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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-03-2019

Trabajo domstico, debemos remunerarlo o socializarlo?

Catalina Rojas B.
Rebelion


Las mujeres trabajadoras poco a poco hemos ido tomando conciencia sobre la condicin de vida a la que nos somete el capitalismo patriarcal. Nos hemos ido cuestionando cosas que parecan normales o naturales, problematizando la doble jornada laboral, la cosificacin de nuestro cuerpo, la permanente discriminacin y opresin en el entorno familiar, social y laboral, as como en la vida personal, amorosa y sexual.

Hoy es incuestionable que el patriarcado como estructura de dominacin de gnero nos oprime, ms an, desde el clasismo comprendemos que el capitalismo como sistema de explotacin de clase en alianza con el patriarcado nos somete a una doble explotacin. Trabajamos por un salario en centros laborales, y trabajamos en la casa para reponer el gasto de fuerza de trabajo de nuestro grupo familiar, a su vez reproduciendo futura fuerza de trabajo a travs de la crianza, todo ello sin remuneracin alguna.

Es innegable, que el trabajo domstico es trabajo, la diferencia es que aqu el patrn se desdibuja y no se queda con una parte del valor de nuestro trabajo, sino que con la totalidad de ste. Y por qu se desdibuja el patrn? Porque no respondemos a una empresa en particular o al Estado, sino ms bien, el trabajo domstico es parte de la estructura de la sociedad capitalista que por medio de la familia y el matrimonio ha permitido que la burguesa se desentienda de la reproduccin de fuerza de trabajo, ahorrndose ese gasto.

Ahora bien, entendiendo esta realidad, partiendo desde la base de que el trabajo domstico es trabajo y constituye la doble explotacin de la mujer trabajadora, la pregunta es hacia donde debe apuntar la lucha anticapitalista y antipatriarcal. Es de comn acuerdo que queremos emancipar a la mujer de esta situacin, pero queremos que se reconozca la calidad de trabajo a esta labor o queremos acabar con esta condicin de vida?

La cuestin del trabajo domstico permite llegar a problematizar la base de la sociedad actual, permite comprender la realidad desde una perspectiva total e integral. La lucha sindical tiene una limitacin, y es que por lo general tiende a visualizar la realidad de forma sectorial, es decir, no logra cuestionar la totalidad del funcionamiento del sistema debido al carcter economicista de sus luchas. Slo cuando el sindicalismo logra dotar de contenido poltico a sus luchas puede alcanzar a comprender el sistema en su integralidad, con mirada totalizante.

Demandar remuneracin al trabajo domstico es volver una lucha poltica hacia el economicismo, es formalizar la segunda explotacin, es revalidar la condicin de opresin a la mujer en el hogar. Cuando hablamos de socializar el trabajo domstico comprendemos que la tarea de la reproduccin de fuerza de trabajo debe ser, en la sociedad capitalista, demandada al patrn y/o al Estado, pensando en que una nueva sociedad se debern socializar estas labores.

En ese sentido, para afrontar el trabajo domstico en la actualidad, las mujeres y la clase en su conjunto debiesen emprender luchas reivindicativas que permitan ir trasladando la responsabilidad de la reproduccin desde la mujer hacia el patrn o el Estado, apuntando a su socializacin. Por ejemplo, en el mbito laboral, la demanda por colacin y locomocin para todos y todas las trabajadoras en cualquier trabajo asalariado alivianar la carga de tener que cocinar para todo el grupo familiar. Asimismo, luchar por posnatal parental igualado a la mujer y proteccin de la maternidad a todo evento, permitir que el hombre forme parte protagnica en la crianza desde un comienzo, permitiendo avanzar en el apego con el padre y la crianza compartida. Lo mismo sucede con la sala cuna universal para mujeres asalariadas y no asalariadas, as como para hombres y mujeres, permitiendo que la mujer tenga tiempo para realizar otras actividades, como por ejemplo participar social y polticamente.

Otras demandas fuera del plano laboral que apuntan en el mismo sentido son la demanda por educacin integral, que incorpore el desarrollo de las y los nios en todos los mbitos y no slo por rendimiento orientado a pruebas nacionales. En el mbito de la salud, polticas pblicas de cuidado de enfermos postrados y crnicos y de hospitalizacin domiciliaria, evitando a la mujer que termine siendo presa de un familiar en esas condiciones.

Observando la cantidad de demandas que se desprenden de la socializacin del trabajo domstico es posible identificar que luchar por ello es luchar por transformar la sociedad en su conjunto. Implica hablar de educacin, de salud, de proteccin social, de trabajo, es decir, cuestionar la sociedad en sus cimientos, dotndola de contenido poltico, no slo en el mbito remuneracional.

Paralelo a estas demandas se debe hacer un trabajo permanente de conciencia para que el grupo familiar comience a ejercer de manera colectiva las tareas del hogar, lo cual parte por la educacin y la organizacin en la poblacin, as como en los sindicatos, las escuelas y universidades.

Por ltimo, la organizacin popular de mujeres no slo apuntar al desarrollo de organizacin y conciencia, sino tambin a forjar conocimientos y habilidades que permitan a las compaeras avanzar hacia la independencia econmica, por ejemplo escuelas de oficios y cooperativas en el marco de la organizacin en el territorio.

La socializacin completa del trabajo domstico slo ser posible en una nueva sociedad, libre de explotacin y opresin, por lo tanto, luchar por demandas reivindicativas hoy que apunten a ello, nos permite luchar por una nueva sociedad manteniendo el profundo contenido poltico y totalizante que tiene el problema de la doble explotacin de la mujer de la clase trabajadora. Luchar por la remuneracin es formalizar una relacin de explotacin ya existente, es quitar el contenido poltico que permite esta lucha, retrocedindolo slo a un aspecto econmico, desposeyendo de perspectiva, propio de las demandas liberales que no cuestionan el sistema capitalista imperante. Asimismo, permitir con mayor legitimidad al machismo exigir la realizacin de dichas tareas porque ahora seran pagadas.

Diferente sera exigir al Estado el aumento en cobertura previsional, de salud y de proteccin laboral, incorporando a la mujer que slo trabaja en la casa a polticas de proteccin social y laboral, inclusive ver formas en que la mujer reciba algn tipo de ingreso, pero lo que debemos buscar es acabar con el trabajo domstico y la demanda central debe ser la socializacin y no la remuneracin. Para ello la tarea hoy es organizar a las mujeres de la clase trabajadora, desarrollar el feminismo clasista, incorporar estas demandas a las luchas de las y los trabajadores y luchar contra el capitalismo patriarcal. Asimismo, organizarse y tomar conciencia para erradicar el machismo de la vida familiar, social, laboral y organizativa.

 

Para emancipar a la mujer, debemos transformar la sociedad

A socializar el trabajo domstico

Catalina Rojas Bes militante de la la Asociacin Intersindical de Trabajadoras y Trabajadores Clasistas, AIT.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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