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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-03-2019

Vuelve el 15-M: la indignacin climtica toma las plazas

Florent Marcellesi
La Marea

"Nos quedan 11 aos para introducir cambios drsticos y sin precedentes en nuestro sistema econmico antes de llegar al punto de no retorno. Es una verdadera emergencia".


El 15-M de 2011 la ciudadana espaola nos echamos a las plazas para decir alto y claro que la inaccin poltica ante la crisis democrtica y econmica no nos representaba. No hay duda de que ese estallido marc un punto de inflexin en la poltica espaola de los siguientes aos. Ya nada volvi a ser igual: el sistema bipartidista se resquebraj, nuevas prioridades entraron de lleno en la agenda poltica y se dio un giro de 180 a las polticas de las principales ciudades del pas.

Pero tambin hay cosas que, desgraciadamente, no han cambiado lo suficiente. Pese a los esfuerzos de las ciudades del cambio, seguimos sin vislumbrar las medidas urgentes y estructurales que requiere esta crisis climtica que no ha hecho ms que agudizarse. Ya sufrimos esta inaccin poltica en forma de muertes por contaminacin, olas de calor, incendios forestales, escasez de recursos hdricos, cosechas arruinadas por temporales y prdida de oportunidades econmicas. Pero estos son solo los primeros sntomas.

Os imaginis La Rioja sin viedos, Andaluca sin olivos o Valencia sin naranjos?Es ms, concebs que el sureste de Espaa se convierta en un desierto en las prximas dcadas? Y sus incalculables consecuencias sobre la economa y las condiciones de vida de las personas? Lamentablemente, esto no es ciencia ficcin, es lo que nos espera segn los cientficos climticos internacionales si no actuamos ahora. Sus informes y estudios son implacables: nos quedan 11 aos para introducir cambios drsticos y sin precedentes en nuestro sistema econmico antes de llegar al punto de no retorno. Es una verdadera emergencia.

Hasta ahora, era una costumbre referirse a las generaciones futuras como las principales damnificadas por la crisis climtica que se avecinaba. Pero mientras los gobiernos miraban para otro lado, el tiempo pas y ahora esas generaciones futuras ya estn aqu. Y en Espaa lo tienen claro: no quieren ser los prximos refugiados climticos de Europa. Por eso, este viernes 15 de marzo la indignacin climtica tomar las plazas. La juventud espaola denuncia que si el planeta fuera un banco ya lo habran rescatado y se suma a la jornada de protesta mundial por el clima. Ya ha convocado movilizaciones en 30 ciudades espaolas para decir alto y claro que la inaccin poltica ante la emergencia climtica no les representa. Viene dispuesta a cambiar todo el sistema para que no cambie el clima. Es el 15-M Climtico.

Una ola verde de alcance mundial

Al igual que el cambio climtico, el nuevo 15-M no tiene fronteras. La ola verde de protestas por el clima comenz a extenderse hace varias semanas por varios pases europeos empujada por el liderazgo de Greta Thunberg. Esta joven sueca de 16 aos decidi hacer huelga escolar todos los viernes para denunciar la inaccin climtica frente al parlamento de su pas con una idea muy clara: Si el cambio climtico nos deja sin futuro, de nada sirve ir a clase.Y prendi la mecha. Se le sumaron decenas de personas, luego cientos, luego miles y el movimiento Fridays for Future se extendi por todo el mundo.

En muchos pases ya estn consiguiendo darle la vuelta a las prioridades polticas. En Blgica, por ejemplo, ya han provocado la dimisin de una ministra de Medio Ambiente y que el debate climtico eclipse sus viejas disputas nacionalistas o sobre la inmigracin. Adems, recientemente Greta Thunberg tuvo la oportunidad de hablar en el Comit Econmico y Social Europeo y dio un buen rapapolvo a la lite poltica de la UE. Frente al presidente de la Comisin Europea, Jean Claude Juncker, les record que van camino de convertirse en los mayores villanos de la Historia y que no van a parar hasta conseguir una accin poltica a la altura de este gran reto.

Una lucha intrnsecamente feminista

Greta Thunberg es la referente ms visible de la ola de movilizaciones de la Juventud por el Clima, pero lo cierto es que las principales referentes del movimiento en toda Europa tambin son en su mayora mujeres muy jvenes, como en Espaa con Mara Serra y Estrella Claramunt. Es ms, en Blgica la cara ms visible del movimiento es Anuna De Wever, de gnero neutro, junto a Kyra Gantois. Lideran la ola de jvenes por el clima, s, pero lo cierto es que son los hombres quienes copan los espacios de decisin de las polticas en la mayora de pases y organizaciones internacionales.

Pero este liderazgo de mujeres jvenes es tan solo un reflejo de un movimiento que es intrnsecamente feminista. Cuando exigen justicia climtica son conscientes de que la degradacin del clima y el medio ambiente es solo una de las caras del mismo sistema que perpeta y profundiza las desigualdades sociales y de gnero. Y esto incluye entender el aspecto diferencial de gnero del cambio climtico: las mujeres lo sufren ms pese a contribuir menos a l. Por eso, el viernes pasado la Juventud por el Clima se volc en apoyar la movilizacin de las mujeres conscientes de que el 8-M feminista y el 15-M climtico son una misma lucha.

As, el feminismo y el ecologismo configuran la impugnacin ms transversal al sistema capitalista. Con la convergencia natural de la lucha climtica y feminista, este movimiento logra un potencial transformador casi sin precedentes.

Un horizonte de esperanza

Ante la inaccin gubernamental, la lucha en las calles de todo el mundo es la ltima esperanza de que el Acuerdo Climtico de Pars se cumpla. De lograrlo, se abriran oportunidades sociales y econmicas inauditas. Adems de limitar los impactos del cambio climtico sobre nuestras vidas, ahorraramos 26 billones de euros, crearamos 18 millones de puestos de trabajo netos en sectores sostenibles y evitaramos 150 millones de muertes en el mundo por contaminacin atmosfrica.

Y es que, en poltica, la lucha contra el cambio climtico lo cambia todo. Si transformramos nuestro modelo de desarrollo reactivaramos nuestra economa reemplazando austeridad por inversin verde, crearamos millones de empleos dignos y sostenibles al tiempo que dejaramos de meternos en guerras por el petrleo y de financiar a Estados responsables de la violacin sistemtica de derechos humanos. Se trata de activar una ambiciosa transicin ecolgica en la industria, la agricultura, la energa y el transporte. Una transicin que solo ser posible si es justa, no deja a nadie atrs, asegurando que no tengamos que elegir entre el fin del mundo y fin de mes.

Igual que el 15-M de 2011, el 15-M Climtico llega en vsperas de unas elecciones. Esta vez multiplicado por cuatro: municipales, varias autonmicas, generales y europeas. Mientras algunos quieren reducir estas citas electorales a un enfrentamiento identitario, el 15-M Climtico recordar que el cambio climtico nos va a afectar a todos por igual y que por tanto debemos trabajar juntos para frenarlo, sin dejar a nadie atrs.

As, la transicin ecolgica justa es una oportunidad para la cohesin social, nacional y europea. Convirtamos nuestra accin climtica en el eje vertebrador de un nuevo proyecto de pas y europeo. Desde las ciudades que salvan vidas hasta una Europa cuyo futuro ser negro si no logra ser verde, logremos que el debate poltico y democrtico atienda al mayor reto que la humanidad enfrenta en este siglo XXI: el cambio climtico.

Florent Marcellesi es eurodiputado de EQUO en el grupo Verdes/ALE.

Fuente: http://www.lamarea.com/2019/03/13/vuelve-el-15-m-la-indignacion-climatica-toma-las-plazas/



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