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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-03-2019

Chalecos amarillos

Alejandro Teitelbaum
Rebelin


La movilizacin de los chalecos amarillos suscit expectativas y rechazos y tambin mltiples interpretaciones. Entre estas ltimas algunos juzgan que se trata de una nueva forma de expresar el conflicto entre los que ms tienen y los que menos tienen, dada la incapacidad de asumirlo por parte de las organizaciones tradicionales: sindicatos, partidos de izquierda, etc. [1].

En parte de la izquierda hasta se lleg a decir que con los chalecos amarillos se estaba iniciando la lucha final para derribar al sistema.

Las clases dominantes con su multisecular experiencia de ejercicio del poder hicieron con dudas y vacilaciones lo que tenan que hacer:

- anunciaron alguna concesin econmica ultramnima (suspensin temporaria del aumento del impuesto sobre las naftas y la promesa de aumentar 100 euros a quienes ganan el SMIC (promesa esta ltima en buena medida falsa ver https://www.marianne.net/economie/smic-100-euros-augmentation-prime-d-activite-pour-qui );

- reprimieron a los manifestantes con una brutalidad sin precedentes [2], con mtodos heredados de la represin contra las revueltas populares en las antiguas colonias francesas ;

- desprestigiaron al movimiento con la ayuda de los marginales y anarcos que fueron a las manifestaciones a romper, incendiar y unos cuantos a robar, de provocadores infiltrados por el aparato represivo del Estado y de la psima imagen proporcionada por la participacin en las manifestaciones de pequeos grupos fascistoides y racistas. Convenientemente explotada por el Gobierno y los medios de comunicacin.

Y, por cierto, la desmedida violencia de la represin policial desempe tambin un papel provocador que incit a la reaccin, a veces violenta, de los manifestantes pacficos.

Pensamos que falta una caracterizacin correcta de este movimiento.

Y creemos que se debe a que no se ha empleado el mtodo apropiado. Que es el consistente en analizar en detalle las clases y estratos sociales que participan en el movimiento, su nivel de conciencia, sus ideologas espontneas subyacentes, etc. Enmarcando dicho anlisis en un slido conocimiento de la estructuras socioeconmicas del pas y de la relacin de fuerzas realmente existente [3].

Y para ello debe superarse la simplificacin que divide la sociedad entre los que ms tienen y los que menos tienen o la preferida por los populismos de derecha y de izquierda entre los de arriba y los de abajo y partir de la constatacin bsica de que la sociedad est compuesta de clases objetivamente e irreductiblemente antagnicas: por un lado los dueos de los medios de produccin y de cambio y por el otro los productores de bienes y servicios que generan con su trabajo la ganancia de los primeros. Lo que da por resultado las dos contradicciones fundamentales del capitalismo imposibles de resolver dentro del sistema:

1) la que existe entre la produccin que es social y la apropiacin que es privada, generndose as las cada vez mayores desigualdades entre las clases sociales [4].

2) la contradiccin entre el creciente desarrollo de las fuerzas productivas (ahora se dice que estamos en la cuarta revolucin tecnolgica: la inteligencia artificial) y las existentes relaciones de produccin. Contradiccin que genera inevitablemente el desempleo (mayor productividad: menos necesidad de tiempo de trabajo humano). Que el capitalismo no puede resolver porque no puede reducir drsticamente la jornada de trabajo y redistribuir los ingresos sin poner en cuestin al sistema mismo [5].

Ya lo escribi Hegel hace ms de 200 aos: El hombre disminuye el trabajo para el conjunto, no para los individuos, para los cuales, al contrario, lo acrecienta, porque cuanto ms el trabajo se hace mecnico, menos valor tiene y ms el hombre debe trabajar () La disminuacin del valor del trabajo es proporcional al aumento de la productividad del trabajo () las fbricas y las manufacturas basan su existencia en la miseria de una clase (G.F. Hegel, Realphilosophie, 1805-6).

En otros trminos: son las conflictualidades fundamentales y permanentes del sistema vigente que condicionan y determinan de cierta manera otras conflictualidades tanto entre las clases antagnicas como en el interior de las mismas.

Volviendo a los chalecos amarillos.

Su composicin social es heterognea, bsicamente clase media ms bien baja: artesanos, pequeos comerciantes y agricultores. Hay poca participacin obrera y de la poblacin de los barrios ms desfavorecidos. Es decir de los sectores ms sistemticamente golpeados por las desigualdades sociales [6].

Esto puede explicar por qu la principal reivindicacin que gener el movimiento fue la baja del impuesto sobre las naftas y al comienzo estuvieron ausentes de las reivindicaciones la revalorizacin de los salarios y el desempleo. Luego, en el curso del movimiento, se incorporaron otras reivindicaciones.

Dems est decir que el arco ideolgico de los chalecos amarillos es muy vasto y falto de coherencia.

As es como entre los chalecos amarillos surgen distintos enfoques y algunos han emprendido el camino de postularse para las elecciones.

En resumen: con la ayuda del Gobierno el movimiento tiende a diluirse y a desaparecer por falta de suficiente base social en las clases subordinadas y de coherencia ideolgica.

Y ahora Macron se apresta a darle el golpe de gracia llamando a cesar las manifestaciones y hablando contra lo que llama la democracia del motn.

Lo mismo ha pasado con las primaveras rabes y otras revoluciones: fuegos de paja.

No se pueden resolver las conflictualidades fundamentales e ir resolviendo las secundarias si no se tiene el objetivo de cambiar radicalmente el orden social vigente, que es una tarea titnica y de largo aliento.

En primer lugar porque las clases dominantes tienen totalmente a su servicio a las instituciones del Estado: Gobierno, Parlamento, Justicia, Polica, Fuerzas Armadas y a las organizaciones internacionales: la ONU, la OMC, el FMI, la Unin Europea, etc. y sus brazos armados: la OTAN, las llamadas fuerzas especiales (formaciones paramilitares y otras) y las organizaciones y grupos fundamentalistas y terroristas, peones estos ltimos, ocasionales o permanentes, voluntarios o involuntarios, de dichas clases dominantes.

Y tienen tambin a su disposicin la llamada sociedad civil: el gran capital, los medios de comunicacin controlados por aqul, la parte de la intelectualidad y de las diferentes organizaciones sociales al servicio del sistema, funcionando junto al Estado pero fuera de l como aparatos de dominacin econmica, hegemona ideolgica y control social.

Tarea ms difcil aun porque las as llamadas izquierdas, que supuestamente tendran que ser los intelectuales orgnicos de las clases oprimidas y explotadas, estn mayoritariamente contaminadas por diferentes variantes algunas de ellas con un ropaje crtico, contestatario o transgresor de las culturas e ideologas dominantes.

As es como hay estrategias que consisten en ocuparse de conflictos especficos reales (relativos al gnero, a la contaminacin ambiental, a la organizacin de la educacin y a sus contenidos, los referidos a las prcticas y polticas de los monopolios farmacuticos y la salud pblica, el conflicto entre el derecho a la informacin y su manipulacin por los oligopolios mediticos, la conflictividad entre dirigentes y dirigidos en todo tipo de organizaciones, los generados por la democracia representativa en crisis terminal, etc.) que a veces se traducen en campaas y luchas reivindicativas de los grupos particularmente interesados, pero que al no ser articuladas con el cuestionamiento global del sistema y la necesidad de acabar con el mismo, terminan desvanecindose o siendo digeridos por aqul.

En otros trminos, las conflictividades grupales y sociales son mltiples y variadas pero para darles una perspectiva de resolucin superadora, es preciso articularlas con las luchas para resolver la contradiccin principal inherente al sistema capitalista. [7]

Tarea ms difcil aun porque las as llamadas izquierdas, que supuestamente tendran que ser los intelectuales orgnicos de las clases oprimidas y explotadas, estn mayoritariamente contaminadas por diferentes variantes algunas de ellas con un ropaje crtico, contestatario o transgresor de las culturas e ideologas dominantes,

El anlisis riguroso de los hechos sociales que preconiz Marx, puede ayudar a abrir el camino hacia una sociedad nueva sin explotadores ni explotados, sin oprimidos ni opresores como la prefigur Marx en los Grundrisse:

Desarrollo libre de las individualidades y por ende no reduccin del tiempo de trabajo necesario con miras a poner plustrabajo, sino en general reduccin del trabajo necesario de la sociedad a un mnimo, al cual corresponde entonces la formacin artstica, cientfica, etc., de los individuos gracias al tiempo que se ha vuelto libre y a los medios creados para todos y agrega que la medida del valor en la sociedad comunista pasa a ser, no ya la cantidad del tiempo de trabajo, sino la cantidad de tiempo libre: Ya no es entonces,en modo alguno, el tiempo de trabajo la medida de la riqueza, sino el disposable

Para ampliar el tema, del mismo autor:

La armadura del capitalismo. Editorial Icaria, Espaa, 2010. 

Un resumen del mismo libro en El capitalismo por dentro http://www.argenpress.info/2012/03/el-capitalismo-por-dentro-parte-i.htm; http://www.jussemper.org/Inicio/Recursos/Info.%20econ/Resources/ATeitelbaum_Capitalismo_por_dentro.pdf; http://omal.info/spip.php?article284

-El papel desempeado por las ideas y culturas dominantes en la preservacin del orden vigente.Editorial Dunken, Buenos Aires, 2015. Publicado en Colombia en 2017 (Editorial La Carreta) con el ttulo El colapso del progresismo y el desvaro de las izquierdas. Se encuentra tambin en internet: https://fr.scribd.com/document/384769799/Libro-Teitelbaum-Varios-El-papel-desempenado-las-ideas-culturas-dominantes-El-Colapso-Progresismo-pdf

Cambiar radicalmente el orden social vigente http://www.rebelion.org/noticia.php?id=246800;  

https://www.alainet.org/es/articulo/195437

Explotacin capitalista: tiempos modernos y tiempos actuales   http://www.rebelion.org/noticia.php?id=178326;

https://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article1796


Notas

[1] En cuanto a la incapacidad de las organizaciones tradicionales para asumir, organizar y llevar a buen puerto las luchas, primero el fordismo, luego el Estado de Bienestar y ahora el nuevo management han ido limando el nivel de conciencia de los trabajadores, lo que se refleja desde hace tiempo en las organizaciones sindicales y en el arco multicolor de las izquierdas.

Lars Svendsen escribe: [los trabajadores] terminaron por aceptar la relacin salarial y la divisin del trabajo resultante. Contrariamente a lo que esperaba el marxismo revolucionario, dejaron de cuestionar el paradigma capitalista, contentndose con la ambicin ms modesta de mejorar su condicin en el interior del sistema. Eso significaba tambin que su esperanza de libertad y de realizacin personal radicaba en su papel de consumidores. Su objetivo principal pasaba a ser el aumento de sus salarios para poder consumir ms ( Lars Svendsen, Le travail. Gagner sa vie, quel prix? Editions Autrement, Paris, setiembre 2013, pg. 140.

A esta reflexin de Svendsen se puede agregar que la consigna sindical de la preservacin de las fuentes de trabajo incluye a la industria de armamentos (origen de gigantescos beneficios para sus propietarios y las grandes potencias y tabla de salvacin del sistema en tiempos de crisis) con la cual los trabajadores de la misma se ganan la vida y muchsima otra gente se gana la muerte. Se ha olvidado la vieja consigna expresada un poco lricamente: transformar las espadas en arados. Segn el ltimo informe quinquenal del Instituto Internacional de Investigacin para la Paz de Estocolmo (SIPRI, por sus siglas en ingls), Estados Unidos, Rusia, Francia, Alemania y China controlan tres cuartos del mercado de las ventas de armas en el mundo. Las ventas de armamento entre 2013 y 2017 fueron un 10% mayores a las registradas entre 2008 y 2012. Al precio de Estados dislocados, ciudades destrudas, centenares de miles de muertos y millones de desplazados.

https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-47490873.

Henry Ford, a principios del siglo XX, introdujo en sus fbricas el taylorismo u organizacin cientfica del trabajo o trabajo en cadena. Este trabajo embrutecedor agotaba a los obreros, muchos de los cuales optaban por dejarlo. Ante una tasa de rotacin del personal sumamente elevada Ford encontr la solucin: aumentar verticalmente los salarios a 5 dlares por da, cosa que pudo hacer sin disminuir los beneficios dado el enorme aumento de la productividad y el pronunciado descenso del costo de produccin que result de la introduccin del trabajo en cadena. Los nuevos salarios en las fbricas de Ford permitieron a sus trabajadores convertirse en consumidores, inclusive de los autos fabricados por ellos.Los trabajadores, que no se sentan para nada interesados por un trabajo repetitivo que no dejaba lugar a iniciativa alguna de su parte, recuperaban fuera del trabajo su condicin humana (o crean recuperarla) como consumidores, gracias a los salarios relativamente altos que perciban.

Esta situacin se generaliz en los pases ms industrializados sobre todo despus de la Segunda Guerra Mundial y de manera muy circunscripta y temporaria en algunos pases perifricos. Es lo que se llam el Estado de bienestar. El Estado de bienestar no es, como se oye decir con frecuencia, un Estado que llena las brechas del sistema capitalista o que cicatriza a fuerza de prestaciones sociales las heridas que inflinge el sistema. El Estado de bienestar se fija como imperativo mantener una tasa de crecimiento, cualquiera sea, siempre que sea positiva y de distribuir compensaciones de manera de asegurar siempre un contrapeso a la relacin salarial. (Dominique Meda, Le travail, une valeur en voie de disparition. Ed. Aubier, Paris, 1995, pg. 135).

El Estado de bienestar se termin ms o menos abruptamente con la cada de la tasa de ganancia capitalista y la consiguiente cada de los salarios reales. Para dar un nuevo impulso a la economa capitalista y revertir la tendencia decreciente de la tasa de beneficios, comenz a generalizarse la aplicacin de la nueva tecnologa (robtica, electrnica, informtica) a la industria y a los servicios.

La introduccin de las nuevas tecnologas requera otra forma de participacin de los trabajadores en la produccin, que ya no poda reducirse a la de meros autmatas. Haba que modificar-perfeccionar el sistema de explotacin, pues las nuevas tcnicas, entre ellas la informtica, requeran distintos niveles de formacin y de conocimientos, lo que condujo a que comenzaran a difuminarse las fronteras entre el trabajo manual e intelectual.

Es as como nace el management en sus distintas variantes, todas tendentes esencialmente a que los asalariados se sientan partcipes junto con los patrones en un esfuerzo comn para el bienestar de todos.

El nuevo management apunta a la psicologa del personal. Los directores de personal (o Directores de Recursos Humanos) peroran acerca de la creatividad y del espritu de equipo, de la realizacin personal por el trabajo, de que el trabajo puede y debe resultar entretenido, (work is fun) etc. y se publican manuales sobre los mismos temas. Hasta se contratan funsultants o funcilitators para que introduzcan en la mente de los trabajadores la idea de que el trabajo es entretenido, de que es como un juego (gamification del ingls game del trabajo).

Si se les pregunta a los asalariados si estn satisfechos en su trabajo muchos respondern que s, que si no trabajaran su vida carecera de sentido. Y esto vale incluso para quienes realizan las tareas ms simples.

En la cadena fordista la empresa se apodera del cuerpo del trabajador, con el nuevo management se apodera de su espritu. Escribe Svendsen: Las motivaciones y los objetivos del empleado y de la organizacin se presume que estn en perfecta armona: El nuevo management penetra el alma de cada empleado. En lugar de imponerle una disciplina desde el exterior, lo motiva desde el interior.

Hans Magnus Enzensberger, poeta y ensayista alemn, escribi en el decenio de 1960: La explotacin material debe esconderse tras la explotacin no material y obtener por nuevos medios el consenso de los individuos. La acumulacin del poder poltico sirve como pantalla de la acumulacin de las riquezas. Ya no slo se apodera de la capacidad de trabajo, sino de la capacidad de juzgar y de pronunciarse. No se suprime la explotacin, sino la conciencia de la misma. ( Culture ou mise en condition? Collection 10/18, Paris 1973, pgs. 18-19).

Marcuse escriba en el Prefacio de El hombre unidimensional (1954) que es tanto ms difcil transpasar esta forma de vida en cuanto la satisfaccin aumenta en funcin de la masa de mercancas. Ello (la satisfaccin instintiva), segn Marcusse, ayuda al sistema a perpetuarse.

[2]   Un lanzador de balas de defensa (LBD) es, segn la terminologa de la administracin francesa, un arma no letal que utiliza un proyectil concebido para deformarse al impacto y limitar asi el riesgo de penetracin en el cuerpo , pero con una potencia de neutralizacin suficiente para disuadir o arrestar a un individuo. Segn ciertas fuentes, el sistema LBD puede presentar a corta distancia efectos traumticos y puede causar lesiones graves que pueden ser irreversibles e incluso mortales.

En Francia, este tipo de arma que no se utiliza en ningn otro pas de Europa- ha sido adoptado por las fuerzas de polica como arma intermediaria entre la matraca y un arma letal. Los Flash-Ball han causado muchos heridos, algunos graves. Entre 2004 y 2013 el uso de los LBD ha provocado una muerte y la prdida de un ojo sufrida por 23 personas. El balance de la represin a los chalecos amarillos con LBD es 22 prdidas de un ojo, cinco manos arrancadas y un muerto.

El Consejo de Europa y la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas han reclamado al Gobierno francs que cese el uso de las LBD.

A estas exhortaciones Macron- humanitario en Venezuela y vendedor de armas a la sanguinaria dictadura reinante en Egipto- respondi justificando el uso de los LBD-Flash-Ball. (Vase Retroceso en los derechos (in) humanos en Francia denunciado ante la ONU

https://www.alainet.org/es/articulo/198635?utm_source=email&utm_campaign=alai-amlatina).

[3] Es el mtodo que preconiz Marx. En el punto 3 (El mtodo de la economa poltica) de su Introduccin a la Crtica de la Economa Poltica, Marx escribi:

Cuando consideramos un pas dado desde el punto de vista econmico poltico comenzamos con su poblacin, con su distribucin en clases, la ciudad, el campo, el mar, las diferentes ramas de la produccin, exportacin e importacin, produccin y consumo anual, precios de las mercancas, etc..

Parece correcto empezar por lo real y concreto, con el presupuesto efectivo; y en consecuencia, empezar, por ejemplo, en la economa con la poblacin, que es el fundamento y sujeto de todo acto de produccin social. Sin embargo, ante un examen ms detenido, esto se manifiesta como falso. La poblacin es una abstraccin, si dejo, por ejemplo, de lado las clases de las que se compone.

Estas clases son a su vez una palabra vaca, si no conozco los elementos sobre las que descansan. Por ejemplo, trabajo asalariado, capital, etc. stos presuponen cambio, divisin del trabajo, precios, etc. El capital, por ejemplo, no es nada sin trabajo asalariado, sin valor, dinero, precio, etc. Si comenzara, por lo tanto, con la poblacin, esto sera una representacin catica de la totalidad y mediante una determinacin ms precisa llegara analticamente a conceptos cada vez ms simples; de lo concreto representado llegara a abstracciones cada vez ms sutiles, hasta alcanzar las determinaciones ms simples. A partir de aqu habra que emprender de nuevo el viaje a la inversa, hasta llegar finalmente de nuevo a la poblacin, pero esta vez no como una representacin catica de un todo, sino como una totalidad rica de mltiples determinaciones y relaciones. El primer camino es el que tom histricamente la economa en sus comienzos. Los economistas del siglo XVII, por ejemplo, comienzan siempre con la totalidad viva, con la poblacin, con la nacin, con el estado, con varios estados, etc.; pero siempre acaban descubriendo mediante el anlisis algunas relaciones generales abstractas determinantes, como divisin del trabajo, dinero, valor, etc. Tan pronto como estos momentos aislados fueron ms o menos fijados y abstrados, comenzaron los sistemas econmicos, que se elevaban de lo simple, como el trabajo, divisin del trabajo, necesidad, valor de cambio, hasta el Estado, cambio entre las naciones y el mercado mundial.

Marx formula la misma idea en trminos ms generales, aplicable no slo a la investigacin econmico-social, sino a la investigacin en cualquier campo que pretenda ser rigurosa:

Lo concreto es concreto, porque es la sntesis de mltiples determinaciones y, por lo tanto, unidad de la diversidad. Aparece en el pensamiento como proceso de sntesis, como resultado, no como punto de partida, aunque sea el verdadero punto de partida real y, en consecuencia, tambin el punto de partida de la intuicin inmediata y de la representacin. El primer paso ha reducido la plenitud de la representacin a una determinacin abstracta; con el segundo las determinaciones abstractas conducen a la reproduccin de lo concreto por el camino del pensamiento. Por ello Hegel cay en la ilusin de concebir lo real como resultado del pensamiento, que se concentra en s mismo, en tanto que el mtodo que consiste en elevarse de lo abstracto a lo concreto no es, para el pensamiento, otra cosa que apropiarse de lo concreto, de reproducirlo en forma de concreto pensado. (Marx, Introduccin a la crtica de la economa poltica , 1857, punto 3, (El mtodo de la economa poltica).

[4] La mayor parte del beneficio resultante del aumento de la productividad engrosa la renta capitalista y una mnima parte se incorpora al salario, aunque no siempre. Es as como una constante del sistema capitalista es la profundizacin de la desigualdad en la distribucin del producto.

[5] La IA como negocio ha desatado una feroz competencia entre grupos como Google, Amazon, Facebook y Apple (los llamados GAFA). Segn PwC ( PricewaterhouseCoopers) uno de los cuatro grandes mundiales, del audit y consulting para las grandes empresas , la IA desde ahora hasta 2030 podra contribuir con 15 billones 700 mil millones de dlares a la economa mundial (seis billones 600 mil millones en aumento de la productividad y 9 billones100 mil millones por su efecto sobre el consumo). Siempre segn PwC, la IA aumentar el PIB de la China en un 26%, el de EEUU en un 14,5% y el de Europa en un 9,9%.

Es sintomtico que las grandes consultoras hagan predicciones en trminos de PIB y de beneficios, y no de repercusiones sociales, pues trabajan para los grandes propietarios de las distintas formas de IA, vidos de ganancias y protegidos por los brevets y las patentes.

Pero otras voces se manifiestan para alertar desde distintas perspectivas- sobre las repercusiones en materia de empleo. Con un denominador comn en el que todos coinciden: la informtica, la electrnica y la IA van a ocupar cada vez ms lugares de trabajo hasta ahora desempeados por seres humanos, desde los menos calificados hasta los relativamente calificados. E incluso ciertos trabajos calificados.

Hay quienes predicen una enorme prdida de empleos y, como consecuencia, una alta tasa de desocupacin entre las personas con pocas o medianas calificaciones. En cambio otros sostienen que las nuevas tecnologas provocan por un lado la desaparicin de empleos existentes pero por el otro generan nuevos empleos, lo que hace posible mantener las habituales tasas de ocupacin.

Pero lo cierto es que, por un lado, la desocupacin se incrementa y seguir incrementndose tendencialmente, aunque con tasas pendulares. Es decir con periodos de fuerte incremento seguidos de periodos de cierta disminucin. Pero lo que est aumentando incesantemente desde hace decenios es la explotacin de los asalariados y ltimamente de manera vertiginosa y despiadada, como se puede constatar con varios indicios: recorte de la legislacin laboral, disminucin del poder adquisitivo de los asalariados y jubilados, aumento de la intensidad y de la jornada de trabajo, aumento de la edad de la jubilacin, etc.

[6] ge, profession, opinions politiques...Qui sont les gilets jaunes? https://www.msn.com/fr-fr/actualite/france/%C3%A2ge-profession-opinions-politiquesqui-sont-les-%C2%ABgilets-jaunes%C2%BB/ar-BBUI6tv

[7] Cuando hablamos de sistema capitalista no nos referimos solamente a sus aspectos econmico-financieros, sino al conjunto de un sistema de dominacin, con sus componentes econmico-financieros pero tambin polticos, militares, sociales, ideolgicos, culturales, comunicacionales e informacionales.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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