Portada :: Cuba
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-03-2019

Un congreso gris

Alina B. Lpez Hernndez
La Joven Cuba


Me interesan altamente los temas que aborden las problemticas de las mujeres. No soy sin embargo una feminista militante. Considero que esa causa demanda una dedicacin casi exclusiva que deja un vaco inmenso a la hora de encauzar caminos sin los cuales cualquier lucha en pro de sectores y minoras sea por gnero, raciales o sexuales, ser incompleta. Mi parecer es que hay que llevar a la par la agenda feminista y el debate poltico para el establecimiento de un sistema verdaderamente participativo y democrtico.

Muchas colegas feministas, con brillantez y agudeza, han abierto una brecha y plantado bandera en nuestro patio, sobre todo en medios alternativos. A ellas me sumo hoy con este artculo, pues tras el recin finalizado congreso de la Federacin de Mujeres Cubanas (FMC) hay tanto por decir que todas las feministas de Cuba y las nefitas como yo tendran espacio para polemizar y an quedara terreno para el debate.

Tras escuchar con atencin las sesiones televisadas del congreso, qued con la impresin de estar mirando una antigua fotografa en blanco y negro. Viejas consignas, canciones pasadas de moda, interpelaciones a smbolos gastados, abordaje de problemas epidrmicos. En fin, fue una reunin que pareca ms de la dcada del setenta que de estos tiempos. Solo las voces de algunas cuentapropistas, tmidas voces, evidenciaban que era otra la poca.

La direccin del congreso era tan gris como su entorno. Al parecer, para la poco carismtica dirigente de la FMC los ncleos duros del problema femenino son: realizar trabajos que por tradicin han sido masculinos, ser respetadas por sus compaeros de trabajo, y apoyar las campaas de la revolucin.

Tambin me disgusta sobremanera la legitimacin oportunista que se hace a partir de vincular dos figuras: Mariana Grajales como madre de la patria iniciativa que en verdad se debe al batistato y Vilma Espn como su continuadora. Es la consabida e inexacta imagen de una sola revolucin, que salta sobre la repblica burguesa como sobre una hoguera peligrosa.

Y una hoguera fue ciertamente para el movimiento feminista de los aos veinte y treinta, que logr ir arrancando demanda tras demanda y que al triunfo del 59 las mujeres disfrutaran aqu de derechos obtenidos antes que en otros pases de mayor pedigr cvico: derecho al divorcio, a heredar bienes, a la custodia de los hijos y al voto. Nombres como los de Ofelia Domnguez u Hortensia Lamar son desconocidos para las nuevas generaciones. Qu eran intelectuales de la clase media burguesa?, s, y qu fueron los principales dirigentes de la revolucin, incluida Vilma Espn?

Son varias las cuestiones que debieron tratarse para que el congreso exteriorizara una preocupacin real por las condiciones actuales de las mujeres cubanas. A continuacin menciono algunas, desde las relacionadas con la vida cotidiana hasta las concernientes al campo de la poltica. Queda abierta la lista para que las lectoras y lectores incluyan sus propuestas:

La pobreza de anlisis del congreso, su falta de compromiso y actualizacin con las necesidades de las mujeres cubanas, abre el debate sobre la pertinencia de la diversificacin de las organizaciones asociativas femeninas. Es obvio que la centralizada FMC es cosa del pasado y se requiere de mayor osada e independencia respecto al Estado.

En la dcada del noventa hubo un interesante y poco conocido intento de crear una ONG femenina en Cuba. Esto es develado por la intelectual, militante feminista y activista social Margaret Randall en su libro Cambiar el mundo. Mis aos en Cuba (Ediciones Matanzas, 2016) que comparto con los lectores de LJC:

En 1993 () un grupo de feministas brillantes comenz a reunirse para hablar de gnero en Cuba. Pensaban que era escandaloso que cuatro dcadas despus del triunfo de la Revolucin, y especialmente con la oleada de turistas, todava los medios difundiesen denigrantes estereotipos de la mujer. Estaban indignadas por las imgenes que mostraban mulatas seductoras, de prominentes nalgas apenas cubiertas por diminutos bikinis

Las magineras eran mujeres revolucionarias, muchas de ellas miembros del Partido, y la mayora trabajaba en los medios de difusin masiva. Algunas escriban en peridicos o revistas. Otras trabajaban en la televisin o la radio. Unas pocas eran cineastas. Una era sociloga

Haban elegido su nombre cuidadosamente. Magn es una palabra en castellano antiguo que significa imaginacin y creatividad. Al principio trataron de que la FMC se interesase en sus ideas. Pensaron que la organizacin masiva de las mujeres acogera su aporte con entusiasmo. No fue as. La dirigencia de la FMC se sinti amenazada e hizo todo lo posible para disuadir a aquellas que vea como intrusas en su territorio. La FMC nunca dej de oponerse a las Magn, hasta que consigui sacar al nuevo grupo de circulacin.

Magn organiz talleres que se desarrollaron con xito en diferentes partes del pas. El grupo produjo alguna literatura. Y cada una de las mujeres () public estudios que revelaban los sesgos de gnero () Se pusieron en contacto con feministas de otros pases y pasaron a formar parte importante de un movimiento regional e internacional por la igualdad de gnero

Magn planeaba enviar dos de sus miembros a la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer, en Beijing, China. Las mujeres prepararon un taller de gnero y comunicacin que estaba incluido en la lista de actividades no gubernamentales del evento. La OXFAM UK prestigiosa institucin del Reino Unido les dio $10000 dlares para cubrir los gastos de viaje de dos de sus miembros. Sin embargo, cuando tenan que partir, la FMC les dijo que la delegacin cubana estaba completa; si queran donar el dinero que haban recibido para cubrir los gastos de la delegacin oficial, el gesto sera bienvenido. Saban que no tenan otra alternativa que acceder. A lo largo de su breve existencia, Magn adopt consistentemente posiciones de principios.

Magn deseaba tener estatus de ONG, para lo cual necesitaba un reconocimiento oficial que no estaba prximo. En 1996, cuando las principales miembros del grupo se acercaron al Comit Central del Partido para solicitar estatus legal, les dijeron que tendran que disolverse () La razn que se les dio fue paternalista en extremo: los funcionarios del Partido alegaron que a la luz de los continuos esfuerzos del gobierno de Estados Unidos para destruir la Revolucin Cubana teman que estas mujeres pudieran ser embaucadas a fin de que establecieran contactos o realizaran actividades que, sin darse cuenta, estuviesen bajo el control de manos enemigas.

Como ha hecho sistemticamente () el Partido Comunista de Cuba utiliz la amenaza permanente del norte para legitimar su negacin de apoyo

Estos son otros tiempos. La actitud del Partido sobre el tema no ha variado, pero la ciudadana ha adquirido mayor conciencia de que el cambio no debe esperar por la aceptacin de una estructura de mando anquilosada. En la difusin de la agenda de lucha femenina, entendida como parte de la cruzada por derechos y cambios polticos para las cubanas y cubanos, es fundamental el compromiso, la audacia y la difusin por todos los medios posibles de estas inquietudes.

Fuente: http://jovencuba.com/2019/03/13/un-congreso-gris/?fbclid=IwAR3YpgNLzhMVYlYNeAX_ceU5SBXVlNmuRtSrHSOlwmn2GCio2-RpALt1eew


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter