Portada :: EE.UU.
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-03-2019

Lucy Gonzlez Parsons y el milagro martiano

Guillermo Castro H.
Rebelin


En diciembre de 1926, Julio Antonio Mella que un ao antes haba participado en la fundacin del Partido Comunista de Cuba, junto a Carlos Balio, a su vez compaero de lucha de Jos Mart planteaba la necesidad de desentraar el milagro as parece hoy de la cooperacin estrecha entre el elemento proletario de los talleres de la Florida y la burguesa nacional; la razn de la existencia de anarquistas y socialistas en la filas del Partido Revolucionario [Cubano] [i]

Ese problema sigue siendo del mayor inters para los movimientos que buscan culminar en nuestra Amrica la obra de las revoluciones de independencia de principios del siglo XIX. Ms all de las categoras que permiten plantearlo - como las de formacin econmico-social e inters general de la sociedad -, es imprescindible buscar las rces del aparente milagro en la vida misma de las sociedades, y en la experiencia personal de quienes luchan por transformar la realidad.

En el caso que intrigaba a Mella desempe un importante papel lo aprendido por Mart, desde la perspectiva de radical humanismo, sobre la vida y las luchas de los trabajadores en los Estados Unidos a lo largo de su exilio en ese pas entre 1881 y 1895. Y en ese aprendizaje desempe un papel, menos conocido de lo que se debiera, una mujer: la dirigente anarquista Lucy Gonzlez Parsons.

Ella naci en 1853 en Waco, Texas, hija de la afromexicana Marie Gather y del mestizo indgena Creek John Waller. En 1871 se cas con Albert Parsons, y en 1873 ambos se mudaron a Chicago, donde se involucraron en organizaciones anarquistas del movimiento obrero. All, Lucy se conviriti en una reconocida periodista y oradora.

En 1886, Albert Parsons, junto a los inmigrantes alemanes August Spies, Adolf Fischer, Louis Lingg y George Engel fueron condenados a muerte por un atentado terrorista ocurrido durante una manifestacin obrera en la plaza de Haymarket, en demanda de la jornada de ocho horas. Las protestas que desat su ejecucin el 11 de noviembre de 1887 condujeron a establecer el 1 de mayo fecha en que ocurriera aquella manifestacin como Da Internacional de los Trabajadores. A largo del juicio, la condena, la ejecucin y las luchas subisguientes de los obreros de Chicago, Lucy Parsons desarroll una activa campaa por la absolucin y la memoria de compaeros.

Mart, como sabemos, cubri para distintos medios hispanoamericanos el ascenso del movimiento obrero en los Estados Unidos a mediados de la dcada de 1880, que vino a culminar en los hechos del 1 de mayo. Los textos que dan cuenta de ese proceso revelan tambin la creciente toma de conciencia del propio Mart sobre las razones de fondo de las luchas de los trabajadores, las contradicciones de su movimiento, y lo vasto y brutal de la represin de que fueron objeto.

La primera reaccin de Mart fue de repudio a la violencia que atribua a la influencia del anarquismo en la regin de Chicago. Y en esa primera reaccin, emerge Lucy Parsons, descrita como una mulata [que] marcha a la cabeza de las procesiones ondeando con gesto de poseda una bandera roja , mientras sus camaradas acopiaban armas y preparaban bombas para enfrentar a la polica. [ii]

Tras el arresto de los anarquistas, Lucy Parsons emerge de nuevo en la crnica martiana. Uno solo de los arrestados casado con una mulata que no llora, dice Mart, es norteamericano, y describe a la mulata Parsons, diciendo que es implacable e inteligente como su esposo, y que no pestaea en los mayores aprietos, que habla con feroz energa en las juntas pblicas, que no se desmaya como las dems, que no mueve un msculo del rostro cuando oye la sentencia fiera. [iii]

Desde all, las crnicas de Mart evidencian un giro que lo llevar a criticar con energa el juicio amaado y la ejecucin vengativa de los anarquistas de Chicago. Y en ese giro, la valenta personal y el talento oratorio de Lucy Parsons desempearn un papel de importancia an pendiente de investigacin. As, por ejemplo, nos dice:

En ninguna iglesia de la ciudad [de Nueva York] hubo ayer domingo un sacerdote ms ferviente, ni una congregacin ms atribulada, que en Clarendon Hall, el saln de los desterrados y los pobres. Pugnaba en vano la concurrencia de afuera por entrar en la sala atestada, donde hablaba a los anarquistas de Nueva York, alemanes en su mayor parte, la Lucy Parsons, la mulata elocuente, Lucy Parsons, la esposa de uno de los anarquistas condenados en Chicago a la horca. [iv]

Ella, agrega:

Sabe de de evolucin y revolucin, y de fuerzas medias, de todo lo cual habla con capacidad de economista lo mismo en ingls que en castellano. La anarqua est, segn ella, en su estado de evolucin: luego vendr la revolucin, si es imprescindible: y luego la justicia. La anarqua no es desorden, sino un nuevo orden.

Y sintetiza as lo que Lucy Parsons plantea:

Pedimos la descentralizacin del poder en grupos o clases.[] La tierra ser poseda en comn, y no habr por consiguiente renta, ni intereses, ni ganancias, ni corporaciones, ni el poder del dinero acumulado. No pesar sobre los trabajadores la tarea brutal que hoy pesa. Los nios no se corrompern en las fbricas, que es lo mismo que corromper a la nacin; sino irn a los museos y a las escuelas. No se trabajar desde el alba hasta el crepsculo y los obreros tendrn tiempo de cultivar su mente y salir de la condicin de bestia en que viven ahora.[Y] no se amontonarn capitales locos, que tientan a todos los abusos: no habr dinero de sobra con que corromper a los legisladores y a los jueces: no habr la miseria que viene del exceso de la produccin, porque slo se producir en cada ramo lo necesario para la vida nacional. [v]

A partir de aqu, la que ondeaba una bandera roja con gesto de poseda se transfigura en una persona a la que le dicen mulata por su color cobrizo, que tiene el pelo ondeado y sedoso: la frente clara, y alta por las cejas: los ojos grandes, apartados y relucientes; los labios llenos; las manos finas y de linda forma, y habla con una voz suave y sonora, que parece nacerle de las entraas, y conmueve las de los que la escuchan. Y lo hace con todo el bro de los grandes oradores, con una elocuencia poderosa que le viene de donde viene siempre, de la intensidad de la conviccin.

A veces su palabra levanta ampollas, como un ltigo; de pronto rompe en un arranque cmico, que parece rodo con labios de hueso, por lo fro y lo duro, sin transicin, porque lo vasto de su pena y creencia no la necesitan, se levanta con extrao poder a lo pattico, y arranca a su voluntad sollozos y lgrimas. [] Cuando acab de hablar esta mestiza de mexicano e indio, todas las cabezas estaban inclinadas, como cuando se ora, sobre los bancos de la iglesia, y pareca la sala henchida un campo de espigas encorvadas por el viento. [vi]

As la mulata se transfigura en la apasionada mestiza en cuyo corazn caen como puales los dolores de la gente obrera, que en las manifestaciones sola hablar de un modo tal que con tanta elocuencia, burda y llameante, no se pint jams el tormento de las clases abatidas; rayos los ojos, metralla las palabras, cerrados los dos puos, y luego, hablando de las penas de una madre pobre, tonos dulcsimos e hilos de lgrimas. [vii]

Seis aos despus de los acontecimientos que pusieron a Mart en contacto con Lucy Parsons, en un artculo para El Partido Liberal, de Mxico, encontramos la ltima referencia a la dirigente anarquista en las crnicas norteamericanas de Mart:

Un diario dice: No es posible dejar de notar que aumenta en las masas el culto por los anarquistas ahorcados en Chicago: a la sombra de la horca, en Chicago mismo, han ido en procesin los obreros a visitar las sepulturas, y llevaba la bandera roja la mulata elocuente, la viuda del americano Parsons. [viii]

Lucy Parsons llev esa bandera, sin claudicar nunca en sus convicciones, hasta fallecer en 1942, 47 aos despus de que Mart cayera en combate. Descansa en el Cementerio Forest Home, en Chicago, cerca del monumento dedicado a los mrtires del 1 de mayo. Patria, en verdad, es humanidad.

Panam, 8 de marzo de 2019, Da Mundial de la Mujer.

Notas:

[i] Glosas al pensamiento de Jos Mart. Un libro que debe escribirse. Guanche, Julio Csar (compilador), 2009: Julio Antonio Mella. Ocean Sur, Mxico, DF, p. 73.

[ii] Correspondencia particular para El Partido Liberal. El Partido Liberal, Mxico, 29 de mayo de 1886. En los Estados Unidos. Periodismo de 1881 a 1892. Casa de las Amricas, La Habana, Cuba, 2003, p. 604.

[iii] El proceso de los siete anarquistas de Chicago. La Nacin, Buenos Aires, 21 de octubre de 1886. En los Estados Unidos. Periodismo de 1881 a 1892. Casa de las Amricas, La Habana, Cuba, 2003, p. 722 y 726.

[iv] Correspondencia particular para El Partido Liberal. El Partido Liberal, Mxico, 7 de noviembre de 1886. En los Estados Unidos. Periodismo de 1881 a 1892. Casa de las Amricas, La Habana, Cuba, 2003, p. 738.

[v] Correspondencia particular para El Partido Liberal. El Partido Liberal, Mxico, 7 de noviembre de 1886. En los Estados Unidos. Periodismo de 1881 a 1892. Casa de las Amricas, La Habana, Cuba, 2003, p. 738 - 739.

[vi] Correspondencia particular para El Partido Liberal. El Partido Liberal, Mxico, 7 de noviembre de 1886. En los Estados Unidos. Periodismo de 1881 a 1892. Casa de las Amricas, La Habana, Cuba, 2003, p. 739.

[vii] Un drama terrible. La Nacin, Buenos Aires, 1 de enero de 1888. En los Estados Unidos. Periodismo de 1881 a 1892. Casa de las Amricas, La Habana, Cuba, 2003, p. 963.

[viii] Correspondencia particular de El Partido Liberal. La cuestin social y el remedio del voto. El Partido Liberal, Mxico, 11 de diciembre de 1889. En los Estados Unidos. Periodismo de 1881 a 1892. Casa de las Amricas, La Habana, Cuba, 2003, p. 1326.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter