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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-03-2019

Quin ha conspirado contra Siria?

Ahmad al-Shuli
Al-Jumhuriya


El Estado asadiano no ser recordado, cuando desparezca, por sus grandes hazaas que, en cualquier caso, nunca fueron reales. Tampoco ser recordado solo por sus mltiples males. Ms bien, ser recordado en primer lugar por la ingente tergiversacin de la que hizo gala durante mucho tiempo, sobre todo, al menos hasta el momento, durante esta grandiosa revolucin.

Para ilustrar esto, cabe sealar que, al inicio de la revolucin, se difundi la idea de que la economa siria era independiente, especialmente de los imperialismos occidentales que no podan hacer con ella lo que queran. Tambin se afirmaba que la economa era competente, sostenible y con capacidad para desarrollarse, sin apenas dficit, pues haba acumulado una base industrial slida. Dicho rumor fue la clave sobre la que se erigi la idea de la conspiracin, en la que el rgimen sirio se bas para legitimar su salvaje respuesta contra la revolucin: todo independiente, como l, deba ser aplastado. Dicha conspiracin vendra impulsada por fuerzas del mal que pueden ser occidentales para algunos nacionalistas rabes, o imperialistas para una izquierda a la que no importa que se lancen barriles explosivos contra los barrios residenciales, o incluso cruzadas e infieles en la cosmovisin de la lucha de civilizaciones que se retrotrae mil aos o ms en el tiempo.

Para demostrar que todas estas ideas son puro dogma y no guardan relacin alguna con la realidad, debemos aclarar que la naturaleza econmica del rgimen sirio y los intereses de sus promotores y saqueadores no se contradice con la naturaleza de los intereses de las grandes potencias que, segn la propaganda contrarrevolucionaria, son enemigas del rgimen establecido y buscan acabar con l. Por el contrario, la revolucin cort el camino por el que Siria discurra hacia la integracin acelerada en el sistema capitalista global, que expresaba las aspiraciones de desarrollo de Asad II tras terminar de gangrenarse la economa proteccionista e insuficiente de su padre.

El programa de sustitucin de las importaciones

Por gangrena, nos referimos al hecho de que el rgimen de Asad I implant un modelo econmico que posteriormente fracas en la mayor parte de los pases que lo aplicaron. La Siria asadiana, como la mayora de pases en desarrollo y recientemente independizados, trat de cimentar su independencia econmica aplicando un programa de industrializacin por medio de la sustitucin de importaciones, con el objetivo de detener el drenaje de la reserva de divisas.

La idea, correcta, sobre la que se basaba este programa era que no se poda lograr el desarrollo sin producir o comprar energa y sin adquirir una tecnologa avanzada del exterior. Todo eso no poda obtenerse ms que por medio de divisas, que son siempre limitadas en los pases en desarrollo. Por ello, deban conservarse las reservas de moneda extranjera, e incluso alimentarlas, para garantizar que se adquiran la energa y la tecnologa avanzada necesarias. Para ello, deba evitarse gastar dichas reservas en la importacin de productos de necesidad bsica.

La alternativa era fabricar tales productos bsicos en Siria, ya fuera mediante la creacin de un sector pblico, ya por medio del apoyo al sector privado local, o bien combinando ambos para alcanzar los umbrales mnimos de capacidad industrial. Adems de lograr un desarrollo econmico que aportara al Estado recursos fiscales, este programa tambin tena por objetivo llegar al nivel ms alto de contratacin posible, con la esperanza de que estas industrias se desarrollaran hasta alcanzar una etapa en la que se pudieran exportar excedentes. Con ello, se hara acopio de reservas de divisas para adquirir energa y tecnologa de forma continuada y se lograran niveles de desarrollo econmico que elevaran el nivel de vida de los individuos en la sociedad, por fin, a la categora de los pases desarrollados.

Este programa surgi en los cincuenta del siglo pasado con la ola de liberacin del colonialismo en el Tercer Mundo y demostr su xito, inicialmente, mediante la gestin de una economa orientada a lo social: muchos pases pudieron gastar en servicios pblicos e infraestructuras, adems de garantizar mltiples oportunidades de trabajo a los ciudadanos. Ms an, se les proporcionaron las necesidades bsicas y se elev su nivel de vida de una forma que casaba hasta cierto punto con las promesas y precios pagados por los movimientos de liberacin y los partidos progresistas. El Estado intervino para someter la produccin y la inversin a las necesidades sociales y no con afn de lucro en primera instancia. Esto convirti al Estado en un escudo contra las fluctuaciones de precios y en un soporte para un desarrollo que habra sido probablemente inalcanzable sin el apoyo estatal: el Estado se endeudaba y asuma una parte de los costes implcitos en el desarrollo, en lugar de que lo hiciera el sector privado, que no iba a invertir si el Estado no le garantizaba un apoyo financiero y una proteccin frente a la competencia de un capital ms competente en el exterior. En este perodo, se logr un salto cualitativo internacional en el nivel de vida que se vea, como muestra el grfico 1, por ejemplo en el aumento progresivo de la esperanza de vida en los setenta en muchas regiones en desarrollo.


Sin embargo, el programa de industrializacin contrario a las importaciones vena acompaado de autolimitaciones, debido a que se circunscriba principalmente al mercado nacional. En primer lugar, la produccin de productos bsicos que tenan una demanda limitada satur el mercado local rpidamente. Podemos ilustrarlo de la siguiente manera: un aumento en los ingresos poda tener como consecuencia que el individuo duplicara con creces el consumo de servilletas de papel y comida enlatada, pero sera raro que llegara a multiplicarlo por diez. Por ello, las necesidades de productos bsicos se saturaban pronto, y se acababa con la posibilidad de que el capital local se invirtiera de nuevo dada la insignificancia o inexsitencia de una cuota de mercado. A esto se une, y es lo ms importante, que el programa proteccionista preservaba el formato de las relaciones capitalistas en lo que respecta a la explotacin de la clase trabajadora y la acumulacin de excedentes. Sin embargo, eliminaba la dinmica de la produccin capitalista impidiendo la competencia, ya que el Estado impona trabas arancelarias y reparta la produccin entre distintas empresas. Probablemente en ese momento tambin se sufragaron algunos costes de contratacin y equipamiento, de forma que el capital local adquiri importantes beneficios sin riesgos ni competencia alguna. En consecuencia, desapareci la necesidad de invertir de nuevo al garantizarse las ganancias. Esto impidi que se profundizara el capital de mercado, que es el paso hacia una industria dotada de una tecnologa ms avanzada, que busca reducir los costes y mejorar la calidad, y con la que se inicia una cadena de produccin industrial, gradual, que se alimenta de la continua profundizacin del mercado, el desarrollo de la tecnologa y el aumento de la calidad de los productos. Con ello, busca alcanzar unos niveles de competitividad internacional que garanticen la continua expansin de las exportaciones y, por tanto, el paso a un programa econmico caracterizado por una capacidad de exportacin que aumenta las reservas de divisas. As, si una sociedad no produce una tecnologa avanzada concreta, al menos tiene suficientes reservas para comprarla. La mayor parte de pases desarrollados gozan de supervit comercial y financiero gracias a la base de las exportaciones de tecnologa avanzada, y la mayor parte de los pases en desarrollo se ahogan en el dficit comercial debido al valor reducido de sus exportaciones, si es que exporta algo, frente a la necesidad de importar tecnologas de alto valor.

La posible salida del hoyo

Construir una economa dinmica es un problema real y solucionarlo es una tarea difcil que exige, inevitablemente, la coordinacin de los complejos esfuerzos de produccin. Por ejemplo, la India y Brasil son dos pases con grandes mercados interiores, y sin embargo, no llegaron a tiempo a la transicin tecnolgica, debido a que el Estado se endeud mucho para apoyar la produccin primaria local y comprar la energa y la tecnologa a los precios establecidos en los mercados internacionales, sin alcanzar una cuota de produccin de alto valor que aportara al Tesoro recursos o divisas suficientes. Este enorme coste conllev una crisis de deudas soberanas; es decir, la incapacidad de muchos gobiernos en el mundo de pagar los crditos devengados en los ochenta, algo que vino acompaado de una rpida inflacin y una devaluacin de los tipos de las divisas. Esto marc el inicio de las medidas neoliberales que an hoy seguimos experimentando: la reduccin del gasto gubernamental y la gestin del Estado segn polticas financieras y monetarias conservadoras que permiten una estabilidad de precios que atrae inversiones del extranjero.

Muy pocos pases han logrado la transformacin tecnolgica necesaria para realizar exportaciones de calidad. Entre ellos, destacan Corea del Sur y Taiwn, que lograron superar la tendencia que inclinaba al capital hacia la inversin de rpido beneficio y poco riesgo, mediante la creacin de un sistema de estmulos para los capitalistas, con el objetivo de transformar las inversiones en inversiones de calidad a largo plazo, con consecuencias financieras para quien se opusiera a ello. No se puede decir que el xito de esta experiencia en Corea y Taiwn se deba a la dictadura, pues las dictaduras en Brasil y Argentina no lo lograron. Al contrario: ambos regmenes se erigieron como un obstculo frente a dichas transformaciones. Tampoco puede decirse que sea fruto de la democracia, pues el sistema democrtico asentado en la India tampoco lo ha logrado. Este resultado requiere el establecimiento de un equilibrio muy preciso del poder de los capitalistas sobre la sociedad, ya sea bajo la sombra de la dictadura o la democracia, a fin de que aprovechen sus mejores oportunidades de ganancia dentro del programa de desarrollo basado en la una sostenibilidad de las exportaciones, cuya fuente sea el desarrollo tecnolgico, que refuerce la base de la economa nacional y que eleve el nivel de vida.


Quiz las promesas garantizadas por el acceso a los productos de Corea y Taiwn al mercado estadounidense sean la mayor caracterstica de ambos regmenes, y no tanto el poder dictatorial. De hecho, el autoritarismo colaps en ambos pases mientras se produca la aceleracin industrial, de una forma similar a la implantacin gradual de la democracia en Europa y EEUU, que lleg de la mano de la capacidad de la clase trabajadora de paralizar los ciclos de grandes ganancias mediante la huelga por la democracia a principios del siglo XXI. En lo que respecta a la dictadura, esta se limita a satisfacer los intereses de ciertos sectores capitalistas, de forma que se garanticen las ganancias y beneficios, y se active la economa con el objetivo de la estabilidad. As, si quera empujar a estas empresas a algn tipo de estrategia, por ejemplo desarrollista, tena que apoyarse en la movilizacin y el estmulo de las clases trabajadoras. Sin embargo, con ello, puso en riesgo la estabilidad de su poder. Siguiendo esta lgica, el dictador se asegura de restregar a toda una sociedad en el barro del retraso econmico.

El asadismo llev a Siria a lo profundo del hoyo

A la Siria de Asad I, como la mayora de pases en desarrollo gobernados por emperadores, tambin le pill el toro, como a la India, Brasil y Argentina. De hecho, queda patente en el grfico 3 aqu debajo que su dficit comercial en ese perodo de los ochenta era similar al de los cuatro pases de la regin que lideraran el proyecto neoliberal posteriormente, o que ya lo haban iniciado: Egipto, Marruecos, Tnez y Jordania.



Tal vez, el volumen del mercado interior sirio permiti a su rgimen seguir con la experiencia proteccionista durante ms tiempo que Tnez, que ya haba comenzado a reforzar sus exportaciones cualitativamente como resultado de crisis previas; o quiz le proporcion la capacidad de continuar con los excesos de su dictadura, frente al rgimen de Jordania, que en ese perodo se vio obligado a una cierta apertura poltica; o tambin puede ser que la crisis de los precios del petrleo de 1973 y la fluctuacin del dlar antes de ello, producieran mayor efecto en el rgimen de Sadat que en el de Asad, y que, por ello, Sadat fuera uno de los primeros en subirse al tren del neoliberalismo que sigue aplastando bajo sus ruedas las pocas polticas sociales que quedan en el mundo.

Todas estas son diferencias circunstanciales y temporales, y no cualitativas. Asad I no era competente en realidad, sino que sobreviva gracias a las ayudas que le proporcionaba la coyuntura de la guerra fra, en la cual la regin era uno de los puntos ms calientes de enfrentamiento. La diferencia entre l y los cuatro pases neoliberales principales en la regin es que se mantuvo en la rbita sovitica enemiga, mientras que ellos se mantuvieron sistemticamente en la rbita estadounidense. Cuando termin esta guerra, Asad I, rey de los pragmticos, se apresur a interevenir en Hafar al-Batin en Kuwait para satisfacer a EEUU despus de la cada de la Unin Sovitica. En contrapartida, mantuvo su rgimen a flote durante un tiempo hasta su muerte.

La Siria de Asad no se caracteriz por nada destacable, sino que prolong un fracaso econmico limitado durante el mayor tiempo posible.




El afortunado heredero

Asad II lleg en un momento en que haba poco que obtener a cambio de nada pues las tensiones internacionales se haban relajado. Ya no haba mercados cerrados protegidos por la Unin Sovitica o China, y EEUU se afanaba en abrirlos, haciendo uso de la fuerza militar si era preciso. Iraq fue la excepcin que confirm la regla. La primera, la Unin Sovitica, pas a ser un mercado infiltrado en s mismo, deficiente tambin en gran medida. La segunda, China, se transform en una potencia capitalista emergente y temible en s misma. Estos gobiernos no sociales, que se extienden a lo largo y ancho del globo terrqueo, no pueden entrar en ningn juego salvo el de someterse al capital mundial y ofrecer unas condiciones atractivas para la inversin. As, este afortunado Asad se encontraba en una situacin excepcional, pues adems de haber heredado la repblica, haba heredado dicha repblica con supervit comercial gracias al aumento de los precios del petrleo desde finales de los noventa.

La excepcionalidad de su suerte le permiti seguir manteniendo a flote el sistema proteccionista y fuertemente autoritario de su padre, a pesar de que la necesidad de transformaciones estructurales en el sistema de produccin social exiga un papel activo de la clase capitalista local, o al menos de un sector relevante de la misma, que lograra que el dictador cediera parte de su poder a las lites. Al principio, Bashar logr una lenta transformacin neoliberal, manteniendo su dominio securitario, y evitando aumentar el empobrecimiento de los sirios. As, se encarg de gestionar las luchas internas entre las lites en vez de participar en ellas. Cuando los cuatro neoliberales se perdieron en los prstamos externos, ya fuera de gobiernos o del mercado abierto, tal y como muestra el grfico 5, Asad II decidi en 2002 saldar una pequea parte de la deuda que haba acumulado su padre en sus ltimos aos gracias a los rditos del petrleo y que, en su mayora, eran ayudas adscritas a prstamos. Posteriormente, volvi a adquirir deuda externa en similares condiciones en 2007, con niveles que se acercaban de nuevo a los cuatro neoliberales. Sin embargo, la revolucin le sorprendi antes de que acelerara la transformacin estructural que ya haba iniciado de facto.


Asad II sigui la lgica de la gradualidad y la transformacin lenta que Asad I haba dominado con habilidad para mantener su poder absoluto de la mejor manera posible, hasta que este se vio comprometido en los ltimos meses antes de la revolucin. A la luz de la debilidad cualitativa de este rgimen y su incapacidad para imponer condiciones, pues ms bien pareca estar listo para ceder ante cualquier parte exterior o interior, Asad se aferr a aquello que poda utilizar como carta de negociacin en ausencia de toda otra capacidad de influencia. Lbano, con sus muchos defectos, tena la desgracia de ser el vecino de Asad. La destruccin de los movimientos nacionales libans y palestino durante la guerra civil en Lbano, la intervencin a favor del fascismo libans, e incluso el hecho de que asegurara la autoridad del rgimen jordano previamente, eran logros que tanto Asad I como Israel podan atribuirse. Sin embargo, cuando fue a negociar con Israel, llevando en el bolsillo a Lbano y algunas facciones palestinas y kurdas, puso como condicin a todo acuerdo que se le garantizara que mojara sus pies en el lago Tiberiades, todo lo contrario a su descripcin de los abusivos acuerdos firmados por Egipto, la OLP y Jordania. Su objetivo era que los sirios vieran en su paz con Israel una ganancia, pues no pagara el precio de la rendicin con el que podra perder algo de poder. Por su parte, Israel fue quien vio que Asad exageraba al estimar su precio en el mercado y "se lo cepill", como suele decirs en Siria, pues no era preso de su situacin interna, sino que su apertura responda sin ms al deseo de Netanyahu, durante su primer mandato, de incluir a Siria en el esquema. Con ello, pretenda detener las maniobras de Hussein y Arafat, que intentaban imponer condiciones a Israel, y apresurarse a encontrar una solucin definitiva que incluyera a los refugiados palestinos. Era un xito que crean que podan esgrimir frente las crticas, y era tambin ms de lo que Israel haba aceptado en los tratados de paz con cada uno de ellos, o al menos Netanyahu. La humillacin, no obstante, se produjo con la visita de Faruk al-Sharaa[1] a Camp David tras la llegada de Ehud Barak al gobierno, donde fue reprendido por Clinton, como tambin lo fue Arafat.

Muri Asad I y Asad II hered su poder sobre Lbano. La burguesa libanesa, que haba vuelto a respirar tras la guerra civil bajo el liderazgo de Hariri, intent alejarse gradualmente, ampliar su participacin y acelerar su integracin internacional ms de lo que Asad II quera arriesgar. En ese momento, les declar una guerra en la que no logr, a pesar de sus esfuerzos, conservar su reserva negociadora anterior. Posteriormente, volvi a Lbano por la puerta de la resistencia para mejorar su posicin negociadora y aqu es importante recordar que quien ha adquirido experiencia en machacar a los sirios no va a oponerse, por conciencia, a los excesos cometidos contra libaneses y palestinos, ni debe presumirse que la resistencia de estos contra Israel tena algn valor para l ms que en la medida en que le beneficiara. En pleno apogeo de los falsos graznidos sobre el rechazo al imperialismo y la resistencia, y del discurso de Asad II sobre los hombres y los medio hombres tras la guerra de Lbano de 2006, este ya haba vuelto a acumular deuda con el exterior y haba empezado a acumular dficit comercial a pesar de la continua subida de los precios del petrleo que se haba prolongado dos aos ms. Tambin haba comenzado su programa de privatizacin de los servicios pblicos a una velocidad que lo situ en el puesto intermedio entre los cuatro neoliberales, adelantndose a Egipto y Tnez, adems de Lbano, cuyo estado central y sector pblico no haban tenido un desempeo destacable.

Asad se qued finalmente sin cartas fuertes de negociacin, pues la amenaza de la resistencia haba perdido relevancia despus de que Obama hubiera dirigido mensajes conciliadores a Irn, lder del eje antiimperialista. Unos pocos meses antes del inicio de la revolucin, el rey Abdal ben Abdelaziz, de cuya virilidad se haba dudado, haba visitado Damasco, desde donde acompa a Asad en su avin hasta Beirut con el objetivo de limar las asperezas con los lderes libaneses, volver a normalizar la relacin con el rgimen de Asad y anunciar su disposicin para una total integracin en un mundo regido por el capitalismo globalizado.  

Quin podra conspirar contra semejante rgimen?

Quien todava crea que exista un plan para acabar con Asad deber explicarnos cmo iba a llevarse a efecto, ya que a da de hoy seguimos teniendo dudas. Del mismo modo, y antes que nada, deber explicarnos a todos los que dudamos qu necesidad haba de semejante plan.


Ahmad al-Shuli, Ex primer ministro de Siria.

Fuente original: Traducciones de la revolucin siria.


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