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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-03-2019

Mujeres y economa
Lo que nos deja el 8M

Julio C. Gambina
Rebelin


Impresionante movilizacin por el 8M y el paro internacional de mujeres en varios territorios del mundo.

Resulta un dato muy importante y de proyeccin mundial la movilizacin protagonizada por el movimiento de mujeres, que se apoya en una lucha histrica por el reconocimiento de derechos por la igualdad de gnero con capacidad de intervenir en la transformacin de la sociedad y que vale para pensar crticamente nuestro tiempo.

El 8M constituye crecientemente un acontecer que define una nueva subjetividad transformadora en la sociedad contempornea, en una dinmica alternativa a otros fenmenos contrarios del presente, como la presencia de nuevos autoritarismos legalizados por procesos electorales, evidentes para el caso Bolsonaro en Brasil; Trump en EEUU, o las nuevas derechas europeas; y en ese marco, la deriva represiva y ajustadora del gobierno Macri y sus aliados en la oposicin que estimulan polticas de seguridad y defensa de la propiedad y el individualismo por encima de derechos sociales y la seguridad social.

Ambos fenmenos, contradictorios son parte de nuestra realidad. Uno es el avance de las derechas y los autoritarismos, pero tambin queremos destacar la presencia de novedades sociales que entusiasman en la emergencia de nuevas subjetividades por la transformacin social, del cual el feminismo extendido en su masividad permite dinamizar prcticas sociales tradicionales en el movimiento popular, articulando viejas y nuevas contradicciones entre el capital y el trabajo; entre aquel y la naturaleza o contra la sociedad en su conjunto.

No es cuestin de adornar o edulcorar un movimiento que siendo masivo contiene en su seno lecturas y propuestas contradictorias que aun requieren de sntesis que pretendo revolucionarias. En todo caso es para relativizar las convicciones que quieren naturalizar por un tiempo prolongado las opciones por derecha y avizorar que en el presente tambin existen pretensiones de un futuro diferenciado por ampliacin de derechos e igualdad.

Por ello es necesario estudiar el fenmeno de la lucha feminista en la historia, porque sta es rica en acontecimientos que modificaron la realidad, desde la movilizacin de las mujeres en Rusia que dieron la voz de inicio para derrocamiento del rgimen zarista en febrero de 1917, a las mujeres trabajadoras de Chicago vctimas de la represin y la crueldad empresarial, que evidenciaron al mundo las diferencias de gnero para hacer visibles las demandas por el reconocimiento especfico de un da internacional de las mujeres. Es una historia larga, con debates y contradicciones que merecen ser revindicadas.

En ese recorrido est el aporte local al movimiento global del ni una menos y la instalacin del Paro Internacional de Mujeres como forma de movilizacin y organizacin del 8M, que a esta altura expresa un cruel diagnstico de la discriminacin y el patriarcalismo.

La dinmica anti-patriarcal crece en todo el mundo, con sus contradicciones, por cierto, y desafa a pensar la realidad con perspectiva de gnero.

Es muy importante como emerge con enorme visibilidad la cuestin de la desigualdad laboral, de ingresos y de oportunidades de las mujeres; una verdadera discriminacin que ofende, en el marco del alarmante feminicidio que constatamos recurrentemente.

Si vamos por los ingresos, las mujeres trabajadoras perciben menos recursos y aunque pueda haber un ejemplo en contrario, la norma es que las mujeres perciben menores ingresos que los varones. Si apuntamos al desempleo, las ms afectadas son las mujeres trabajadoras y entre la juventud, donde el desempleo es mayor respecto de los y las mayores, se verifica que son ms afectadas las jvenes trabajadoras.

En este sentido seala un documento de la Sociedad Latinoamericana de Economa Poltica y Pensamiento Crtico, SEPLA, que En Nuestra Amrica, las mujeres destinamos al trabajo no remunerado un promedio de 37 horas semanales, mientras que los varones slo 13 horas (CEPAL, Observatorio de igualdad de gnero). De no ser mercantilizado, este trabajo no entra a la formacin del valor de la fuerza de trabajo en general, aunque sea esencial para reproducirla. La explotacin del trabajo domstico femenino es esencial a la reproduccin capitalista. [1]

Agregan tambin que A la vez, de no ser siempre mercantilizado, el cuidado y el trabajo femenino crean prcticas solidarias y comunitarias que pueden servir como germen para nuevas construcciones societarias en la lucha anticapitalista. En esta frase anticipan una perspectiva de organizacin alternativa a la economa cotidiana del lucro.

Seala la SEPLA que La explotacin de las mujeres en la divisin social del trabajo es a la vez la base para la apropiacin patriarcal sobre nuestros cuerpos, tambin necesaria a la reproduccin capitalista y de ella indisociable en el momento presente. Segn la CEPAL, 2.795 mujeres fueron asesinadas por ser mujeres en Nuestra Amrica el 2017. Es la regin donde ser mujer es ms peligroso fuera de una zona de guerra abierta. Segn la ONU Mujeres, el 69% de las mujeres de 15 pases de la regin que manifestaron ya haber sufrido violencia lo fueron por parte de sus parejas. El 47% han sido vctimas de al menos un ataque sexual durante el transcurso de su vida. La situacin es peor mientras menor sea el nivel de renta.

Hay que sealar que el INDEC ha comenzado un seguimiento por ahora parcial, segn seala sobre los casos de violencia de gnero en la Argentina, recogiendo informacin parcial entre 2013 y 2018. [2] Resulta imprescindible formalizar los estudios y cuantificaciones que den cuenta de la cruel realidad de la discriminacin de gnero en el pas y en el mundo. Conocer y fundamentar la realidad resulta imprescindible para modificarla.

Queda claro que el 8M se consolida como un da de lucha contra la explotacin, el patriarcado, el racismo y la discriminacin y que es un tema que nos atae a todas y todos, mujeres y hombres.

Reivindicaciones econmicas con perspectiva de gnero

Las reivindicaciones econmicas por derechos estn largamente contenidas en los documentos que circularon en torno al 8M, los que ponen el foco ms all de las especificidades de gnero en la poltica econmica en curso, acordada y monitoreada con el FMI y que en esta semana pareci concentrarse en la polaridad contradictoria del dlar y las tasas de intereses pagadas por el BCRA.

Es ms, algunos festejaron que la cotizacin del dlar baj del jueves pasado al viernes, de $43,5 a $42,20 por unidad de moneda estadounidense, obviando que el saldo es una nueva devaluacin que impacta en la disminucin de la capacidad de compra de la mayora empobrecida y en el aumento de los precios. Adems, el BCRA lleg a pagar tasas de inters del 59,06% por las leliq (letras de liquidez), un ttulo al que acceden solo entidades financieras que gestionan el mercado especulativo de inversores externos y locales. Sigue el festival del endeudamiento pblico que hipoteca las cuentas del fisco, agravando las condiciones del ajuste fiscal.

Se trata de una carrera entre la cotizacin del dlar y el nivel de la tasa de inters de referencia, la que se traslada con valores usurarios a cualquier crdito destinado a ampliar la produccin o a satisfacer necesidades personales. El dlar aparece como una de las claves en la estrategia del gobierno para intentar controlar esa variable de alto impacto en la precepcin social de la realidad econmica. El instrumento de control es la poltica monetaria restrictiva y la elevacin de la tasa de inters, favoreciendo as la dinmica especulativa y recesiva de la economa local.

La cuestin preocupa, porque ms all de la especulacin y las cuentas macroeconmicas, la realidad material de la economa se deteriora en el marco de la creciente inflacin que ya se proyecta por encima del 30% en las propias consultoras que hacen al Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) de BCRA [3] . Pero tambin de una recesin que segn el REM escala al -1,9% para este ao, alejado del -0,5% previsto en el presupuesto aprobado por el Parlamento hace apenas un par de meses.

En ese marco, segn el INDEC, la produccin industrial argentina anualizada cay a enero 2019 el -10,8% [4] . Ms grave es que automotores cay -28,2%; Equipos, Aparatos e Instrumentos un -26,3%; Productos metlicos, Mquinas y Equipos un -22,3% y Minerales no metlicos y metales bsicos un -16,8%. Destacamos al sector automotor por el peso en la cadena de valor que involucra a muchas medianas y pequeas empresas proveedoras, adems del impacto laboral directo e indirecto que supone sobre autopartes, siderurgia y metalurgia, pero muy especialmente a la produccin de medios de produccin que es la ms afectada por la recesin productiva del sector fabril.

Remitimos a un sector que es estratgico en la produccin, aun cuando la poblacin consume de manera directa bienes de consumo, los que requieren previamente de esa generacin de medios de produccin. Los bienes de consumo tambin disminuyeron, pero queremos enfatizar la gravedad que reviste el deterioro de la capacidad productiva de las fbricas de medios de produccin. Es una cuestin que no solo impacta en mercado interno y el empleo, sino que profundiza la dependencia industrial y productiva de la Argentina.

Adems de la cada industrial sobresale en los datos aportados por el INDEC en la baja de la construccin en un 15,7% para los ltimos 12 meses. [5]

Por todo ello es que insistimos en que existen problemas estructurales en el proceso de produccin y sin perspectivas de resolucin por ausencia de inversiones del sector privado o del pblico.

La estrategia oficial, con complicidad en parte importante de la oposicin poltica se concentra en los intereses de los sectores hegemnicos de la clase dominante, destacando los grandes productores y empresarios de la exportacin junto al sector especulativo asociado al mercado financiero mundial.

Desde nuestro lado importa una agenda alternativa para satisfacer las demandas sociales de la mayora de la poblacin, que necesariamente necesita incluir una perspectiva de gnero para superar no solo el capitalismo, sino el patriarcalismo.

En ese sentido, la SEPLA demanda que Hoy da, las mujeres luchamos en todos los espacios de la vida. Luchamos a diario para nutrir y hacer sobrevivir a la humanidad, en momentos de ofensiva burguesa contra la clase trabajadora y profundizacin capitalista-neoliberal. El rasgo neoconservador necesario a la reconfiguracin capitalista profundiza la divisin sexual del trabajo y la divisin racial del trabajo.

Por ello, la SEPLA recupera el 8M y se suma a las protestas organizadas por mujeres en todas las regiones de Nuestra Amrica, a la lucha por la legalizacin del aborto y a la huelga internacional de mujeres. La lucha feminista debe ser anticapitalista. Mujeres y hombres debemos reconocer que la lucha anticapitalista que a diario construimos debe ser antirracista y anti-patriarcal, o no ser.

Una clave para pensar alternativas de orden econmico requiere en primer lugar la construccin de una subjetividad consciente para la experiencia de un nuevo orden. En ese sentido, la visibilidad del movimiento del 8M y sus reivindicaciones habilitan a la construccin colectiva de un programa de transformaciones ms all de la coyuntura y que se proyecte con perspectiva de gnero por la emancipacin social.

Notas:

[1] SEPLA: QUE VIVA LA LUCHA DE LAS MUJERES!!! En: https://sepla21.org/comunicado-de-sepla-por-el-8m/ (consultado el 9/3/2019)

[2] INDEC. RUCVM, registro nico de casos de violencia contra las mujeres, resultados 2013 2018, en https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/rucvm_03_19.pdf (consultado el 9/3/2019)

[3] BCRA. Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), en: https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/rucvm_03_19.pdf http://www.bcra.gov.ar/PublicacionesEstadisticas/Relevamiento_Expectativas_de_Mercado.asp (consultado el 9/3/2019)

[4] INDEC. ndice de produccin industrial manufacturero. Enero de 2019, en: https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/ipi_manufacturero_03_19.pdf (consultado el 9/3/2019)

[5] INDEC. Indicadores de coyuntura de la actividad de la construccin. Enero de 2019, en: https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/isac_03_19.pdf (consultado el 9/3/2019)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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