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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-03-2019

Elementos para un posicionamiento
Quin tiene el poder en Venezuela? Una lectura marxista crtica

Nicols Campos y Maximiliano Rodrguez
Rebelin


No hay idea ms errada que la que predomina en amplios crculos de la izquierda latinoamericana de que en Venezuela hay un proceso revolucionario, socialista, popular en curso o al menos con potencialidades de adquirir dichas caractersticas. De aqu supuestamente el constante asedio al que el gobierno chavista se ve sometido por parte de Estados Unidos, el Grupo de Lima y la oposicin interna.

Sin embargo, se trata no solo de un diagnstico errado, sino de uno particularmente daino. Genera estragos a la causa de la revolucin y el socialismo en el continente. Esto porque precisamente a partir de dicho diagnstico las organizaciones de izquierda y sus militantes derivan explicaciones, elaboran posicionamientos y llevan a cabo campaas de propaganda en torno a la situacin venezolana.

El dramatismo y las consecuencias para la regin de los hechos que se suceden hoy en Venezuela obligan a aclarar los errores que predominan en cuanto a la apreciacin del verdadero proceso poltico-social por el que atraviesa dicho pas. No se trata de un prurito terico, sino fundamentalmente de las perspectivas de cmo sern resueltos los conflictos que han emergido en la superficie social del capitalismo venezolano y qu esperar de ellos.

Las ltimas sanciones de Estados Unidos sobre Venezuela

Para ilustrar la crudeza de la situacin venezolana, y la necesidad de enfocarla desde la perspectiva de la lucha de clases, vale la pena prestar atencin al significado y lo que revelan las sanciones que, a propsito de la jornada del 23 de febrero, el gobierno estadounidense impuso sobre algunos altos oficiales militares y policiales venezolanos. Tanto las medidas en s, como la reaccin del gobierno chavista, sacan a la luz mucho acerca del bloque dominante en Venezuela y los intereses de este en la actual coyuntura.

Como se sabe, el pasado viernes 1 de marzo el secretario del tesoro de Estados Unidos anunci una serie de medidas contra seis miembros del alto mando militar y policial venezolano. Debido a la actuacin que estos tuvieron en el intento de ingreso de ayuda humanitaria al pas llanero, el gobierno de Estados Unidos decidi congelar cualquier activo que estas personas pudiesen tener en Estados Unidos, prohibindoles adems toda transaccin financiera con individuos y entidades estadounidenses[i].

Ante esto, el gobierno venezolano en la persona del canciller Jorge Arreaza emiti un Comunicado en el que protestaba contra las medidas adoptadas por el gobierno de Donald Trump[ii]; protestas a la que se sumara tambin el canciller ruso Sergei Lavrov, quien, en conversacin telefnica con el secretario de Estado norteamericano Mike Pompeo, plante la reocupacin de su gobierno por las nuevas medidas adoptadas en contra de Venezuela[iii].

Cuestin de militares patriotas o de clases sociales?

El Comunicado del gobierno venezolano, subido a la cuenta oficial de Twitter del canciller Arreaza, es en verdad revelador. No tanto por lo que dice, sino por la forma en que lo hace y tambin por lo que calla, dejando entrever la naturaleza y caractersticas de la actual clase dominante en Venezuela.

En efecto, en el comunicado se sostiene que el propsito de las medidas es perjudicar (sic) a militares patriotas (ntese el trmino perjudicar), y que se pretende quebrar el compromiso nacionalista de los militares venezolanos.

En primer lugar, cmo es posible perjudicar a alguien congelndole sus activos (propiedades, depsitos y cuentas bancarias, instrumentos financieros, etc.) en algn pas? Solo piense libre y desprejuiciadamente. La respuesta es fcil. En efecto, el perjuicio aparece solo si la persona en cuestin tiene efectivamente activos en dicho pas. De lo contrario, la medida es inocua, ridcula, sin consecuencia alguna.

Por lo tanto, si ninguno de los militares aludidos en la lista elaborada por el gobierno estadounidense tuviera activos en dicho pas las medidas seran inofensivas. De qu otra manera podran verse perjudicados esos militares patriotas si no poseen activo alguno en Estados Unidos? Cmo se podra pretender siquiera quebrar el compromiso nacionalista de los militares venezolanos con medidas de tal naturaleza? Por qu una medida tan ridcula merecera incluso la preocupacin del canciller ruso?

Las medidas adems constituiran una poderossima arma propagandstica en manos del gobierno chavista frente a la comunidad internacional y, sobre todo!, de cara al pueblo venezolano, que de paso dejara en el ms de los soberanos ridculos al gobierno de estadounidense. Bastara decir con que ninguna de estas personas, as como cualquier otro dirigente chavista, tiene activos en Estados Unidos. Pero puede sostener eso el gobierno? Y si no puede hacerlo, por qu no puede?

Esto porque es muy probable que la realidad sea otra. Casi con toda seguridad las medidas adoptadas por el gobierno estadounidense han sido cuidadosamente estudiadas en base a informacin detallada de sus servicios de inteligencia. Este sabe bien dnde y a quin golpean.

En segundo lugar, cabe preguntarse, cmo es posible que, en el contexto de las carencias que enfrenta el pueblo venezolano, miembros del alto mando militar y policial venezolano lleguen a poseer activos en Estados Unidos? Es que acaso cualquier ciudadano de a pie en Venezuela tiene casas, departamentos, cuentas bancarias, depsitos, instrumentos financieros, etc. en Estados Unidos?

El caso es que, aparte de no desmentir la posesin de activos en Estados Unidos por parte de los miembros aludidos del alto mando militar-policial, el gobierno chavista ni siquiera es de la posicin de que un hecho as, de existir, constituya un hecho de corrupcin susceptible de dura sancin. En efecto, en el Comunicado se prefiere expresar el rechazo de la forma ms categrica a lo que el gobierno califica como medidas coercitivas unilaterales de carcter ilegal (sic) en contra de militares oficiales venezolanos. La pregunta entonces es: por qu las sanciones del gobierno norteamericano son medidas coercitivas unilaterales de carcter ilegal y no actos de corrupcin? Acaso es normal y legtimo, susceptible incluso de merecer la protesta ms categrica (sic) del gobierno, el que un oficial de alto rango venezolano acumule, en el marco de sus labores, activos en la potencia imperialista que intenta agredir a su pas?

Esto abre varias aristas. Una de ellas es el evidente riesgo que dicha situacin representa para la seguridad nacional, pues revela la exposicin de los miembros del alto mando venezolano al chantaje de la potencia extranjera (cuntos otros altos oficiales se encuentran en la misma situacin?) que, segn la propaganda chavista, se encuentra librando una guerra no convencional implacable contra el pas. Esto demuestra lo feble que siempre resulta tanto ayer como hoy depositar los destinos populares en el compromiso constitucional, patriota, antiimperialista, etc. individual de los mandos del aparato coercitivo burgus.

Sin embargo, el meollo de la cuestin es otro. Aun en el escenario de que el compromiso con la patria de los altos mandos venezolanos fuera ms fuerte que el chantaje del gobierno estadounidense, lo que sin duda hablara muy bien del profesionalismo individual de cada uno de ellos, el problema seguira en pie para las clases trabajadoras.

Lo importante de la cuestin desde la problemtica de clases no es sino la revelacin del modus vivendi de la clase dominante chavista. En otras palabras, queda al desnudo la forma de reproduccin material particular del alto mando, que cristaliza, entre otras cosas, en la tenencia de activos en Estados Unidos, y que lo constituye en un actor social separado y antagnico a los intereses populares.

No se trata de una moralina abstracta o de un mero ejercicio terico, sino de un problema con consecuencias eminentemente prcticas sobre algo tan crucial como lo es la direccin y uso del poder de fuego del Estado. O sea, el ncleo mismo del poder estatal.

Hay que tomar consciencia del alcance de la situacin revelada por las sanciones del gobierno estadounidense. No son oficiales sin mando de tropa. Por el contrario, fueron precisamente esos altos mandos perjudicados por el gobierno de Estados Unidos los que estuvieron a cargo de resguardar la soberana nacional el pasado 23 de febrero. Los mismos que puo en alto, y bajo el lema de Independencia y Patria Socialista[iv], juran defender al pas. Entonces, antes de embarcarse en cualquier cruzada por la defensa de la patria, no tendran las clases trabajadoras venezolanas el legtimo derecho a preguntarse en manos de qu actor social se est depositando el mando de la defensa militar del pas y qu intereses tiene este? No tiene tambin el militante revolucionario latinoamericano al menos el derecho a cuestionar el discurso de defensa de la patria que el gobierno chavista levanta?

Poder popular?

Cuando todo va viento en popa los fundamentos del poder parecen desaparecer, dando paso a los ms fantsticos relatos: democracia con participacin protagnica, empoderamiento del pueblo, revolucin, socialismo o alguna otra ilusin del momento. Sin embargo, en situaciones de crisis quedan al desnudo los resortes verdaderos y ltimos del poder.

El punto clave hoy en Venezuela es que la fuerza coercitiva del Estado est en manos y responde a los dictmenes de una cpula militar separada del pueblo, cuyos intereses materiales son antagnicos a los de este. Sobre ella penden los destinos de la nacin.

En este contexto, cualquier enrolamiento, armamento y/o movilizacin de las clases trabajadoras venezolanas en pos de la lucha antiimperialista bajo el chavismo no es ni puede llegar a ser poder popular. Es precisamente lo contrario: subordinacin popular. Subordinacin al actual bloque de clases que domina en Venezuela. Que en el marco de una institucin jerrquica y disciplinada como el ejrcito, no es sino la subordinacin de las masas a la cpula militar que se encuentra a la cabeza de este.

Si los destacamentos armados del pueblo no responden a organismos autnomos de las clases trabajadoras y populares no son nada, a pesar de que en su forma presenten el aspecto mestizo o zambo propio de la fisonoma de las clases trabajadoras y del pueblo pobre venezolano. La violencia organizada como expresin de la voluntad autnoma del pueblo es el ABC del poder popular, el resto es simple ilusin o un franco embuste de las clases dominantes.

La nica posibilidad de que el armamento del pueblo venezolano pudiese devenir en poder popular es que este cuestionase, armas en mano, a la dirigencia chavista, algo que no est ni remotamente planteado hoy en Venezuela. De hecho, la direccin es precisamente la contraria. Todo el discurso de la izquierda gira en torno a cerrar filas contra la agresin imperialista, la defensa de la patria y del proceso.

23 de febrero: significado y perspectivas

La denominada unin cvico-militar constituye la piedra angular del proyecto chavista y del rgimen poltico-social que ha erigido en Venezuela a su alero. Ms all de la ideologa y la propaganda, la significacin material de esta frmula consiste en dos elementos centrales:

1. La cristalizacin a la cabeza del Estado de un bloque de clases sustentado en la alianza entre la burocracia civil y la cpula militar; y

2. La subordinacin popular a dicho bloque, ya sea a travs de la reparticin de las prebendas de la renta petrolera en tiempos de paz y prosperidad y, en el caso de agresin imperialista, la movilizacin militar en pos de la defensa de la patria.

En base a lo anterior es que debe entenderse el significado de la jornada del 23 de febrero pasado. As como el restablecimiento de la democracia de Estados Unidos, el Grupo de Lima y la oposicin venezolana no es sino el pretexto cnico de los verdaderos intereses de las fuerzas poltico-sociales que encarnan, la defensa nacional desempea el mismo papel por el lado chavista. Ni siquiera la cuestin de la ayuda humanitaria constituye la cuestin verdaderamente en disputa. De hecho, es el mismo gobierno venezolano el que hoy sale a solicitar ayuda entre sus aliados[v], revelando la dura situacin que enfrentan los sectores populares en el pas. Estos discursos no son ms que las formas ideolgicas en que aparecen velados los intereses materiales realmente en juego.

El 23 de febrero no fue el triunfo de la lucha antiimperialista. Si bien se trat de una accin provocadora de gobiernos y polticos burgueses inescrupulosos (puede ser de otra manera?), nadie puede pensar seriamente que el ridculo espectculo montado en Ccuta constituyera un ataque imperialista ni el preludio de una invasin extranjera. El significado fue otro.

Tanto para dentro como para afuera, el no pudieron y no pasaron fue la demostracin de fuerza del chavismo de quien gobierna en Venezuela. El bloque dominante demostr que tiene la cohesin suficiente para mantener las riendas del poder y el control interno del pas en sus manos. Por lo tanto, cualquier salida a la crisis tiene que pasar por l, y no sobre l.

Esto reforzado con que cualquier salida tiene que ser en base a un acuerdo inter imperialista previo. De hecho, Rusia ya amenaz con una dura respuesta si las inversiones de sus empresas en Venezuela se ven amenazadas[vi].

Aqu lo que sopesan desde el bloque imperialista antagnico a Estados Unidos son los costos econmicos que le significa sostener al gobierno chavista versus las posiciones militares que gana, Rusia fundamentalmente, en la regin. Esto porque la ineficiencia, ineptitud y corrupcin del bloque dominante en Venezuela hace que toda inyeccin de recursos en el pas caiga en saco roto, adems de constituir un foco de constante inestabilidad interna.

Elementos para un posicionamiento

La discusin sobre hechos tan trascendentales para el continente como los que hoy se suceden en Venezuela debe ser encarada con la mayor profundidad posible en la izquierda. Dado que involucra temas y conceptos claves de la estrategia revolucionaria-socialista (clases sociales, bloque en el poder, poder popular, internacionalismo, etc.), este tipo de discusiones hay que darlas de cara a la militancia, al sector y a las clases trabajadoras.

En general, las organizaciones de izquierda revolucionaria son pequeas y sin arraigo ni capacidad de influencia en las masas trabajadoras. No obstante, no pueden renunciar a la elaboracin poltica y a levantar cursos de accin socialistas basados en un anlisis concreto de la realidad de la lucha de clases. Los sucesos de Venezuela constituyen, por la riqueza y complejidad de los elementos superpuestos, una escuela de aprendizaje privilegiada en dicha direccin.

En un escenario tan dramtico como el que plantea la situacin venezolana es posible levantar una posicin que no sea alinearse con la oposicin burguesa venezolana, el Grupo de Lima y Estados Unidos o con el gobierno chavista? Creemos que es perfectamente posible. Y ms an, es necesaria.

Cul debera ser entonces la posicin correcta a adoptar, o al menos qu elementos debera considerar esta? A la luz de la situacin, una plataforma en el caso de Chile bien podra consistir en lo siguiente:

1/ Una campaa contra el injerencismo e intervencionismo de la poltica exterior del gobierno (y esto sobre todo para aquellos pases cuyos gobiernos estn adscritos al Grupo de Lima). Se debe denunciar el cinismo de dicha conducta y los reales intereses que ocultan los discursos de defensa de la democracia y ayuda humanitaria, que no es sino alentar inescrupulosamente la desesperacin del pueblo venezolano ante la trgica situacin que vive;

2/ Ligar dicha campaa con la lucha por los derechos de la poblacin migrante, esto es: derecho universal a la migracin cosa que precisamente el gobierno chileno se ha negado a reconocer y otorgamiento de derechos polticos y sociales sin condiciones ni restricciones a los migrantes. No se puede tolerar que el gobierno, a travs de la denominada Visa de Responsabilidad Democrtica, intente manipular demaggicamente la desesperacin del pueblo venezolano a costa de un derecho tan bsico como la migracin;

3/ Lo anterior, sin embargo, no puede significar en ningn caso cerrar filas tras el chavismo. Al contrario, ningn apoyo crtico siquiera. En lo prctico, la campaa contra la poltica exterior de los gobiernos burgueses de la regin no puede ser lo mismo que hacer de caja de resonancia del aparato de propaganda chavista, ni convertir a las organizaciones poltico-sociales en agencias locales del Ministerio de Comunicacin del gobierno venezolano. La posicin de la izquierda debe poseer una mirada crtica de lo que sucede en dicho pas y de lo que realmente est en juego;

4/ Por ltimo, solidarizar con las expresiones polticas autnomas que puedan emerger del seno de las clases de las clases trabajadoras en Venezuela y con las organizaciones que intenten darle una expresin programtica. El contexto interno del pas es extremadamente difcil para una labor as. Seguramente sern minimizadas bajo la bandera de la unidad antiimperialista, tildadas de aliados del imperialismo y de hacerle el juego a la reaccin.

Notas:

[i] https://www.emol.com/noticias/Internacional/2019/03/01/939678/EEUU-impone-sanciones-contra-seis-altos-mandos-militares-de-Venezuela-por-obstruir-ayuda-humanitaria.html

[ii] https://twitter.com/jaarreaza/status/1101604052268470272/photo/1?ref_src=twsrc%5Etfw%7Ctwcamp%5Etweetembed%7Ctwterm%5E1101604052268470272&ref_url=https%3A%2F%2Factualidad.rt.com%2Factualidad%2F307266-venezuela-rechazar-nuevas-sanciones-unilaterales-estados-unidos

[iii] https://www.emol.com/noticias/Internacional/2019/03/02/939802/Canciller-ruso-comunica-a-Pompeo-su-decepcion-tras-las-nuevas-sanciones-de-Estados-Unidos-contra-Venezuela.html

[iv] https://www.youtube.com/watch?v=3XXC_FzhRHM&feature=youtu.be

[v] https://www.emol.com/noticias/Internacional/2019/03/01/939631/Gobierno-ruso-se-compromete-a-continuar-ayudando-a-las-autoridades-de-Venezuela-para-solventar-la-crisis.html

[vi] https://www.telesurtv.net/news/venezuela-rusia-inversiones-20190304-0034.html

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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