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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-03-2019

Duros escenarios en el planeta Trabajo

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


As que usted cree que la fuerza de un hombre, su valor, ha sido creada para invertirla en echar abajo a otro hombre? Magnfico! A m me pareca que el valor de un individuo debe servirle para trabajar y hacer la riqueza colectiva, y no para usarlo como arma ofensiva contra los dems. Su teora es maravillosa! (Csar Vallejo, El tungsteno)

[Tomado de https://www.elviejotopo.com/topoexpress/todo-se-resume-en-las-faangs/]

 

Los resultados antiobreros de la globalizacin neoliberal, el transitado sendero del ecosuicidio, el inmenso poder de las grandes corporaciones y sus prcticas de evasin pueden ser ilustradas de maneras muy diversas. Una de las posibles (de un informe de Oxfam Va Libre): en el ao 2015 las grandes multinacionales trasladaron unos 600.000 millones de dlares (la mitad aproximadamente del PIB espaol) a parasos fiscales. Un 30% de estas estafas nacionales-fiscales dentro de la UE. Las prdida de recaudacin para Espaa, Francia, Italia y Alemania fueron de unos 35.000 millones. En seis aos, ms de 200.000 millones.

Una de las condiciones para ello: explotacin creciente y despiadada de las clases trabajadoras. Y no slo en territorios no desarrollados o empobrecidos. Un ejemplo: la pobreza en Catalua afecta a ms de milln y medio de personas (la poblacin es de 7,5 millones, en torno a un 20%), de las cuales cerca de 350.000 (un 5% aproximadamente) sufren las duras y terribles penalidades de la pobreza severa.

Hay otras consecuencias del desarrollismo capitalista desbridado: las muertes prematuras por contaminacin. Se calcula que son ms de 800 mil en toda Europa. En el mundo la cifra asciende a 8,8 millones (el doble de lo (mal) calculado anteriormente) [1].

Y cul es el futuro que se presenta a las clases trabajadoras que van perdiendo poco a poco (a veces tambin de golpe) sus derechos laborales conquistados, incluso los ms bsicos, los ms esenciales?

No creo que nadie pueda tildar de economista -o pensador- radical a Joaqun Estefana, el que fuera director de El Pas. Tal vez por ello convenga presentar algunas de sus consideraciones sobre el mundo obrero realmente existente en esta fase hegemnica neoliberal del capitalismo. En uno de sus ltimos artculos, "El miedo y el futuro del trabajo [2], sealaba, por ejemplo, cosas del siguiente tenor:

1. Ms del 60% de la poblacin activa mundial pertenece a la economa sumergida (es decir, a la economa ocultada y sin derechos y proteccin para los trabajadores).

2. El planeta Trabajo, la expresin es suya, se halla en una de sus mutaciones ms profundas desde el inicio de la revolucin industrial en el siglo XVIII. Por qu? Porque la naturaleza misma del trabajo y su relacin vertebradora de la cohesin social estn en cuestin.

3. La transformacin est siendo tan profunda que genera temor en amplias capas de la sociedad, en amplios sectores de las clases trabajadoras fundamentalmente.

4. Una de las consecuencias de ello, apunta JE, es, posiblemente, la ola de conservadurismo (de derechas, pero tambin de izquierdas) que asola al mundo y que disputa, en estos momentos, la hegemona al liberalismo y a la socialdemocracia (dejo ahora, no entro en ello, lo del conservadurismo de izquierdas). Muchos ciudadanos-obreros tienen miedo a perder su puesto de trabajo en el futuro inmediato, sustituirlo por otro de peor calidad y menor seguridad o incluso a instalarse en la precariedad permanente. No hay ms vida que esa, cualquier otro modelo es utopa, sueo. De hecho, sabido es, Espaa encabeza las tasas de temporalidad [3].

5. Segn uno de los ltimos informes de la OIT -que cumple ese ao su primer centenario se est reduciendo el paro en el planeta (173 millones de desempleados, un 5% de la poblacin activa), pero no mejora la calidad del empleo, todo lo contrario, decenas de millones de personas se ven obligadas a aceptar condiciones muy deficientes. El trabajo decente y en condiciones es escaso, cada vez ms. No hay otra.

6. 3.300 millones son los asalariados en el mercado global. De ellos -el dato es terrorfico- ms de 2.000 millones (un 61% del total) pertenecen a la economa sumergida, como decamos. En su mayor parte no tienen derecho a proteccin social, 1.100 millones de personas trabajan por cuenta propia (autnomos, verdaderos o falsos), a menudo en actividades de mera subsistencia debido a la falta de oportunidades de empleo en el sector formal. Con problemas graves para beneficiarse de algunos de los captulos que componen el cada vez ms disminuido y demediado Estado del bienestar (mejor Estado asistencial).

7. Una de cada cinco personas menores de 25 aos -la juventud sin futuro del 15M- no trabaja ni estudia ni recibe formacin alguna.

8. Es en este contexto, prosigue JE, en el que se expande el capitalismo de plataformas, que abarca, en progresin geomtrica, a un nmero creciente de sectores productivos. De las plataformas digitales se puede afirmar que, asumida su presencia creciente, la gran tarea es regularlas sabiendo que hay una gran asimetra entre unos poderes pblicos lentos en reaccionar y unas empresas tecnolgicas extraordinariamente rpidas en asentarse.

9. JE comenta que la profesora de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social Mara Luz Rodrguez Fernndez [MLRF], una estudiosa del tema, cree que lo novedoso est en cmo las plataformas digitales cambian la organizacin del trabajo y ponen contra las cuerdas las regulaciones pensadas para otros modelos de produccin. Desde un punto de vista sindical, el punto es esencial. Una de las cuestiones ms urgentes, aade MLRF, sera elaborar un catlogo de derechos laborales comunes para los asalariados y autnomos, catlogo que habra de aplicarse a los trabajadores de las plataformas. Punto crucial igualmente desde una perspectiva sindical de resistencia.

10. Muchos trabajadores trabajan en este tipo de empresas tecnolgicas porque no han encontrado un trabajo convencional, seala JE.As es. Uno de sus temores principales es ser desactivados de las apps que les notifican los encargos disponibles y, por tanto, perder el acceso al trabajo (despido digital) sin previo aviso ni conocimiento de los motivos. Segn MLRF, las plataformas raramente aparecen como empresas con trabajadores bajo su responsabilidad. Son plataformas tecnolgicas desprovistas de mano de obra, porque a sus presuntos financiadores (sociedades de capital riesgo) no les gusta invertir en trabajo, sino en tecnologa. Explotacin a larga distancia, con fuerza de trabajo de usar y tirar y sin derechos.

11. La experiencia que tenemos de la confrontacin entre las empresas del capitalismo de plataformas y el que se podra denominar capitalismo analgico, seala JE, es que las primeras apelan a la modernidad y a la tecnologa digital y crean un relato de ruptura con el pasado que no es algo inocente, sino que parece significar que la normativa y las garantas laborales vigentes no sirven para afrontar esta nueva realidad avasalladora. La posmodernidad es un atraco en toda regla, mayor an, a las clases trabajadoras.

12. En trabajos de la autora citada hay una recomendacin genrica, muy til en opinin de JE, para los cada vez ms numerosos usuarios de las heterogneas plataformas digitales: cada vez que nos encontremos con un servicio o un producto especialmente barato pensemos en lo poco que tiene que haber ganado el trabajador para que ese servicio o este producto cueste tan poco.

13. Una nota de Ignacio Vidal Folch, "Te vendo el alma por una app sexi. El recurso a las plataformas de la economa digital suscita dilemas ticos. El autor debate con Chuky, un lter ego imaginario y diablico, los pros y los contras de recurrir a Uber, Amazon y Airbnb https://elpais.com/elpais/2019/02/27/ideas/1551267234_743017.html, citada por JE, ayuda a entender la situacin. Algunos pasos:

Qu alegra, ya vuelven a circular los taxis! Los taxistas han puesto fin a su larga y enconada huelga gracias a la firmeza de la Comunidad de Madrid, que ha demostrado que demostrado que le importan un bledo los intereses de los colectivos de trabajadores cuando los toma al asalto el neocolonialismo en versin digital dice Chuky, el mueco diablico que vive en m y que acaba de despertarse, como siempre, de mal humor. He contado ya que en cada uno de nosotros no habita, como dicen, un nio interior al que hemos de cuidar, sino un mueco diablico? El mo se llama Chuky, viste levita verde y plastrn, se parece a Juan Carlos Monedero y tiene muy mal carcter. Me ha dicho:

Y si las instituciones del Estado no amparan a los trabajadores, para qu sirven, para qu tenemos que mantenerlas?

Hombre, Chuky, no seas as. A todos nos preocupan el incierto porvenir, la destruccin de puestos de trabajo y los sueldos de miseria que contribuyen al precariado y que son consustanciales a estas megacorporaciones de servicios que operan en lo digital, pero

S, s, pero, pero cuando un sector regulado, como el del taxi -que es perfectible pero funciona razonablemente, ofrece a los usuarios un servicio muy correcto y garantiza la subsistencia de miles de familias- sufre el asalto de unos inversores multibillonarios con empleados no sindicados y servicios ms baratos de su coste real, con el objetivo transparente de monopolizar el mercado Dnde est la solidaridad de los intelectuales, de los periodistas, de la sociedad? Qu pensabais, qu decais, cuando los taxistas viendo a Hannibal ad portas presentaban resistencia a su extincin? Dnde queda el pacto social?

[] S, cuando las abstracciones sobre la inevitabilidad del mundo digital y las bondades de la desregularizacin no resultan convincentes, entonces se manifiesta el clasismo del burgus acomodado esto es: acomodado hasta que las corporaciones multibillonarias del algoritmo pongan tambin sus zarpas y sus infinitos recursos a apoderarse de su profesin. El clasismo, s. De pronto los taxistas ya no son los sacrificados currantes que pasan 12 horas en un trabajo estresante y muy poco saludable para llevar a casa un sueldo digno, sino mafiosos de medio pelo y tipos amargados que siempre tienen en la radio el Carrusel deportivo, verdad? Y cuntos perjuicios causan cuando se ponen en huelga. Hay que ver lo respondn que est el servicio

[] Qu comunidad ms ciega y tonta formamos, iter persollicitae depravationis et caliginosissimae moralis caecitatis iam est ingressa, camina ya hacia su degradacin ms inquietante y hacia la ms tenebrosa ceguera moral, Mateo 6,22, s. Se han necesitado siglos para conquistar unos derechos y los regalamos en un cuarto de hora porque nos ponen delante una app sexi. Iamque adeo afecta est aetas, a tal punto est nuestra poca quebrantada. Lucrecio, claro.

A Chuky le sobran razones en su crtica y lo que seala es la tarea de la hora: se han necesitado siglos de lucha y esfuerzo (represiones y muertes incluidas) para conquistar derechos bsicos. Es necesario protegerlos y defenderlos. Las nuevas plataformas representan un enemigo impo enfrentado a esos derechos. Los quieren liquidar todos o casi todos. Piensan en los trabajadores como empresarios que venden su mercanca-capital, la fuerza de trabajo, a pelo, sin ninguna proteccin. Pensar de nuevo la situacin y apuntar iniciativas de movilizacin, denuncia y defensa de lo conquistado es ms urgente que nunca.

Pere Jodar y Jordi Guiu [4] han escrito en los siguientes trminos refirindosea la unidad de los trabajadores:

[] est claro que el mercado del trabajo ha explosionado en mltiples grupos, y que, incluso, se ha individualizado extraordinariamente, rompiendo con el mito de la homogeneidad de la clase trabajadora de los aos dorados (1950-1980), pero el movimiento obrero se form tambin entre los trabajadores precarios de finales del siglo XIX y principios del XX, as como en la Espaa de los aos cincuenta o sesenta. En definitiva, hay asalariados, trabajadores: uno trabajan fijos, otros temporales, otros no pueden trabajar, pero todos ellos continan siendo trabajadores, no precariado, ni clase desocupada.


Notas:

(1) Cristina Sez, https://www.lavanguardia.com/ciencia/cuerpo-humano/20190312/46999524021/contaminacion-causa-800000-muertes-prematuras-europa.html

(2) https://elpais.com/elpais/2019/03/07/ideas/1551982378_130567.html?id_externo_promo=enviar_email

(3) https://elpais.com/economia/2019/02/13/actualidad/1550088419_496910.html

(4) Pere Jodar y Jordi Guiu, Parados en movimiento. Historias de dignidad, resistencia y esperanza, Barcelona, Icaria, 2019l, p. 29.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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