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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-03-2019

En determinados andenes y estaciones, el suburbano registra niveles de contaminacin que superan con creces las directrices de la OMS
Los viajeros del Metro de Madrid respiran hasta cinco veces ms contaminacin que en el exterior

Dani Cabezas
eldiario.es


Es un da cualquiera en Madrid. Uno ms con el protocolo anticontaminacin activado, que en su fase uno obliga a reducir la velocidad en los principales accesos a la capital y en la M-30, en base a la informacin que recogen diariamente las 24 estaciones de medicin de la calidad del aire repartidas por toda la ciudad. Un letrero luminoso hace un llamamiento a los conductores que circulan por las citadas vas: "Utilice el transporte pblico".

El Metro de Madrid es la joya de la corona de la regin. El suburbano del que durante aos sacaron pecho las distintas administraciones del Partido Popular -el Gobierno autonmico es el nico titular de la compaa- que vendan como "el mejor del mundo". Y un medio de transporte que, el pasado 2018 y coincidiendo con su centenario, bati su propio rcord de viajeros: en l se movieron 657,2 millones de personas a lo largo del ao, lo que supuso un incremento respecto a 2017 del 4,6 %. Todo ello, pese a las constantes quejas de saturacin de los trenes: en enero, FACUA exigi al Consorcio Regional de Transportes de Madrid una auditora para conocer los niveles de ocupacin de la red, especialmente en horas punta, cuando se producen situaciones de verdadero hacinamiento de los viajeros.

Si bien nadie pondra en duda que todos esos viajeros estn contribuyendo activamente, a menudo sufriendo el citado hacinamiento, a que todos los madrileos disfruten de un aire ms limpio, qu pasa con el que respiran ellos bajo tierra?

Esa pregunta fue la que llev a los qumicos Carlos Prez Olozaga y Jose Antonio Meoqui, miembros de la asociacin ciclista donostiarra Kalapi, a realizar una serie de mediciones de la calidad del aire en el metro de la capital. Lo hicieron con la ayuda del Air Beam1 PM2.5, un sofisticado instrumento de medicin que, segn certific recientemente el Consejo Superior de Investigaciones Cientficas (CSIC), es el que ofrece la mejor correlacin con los sensores de las estaciones fijas de control de la contaminacin atmosfrica. Un aparato al alcance de cualquiera con el que los cientficos vascos reivindican la posibilidad de hacer lo que llaman ciencia ciudadana.

El estudio midi la presencia de las partculas en suspensin de menos de 2,5 micras (PM2.5), las ms dainas para la salud. Los datos se obtuvieron en dos das distintos y con condiciones atmosfricas contrapuestas. El primero de ellos, el ltimo viernes de noviembre, coincidi con la entrada en vigor de Madrid Central. Tambin, con uno de los citados y frecuentes episodios de alta contaminacin de la capital, adems de con el fenmeno conocido como inversin trmica y una situacin anticiclnica, lo que tiende a disparar la presencia de partculas contaminantes en el aire. La segunda jornada de mediciones se realiz los pasados 28 y 29 de enero con una situacin modlica: aquel da el aire de la capital estaba inusualmente limpio.

En el primer escenario, y con los medidores de contaminacin del exterior marcando niveles de PM2.5 en torno a los 15-20 microgramos/m3 (g/m3), su presencia en el interior del Metro fue entre dos y tres veces superior: oscil entre los 40 y 60 g/m3. En el segundo, y con unas concentraciones de PM2.5 en el aire de la calle inferiores a 5 g/m3, algunos, pasillos y andenes arrojaron datos de concentraciones de partculas que oscilaban entre los 10 y los 25 g/m3. Es decir: en determinadas zonas del suburbano la presencia de partculas contaminantes se llega a multiplicar por cinco.

Variaciones en una misma lnea

Los investigadores, que recorrieron las lneas del 1 al 10 explican que "la contaminacin del aire exterior procedente del trfico entra en las vas y andenes del metro a travs de los sistemas de ventilacin y de los puntos de acceso de las estaciones". Por ello, el nivel de contaminacin del aire en el suburbano "depende fundamentalmente de factores como el diseo, la profundidad y la ventilacin de las estaciones, as como la fecha de construccin de las instalaciones. Eso provoca que haya variaciones incluso en distintas estaciones de una misma lnea. En el interior de los trenes, los filtros de aire acondicionado evitan la acumulacin de partculas, por lo que su presencia desciende notablemente, a menudo a niveles parejos con los del exterior".

Carlos Prez Olozaga explica que "se trata de un estudio preliminar, una mera aproximacin para dar a conocer una realidad de la que apenas se sabe nada". No se trata de transmitir un mensaje alarmista, pero es necesario hacer hincapi en que se trata de un problema de salud pblica de primer nivel. La calidad del aire que respiramos en el interior del metro es muy mejorable. La buena noticia es que tiene solucin, siempre y cuando se tome en serio el problema y se destine la inversin necesaria en mantenimiento e instalaciones adecuadas que pongan coto a estos elevados niveles de contaminacin".

Estos cientficos han realizado estudios similares en el metro de otras ciudades como Bilbao y San Sebastin, ms modernos, menos profundos y con menos estaciones, y los resultados arrojaron niveles de contaminacin similares a los de la calle, e incluso inferiores en el interior de los vagones. "Este problema afecta sobre todo a las redes de metro ms antiguas. No es un exclusivo de Madrid: tambin lo sufren en el metro de Pars, Nueva York o Londres". De hecho, un un informe reciente de Transport for London lleg a la conclusin de que viajar 60 minutos en el suburbano de la capital britnica equivale a 24 horas de exposicin de partculas contaminantes en la calle. En las estaciones londinenses, las mediciones arrojaron una concentracin media de PM2.5 de 250 g/m3, mientras que en el exterior apenas llegaba a los 13,6 g/m3.

Niveles "perniciosos"

Desde organizaciones como Ecologistas en Accin no se muestran sorprendidos por la realidad descrita en las investigaciones de Olozaga y Meoqui. "Sabemos que en muchos ambientes interiores, incluso en muchos domicilios, tenemos unos niveles de contaminacin muy perniciosos debido a infinidad de factores", apunta Juan Garca Vicente, uno de los portavoces de la organizacin ecologista en materia de calidad del aire. "Respecto a la presencia de partculas PM2.5, los datos que analizamos son los que nos proporciona la red de estaciones permanentes: en base a ellas elaboramos nuestros anlisis y realizamos los diagnsticos". Lo que ocurre en el interior del metro ha sido, pues, difcilmente accesible hasta ahora.

El ltimo informe sobre calidad del aire de 2018 de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) apunta que la contaminacin atmosfrica es responsable de cerca de 38.600 muertes prematuras al ao en Espaa. La gran mayora de ellas, 27.900, estn directamente relacionadas con la exposicin a las partculas PM2.5, causantes de graves afecciones respiratorias y cardiovasculares. Partculas de origen atropognico que proceden, en gran medida, de las emisiones de los vehculos a motor, especialmente los diesel. La Organizacin Mundial de la Salud (OMS) establece que los valores de PM2.5 no deben superar los 10 g/m3 de media anual y los 25 g/m3 de media durante 24 horas, unas directrices que se incumplen sistemticamente en la mayora de las grandes urbes del planeta.

Preguntadas por esta cuestin, fuentes de Metro de Madrid explican a eldiario.es que "desde 2001 se realizan controles sistemticos de calidad del aire, pero bajo criterios de confort. Se analizan factores como la temperatura, la concentracin de dixido de carbono y la humedad relativa. Tambin se realizan otro tipo de estudios, pero como respuesta a situaciones puntuales, no genricas", explican.

Ventanas cerradas

El ltimo de esos estudios puntuales ha puesto en pie de guerra a los trabajadores. El pasado mes de enero, la empresa quiso evaluar la calidad del aire del interior de los tneles con una serie de mediciones realizadas desde la cabina de los maquinistas con las ventanas cerradas. Los maquinistas se negaron a realizar la prueba, al entender que abrirlas era la nica forma de obtener datos fiables. Ante el rechazo de los maquinistas, Metro tuvo que acudir a dos jefes de lnea para que condujeran los trenes y as poder recabar unos datos que an no han visto la luz.

"Por qu no acceden a realizar las mediciones con las ventanas bajadas?", se pregunta Jos Ignacio Rodrguez, Delegado de Prevencin de Riesgos Laborales de CCOO. "Es curioso: en todas las supuestas mediciones que ha hecho Metro en el pasado el resultado ha sido el mismo: ninguna lnea o estacin ha dado nunca valores por encima de lo permitido. Segn ellos, est todo dentro de lo normal y no existe ningn riesgo. Sin embargo, y visto lo visto, parece evidente que no quieren hacer las cosas en condiciones".

En opinin de Rodrguez, la falta de transparencia ha quedado clara "en casos escandalosos como el del amianto, que sigue presente en todos los trenes, incluso en los ms modernos. Solo se realizan estudios y mediciones cuando se trata de algo muy flagrante, como en el caso de la lnea 7B". All se detectaron partculas nocivas de cobre, manganeso, plomo y zinc, metales considerados de alta toxicidad. En esa lnea, los trabajadores que lo deseen pueden disponer de mascarillas para su uso diario."Desde Metro no reconocen ni van a reconocer nada porque no quieren crear alarma social, pero parece evidente que tienen mucho que ocultar", concluye Rodrguez.

Fuente: http://www.eldiario.es/madrid/viajeros-Metro-Madrid-respiran-contaminacion_0_876662709.html



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