la UES.

Despus de los Acuerdos de Paz este concepto tambin entr en desuso y se adopt lo popular como un concepto ms adecuado a la complejidad de nuestra estructura social, aunque algunos en la izquierda todava siguen aferrados a esta categora. Considero adecuado partir de un anlisis de nuestra realidad social y no de una caracterizacin universal, sin desdear la utilidad del anlisis de clase como componente bsico de la teora revolucionaria.

Capitalismo o socialismo?

Con la revolucin rusa de 1917 se abre un periodo internacional de luchas contra los regmenes capitalistas y por una nueva sociedad, que adquiri el nombre de socialismo, y se forman partidos comunistas para cumplir esta misin histrica. El levantamiento indgena de 1932 dirigido por el PCS se expres en la creacin de soviet en diversos municipios. O sea que desde 1930 est planteada en El Salvador la lucha por el socialismo. Pero fue por largos aos una lucha mediada por el esfuerzo inmediato de derrocar a la dictadura militar.

A la vez luego de los Acuerdos de Paz de 1992, -que fueron el resultado no de la toma del poder sino de una negociacin poltica que modific el estado-el consenso poltico bsico fue el de participar en el fortalecimiento del sistema democrtico liberal, y sus respectivas elecciones como mecanismos para definir la voluntad popular. Se dej de hablar de socialismo, en el caso del FMLN, as como de toma del poder. Se privilegi el esfuerzo electoral, que paulatinamente fue dando frutos, hasta el 2009 que se alcanza el gobierno central.

Y a nivel de teora fueron surgiendo tesis que cuestionaban la toma del poder, como es el caso de los zapatistas. Y otros empezaron a hablar de construccin del poder. Y otros de poder popular desde la base. Me parece esta ltima visin la que ms se acomoda a nuestra realidad y tradiciones de lucha.

Dime con quin andas y te dir quin eres?

El problema de las alianzas y los aliados ha complicado el mapa poltico de la izquierda desde su nacimiento. Hay dos visiones extremas, la primera, solo podemos aliarnos con aquellos que comparten nuestra visin de mundo, una visin sectaria que por cierto caracteriz la mayor parte de la historia de nuestra izquierda. Se expres en el rechazo a unirse con los araujistas en 1932, con los romeristas en 1944, con los sectores militares progresistas por largos periodos, fue la concepcin oficial de Salvador Cayetano Carpio y de otros dirigentes de las organizaciones poltico-militares surgidas en 1970.

La segunda, una concepcin oportunista, pragmtica, podemos aliarnos con cualquiera que nos permita impulsar nuestros planes. Esta visin se manifest en el apoyo de ciertos dirigentes comunistas que despus fueron expulsados- al gobierno de Osorio luego de 1948; a aspectos de la participacin en la Junta de Gobierno de octubre de 1979 y luego de los Acuerdos de Paz y como FMLN Electoral en alianza legislativa realizada con el PCN, luego con GANA. En el gobierno de Funes con los Amigos de Mauricio, y en el gobierno de Snchez Ceren con GANA. Ojala en este periodo de transicin no cuaje ningn tipo de alianza legislativa con ARENA.

Estos son los extremos, y en el ltimo caso una de las razones de la derrota electoral del 3 de febrero, ya que fue precisamente estas alianzas para la gobernabilidad las que permitieron guardar silencio ante evidentes hechos de corrupcin e incluso apoyar al expresidente Funes, para asilarse en Nicaragua. Lo adecuado es que en la definicin de alianzas no solo entren en juego consideraciones polticas, sino tambin de carcter tico.

3. Dificultades y desafos

Como izquierda existe la urgente necesidad de una renovacin etaria. El relevo generacional es un problema crtico pero no fundamental porque pueden llegar a la direccin jvenes con las mismas concepciones autoritarias y los mismos estilos elitistas ya fracasados, la partida de nacimiento no garantiza el cambio de estilo. Su participacin destacada en la lucha social es el sello de garanta.

Un problema crucial es la prdida de relacin con sectores juveniles. Y en la actualidad, una juventud obediente y leal no es la mejor frmula para encabezar una renovacin, por lo que se necesita la participacin de otros sectores juveniles, rebeldes y subversivos, como lo fueron en su poca quienes hoy ocupan las posiciones de direccin en el FMLN y otras fuerzas de izquierda.

Asimismo tenemos la necesidad de una renovacin tecnolgica. Es un problema pero no fundamental porque se puede avanzar en la digitalizacin del partido pero seguir alejado del sentir de los sectores populares. Aqu no ha pasado nada, aprendemos de tecnologa y resolvemos el problema manejan algunos ingenuos. Hay un cambio demogrfico que hay que tomar en cuenta, los milenials, y son muchos y cada da sern ms.

La necesidad de una renovacin publicitaria. En la imagen, es un problema pero no fundamental porque la imagen responde a un modelo, a un proyecto que es el que est en crisis. El problema es que no hemos publicitado bien nuestros logros claman todava algunos incautos.

La necesidad de renovacin ideolgica. Este si un problema fundamental porque la ideologa responde a una visin de mundo y si esta gira alrededor del consumo, del acomodamiento al sistema, de hacer billetes y no alrededor del compromiso con la justicia, se produce tarde o temprano como ha sucedido, una ruptura con los sectores populares.

La necesidad de renovacin poltica. Este tambin un problema fundamental porque se ha construido una poderosa maquinaria electoral con intereses propios de competir para ocupar posiciones en el estado, y no luchar por el inters y las reivindicaciones de los sectores populares (caso fondo de pensiones, Amnista, etc.) Esto hace que las necesidades de gobernabilidad determinen las alianzas polticas y la distribucin de cuotas de poder. La renovacin poltica comprende un componente tico de lucha contra la corrupcin que sigue bloqueada por las urgencias polticas de lograr presupuesto y viabilidad, gobernabilidad.

A largo plazo el desafo planteado es el de reconquistar espacios del Estado desde una nueva visin y prctica. A mediano plazo: cambiar la representacin social, la idea, la percepcin de la izquierda en las mentes y los corazones de los sectores populares. A corto plazo: renovarse orgnica, ideolgica y polticamente.

Pasa por un debate sobre ventajas y desventajas, de los costos y beneficios derivados de la forma de lucha electoral

Pasa por asumir un compromiso con una plataforma de lucha sectorial, local, departamental y nacional como forma principal de lucha para recuperar confianza perdida y construir poder popular desde abajo. Las luchas populares han estado al margen del pensamiento y los recursos de las fuerzas de izquierda. La lucha popular por reivindicaciones sociales, econmicas, polticas y culturales, es la clave a corto plazo para salir de este atolladero.

Hacia una nueva izquierda, democrtica, popular y moderna

Nota:

[1] Ver https://www.cetri.be/El-desafio-urgente-de-la-izquierda?lang=fr

Fuente: http://www.alainet.org/es/articulo/198594 


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