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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-03-2019

La nueva lectura de Marx de Michael Heinrich (XVIII)
El secreto del fetichismo de la mercanca y del dinero

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Seguimos en el captulo III -Valor, trabajo y dinero- del libro de MH. De los ocho apartados, en el ltimo de ellos: El secreto del fetichismo de la mercanca y del dinero , pp. 107-116, el ms filosfico de todos. Vayamos paso a paso.

Para el tema de este apartado es ms que recomendable el libro de una joven discpula de Michael Heinrich: Clara Ramas San Miguel, Fetiche y mistificacin capitalistas. La crtica de la economa poltica de Marx, Siglo XXI, Madrid, 2018. Igualmente, del propio autor, Michael Heinrich, Cmo leer El Capital de Marx? Indicaciones de lectura y comentario del comienzo de El Capital, Guillermo Escolar, Madrid, 2018, pp. 167 y ss.

Una de las ideas centrales: (...) Marx no ve en el fetichismo de la mercanca un mero fenmeno de conciencia, que se puede eliminar por medio de la explicacin. El fetichismo es ms bien la consecuencia necesaria de una determinada praxis social, la produccin de mercancas, que se plasma tambin en la conciencia. Solo si desaparece esa praxis desaparecer tambin el fetichismo (p. 175) [1].

MH nos recuerda que la ltima seccin del primer captulo de EC lleva como ttulo El carcter fetichista de la mercanca (OME 40, pp. 81-94). Segn MH, la expresin fetichismo de la mercanca ha adquirido desde entonces una cierta difusin pero no siempre se entiende por ella lo que Marx sostiene en EC.

Marx no se refiere con ella a que en el capitalismo el consumo sea muy importante para las personas o a que las gentes hagan un fetiche de la posesin de determinadas mercancas que sirven como smbolo de una determinada posicin social.

No es eso.

Tampoco se trata del fetichismo del mercado. Detrs de la posesin de mercancas caras como smbolo de status, seala MH con razn, no se oculta ningn misterio que hubiera que desvelar. Salta a la vista.

A menudo se caracteriza el fetichismo de la mercanca diciendo simplemente que las relaciones sociales entre personas aparecen cosificadas, como relaciones entre cosas (las relaciones de los sujetos que intercambian aparecen como relaciones de valor de los productos intercambiados), de modo que las relaciones sociales se convierten aparentemente en propiedades materiales.

Si nos quedramos en una caracterizacin semejante, el fetichismo aparecera como un mero error: las personas atribuyen propiedades falsas a los productos de su trabajo, no ven que detrs de las relaciones entre cosas hay en realidad relaciones entre personas.

La cosificacin, por as decir, ocultara las relaciones sociales entre personas, entre clases sociales. El fetichismo sera entonces una especie de falsa conciencia que oculta las relaciones reales.

Pero si fuese as, seala el filsofo alemn, tendra que desaparecer esta falsa conciencia con la explicacin de las relaciones reales.

Y no es el caso.

[En nota de pie de pgina comenta el autor: La ideologa, un concepto que Marx emplea muy raramente en EC, se interpreta a menudo como una forma de falsa conciencia, del mismo modo que el fetichismo.

Para una discusin crtica sobre la relacin entre ideologa y fetichismo MH nos remite a: Dimitri Dimoulis, Jannis Milios: Wertheorie, Ideologie und Fetischismus [Teora del valor, ideologa y fetichismo], en Beitrge zur Marx-Engels-Forschung [Contribuciones a la investigacin de Marx-Engels]. Neue Folge 1999, Hamburgo, 12-56. Sin traduccin castellana]

Prosigamos. En esta explicacin del fetichismo de la mercanca se pierden importantes aspectos de la investigacin de Marx. Para evitarlo, MH analiza detalladamente la argumentacin marxiana. Lo hace en nueve apartados que iremos viendo poco a poco.

[Antes de entrar en materia, en nota a pie, escribe MH: En el captulo I.III se mencion que el joven Marx conceba el capitalismo como la enajenacin de la esencia humana. El anlisis del fetichismo de la mercanca ha sido interpretado por diversos autores como una continuacin de esta teora de la enajenacin. Sin embargo, en una lectura rigurosa se constatar que en la seccin sobre el fetichismo de la mercanca Marx no se refiere en ningn pasaje a una esencia humana. [la cursiva es ma]

No habra pues en este punto, en opinin de MH, continuidad entre el joven Marx y el Marx de EC. Hablando de discontinuidades, esta sera una discontinuidad].

Veamos la exposicin de MH. Primer apartado de la argumentacin sobre el fetichismo de la mercanca:

En primer lugar, es preciso preguntarse dnde hay que localizar el secreto del que habla Marx en el ttulo y que trata de desvelar aqu.

MH cita un paso de Marx del primer libro de EC:

A primera vista, una mercanca parece una cosa evidente, trivial. Pero su anlisis demuestra que es una cosa muy compleja, llena de sutilezas metafsicas y argucias teolgicas (cursiva de MH)

As pues, segn Marx, la mercanca no es compleja para el entendimiento comn. La mercanca es compleja y misteriosa solo como resultado del anlisis. Por ejemplo: una mesa es (Marx de nuevo) una cosa sensible ordinaria. Pero tan pronto como se presenta como mercanca, se transforma en una cosa sensiblemente suprasensible (la cursiva es tambin de MH)

Su anlisis: 1. Segn la experiencia comn, la silla es un determinado valor de uso. 2. Como mercanca tiene un determinado valor. 3. Ninguna de estas dos cosas tienen nada de misterioso para la conciencia espontnea. 4. Que la magnitud del valor dependa de la cantidad de trabajo gastado se puede aceptar o no pero tampoco tiene nada de misterioso. 5. Ese carcter sensiblemente suprasensible solo lo pone de manifiesto el anlisis. 6. Muestra que la objetividad del valor de la mercanca no se puede aprehender de ningn modo en ella misma. 7. En ese sentido, es una objetividad suprasensible, una objetividad espectral. 8. Solamente puede aprenderse en otra mercanca que, por su parte, vale como encarnacin inmediata del valor. 9. Igualmente inaprehensible se haba mostrado el trabajo abstracto como sustancia de valor. 10. Por tanto, concluye MH, el anlisis ha sacado a la luz un buen nmero de resultados inslitos.

Segundo apartado de la argumentacin de MH.

MH nos recuerda la pregunta de Marx: de dnde surge el carcter enigmtico del producto del trabajo tan pronto como este adopta la forma de mercanca? La respuesta del clsico, tambin del primer libro de EC, es la siguiente:

Evidentemente de esta forma misma. La igualdad de los trabajos humanos asume la forma material de la igual objetividad de valor de los productos del trabajo, la medida del gasto de fuerza humana de trabajo por su duracin asume la forma de la magnitud del valor de los productos del trabajo y, finalmente, las relaciones entre los productores, en las que se activan esas determinaciones sociales de sus trabajos, asumen la forma de una relacin social entre los productos del trabajo. Por tanto, lo misterioso de la forma de mercanca consiste simplemente en que les refleja a las personas los caracteres sociales de su propio trabajo como caracteres objetivos de los productos del trabajo mismo, como propiedades sociales naturales de esas cosas (la cursiva es de MH).

MH apunta que en cualquier produccin social que se base en la divisin del trabajo, no solo en las sociedades hegemonizadas por el MPC, las personas estn en determinadas relaciones las unas con las otras. En la produccin social aparece esta relacin social entre personas como una relacin entre cosas: no son propiamente las personas las que estn en relaciones entre s sino las mercancas.

Sus relaciones sociales, seala M H, se les aparece como propiedades sociales naturales de los productos.

Qu significa esto ltimo? 1. Se puede mostrar en el valor: el valor no es una propiedad natural de las cosas como lo es el peso o el color. 2. Pero parece, para las personas que viven en una sociedad donde rigen las mercancas, como si las cosas en el contexto social tuvieran automticamente valor. 3. De tal modo que siguiesen sus propias leyes objetivas a las que las personas no tendran otro remedio que someterse. 4. Bajo las condiciones de la produccin de mercancas tiene lugar una automatizacin para la que Marx solo encuentra un paralelismo en las nebulosas regiones del mundo religioso: en es este caso son los productos de la mente humana los que adquieren autonoma; en el mundo de las mercancas son los productos de la mano humana:

A esto es a lo que llamamos fetichismo, que se adhiere a los productos del trabajo tan pronto como son producidos como mercancas y que, por tanto, es inseparable de la produccin de mercanca.

Tercer apartado de la argumentacin:

Si el fetichismo se adhiere de hecho a las mercancas, tiene que tratarse de algo ms que una falsa conciencia, tiene que estar expresando un estado de cosas real sostiene MH. Efectivamente: los productores, bajo las condiciones de la produccin de mercancas, no se relacionan entre s de manera inmediatamente social. Se relacionan solo en el intercambio recproco o sea, por medio de los productos de su trabajo.

Por lo tanto, el que las relaciones sociales aparezcan como propiedades de las cosas no es de ningn modo una ilusin. A los individuos que intercambian (MH cita a Marx de nuevo):

se les aparecen las relaciones sociales entre sus trabajos privados como lo que son, es decir, no como relaciones entre las personas en sus trabajos sino ms bien como relaciones materiales y relaciones sociales entre cosas (la cursiva es de MH)

El que las cosas tengan propiedades sociales bajo las condiciones de la produccin de mercancas no es, en modo alguno, falso, sostiene MH. Lo que es falso es que tengan estas propiedad automticamente, en cualquier contexto social. Las cursivas son del autor.

El fetichismo no consiste, pues, en que los productos del trabajo sean considerados como objetos de valor. En la sociedad burguesa, los productos del trabajo, en cuanto que se intercambian, tienen efectivamente objetividad de valor.- sino que esta objetividad de valor sea considerada como, Marx nuevamente, necesidad natural evidente.

Nota:

(1) En la voz Alienacin/extraacin (Papeles de filosofa, Barcelona, Icaria, 1984, p. 413), sealaba Manuel Sacristn:

[...] As se generaliza el fetichismo de la mercanca el hecho bsico de que el producto de la prctica humana, cuando se hace mercantil, esconde su origen humano y se contrapone al hombre como objeto natural con leyes propias y fatales (Fetichismo es tambin, como escisin, un trmino que aade Marx al lxico de la alienacin)

Igualmente, la siguiente anotacin suya -del fichero Marx: la ciencia, BFEEUB- a propsito del paso del primer libro de El Capital, cap. I, 4 (MEW 23, K I, cap. I, 4 [OME 40, p. 81]. El carcter de fetiche de la mercanca y su secreto.

El epgrafe sobre el fetichismo de la mercanca tiene importancia decisiva para entender la diferencia entre la economa poltica y el trabajo intelectual de Marx. Y es que ese fetichismo es imprescindible para las abstracciones bsicas de la economa poltica -y an ms para las de la posterior economa pura-, as como, tal vez, para el clculo econmico de ella. Por eso lo de Marx no es economa poltica, sino su crtica, que para algo la llama l as. Hay (1) economa poltica clsica, (2) economa (poltica) vulgar; (3) crtica de la economa poltica, (4) economa pura o teora econmica burguesa plena. (1) y (2) han desembocado en (4). (1) est relacionada con (3).

Supongo que el que pueda haber una economa (poltica) crtica depende alternativamente de dos supuestos:

(1) la posibilidad transitoria (porque para el perodo de transicin) de utilizar para una prctica transformadora el clculo econmico de la economa burguesa. Esta posibilidad parece dada por la persistencia de la ley del valor, y mientras dure esa persistencia. Esta economa crtica sera an economa poltica (con dominio sobre hombres y cosificacin -no necesariamente ideolgica, sino slo contable- de las relaciones).

(2) La posibilidad de un nuevo clculo econmico no puramente cuantitativo, esto es, con varias homogeneizaciones y no una sola. No s si ste es el nico camino para una hiptesis de comunismo sin la nocin tradicional de superabundancia.

En nota manuscrita posterior, apuntaba Sacristn: No, esto no puede ser as:

a) Porque reduce demasiado la idea de economa pura de Marx; b) Porque no recoge los Vorcheptars. Otra cosa es que Marx lo haya pensado as alguna vez.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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