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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-03-2019

Greenwashing? Las Marchas Verdes olvidan el factor guerra

Nazann Armanian
Pblico


El 15 de marzo, da de la Marcha Popular por el Clima, decenas de miles de jvenes de varios pases, seguidores de la estudiante sueca Greta Thunberg, mostraron su indignacin por la indiferencia de los lderes mundiales hacia el cambio climtico. Desde el agosto pasado, Greta de 16 aos se manifiesta cada viernes ante el Parlamento Sueco pidiendo un mayor compromiso en la lucha contra el deterioro alarmante de los ocanos y los glaciares.

Sorprende (o no) que mientras activistas medioambientalistas de talla de la hondurea Berta Cceres o del profesor iran Kavous Emami que han sido asesinados por su lucha contra los poderes que se benefician de la destruccin del medio ambiente, la adolescente sueca sea presentada como lder de la lucha para salvar el planeta. Segn Global Witness, en el 2017, al menos 207 activistas medioambientales fueron asesinados en 22 pases. Un ao antes, fueron otros 200, ocho ms que en 2015.

Se desconoce la razn por la que ella, oriunda de uno de principales vendedores mundiales de armas, y sus fans preocupados por el CO2 que se cuela en sus pulmones, no hayan incluido el No a la guerra y los negocio que giran alrededor de la industria armamentstico en sus reclamos para salvar el planeta maltratado. Es incomprensible que teman ms a respirar aire contaminado, pero no a la amenaza muy real de una guerra nuclear que acabara con miles de millones de seres vivos, y causara un sufrimiento duro y prolongado a los supervivientes. Hace un ao Trump rompi el acuerdo nuclear con Irn, y el mes pasado hizo lo mismo con el acuerdo con Rusia, mientras mandaba invertir 1.2 billones de dlares para fabricar nuevas bombas atmicas con el fin de que el mundo sea ms seguro.

En las consignas la Marcha tampoco se vea mencin alguna a las consecuencias de las guerras abiertas en Siria, Yemen, Irak, Afganistn, Sudn, Libia (que han destruido la vida de cerca de 150 millones de personas), ni de las que el imperialismo puede empezar contra Venezuela e Irn, ni de la contaminacin mortal del hbitat de los palestinos, que adems de ser bombardeado casi a diario por Israel, viven una catstrofe ecolgica: millones de sus olivos han sido arrancados por los ocupantes, los campos de frutales y granjas de Gaza han desaparecido; sus gentes respiran el amianto de viviendas derruidas, y las aguas residuales no tratadas contaminan el Mediterrneo a causa de la destruccin de las infraestructuras.

La misma amnesia sucede con los anuncios televisivos, que nos invitan a reciclar para proteger la tierra, pero silencian el grado de la responsabilidad de las grandes compaas siempre protegidos por los estados, que cometen el 80% de las agresiones contra el medio ambiente.

La falta de polticas por parte de los gobiernos capitalistas a evitar un mayor desastre ecolgico es simplemente una poltica.

Otros falsos hroes ecologistas

Greenwashing lavado verde o el pseudoecologismo es el trmino creado para denunciar el maquillaje al rostro de un sistema que genera y reproduce continuamente los fundamentos de la destruccin de la naturaleza.

El ex vicepresidente de EEUU Al Gore, recibi en 2017 el premio Nobel de la Paz por sus esfuerzos por construir y divulgar sobre el cambio climtico, a pesar de que la administracin Clinton-Gore bombarde Yugoslavia, Albania, Sudn, Afganistn, Irak, Hait, Zaire, y Liberia, utilizando toda clase de municiones destructivas incluidos proyectiles que contenan el uranio empobrecido, causando la muerte de decenas de miles de civiles y provocando irreparables daos en sus tierras, aires, y aguas. l tambin fue uno de los promotores de la campaa de expansin de materia prima para biocombustible, pretendiendo convertir las tortitas de los mejicanos ms pobres en etanol de los coches de los pudientes. Fue el miedo a la rebelin de millones de hambrientos que se archiv, en parte, esta ocurrencia.

Aos despus, en septiembre del 2014 y en la vspera de la Cumbre de la ONU sobre el Clima, los banqueros del Wall Street pagaron unos 220.000 dlares para anunciar en el metro de Nueva York la marcha organizada por empresas como Avaaz y otras 300 organizaciones contra la contaminacin del planeta. La participacin del Banco Mundial o la Iniciativa Global Clinton en estas iniciativas, ms que deberse a la transversalidad del movimiento ecologista, es hacerse con el control del mismo, adems una operacin de marketing para blanquear a las lites ms depredadores y sin escrpulos del mundo, la misma que presenta, por ejemplo, a la OTAN como la hermana de caridad: si descarga toneladas de bombas sobre las naciones indefensas es porque la industria de armas se desvive por el bienestar del seor sudans, de la seora afgana.

El movimiento por la justicia climtica es una lnea de negocio capitalista muy rentable que convierte la lucha sensata de personas preocupadas por la agona de nuestro planeta en una mercanca, creando el espejismo de que los fabricantes de bombas de racimo o de fsforo blanco van a renunciar a sus beneficios, a golpe de firmas o manifestaciones con msica y baile.

Una de las muestras de las artimaas del capitalismo es, por ejemplo, que 1) los mercados de valores bajen el precio del carbono con el fin de vender la mayor cantidad, 2) los bancos no excluyan a las empresas ms contaminadoras de sus ofertas de crditos, y 3) los gobiernos regalen incentivos a este sector para que reduzcan sus emisiones contaminantes. El negocio de Salvar la tierra es muy redondo.

Devastar el medio con la guerra

Se cuenta que, el ejrcito de la antigua Roma, para asegurar la capitulacin presente y futura de sus enemigos, cubra la superficie de sus tierras cultivables de sal; siglos despus, hemos podido presenciar cmo la aviacin de EEUU rociaba los bosques y los cultivos de Vietnam con 20 millones de galones de la herbicida Agente Naranja (producidos por Monsanto). Hoy, 44 aos despus, hay 500.000 nios ciegos, sin extremidades y con otras graves malformaciones. Pocos aos antes, las bombas atmicas de Harry Truman convirtieron a Hiroshima, Nagasaki y 240.000 de sus vecinos en cenizas.

Las guerras, adems, producen masivos desplazamientos de la poblacin, erosionan el suelo, desertifican los bosques. Entre los escasos datos sobre el estrs ambiental causado por la agresin militar de EEUU y sus aliados a Irak, empezada en la Guerra del Golfo Prsico del 1991 y que continua hasta hoy, se asoman noticias como estas:

. En respuesta del incendio de 736 pozos petroleros kuwaites por las tropas iraques, las fuerzas angloestadounidenses bombardearon las refineras y los campos de petrleo de Irak que ardan durante meses, produciendo millones de toneladas de dixido de carbono, azufre, mercurio, que produjo lluvia cida sobre una amplia superficie eliminado la vegetacin y los animales.

. El uso de 320 toneladas de uranio empobrecido por parte de EEUU, que mat de miles de personas, produjo extraas enfermedades y malformaciones en los bebs nacidos despus, adems de contaminar hectreas de tierras cultivadas.

. Decenas de miles de aves murieron, unos por ahogarse en el petrleo derramado en las aguas del Golfo Prsico, y otros por caer la temperatura del agua, al crearse una microcapa txica sobre su superficie.

. En 2015, Irak experiment la temperatura ms alta del mundo, a causa de la destruccin en la cubierta vegetal y la reduccin de la superficie del agua. Las graves tormentas de polvo que nacen en este pas y se expanden por toda la zona, provocan afecciones que matan a cientos de personas cada ao.

. Los pescadores y los chavales iraques que se baan en el ro Tigris siguen encontrando cadveres en sus aguas.

En Yemen, el bombardeo no televisivo de la coalicin dirigida por EEUU-Arabia Saud y la destruccin planificada de cultivos, granjas, y sus infraestructuras, incluida las plantas de tratamiento de aguas residuales y los hospitales, ha provocado la crisis humanitaria ms brutal del mundo, y una epidemia de clera que ha acabado con la vida de miles de personas, dejando a medio milln ms gravemente enfermas.

En Myanmar el ejrcito utiliza la tctica de tierra arrasada contra los rohinya, quemando sus viviendas y cultivos, con el fin de imposibilitar el regreso de las vctimas a sus hogares.

En Sudn, la guerra ha causado la eliminacin de miles de animales, cazados para alimentar a los hombres armados. En la Repblica Democrtica del Congo la poblacin de los rinocerontes blancos, especie en peligro de extincin, se redujo a 31 en 1996 a causa del conflicto; desaparecieron 5.000 elefantes, as como la mitad de los hipoptamos.

Con unas tantas guerras abiertas en Oriente Prximo, y la amenaza de EEUU de provocar otras para hacerse con los recursos naturales de otros pueblos, el movimiento ecologista debe potenciar el dbil movimiento por la paz, e incluir la reduccin del gasto militar en una de sus principales demandas.

Fuente: http://blogs.publico.es/puntoyseguido/5616/greenwashing-las-marchas-verdes-olvidan-el-factor-guerra/



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