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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-03-2019

La triderecha y lo comn

Antoni Aguil
Publico.es


Circula por internet una vieta del ilustrador Ferran Martn en la que puede verse a Albert Rivera sosteniendo una bandera rojigualda mientras afirma: Esta bandera es la bandera de la libertad! Esta es la bandera que nos une, esta es la bandera de nuestros padres. La de nuestros abuelos!. Enfrente, un interlocutor de edad avanzada que lleva en las manos la bandera republicana tricolor le corrige: Disculpe Sr. Rivera, la bandera de mi abuelo era esta. Esa ser la de su abuelo.

La vieta ilustra el intento de las derechas y la extrema derecha espaolas de fortalecer un proyecto nico que instrumentaliza en beneficio propio seas de identidad consideradas comunes a partir de la sacralizacin de conceptos como la patria, la religin catlica y la familia tradicional. Somos, as, llamados a defender el supremacismo blanco, la familia cristiana natural en la que se escuda el discurso homfobo y la indisoluble unidad de la nacin espaola. Quien no comulgue con los principios de este discurso derechista disfrazado de sentido comn es calificado de extremista y antipatriota. Diecinueve fueron, nada ms y nada menos, las descalificaciones (entre ellas "mentiroso compulsivo", "traidor", "ridculo", feln, "eglatra", incompetente, "okupa", "mediocre", "adalid de la ruptura de Espaa" o "chovinista del poder") que Pablo Casado dedic a Pedro Snchez cuando el Gobierno anunci que iba a aceptar la figura de un relator para Catalua. Est fragundose la construccin de un nuevo bloque pactista reaccionario que apela a elementos comunitarios como estrategia para reforzar su proyecto de nacin y sociedad neoliberal-conservador. Andaluca se ha convertido en el primer campo de experimentacin de esta nueva ofensiva conservadora.

En boca de las derechas y la extrema derecha, el lenguaje de lo comn funciona como un significante vaco a merced de una potente lgica excluyente y homogeneizadora. Como explica Boaventura de Sousa, el objetivo es producir comunidades-fortaleza, agrupamientos defensivos, replegados sobre s mismos y construidos en torno a una identidad poltica y cultural dominante que establece jerarquas de inferioridad: la inferioridad de las personas LGTBI, de los negros, de las mujeres, de los gitanos, de los inmigrantes, de los pobres, etc. Quien es clasificado como superior considera una obligacin moral civilizar, dominar y, en definitiva, colonizar al inferior. Por qu Vox explota retricamente el concepto de reconquista? Para legitimar la islamofobia a travs de un discurso racializado y excluyente sobre la nacin espaola que mitifica la ocupacin cristiana de los territorios peninsulares bajo dominio musulmn.

Para la triderecha en fase de convergencia, lo comn constituye un espacio de poder para reproducir la hegemona del hombre blanco, occidental, heterosexual, cristiano y de clase media y alta. Un espacio de exclusin identitaria que, a lo sumo, conceder algunos privilegios a los grupos clasificados como inferiores que han sido domesticados por el sistema: gais blancos, consumistas y racistas o mujeres antifeministas defensoras del patriarcado, por ejemplo. Lo comn funciona, de este modo, como un dispositivo desde el que ejecutar polticas de desigualdad, de odio y miedo a la diferencia. No en vano Marx denunci la falsa idea de lo comn que se esconda tras el sistema britnico de la common law, el derecho comn no escrito que basa la ley en la tradicin y la costumbre. Marx se esforz en diferenciar las leyes y las costumbres de los privilegiados de las costumbres de los pobres. As, el derecho consuetudinario de los privilegiados, al servicio de los intereses de los grandes propietarios, criminalizaba a los recolectores de madera cada al suelo de los bosques. Ha sido precisamente la limitacin del derecho de los privilegiados lo que le ha valido una querella al alcalde de Palma, Antoni Noguera, al que la Federacin Espaola de Asociaciones de Viviendas y Apartamentos Tursticos (Fevitur) acusa de restringir de manera irregular el impacto del alquiler turstico en las viviendas plurifamiliares de la ciudad.

Si logra formar gobierno tras las elecciones generales de abril, la triderecha emergente intentar aplicar una suerte de common law punitivo-represiva, espaolista, heteronormativa, patriarcal, clasista y racista. Lo har con la complicidad de los sectores conservadores de la judicatura y la Iglesia catlica, as como con la de los medios de comunicacin afines.

Frente a ello, las izquierdas tienen la responsabilidad de descolonizar el imaginario de lo comn, de construir un comn producido y compartido entre todos. La eclosin de luchas mundiales contra la austeridad y el neoliberalismo, como el 15M, gener en el campo progresista el surgimiento de espacios de pensamiento y plataformas de accin en torno a lo comn y los bienes comunes. Las luchas por una democracia real, contra la gentrificacin de los centros urbanos, las luchas antidesahucios, los huertos urbanos, los centros sociales autogestionados, el reclamo del espacio y los servicios pblicos o los movimientos por la justicia ambiental, entre otros, pueden considerarse luchas que reclaman lo comn. De hecho, muchas de estas luchas entraron en las instituciones municipales bajo diversas formas y organizaciones polticas con la denominacin en comn.

Sin embargo, una de las limitaciones de estas luchas es que en ocasiones son prisioneras de marcos eurocntricos de pensamiento, incluso si se esfuerzan por promover procesos de emancipacin y tomar decisiones audaces. La cuestin racial, por ejemplo, apenas tuvo eco en el 15M, que se centr en el concepto de ciudadana, y hay un sector de la izquierda que comparte con la derecha un sentido comn espaolista alrgico a cualquier proyecto de nacin espaola descolonizada.

Si entendemos el colonialismo como una prctica que incluye el robo o la supresin de patrimonios materiales e inmateriales, entre los que se encuentran memorias, culturas, historias e identidades, obtendremos una imagen ms clara de cmo y cundo fuimos colonizados, de quines nos colonizaron y de cmo descolonizarnos. Si el objetivo es crear un bien comn descolonizado, debemos comprometernos a desmantelar el capitalismo, el racismo, el heteropatriarcado y el resto de las lgicas coloniales que atraviesan lo comn. Es por eso por lo que la bandera de Rivera, de Casado y de Abascal no puede ser la bandera de lo comn.

Antoni Aguil. Filsofo del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Combra

Fuente: https://blogs.publico.es/dominiopublico/28023/la-triderecha-y-lo-comun/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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