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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-03-2019

Cuando el enemigo del pueblo vive en todos los bandos
Las guerras imperialistas del siglo XXI

John Cajas-Guijarro
Rebelion


"Los que desean la guerra, la preparan y por medio de vagas promesas de una paz venidera o creando el miedo a invasiones intentan convertirnos en colaboradores de sus planes, son amenaza para nuestro mundo y para cualquier tipo de paz (Hermann Hesse)

Hemos estado acostumbrados, especialmente en Amrica Latina y otras regiones de la periferia capitalista, a escuchar enrgicos discursos en contra del imperialismo yanqui. Y sin duda que ese imperialismo posee un historial muy poco agraciado, el cual va desde la injerencia en las polticas internas de los pases hasta las intervenciones militares -directas o indirectas- dependiendo, casi siempre, de cuntos recursos -petroleros, energticos, geoestratgicos, etc.- estn en juego. En todas esas injerencias, la sangre de muchos inocentes de la periferia ha sido derramada.

Sin embargo, en medio de la algaraba de los discursos antinorteamericanos se fue perdiendo el contenido del trmino imperialismo. Recuperando -sin mucha emocin- algunas intuiciones sugeridas por V.I. Lenin (quien, recordemos, replante los argumentos de R. Hilferding a la vez que respondi a la polmica mantenida con K. Kautsky durante los inicios de la Primera Guerra Mundial ), vale retomar la nocin del imperialismo como una fase superior del capitalismo caracterizada al menos por los siguientes patrones:

- El aparecimiento del capital financiero como fusin entre capitales productivos y no productivos -bancarios, comerciales, especulativos entre otros que podran entrar en la categora de capital ficticio-. Dicho capital financiero adquiere cierta -pero no absoluta- autonoma e influencia global.

- La exportacin de capitales y su permanente relocalizacin con el fin de ampliar las fronteras de explotacin tanto de la fuerza de trabajo como de la Naturaleza de las regiones perifricas (exacerbando en dichas zonas tanto la sobreexplotacin laboral como el extractivismo).

- La mundializacin de los procesos de concentracin-centralizacin del capital, que termina llevando al surgimiento de oligopolios transnacionales con influencia econmica global.

- La pugna de dichos oligopolios en la divisin del mundo en zonas de influencia, tanto con el afn de ampliar sus fuentes de medios de produccin (en especial la obtencin de recursos naturales), ampliar sus mercados, y hasta ampliar su podero hegemnico en general. Esto ltimo implica, entre otras cosas, el dominio imperialista ideolgico y cultural impulsado a travs de dispositivos de control hegemnico modernizados que incluyen celulares , redes sociales, buscadores de Internet, tiendas en lnea y dems avances consumistas de nuestros tiempos (utilizados incluso para que, voluntaria y gratuitamente, la poblacin entregue informacin personal -y hasta sensible- a grandes corporaciones).

- El capital ficticio no solo presiona por la obtencin de ganancias especulativas, sino que incluso retroalimenta la acumulacin del capital productivo, creando una maraa en donde no se sabe dnde termina la produccin y empieza la especulacin. Esta compleja relacin es conocida desde hace muchos aos atrs. Un banquero ingls, James William Gilbart, en su libro The History and Principles of Banking, en 1834, fue categrico: Todo lo que facilita el negocio, facilita la especulacin, los dos en muchos casos estn tan interrelacionados, que es difcil decir, dnde termina el negocio y empieza la especulacin. Esta conclusin, entre otras, permiti a Karl Marx desarrollar sus reflexiones sobre crdito y capital ficticio (ver captulo 25 del tomo III de El Capital).

- La entrada tanto en la banca como en el sistema financiero internacional de recursos nacidos desde procesos de lumpen-acumulacin como el narcotrfico, la trata de personas, la venta de armas y dems mecanismos violentos que cada vez son ms habituales en la lgica capitalista de lucrar como sea (para muestra basta mencionar el papel de los recursos del narcotrfico para sostener a la banca internacional durante la crisis de 2009 ).

- La agudizacin de la diferenciacin entre los pases de la periferia y semiperiferia capitalista y los grandes centros que cada vez consolidan un mayor poder econmico global (con procesos como, por ejemplo, la agudizacin del intercambio desigual o la extraccin de recursos usando alguna de las mltiples formas de acumulacin por desposesin ).

Ntese que, de los patrones presentados, ninguno considera que el imperialismo del siglo XXI es una caracterstica propia de un pas especfico. Al contrario, el reparto del globo que se observa en esta fase superior del capitalismo se da entre grandes capitales oligoplicos de mltiples regiones del mundo, con una relativa menor participacin de los Estados en relacin a los imperialismos clsicos. Clara muestra de la naturaleza multipolar del imperialismo contemporneo es la pugna entre los grandes capitales asociados a EEUU y a China, los cuales se disputan los mercados de manera feroz y sin escrpulos (al punto de declararse la guerra econmica entre ambas potencias, con escaramuzas bastante peculiares como lo sucedido con la empresa china Huawei ).

Es decir, el imperialismo en el siglo XXI no tiene una nacionalidad definida, sino que cada vez adquiere una mayor multiplicidad de nacionalidades; tan mltiples como mltiples son las potencias capitalistas que se reparten el mundo. En particular, podemos pensar en -al menos- dos grandes campos del imperialismo que desde hace algn tiempo se enfrentan entre s: imperialismos occidentales (con capitales oligoplicos originalmente enraizados en EEUU, en Europa Occidental y otros), e imperialismos orientales (consolidados originalmente en regiones como Rusia, China, Europa Oriental y otras zonas que entraron abiertamente en la lgica capitalista luego del fracaso del bloque sovitico).

Si bien, en consonancia con lo dicho antes, muchos de estos capitales ya han perdido su ubicacin geogrfica original y se localizan en donde puedan maximizar sus beneficios, an mantienen lazos financieros con bolsas de valores y hasta con gobiernos de regiones especficas del mundo, lo cual permite su distincin. Al mismo tiempo, los capitales de los diferentes imperialismos crean espacios donde interactan y negocian unos con otros -cual reuniones entre diferentes capos de la mafia-, conformando rganos que aspiran a actuar casi como gobiernos globales; un ejemplo es el foro de Davos, en donde la hipocresa no logra ocultar cmo muy pocos grupos de poder aspiran a definir el futuro del mundo ...

Tanto los imperialismos occidentales como orientales tienen el mismo fin: la autovalorizacin ad infinitum del capital y de los procesos de concentracin-centralizacin, cueste lo que cueste (sin importar ni siquiera la devastacin climtica, un campo de batalla donde los imperialismos ya empiezan a identificar otra fuente de lucro ). Esto no implica que, al interior de cada uno de esos imperialismos tambin existan disputas encarnizadas. Pero dichas disputas muchas veces pueden mantenerse en pausa cuando se trata de sostener el poder ante otros imperialismos.

En el caso latinoamericano, la cuestin se devela de forma clara: mientras que en la larga y triste noche neoliberal los imperialismos occidentales se encargaron de expoliar a los pueblos de la regin, durante el auge y cada de los progresismos dicha expoliacin qued mucho ms en manos de los imperialismos orientales. En ambas pocas, tanto gobiernos neoliberales como progresistas se volvieron meras piezas dentro del reparto planetario de grandes oligopolios capitalistas -norteamericanos y chinos, sobre todo- que dominan el mundo econmico de nuestros tiempos.

As, mientras en una poca la deuda externa latinoamericana creca gracias a la fuerte influencia del Fondo Monetario Internacional -bajo la tutela norteamericana- en una poca subsiguiente el endeudamiento creci especialmente con el apoyo del Eximbank de China. Mientras en una poca los elefantes blancos servan para extraer divisas de los pases a travs de proyectos empujados por el Banco Mundial, en otra poca esos elefantes blancos pasaron a ser financiados por el Banco de Desarrollo de China. Mientras que en una poca las redes de corrupcin venan de la mano de un neoliberalismo salvaje que jug con nacionalizar deudas privadas y privatizar activos estatales, en otra poca se formaron redes de corrupcin progresista y neoliberales financiadas tanto por empresas oligoplicas transnacionales regionales (como Odebrecht ) en conjunto con capitales del imperialismo oriental (como las mltiples constructoras chinas y hasta rusas que entraron en la regin). Corrupcin que, por cierto, galopa a la par de los extractivismos , que resultan un elemento ms del campo de batalla de los imperialismos.

Pero la disputa entre los imperialismos del siglo XXI no solo se ha vivido en tierras latinoamericanas. Basta recordar los casos de Libia y sobre todo Siria para notar como, mientras unos grupos rebeldes -incluyendo a extremistas y terroristas- eran apoyados por los imperialismos occidentales, las fuerzas gubernamentales -represivas y autoritarias- eran apoyadas por los imperialismos orientales. En Libia gan occidente (con la cada de Gadafi ), en Siria al parecer gan oriente (con la supervivencia y consolidacin de Al Assad ). Afganistn sera otro caso de estudio, en donde los imperialismos se han sucedido desde hace dcadas buscando consolidar una posicin geoestrtgica sobre los recursos energticos existentes en dicho pas. Y en la mitad, entre miles de muertos y desplazados, los supervivientes de los conflictos vivieron -y todava viven- en medio del infierno de la guerra. Aqu tambin podemos recordar la guerra de Irak fomentada por los imperialismos occidentales (sobre todo norteamericanos), las invasiones y bombardeos vividos en su momento en Georgia por parte de los imperialismos orientales (sobre todo rusos), o la disputa en Ucrania (donde ambos bandos parecen seguir en disputa)...

Todos estos casos -y muchsimos otros que debern citarse en su momento- son ejemplos de una violencia exacerbada por las guerras imperialistas del siglo XXI. Guerras en donde el enemigo del pueblo vive en todos los bandos; no solo en el lado del imperialismo yanqui sino tambin en el lado del imperialismo europeo, el imperialismo ruso, el imperialismo chino ... en definitiva, el enemigo vive entre los imperialismos occidentales y orientales. Mientras tanto, varios gobiernos del mundo levantan banderas y discursos antiimperialistas solo contra uno de los bandos en disputa; banderas y discursos que sirven de muletillas que ocultan el entreguismo de esos gobiernos hacia algn otro bando imperialista (ejemplo paradigmtico fue el discurso del fetichismo progresista en contra del imperialismo yanqui, mientras por debajo se aupaba al imperialismo chino).

Tal realidad -violenta, sanguinaria y multipolar- de la fase superior del capitalismo debe llevarnos a una reflexin muy seria sobre la idea misma de imperialismo, particularmente en Latinoamrica, pues esta idea no solo que ha sido vaciada de contenido, sino que merece ser reinterpretada a la luz de un mundo tan cambiante en el cual el capital sigue dominando. Una reflexin que es urgente, ms an cuando las tenazas de unas y otras potencias del mundo se ciernen sobre el pueblo venezolano; un pueblo inocente que puede volverse otro campo de batalla de las guerras imperialistas del siglo XXI si no se logra una salida democrtica, soberana y, sobre todo, en paz.

El autor es economista ecuatoriano.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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