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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-03-2019

Entrevista a Ricardo Rodrguez sobre Los impuestos en la ciudad democrtica (y II)
Las amnistas fiscales rompen los principios de justicia, igualdad y progresividad del artculo 31 de la Constitucin y no se justifican nunca

Salvador Lpez Arnal
El viejo topo


Ricardo Rodríguez nació en 1968 en Cabezamesada (Toledo) y en la actualidad reside en Leganés (Madrid). Sumados a relatos como La caravana, El sueño de la razón y La parábola del ingeniero, entre sus obras cabe citar Cucharadas de mar (Huerga & Fierro editores, 2003) y La moral del verdugo (Mondadori, 2005). Ha coordinado y prologado además la edición de la obra El realismo social en la literatura española (CEDMA, 2007), trabajo colectivo en homenaje a Juan García Hortelano. Recordemos tambin El secreto de Sócrates (Piel de zapa, 2015). Nuestra conversacin se centra en su ltimo libro publicado por El Viejo Topo en 2018.

Nos habamos quedado aqu. Los ricos, en Espaa, pagan ms o menos que en otros pases? Y las grandes corporaciones? Aado otras pregunta ms: es ms o menos justa la poltica fiscal espaola que la de otros pases?

R: Los ricos pagan pocos impuestos en todas partes. Y no es necesario ser un demagogo de izquierdas para hacer tal afirmacin. Lo dijo hace un par de aos Warren Buffet, uno de los mayores multimillonarios del planeta, quien confes que apenas contribua con el 17% de sus ingresos.

En relacin con otros pases, depende de con quin nos comparemos. Hace unos aos la consultora PricewaterhouseCoopers (PwC) hizo un estudio comparativo entre los pases del G20 para determinar qu porcentaje medio de sus ingresos se embolsaban despus de impuestos las rentas ms altas. Arabia Saud y Rusia se hallaban en el extremo de aquellos que menos impuestos exigen a sus ricos; Italia, curiosamente, era el que ms. Pero el estudio se reduca al G20. Si nos comparamos con los pases nrdicos, parece claro que en ellos los ricos pagan bastante ms que en Espaa. Aunque cuando uno desciende al detalle de las cifras ve que entre los propios pases nrdicos hay sustanciales diferencias, no slo respecto de lo que pagan las rentas altas, sino respecto a la progresividad o el peso de tributos directos comparado con el de los indirectos. Son muy dispares los sistemas tributarios de Islandia, Finlandia, Noruega o Suecia. De estos dos ltimos, por ejemplo, los informes de los que tengo referencia indican que en ellos pagan mucho ms que en Espaa las rentas altas, pero tambin las rentas medias y bajas. Hay ingresos pblicos mucho mayores, que tal vez sepan gestionar adems mejor por el lado del gasto pblico. Lo que es indudable es que el efecto combinado del crecimiento de peso de impuestos indirectos sobre los directos, la reduccin de los tipos nominales ms altos, el creciente recurso a mecanismos complejos de optimizacin fiscal y el fraude hace que los ricos y las grandes empresas cada vez contribuyan menos en Espaa y que, en consecuencia, el sistema sea cada vez ms injusto.

Es fcil combatir el fraude? A veces lo parece por lo que suele decir. Tiene el Estado medios suficientes? Si fuera que no, qu es lo que sera ms urgente ampliar o dotar de ms medios?

R: No es nada fcil, desde luego. sta es una de las ideas en cuya demostracin invierto ms espacio y energa en el libro. Nuestro sistema tributario padece de fallos estructurales muy profundos para cuya solucin no basta con retocar cuatro tipos impositivos y aumentar personal y recursos. Es necesario un cambio simultneo del ordenamiento tributario y del sistema econmico, no se puede actuar slo desde un lado. A pesar de ello, adems faltan medios. En este aspecto, la carencia ms trgica es la de medios humanos. La Agencia Tributaria espaola ha incrementado y modernizado de manera realmente significativa sus medios informticos y ello ha paliado en parte la escasez de personal. Desde que la Agencia comenz a existir en la prctica en enero de 1992 el nmero total de trabajadores en toda Espaa ha oscilado entre los 24.000 y los 27.000 en los periodos ms altos. Desde que comenz la crisis se han perdido en torno a 2.500 efectivos, lo que resulta incomprensible teniendo en cuenta que el desplome de ingresos pblicos fue uno de los componentes ms acusados de la crisis. En los ltimos aos ha habido un aumento de plazas en las ofertas de empleo pero en cantidad an muy insuficiente. Y no se trata slo de nmero de empleados, sino tambin de envejecimiento. Yo entr como funcionario de carrera de Hacienda con 23 aos de edad, encontrndome entonces muy por debajo de la media de edad que se situaba en los 34. Hoy tengo 50 aos y sigo estando por debajo de la media, que se ha elevado a 55. O sea que la media de edad ha envejecido casi tanto como yo. Si las cosas siguen as, cuando me vaya podr cerrar la puerta.

Por qu paga tan poco impuestos la Iglesia catlica espaola? Y las otras Iglesias?

R: El por qu creo que est claro: por el enorme poder de que an goza la Iglesia catlica en Espaa y porque no hemos llegado a ser jams por completo un Estado aconfesional. Hace aos que el Observatorio de Europa Laica difundi un informe en el que cifraba el coste anual para los contribuyentes espaoles del sostenimiento de la Iglesia catlica en 11.000 millones de euros, sumando a la asignacin procedente de quienes marcan la casilla en el IRPF, exenciones de impuestos y ayudas. El compromiso adquirido por el Vaticano en 1979 de caminar hacia la autofinanciacin ni ha sido jams reclamado seriamente por el Estado ni ha sido cumplido por la Iglesia, a pesar de las promesas habituales de unos y otros. La casilla de la declaracin de la renta es un mecanismo de financiacin directa con fondos pblicos que se disfraza de aportacin voluntaria. Quienes marcan la casilla no estn pagando ms, como ocurre en Alemania, en donde los fieles de las confesiones catlica, protestante y evanglica pueden ingresar creo que hasta un 9% extra sobre el resultado de su impuesto destinado a la religin que elijan, por lo que el Estado se limita a tramitar el cobro y la transferencia. En Espaa, el que seala la opcin de la Iglesia catlica hace que a ella se destine una parte de su impuesto, aporta un 0,7% menos para el gasto pblico, por lo que en realidad somos la totalidad de los ciudadanos y ciudadanas, hayamos o no decidido hacerlo, quienes financiamos a la Iglesia.

Esta opcin de la financiacin por el IRPF no la tienen otras confesiones, pero las que se entiende que poseen un gran arraigo y han firmado el correspondiente acuerdo con el Estado gozan de exenciones fiscales similares a las de la Iglesia catlica. Es el caso de las comunidades musulmana, juda o evanglica. As que en lugar de caminar hacia la aconfesionalidad extendemos los privilegios fiscales a otras religiones. Lo cual es impropio de una sociedad laica y democrtica, a mi juicio. No se trata de que se financien tambin con dinero pblico otras religiones. Se trata de que todas, incluida la catlica, se sostengan con las aportaciones de sus fieles.

Est justificada en tu opinin en, digamos, circunstancias especiales, una amnista fiscal? Qu resultados ha dado la ltima que ha habido en Espaa?

R: Por supuesto que no est justificada en ningn caso. Las amnistas fiscales rompen los principios de justicia, igualdad y progresividad que enuncia el artculo 31 de nuestra Carta Magna y no se justifican nunca, ni aunque se obtuviesen por ella buenos resultados recaudatorios. Afortunadamente, a estas alturas esto ya ha sido aclarado por el Tribunal Constitucional en la sentencia en la que anul la amnista aprobada por el Gobierno del PP en 2012. Est bien que en el pacto entre el Gobierno del PSOE y Unidos Podemos se contemple su prohibicin por ley, pero no debera ser necesario; en rigor, las amnistas fiscales, confesas bajo la rbrica de regularizacin o encubiertas, hay que entenderlas prohibidas por la propia Constitucin.

Pero es que adems su resultado econmico fue un clamoroso fracaso. Se acogieron a la amnista algo ms de 31.000 contribuyentes, de los que se recaudaron unos 1.200 millones de euros, menos de la mitad de lo previsto. Y al final adems ocurri que la carga fiscal real que soportaron no lleg ni siquiera al privilegiado 10% establecido; se qued en apenas un 3%. Por no hablar de la inquietante sospecha de que entre los amnistiados se cuenta un nutrido grupo de empresarios y polticos implicados en tramas de corrupcin.

Hablas en un apartado del libro del papel de los inspectores de Hacienda en el sector privado. Otra puerta circular? Qu hace, a qu se dedica un inspector de Hacienda en un lugar como ese?

R: Es verdad. Se habla de puertas giratorias casi exclusivamente para referirse a polticos que ocupan puestos de primera lnea en gobiernos, pero casi nunca a altos funcionarios de un segundo o tercer nivel de la Administracin, y tal vez desde el punto de vista sistmico sean stos incluso ms importantes porque estn trasladando al sector privado, sin coste para ste, el conocimiento adquirido en el sector pblico gracias a la aportacin de toda la ciudadana e introduciendo en el sector pblico intereses particulares que le deberan ser ajenos. Se trata de un problema bastante ms grave de lo que se piensa. El cuerpo de inspectores de Hacienda del Estado es el segundo de la Administracin, tras el de abogados del Estado, segn informaciones aparecidas en diferentes medios, en porcentaje de personas que se han pasado al sector privado, en ocasiones para fundar sus propias asesoras y en otras captados por grandes bufetes y consultoras o por grandes empresas. Tambin sucede con el cuerpo de tcnicos de Hacienda pero en bastante menor medida. Lo que buscan en ellos y lo que estn dispuestos a pagar de manera muy generosa las consultoras y empresas est muy claro. Se trata de cuerpos muy cualificados cuya formacin supone un coste importante para el erario pblico, compuestos por profesionales que en general han desempeado tareas resolutivas, directivas y de asesoramiento que les han reportado necesariamente conocimientos muy especializados de normas, doctrina y procedimiento. Estoy convencido de que la mayora de ellos no hacen nada ilegal, incluso de que creen sinceramente que es legtimo su comportamiento. Pero sa no es para m la cuestin, ni siquiera lo es el problema de la tica individual que parece ser el nico que se suscita. El problema real es que el sistema permita que exista este canal de polucin entre intereses privados y gestin de bienes pblicos. Hay algunas medidas de freno elementales que sorprende que no se hayan adoptado: impedir que un inspector o tcnico de Hacienda puedan pasar en un nmero determinado de aos a asesorar a empresas en su rea de trabajo pblico, hacerles perder la plaza en la Administracin impidindoles el retorno en la cercana de la jubilacin, como viene siendo habitual, poner coto a las contrataciones de estos profesionales para cursos, seminarios y encuentros pagados por consultoras u obligarles a pagar una indemnizacin compensatoria del coste que para los ciudadanos tuvo su formacin como tcnico o inspector.

Parece elemental pero algunas voces lo cuestionan: por qu son ms justos los impuestos directos que los indirectos?

R: Se puede deducir de su nombre. Los impuestos directos se llaman as porque en ellos se grava una manifestacin directa de capacidad econmica, bien sea la renta que se obtiene en un periodo determinado de tiempo, que es lo que sucede en el IRPF o en el Impuesto sobre Sociedades para personas jurdicas, o la riqueza que se recibe a ttulo gratuito, caso del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, o la riqueza medida en una fecha determinada, lo que hace el Impuesto sobre Patrimonio. No necesariamente han de ser progresivos; el de Sociedades es prcticamente un impuesto proporcional; pero en todo caso miden riqueza o renta concreta y real. En los impuestos indirectos lo que se grava es una manifestacin indirecta de capacidad econmica. Constituye el hecho imponible del IVA la adquisicin a cambio de un precio de bienes y servicios, y se hace soportar sobre el consumidor final, suponindose que el hecho de que satisfaga el precio es seal de capacidad econmica, de poder de compra. En este tributo, el sujeto pasivo, quien nos repercute la cuota de IVA y la ingresa en Hacienda, no es quien corre con el coste fiscal; est disociada la figura de sujeto pasivo y la de quien soporta el impuesto como titulares de diferentes obligaciones tributarias. Pero no siempre es as. Cuando pagamos el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales al comprar una casa, por ejemplo, somos nosotros mismos los que ingresamos la cuota, en este caso en la Hacienda Autonmica, y sin embargo se trata tambin de un impuesto indirecto.

Est claro, en consecuencia, que al tratarse de una manifestacin indirecta de capacidad econmica su medicin es ms irreal. Lo usual es que un millonario consuma ms que un pobre. Pero, en primer lugar, la cuanta de su consumo es una opcin que no debera determinar su tributacin y, en segundo lugar, la diferencia de consumo de uno y otro siempre ser mucho menor que la diferencia de riqueza. Y esto es adems ms cierto cuanto ms bsicos son los bienes y servicios que adquirimos. Que un ciudadano posea doscientas veces ms riqueza que otro o que gane doscientas veces ms no va a suponer que compre doscientas barras de pan cada maana. Lo normal es que cada uno de ellos compre una o dos o tres barras, dependiendo del apetito y del nmero de miembros de la familia.

Casi a bocajarro y sin mucho espacio: podras sealar algunas medidas de poltica fiscal que haran que la normativa espaola fuera ms justa?

R: Las hemos ido comentando a lo largo de la entrevista. Hay que reformar en profundidad los grandes impuestos. Es necesario volver a un IRPF sinttico en el que todas las rentas paguen por igual con independencia de su origen y recuperar la progresividad a lo largo de toda la tarifa. Es preciso revisar y eliminar deducciones y exenciones en Impuesto sobre Sociedades, acompasar el tiempo de aplicacin de las deducciones y de las bases negativas al de prescripcin y comprobacin por la Administracin y eliminar reas de baja o nula tributacin como las entidades de capital riesgo, las SICAV o las SOCIMI. Se hace necesario reducir el peso de los impuestos indirectos y aumentar el de los directos. Y, de una manera muy importante, y sta es una idea en la que en el libro se insiste una y otra vez, se debe acometer un plan de simplificacin radical del sistema. La complejidad del sistema tributario y sobre todo de sus procedimientos supone una barrera colosal para los ciudadanos comunes y una gran oportunidad de ahorro fiscal para grandes fortunas y empresas. En el libro se explican bastantes ejemplos de cmo ocurre esto.

Novelista, poeta, trabajador en la Agencia Tributaria, ensayista, cmo se pueden tocar tantas teclas y tocarlas bien?

R: No estoy yo tan seguro de tocarlas bien todas. Cierto que desde pequeo he padecido de cierta incapacidad para concentrar fuegos en un solo punto. As que los concentro por tiempos en varios. Salvo en lo que se refiere al trabajo en la Agencia Tributaria, naturalmente, que es con lo que me gano la vida.

Fuera de guin, ms all del libro: qu opinin te merece, desde el punto de vista de la fiscalidad, el acuerdo entre el Gobierno y Unidos Podemos?

R: Hay en l un prometedor cambio de rumbo. Es de saludar el propsito de ir recuperando gradualmente la justicia y progresividad del sistema y la voluntad declarada de atajar algunas de las ms clamorosas vas de fuga del fisco de grandes empresas y fortunas. Pero cuando se desciende al anlisis de las propuestas concretas su falta de profundidad resulta muy decepcionante. Espero que se deba a la dificultad de la coyuntura poltica y que se tenga en mente corregirlo cuando la coyuntura cambie. Cmo es posible que en lo que se refiere a los dos impuestos ms importantes y de mayor capacidad recaudatoria del sistema, el IRPF y el IVA, todo se quede en un par de retoques de tipos? En Impuesto sobre Sociedades llegan slo un poco ms lejos, aunque aqu es donde est alguna de las propuestas ms certeras. Tampoco se aborda una revisin completa de deducciones y exenciones o los excesivos periodos de aplicacin de stas y de bases negativas. S que resulta una excelente noticia la pretensin de devolver a la Agencia Tributaria el control fiscal de las SICAV o que se eleve la tributacin de las SOCIMI (Sociedades Annimas Cotizadas de Inversin en el Mercado Inmobiliario), que a medio plazo deberan desaparecer.

Por lo dems, la obsesin por figuras tributarias relativamente nuevas como el gravamen a transacciones financieras y empresas tecnolgicas, dada su deficiente configuracin, me temo que va a dar bastante ms ruido que nueces. Y la letra pequea en medidas contra el fraude la veremos en la ley que est en fase de tramitacin, aunque tampoco apunta muy prometedora.

Quieres aadir algo ms?

R: Poco ms. Ha sido un placer. Nunca haba atendido a una entrevista llevada a cabo con tanta profundidad. Espero que las respuestas sean de alguna utilidad.

Lo son querido Ricardo, no lo dudes. Muchas gracias.

 

Primera parte: Entrevista a Ricardo Rodrguez sobre Los impuestos en la ciudad democrtica. La poltica fiscal espaola no cumple ni de lejos el mandato contenido en el artculo 31 de la Constitucin http://www.rebelion.org/noticia.php?id=253205

Fuente: El Viejo Topo, enero de 2019.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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