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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-03-2019

Alguien ausente en la marcha del 8 M, tambin se ausentar de los cuarteles

Emilio Cafassi
Rebelin


El Sr. Manini Ros fue hasta el martes comandante en jefe del ejrcito uruguayo. Hoy es otro. La razn es que sostuvo, entre otras provocaciones, que la justicia se apart de los ms elementales principios del derecho ya que los militares eran juzgados sin las garantas del debido proceso. En algo tiene razn, la democracia representativa uruguaya an se encuentra herida por la vigencia de la ley de Caducidad de la Pretensin Punitiva del Estado ( 15.848), dictada en 1986 en -y por iniciativa del- gobierno de Sanguinetti, corredactada por legisladores de los dos partidos tradicionales, que comprende los delitos cometidos hasta el 1 de marzo de 1985 (es decir hasta el fin del Terrorismo de Estado) por funcionarios militares y policiales. La historia recordar que en dos oportunidades la izquierda propuso derogar este culto a la impunidad y homenaje la tortura mediante un referndum revocatorio, sin lograrlo, debido a una inexplicable cobarda cvica popular. Adems de esta aberrante ley que viola los ms elementales principios, tampoco es compatible con el principio de igualdad ante la ley que exista una justicia paralela, la justicia militar, que en vez de reparar la injusticia de la vigencia de la ley de caducidad (protegiendo su honor) erige por caso un tribunal de honor que no hace ms que cuestionar las condenas de la Suprema Corte de Justicia en los escassimos casos de crmenes aberrantes que por razones muy particulares no estuvieron comprendidos en el amparo mafioso de la ley de los genocidas.

El viernes en el mundo, particularmente en su geografa occidental, se desarrollaron marchas en reclamo de igualdad, con particularsimo acento en la de gnero, donde las consignas y demandas contenan un denominador comn, reflejaban adems las particularidades de cada pas en materia de conquistas o retrocesos en la equidad. Personalmente disfrut de esta marcha en Montevideo donde la concurrencia es tan masiva no solo en trminos absolutos sino tambin relativos a la poblacin de la ciudad, que me impidi encontrarme con muchos amigos y amigas, tanto como poder determinar si alguien en particular fue parte de la manifestacin. Sin embargo deduzco que Manini Ros no se integr a la marcha, no por el impedimento en participar de la vida poltica (que sin dejar de ser poltico, fue como siempre un acto cvico, multi o extra partidario) sino por la raigal naturaleza patriarcal de la formacin y funcin militar, adems de la composicin de gnero y etaria de la inmensa mayora.

Sin la menor pretensin de rigurosidad, como mero observador participante en un ejercicio sociolgico salvaje, infer que la convocatoria tuvo eco en una abrumadora mayora de mujeres, dira tal vez que en el orden de 8 o 9 a 1. Pero con la particularidad de tener una proporcin muy significativa de jvenes, algo ms difcil de hallar en comits de base, congresos o actos partidarios.

La razn de fondo que hace converger el planteo corporativo de privilegio de esta casta, con la intuida ausencia a la movilizacin, es la formacin absolutamente retrgrada y ajena incluso a toda eficacia en materia de defensa. En vez de transitar por los liceos donde encontrarn no slo variados segmentos sociales sino tambin identidades de gnero e inclinaciones diversificadas, se recluyen en una institucin prcticamente monstica de culto machista y naturalizacin patriarcal, donde se exalta la fuerza cultivando el desprecio por el disenso, la duda y en ltima instancia el uso de la razn, adems de que se ejercita la concentracin vertical del poder. No debe olvidarse que adems de los crmenes del Terrorismo de Estado denunciados en el mismo perodo, desde el ao 2011, gracias a la valenta de 28 mujeres, conocemos la violencia y abuso sexual por parte de los militares que las secuestraron durante la dictadura que no se redujo a los perpetradores materiales sino que ellas sostuvieron que era conocido desde el comandante hasta el ltimo alfrez, porque todos eran cmplices.

En esas instituciones supuestamente formativas, rigen los axiomas y las abstracciones patriticas que se pretenden divinas. En su momento escrib que la institucin misma es violatoria porque forma a sus integrantes en un marco opresor que a la vez opera como proyecto latente de transgresin mediante una miseria sexual doblemente cosificada: entre la madre, esposa entregada al destino biolgico de la reproduccin y la servidumbre, y la puta, destinataria deshumanizada de sus mecanizaciones. En un contexto de anomia y poder absoluto como un Estado Terrorista, esta concepcin se traslada hasta el lmite de la disposicin de la vida misma de las vctimas. Sus violaciones no eran sino rutinas fisiolgicas genitales, descargas eyaculatorias sobre un mero objeto interpuesto, totalmente deshumanizado. La fantasa infantil de acostarse con todas con potencia viril siempre cumplida, tal vez los tranquilice, ayudando a lograr su deserotizacin plena. Sern pruebas inventadas, como sostuvo el hoy destitudo?

La nica poltica de defensa, tan indispensable como posible, es una poltica cientfico-tecnolgica que no puede producirse sino en el marco civil y con las instituciones educativas y los entes estatales que la pueda implementar con personal formado en las mismas instituciones en las que se forma la totalidad de la fuerza de trabajo, cualquiera sea su gnero, ideologa o identidad.

La decisin del Presidente Vzquez no merece ms que apoyo, pero en adelante ser indispensable ir pergeando un cambio radical en la poltica de defensa. Las FFAA, tal como estn, no son slo onerosas para la sociedad, sino adems intilmente dainas.

Hay que sustituir mucho ms que su cabeza.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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