Portada :: Argentina
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-03-2019

La poltica monetarista fracasa para bajar precios y agiganta la desigualdad

Julio C. Gambina
Rebelin


La inflacin de febrero alcanz al 3,8%, para sumar 6,8% durante los dos primeros meses del ao y proyectarse en torno al 30% en todo 2019. El rubro alimentos est a la cabeza con 5,7% para febrero, sumando 9,3 en dos meses. La inflacin anualizada alcanz al 51,3% y los alimentos lo hicieron al 58,3%. [1]

Hemos sostenido varias veces que los pobres son los que sufren la inflacin, ya que la mayora de sus ingresos se destinan a la alimentacin y sustento cotidiano de la familia. La conclusin se valida con estos datos de los incrementos de precios, especialmente de los alimentos, los que, juntos a la suba de las tarifas de los servicios pblicos privatizados, dolarizados y extranjerizados, evidencian a los perjudicados directos de la situacin econmica actual.

La inflacin es un mecanismo de transferencia de ingresos hacia el poder econmico concentrado. Es un mecanismo de apropiacin de plusvala generada por el trabajo social. Parte de esa plusvala se transfiere como intereses de la deuda pblica, o como renta derivada de inversiones especulativas, lo que incluye la fuga de capitales.

Como si fuera poco, ahora el FMI autoriz a vender hasta fin de ao en el mercado de cambios unos 9.600 millones de dlares de los desembolsos del organismo internacional.

As, el crdito del FMI es funcional a la fuga de capitales, en el camino de los 29.000 millones de dlares cedidos a la especulacin y la fuga en tiempos de Sturzenegger y Caputo al frente del BCRA en el 2018. Despus, se critica los planes sociales, nfimos al lado de estas cifras millonaria en dlares.

Para combatir la suba de precios, el gobierno de Macri acude a la receta monetarista, consistente en disminuir la cantidad de pesos en circulacin y por eso, junto al dficit primario cero se compromete a un programa monetario dursimo de no emisin durante todo el ao.

As, va emisin de ttulos, el gobierno retira de la circulacin todos los pesos posibles y con ello acrecienta peligrosamente el endeudamiento pblico. Las Leliq, Letras de liquidez que emite el BCRA, ya suman ms de 1 billn de pesos (un milln de millones), el equivalente de unos 25.000 millones de dlares a 41 pesos por dlar. [2]

Esas Letras onerosas, son prstamos asumidos por el BCRA para retirar pesos de circulacin y pagan una tasa de inters promedio del 63,3%. Es un costo gigantesco que asume toda la sociedad en beneficio de los tenedores de esos ttulos: los bancos.

Con ese nivel de tasa de inters, cualquier traslado al mercado de crdito constituye una usura, especialmente para los sectores de menores ingresos, empresarios o pblico en general.

Estos sectores de menores ingresos son los que financian los vencimientos de sus tarjetas de crdito o compran en cuotas con tasas elevadsimas que aplican los comercios para favorecer las ventas. Ni hablar del crdito productivo obstruido por este costo financiero.

No solo el pas califica en riesgo con 750 puntos, sino que la familia argentina es la que est en default, como seala la campaa de la CTA Autnoma denominada yo no llego.

Todo parece encaminado a frenar la cotizacin del dlar, una variable considerada estratgica de cara a las elecciones de octubre.

Se imaginan en el gobierno que retirando pesos de circulacin caer la demanda de divisas, obviando que las grandes oscilaciones de la cotizacin estn asociadas a movimientos especulativos de inversores externos y locales, los que ante la incertidumbre del resultado electoral ya empezaron a cambiar sus activos en pesos por otros en dlares.

Dolarizacin y lucha de clases

El camino de la dolarizacin est en curso y lo que existe es la lgica de la mxima ganancia en funcionamiento, que requiere domesticar cultural y socialmente a la mayora trabajadora de la sociedad para asumir las nuevas condiciones de vida en la Argentina, muy lejos de estndares de amplia cobertura de necesidades con derechos sociales conquistados en otros tiempos.

Convengamos que eso es lo que pretende el capital mundial en la actualidad, sin distincin de fronteras. Solo puede existir el matiz derivado de la fortaleza del movimiento obrero y popular en la resistencia al objetivo de la ofensiva capitalista.

Es quiz, una de los problemas que puede mostrar la Argentina a inversores vidos de ganancias, ms all de los triunfos electorales de la derecha en 2015 y 2017 e incluso de cualquier resultado en octubre prximo.

Adems de ganar elecciones, las derechas tienen que limitar y/o eliminar el conflicto social, algo difcil en la Argentina, aun con los lmites para encarar iniciativas de protesta en profundidad, caso de un Paro Nacional en las condiciones de agresin actual a trabajadores y trabajadoras.

La histrica acumulacin de poder popular es la que hasta ahora impide se avance en la reaccionaria reforma laboral con la consecuente prdida de derechos sindicales, sociales e individuales, objetivo principal de la dominacin capitalista en el pas. Es consecuencia de las particulares condiciones de la lucha de clases en la Argentina

El monetarismo ortodoxo, aun cuando lo propagandean los libertarios, muestra su fracaso para frenar la inflacin, que sigue profundizando la regresiva consecuencia de la distribucin del ingreso, con aumentos de alimentos y tarifas que los empobrecidos no pueden pagar. Se trata de una cuestin de poder y cuenta con apoyo del FMI.

Por eso, el interrogante es si la errnea estrategia del diagnstico y la propuesta monetarista, que considera a la inflacin como un problema monetario, les habilita el camino de la reeleccin.

Hasta hace poco no haba dudas en el poder sobre un segundo periodo de gobierno de Mauricio Macri, pero con la permanencia de elevados ndices inflacionarios y aguda recesin con fuerte incidencia en la produccin, el comercio y el empleo, las dudas crecen y con ellas las potencialidades de nuevas postulaciones en la disputa electoral.

Hasta el poder tiene Plan B, que puede incluir candidaturas de crtico discurso al gobierno, aun cuando asumirn gestionar el condicionante fuerte del acuerdo con el FMI, por lo que no extraa que, aunque el FMI apuesta fuerte por Macri y le facilita recursos para su estrategia antiinflacionaria, al mismo tiempo seala que continuar con su brega por el ajuste y la reestructuracin reaccionaria gane quien gane en las elecciones de fin de ao.

Como siempre hemos sostenido, no solo es cuestin de elecciones, sino de la respuesta generada desde la sociedad y el movimiento popular, no solo para resistir la ofensiva monetarista, sino para instalar otra propuesta de discusin que supere la encerrona del debate actual entre tasas y dlar.

En todo caso, lo que se requiere es considerar otras posibilidades de organizacin de la economa, con el acento colocado en horizontes de satisfaccin de amplias necesidades sociales, ms an cuando crece el desempleo y el empobrecimiento de una parte importante de la sociedad.

Notas:

[1] INDEC. ndice de Precios al Consumidor (IPC). En: https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/ipc_03_19.pdf (consultado el 15/3/2019)

[2] BCRA. Informe diario de pases y LELIQS. En: http://www.bcra.gov.ar/Pdfs/PoliticaMonetaria/Infopases.pdf (consultado el 15/3/2019)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter