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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-03-2019

Cambiar nosotros para cambiar la historia

Gustavo Robles
Rebelin


El campo popular argentino est sumergido en un mar de confusin, resignacin y claudicacin que ahoga permanentemente las aspiraciones de una vida feliz para los asalariados de este pas. Las organizaciones tradicionales de los trabajadores (polticas o gremiales) y la izquierda clasista y revolucionaria han demostrado en Argentina que han perdido toda brjula desde la cada de la ltima Dictadura Genocida y el advenimiento de la democracia que hoy vivimos. Sobre todo porque aquella, si bien derrotada institucionalmente, logr los objetivos para los que fue ungida por el imperialismo y sus socios vernculos: derrot a las organizaciones armadas del pueblo, fren el ascenso de la lucha popular por sus derechos y por el poder, introdujo el miedo en la sociedad acerca de la poltica y sus organizaciones, impuso la cultura de la resignacin de las masas ante el poder burgus, gener la consciencia de que otro sistema social que el impuesto por el capitalismo es imposible, y enterr toda pretensin revolucionaria en la consciencia del pueblo argentino. Adems, gener el infinito lastre de la deuda con el sistema financiero internacional, destruyendo toda posibilidad de soberana econmica, abri las puertas a la colonizacin cultural yanqui-europea y entron a la burguesa cipaya que hoy determina a su antojo la calidad de vida de los millones de habitantes del pas.

En definitiva, la tarea para la cual fueron llamados los uniformados genocidas fue exitosa: la sociedad en la cual hoy vivimos, donde priman el egosmo, el arribismo, el desdn y el desinters hacia el prjimo, el individualismo, la competencia entre hermanos de clase y la resignacin ante los dueos del poder econmico, es la que el Proceso vino a imponer a sangre y fuego, para satisfacer los intereses de los dueos del pas y del mundo.

Muy por el contrario de lo que las direcciones polticas de los partidos del sistema e incluso de la izquierda declaman.

Si no se entiende esto, no se puede entender el pas en el que vivimos.

No entienden los propios protagonistas que las direcciones polticas de las organizaciones obreras surgidas de aqul regreso democrtico ya no pelean contra el Capital o por la Patria Socialista o por la Revolucin Socialista (o al menos no de manera coherente) con las armas del proletariado, sino en los trminos que ha impuesto definitivamente la burguesa; no se entiende que las direcciones gremiales enmarcadas en esa nueva concepcin ya no organizaban ni organizan- a la clase para la contrahegemona, sino para la resignacin de aspirar a una explotacin menos inhumana.

Las direcciones del campo popular y del revolucionario no encuentran coherencia entre dicho y hecho, entre sus estrategias y sus tcticas, entre camino y objetivo, entre realidad y ficcin.

As es como los dirigentes piqueteros que conducen a los sectores ms desposedos de la sociedad y por lo tanto los que deberan ser ms propensos a la rebelin, se transforman en la anestesia que necesitan los explotadores para aplacarlos.

As es como el ms meditico de los dirigentes de la CTEP puede declarar que ellos son los garantes de esta democracia que nada tiene de democrtica, mientras le dan aire a un gobierno que no para de humillar y saquear al pueblo.

As es como los dirigentes del campo popular, en un discurso que en ese punto se entronca con los centros y las derechas, llaman a la institucionalidad republicana que permite hambrear a los asalariados y estructurar un poder judicial cuya podredumbre ya es inocultable, democracia.

As es como el sector mayoritario de la izquierda que se jacta de revolucionaria ha abandonado las herramientas histricas del proletariado revolucionario y se ha apegado a las reglas de la burguesa, abrazando lo electoral como estrategia (aunque se lo niegue) y aspirando a sumar algunos legisladores al sistema institucional burgus como objetivo prioritario.

As es como la izquierda no electoralera piensa en revoluciones en los anillos de Plutn, queriendo actuar como si dirigiera ejrcitos populares acantonados vaya a saber dnde, en qu lugar de la galaxia.

As es como impregnada hasta los tutanos por la cultura burguesa, la izquierda no para de dividirse hacindose funcional al poder que dice combatir.

As es como ante un gobierno criminal como el que hoy nos toca sufrir, increblemente se rechaza la unidad aunque ms no sea para combatirlo, en una actitud que slo puede calificarse como miserable.

La izquierda en general se vende sola con sus hechos, y se ve en figurillas para no hacer el ridculo para justificarlos, ms all de la inmejorable formacin de la mayora de sus principales cuadros. Es que no hay coherencia entre el cacareo y el resultado de sus acciones.

No hay coherencia entre pensar lo electoral como mera tctica, y poner todas las fichas en ese escenario.

No hay coherencia si se confunde poltica gremial con poltica partidaria.

No hay coherencia si no se entiende la diferencia entre militante poltico, militante gremial y simple trabajador.

No hay coherencia en decir que se lucha por un objetivo y no parar de dividir fuerzas para conseguirlo.

No hay coherencia en creer que se tiene todo claro, y no saber diferenciar entre frente estratgico y frente de lucha.

No hay coherencia en pretender unir a los trabajadores para liberarlos de todas sus cadenas, mientras se los trata como inferiores ignorantes por parte de soberbios iluminados.

No hay coherencia en declamar que se pelea contra la propiedad privada mientras se crean espacios o frentes en los que se reserva el derecho de admisin.

No hay coherencia en actuar como mayora cuando se es una minora que raya la insignificancia.

No hay coherencia en actuar como guerrillero si no se tiene ni un pelotn donde apoyarse.

No hay coherencia, en definitiva, en adscribir a una ideologa cuya esencia es el espritu crtico, y el creerse y actuar- como poseedores de una verdad revelada.

No hay coherencia cuando el purismo ideolgico impide elaborar tcticas coyunturales, cuando no se tiene poltica y ante cada escenario diferente se utiliza el mismo discurso. As es como se termina concluyendo que todo es lo mismo, ms all del humor popular, ms all de la tristeza, ms all de la angustia, ms all del sufrimiento de los seres humanos explotados o marginados.

No es lo mismo Lula que Bolsonaro. No es lo mismo Evo que Snchez de Losada. No es lo mismo Maduro que Guaids, no es lo mismo el chavismo que las guarimbas y la oposicin bancada por el imperialismo.

No es lo mismo el progresismo que la derecha, aunque los dos se muevan dentro del sistema de explotacin.

Significa eso que los revolucionarios debemos olvidarnos de nuestros objetivos?

No. Significa que debemos tener en cuenta el inters concreto de los pueblos, su satisfaccin y su sufrimiento para no aislarnos de sus vicisitudes, para ser parte, para desde el acompaamiento poder legitimarnos y as legitimar nuestro discurso y nuestra ideologa. Para no ser funcionales al poder burgus.

La izquierda debe tener su estrategia y sus tcticas. Debe intentar sublevar a las masas para subvertir el orden impuesto por los explotadores. Debe tener una retrica acorde a ello. Pero debe tener, tambin, poltica para cada escenario, para cada coyuntura, teniendo en cuenta, justamente, que no todo es lo mismo.

En este ao electoral, ante un gobierno criminal como el de Macri y su Banda Amarilla, no est mal que la izquierda tenga una propuesta propia, pero s lo est que tenga muchas propuestas similares divididas en diferentes kiosquitos que se pelean por la misma porcin de la torta en el parlamento burgus. Es decepcionante que en ese mbito meramente tctico no haya capacidad ni grandeza para lograr conformar un Frente nico.

Ahora bien, una vez pasada la primera vuelta donde se sabe que como mucho podrn aspirar al 5% histrico Est bien que ante un probable balotaje entre el oficialismo criminal y un opositor populista (hasta se adoptan los trminos impuestos por los medios de comunicacin de la burguesa), se mire para otro lado, aunque esa actitud signifique la posibilidad de cuatro aos ms de esta nefasta desgracia que es Cambiemos?

Algunos muchos- creemos que no.

Esta vez la prioridad debe ser terminar con este periodo funesto. Haciendo hincapi en que resulta imprescindible enjuiciar y castigar a los miembros del actual gobierno, que ha endeudado, saqueado, entregado, empobrecido, hambreado y reprimido a nuestro pueblo como nadie salvo el Proceso Genocida- en toda su historia, constituyndose claramente en la continuidad histrica de la ltima Dictadura Militar. Tales desgracias para el pueblo trabajador no son producto de polticas errneas o de impericia (como algunos nos quieren hacer creer), sino las resultantes de un consciente y criminal traslado de riqueza para los ganadores de la gestin macrista: el sistema financiero, la oligarqua, el sector empresarial de la produccin y distribucin de energa, y las propias familias de los integrantes del gabinete oficialista, todos ligados a esos sectores. Para ello apelaron no slo a disparar todas las variables econmicas para aumentar sus fortunas y destruir el salario de los trabajadores (y consecuentemente sus derechos): tampoco se privaron de fugar divisas, depositarlas en parasos fiscales, lavar activos sucios, blanquearlos aprovechndose de sus puestos de funcionarios pblicos, privilegio que tambin aprovecharon para realizar inversiones con el manejo de instrumentos que ellos mismos pergeaban. Como blindaje, recurrieron a las lacras de la corporacin meditica y a la mugre insertada en el Poder Judicial para lavar la propia suciedad y perseguir a opositores. Tambin le soltaron las riendas a las fuerzas de seguridad para fusilar a luchadores polticos y sociales por la espalda. Esas actividades ilcitas no pueden quedar impunes.

Trascendiendo lo electoral, la tarea de una izquierda coherente debera ser, asumiendo sus propias potencialidades, caractersticas y sobre todo debilidades, constituirse en un factor que incida de diferentes maneras para crear las condiciones como para que un gobierno neoliberal y cipayo no vuelva a repetirse nunca ms, cambiar la podrida institucionalidad existente, posibilitar la participacin popular y desterrar la representatividad, empujar la sociedad hacia posturas ms progresivas, autogestivas y antiimperialistas.

Generar, impulsar, en definitiva, un Movimiento Patritico Antiimperialista de Liberacin que le abra las puertas y siente las bases al sueo socialista.

Ese Movimiento debera estar integrado por todos aquellos que tengan como objetivo una sociedad diferente a la que hoy vivimos, con la fraternidad, la justicia y la igualdad como banderas. Ms all de las pertenencias partidarias.

Ese Movimiento debera tener como base y como piso a La Constitucin del 49 y los Programas de La Falda y Huerta Grande.

Un movimiento que se proponga la recuperacin de todos los resortes de la economa y las riquezas naturales estratgicas por parte del Estado, la liberacin nacional y la soberana popular.

Se podra resumir lo expuesto en los siguientes puntos programticos:

- No al pago de la Deuda. Ruptura con el imperialismo financiero globalizado y sus instituciones

- Estatizacin de la Banca y el Comercio Exterior

- Estatizacin de los recursos naturales estratgicos, su extraccin y produccin

- Estatizacin sin indemnizacin de todas las empresas de servicio pblico, los ferrocarriles y todo medio de transporte

- Expropiacin del latifundio

- Control obrero de empresas de produccin y servicio y de la tierra

- Fomentar la unidad de los pueblos de la Patria Grande Nuestramericana

Tal movimiento sera posible, a ojos vista del desarrollo de un importante sector de las organizaciones gremiales, polticas y sociales existentes y de las aspiraciones de gran parte de sus militancias y amplios sectores de la sociedad, si se lograra encolumnarlos detrs de semejante programa.

Esa es la tarea. Comprender que el proceso histrico en el que estamos inmersos exige determinacin, renunciamiento, grandeza, humildad, inteligencia y coherencia para la organizacin de la herramienta necesaria que est en condiciones de dar un giro irreversible a esta tragedia para las masas asalariadas y marginadas. Y actuar en consecuencia.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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