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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-03-2019

Brexit
La Unin Europea vive una crisis de identidad sin precedentes

Diego Herranz
Pblico

Asolada por el mutuo inters de EEUU y Rusia por dividir a sus socios y la enigmtica y ambivalente poltica china, Europa no acaba de interiorizar los nuevos riesgos geoestratgicos.


Banderas de la UE enfrente de la casa del Parlamento Britnico. REUTERS

Los socios de la UE parecen haber abandonado su lema de construir ms Europa . El sacrosanto principio que confiaron los padres de la Unin a sus herederos para avanzar en los procesos de integracin poltica y econmica a partir de valores de solidaridad mutua. Es como si el reloj de la unificacin institucional, de la armonizacin financiera, social, laboral y fiscal, del dinamismo sostenible y de la vanguardia tecnolgica y la revolucin digital se hubiese parado sbitamente. Aunque su segundero ya certificara un retraso cronolgico desde la histrica cita de Maastricht en la que los lderes europeos pusieron en hora la entrada al nuevo milenio con la doble decisin de incorporar a socios del Este continental y de poner en marcha el euro.

Europa deambula como un zombi. Acosada, como est, por las tres grandes potencias nucleares . EEUU ha dejado por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial a su tradicional aliado geoestratgico a su libre albedro . Y disfruta con su prdida de identidad. La Administracin Trump se siente ms cmoda con el perfil autocrtico del primer ministro hngaro, Viktor Orban, y con sus homlogos del llamado Grupo de Visegrado -que completan Polonia, Eslovaquia y Repblica Checa- que con el engredo eje franco-alemn, que se atreve a escenificar la crisis transatlntica en foro como el G-20 o el G-8. Incluso con el joven halcn conservador austriaco que preside un gabinete con representantes de la extrema derecha de su pas. Con el que Trump comparti la semana pasada cuchicheos durante la visita oficial de Sebastian Kurz a Washington. "Estaba interesado en mi visin sobre las elecciones europeas, Francia, Alemania y el brexit", se jact el mandatario austriaco, para quien "el objetivo" de su peaje en EEUU era perfeccionar las sensaciones del presidente" americano sobre cuestiones "altamente preocupantes" para l.  

"Basta ya de quejarse de Trump; hay que trabajar con l", enfatiza Mark Rutte, el liberal premier holands, pretendiente, entre bambalinas, a la jefatura del Ejecutivo comunitario y, para no pocos observadores, el nuevo depositario de las esencias britnicas en el seno de la UE. Es decir, el poltico dispuesto a asumir la excepcionalidad del Reino Unido cuando salga de la Unin. O lo que es lo mismo: a entorpecer cualquier intento de armonizacin poltica y econmica.

Trump se siente ms cmodo con jvenes polticos liberales y conservadores como el austriaco o el holands y con lderes autocrticos como Orban que con el ncleo duro del euro o el eje franco-alemn

Una estrategia, la del divide y vencers, que tambin comparte, en su finalidad, aunque no tanto en los medios para lograrlo, el Kremlin. Es un secreto a voces que Vladimir Putin desea una crisis institucional de Europa que mermara su capacidad de influencia y su poder global. La hara ms dbil. Como Washington, pero desde hace un par de lustros ms, ha encendido la mecha desde los territorios orientales. Sintoniza con Orban y su cuadrilla de Visegrado. Mientras abre la espita geoestratgica en las antiguas repblicas soviticas blticas, donde ha puesto en ms de un serio aprieto a los mandos militares de la OTAN, y Ucrania, crisis a la que Europa se ha acostumbrado a llegar tarde a cualquier iniciativa contra el Maidan nacionalista y europesta que Mosc se ha encargado de emprender desde el estallido de las protestas sociales, en noviembre de 2013. En pleno debate sobre el aumento de cuotas europeas a las arcas de la Alianza Atlntica por expresa exigencia de Washington. Usando, para ello, cualquier arsenal. Desde el diplomtico, mediante la utilizacin de la energa como arma exterior o amenazando con los peligros geoestratgicos de la escalada armamentstica -y nuclear- iniciada por la Casa Blanca y el Kremlin, hasta las redes sociales, desde las que propaga fake news capaces de, por ejemplo, interceder en el resultado del referndum sobre el brexit, en el triunfo electoral de Trump o en la irrupcin en el escenario poltico de partidos ultranacionalistas en Europa o de movimientos secesionistas que, como el cataln, ponen en riesgo la estabilidad de determinados socios de la UE.

El tercer elemento distorsionador es China . Sin duda, el que menor toxicidad emite porque, entre otras cuestiones, comparte con Europa la visin multilateralista, los objetivos de Pars de lucha contra el cambio climtico, y ciertos intentos, demasiado vanos an, de inculcar una cierta gobernanza a la globalizacin como antdoto para frenar el nuevo orden instaurado por Trump. Pero que, como sus dos rivales nucleares, practica una diplomacia de doble filo. Porque al mismo tiempo que airea discrepancias con EEUU como las tensiones por el negocio 5-G y la crisis de Huawei, negocia un acuerdo comercial que ponga fin a la escalada arancelaria y ha puesto punto y final al histrico aislacionismo con Rusia, con la que realiza maniobras militares conjuntas en latitudes tan conflictivas como el Bltico o el Mar del Sur de China, puntos de inters estratgico para ambas potencias, que siguen un criterio comn de oposicin geopoltica a Trump en varios asuntos de relevancia global. Mientras permite el acceso de Mosc, con su implicacin apoyada desde Pekn en la Nueva Ruta de la Seda al juego de intereses cruzados en Asia Central, espacio que le fue vedado por China durante las dcadas de la Guerra Fra.

Rusia y China profundizan la brecha transatlntica abierta entre EEUU y Europa y, sobre todo el Kremlin, trata de dividir a la UE en bloques irreconciliables que generen divisin institucional y debiliten a la Unin

La encrucijada europea se agudiza por los nubarrones que se ciernen sobre su economa. Pero no slo por ello. Tambin hay otros factores que revelan la debilidad poltica de la Unin.

1.- El enfermo econmico mundial . El ciclo de negocios posterior al credit-crunch toca a su fin. O, al menos, se manifiesta con una alarmante debilidad. La austeridad con estmulos monetarios ha finiquitado el ritmo de actividad que haba devuelto un relativo bienio de esplendor -desde el ecuador de 2016 hasta el verano de 2018- tras el largo lustro de rescates y de crisis de la deuda entre socios del euro. "La salud econmica europea est en seria amenaza", dice Willem Buiter, analista de Citigroup. Con el PIB alemn en encefalograma plano y el de Italia en recesin tcnica las previsiones del mercado y las oficiales de la Comisin coinciden en augurar un crecimiento de la zona del euro en el entorno del 1% para este ao y el siguiente. "La preocupacin actual es Europa, precisa Salman Ahmed, estratega jefe de inversiones en Lombard Odier, porque, en su opinin, "mientras China saldr de la ralentizacin con fuertes canales de estmulo, en Europa la cada libre de la actividad se presenciar a gran velocidad". Y sin reformas. Sin un presupuesto comn, ni avances en medidas de correccin de las desigualdades sociales como la prestacin europea por desempleo, ni la culminacin que desea Mario Draghi para la unin bancaria, o la mutualizacin de la deuda y de los bonos soberanos.

El euro vuelve a estar en entredicho por parte de inversores y economistas de todo el planeta. Porque a la probable cercana de una nueva crisis, en 2020, se aade una merma del arsenal monetario del BCE para restaurar la compra de activos txicos de empresas y pases que, por otro lado, desea enterrar definitivamente Berln, y el aterrizaje, de momento no muy brusco, de la economa china y el agujero presupuestario de EEUU de 310.000 millones de dlares en los cuatro primeros meses del ao fiscal 2019 -desde octubre a enero- un calibre un 77% ms ancho respecto del ejercicio anterior, y el primer vestigio de que la doble y agresiva rebaja fiscal a las rentas personales y los beneficios empresariales ha deteriorado el cuadro financiero de EEUU que, adems, mantiene una deuda billonaria, de ms de 21,2 billones de dlares, superior a su propio PIB. Al que hay que sumar otro dficit, en este caso el comercial, que alcanz a finales de ao los 621.036 millones de dlares. Vestigio de que las batallas comerciales desatadas por la Casa Blanca no han cumplido su objetivo ni parece que se justifiquen por criterios de seguridad nacional. Europa se apresta a reducir sus flujos de mercancas, servicios e inversiones a sus dos principales destinos y con su sector exterior en estado menguante. De hecho, el BCE ve ahora, por primera vez en los ltimos meses, el mantenimiento de los tipos prximos a cero para todo este ao. Al menos. Con el propsito de reanimar la actividad. Y sopesa ms ayudas a la banca.

2.- Asuntos internos de gran voltaje . A la creciente falta de sintona entre Angela Merkel y Emmanuel Macron, se une la rebelda del gabinete populista italiano que, al cumplirse el primer aniversario de su compleja constitucin, no slo ha conducido a la economa a los nmeros rojos, sino que ha hecho sonar todas las alarmas. El tercer PIB del euro batalla con Bruselas por ganar margen presupuestario para costear las promesas electorales de los dos partidos hegemnicos, la Liga Norte y el Movimiento Cinco Estrellas que, a los ojos de la Comisin, "implican riesgos transfronterizos entre los socios monetarios".

Con niveles de endeudamiento histricos, nunca vistos desde la poca de Mussolini, aproximndose al 140% del PIB y un peligro de "contagio" al resto de la zona del euro de su contraccin econmica, con repunte del desempleo en ciernes. "No subestimemos el impacto de la recesin italiana", admite el ministro de Finanzas francs, Bruno La Maire. Pero lo que ms preocupa a los inversores es la montaa de deuda trasalpina y sus necesidades de financiacin, estimadas en 1,5 billones de euros, para sanear y recapitalizar su sistema financiero del que han adquirido bonos las principales entidades bancarias alemanas, francesas y espaolas, sobre todo. Por un montante de 425.000 millones de euros, segn datos de la Autoridad Bancaria Europea.

Sin embargo, el econmico-financiero no es el nico frente abierto por Italia, que tambin se ha visto involucrada en un affaire diplomtico con Francia , a la que acusa de arrogancia por varios asuntos tan surrealistas como la reclamacin de la Mona Lisa de Leonardo da Vinci -ahora en las instalaciones del Louvre- pero que han recibido la exaltacin nacional-populista en Italia y, sobre todo, han propiciado una doble llamada a consulta de sus respectivos embajadores. Con cruce de acusaciones. De empresarios italianos a Macron, en una cena privada en Miln, admitiendo que su mxima preocupacin es la deriva econmica y poltica de la coalicin de su pas y que se esconde tras una retrica euroescptica y anti-inmigracin o con tweets de nimo de Luigi Di Maio, el lder de los Cinco Estrellas, a los chalecos amarillos para que continen con sus protestas contra el presidente galo.

El frente del sur, con Italia, se une al del Este. Con la Hungra de Orban incitando constantemente a la UE a amenazar con el artculo 7 del Tratado de la Unin, el mecanismo de expulsin de un socio comunitario por no seguir los valores fundacionales de libertad, democracia e imperio de la ley y que el eje franco-alemn se niega a invocar antes de las elecciones europeas del prximo mes de mayo para no levantar una oleada ultranacionalista de mayor dimensin de la que ya se ha extendido por el espacio de Visegrado, el centro y el norte europeo y que ha llegado a Espaa con Vox tras enraizarse durante aos en Francia o Italia. Orban pregona el final de la democracia liberal y la instauracin de un estado anti-liberal con escasos controles y supervisin al poder. La Eurocmara ha instado al Consejo Europeo a activar la expulsin, pero los lderes de la Unin slo han amenazado, hasta ahora, con retirar a Hungra y Polonia los fondos estructurales y sus poderes de voto y de veto. Es decir, han eludido imponer medidas ejemplarizantes a socios que se desmarcan de los principios comunitarios.

3.- Cerco del triunvirato: EEUU, Rusia y China . La Casa Blanca ha enterrado el protocolo poltico que ha imperado en las relaciones transatlnticas. Inicialmente, por las tensiones comerciales entre ambas orillas del ocano. Apenas dos aos despus de que, bajo el segundo mandato de Barack Obama, ambas potencias estuvieran a punto de firmar una pasarela de intercambios con aranceles cero de mercancas, servicios e inversiones. Al inicio de este ao, Washington rebaj el estatus diplomtico de la delegacin de la UE en la capital estadounidense. Trump acaba de sealar a Europa como "muy, muy resistente" con la entrada de automviles y de productos alimenticios made in US en el mercado interior y culpa a Europa de debilitar la balanza comercial de EEUU. Algo que, hasta el inicio de negociaciones, ha ido dirigiendo desde el inicio de la guerra comercial, primero a Canad y Mxico y, con posterioridad, a China. Pero Trump tambin se ha distanciado de Europa en materia de seguridad. As qued patente en la posicin americana en la reciente cumbre de Mnich. "Tenemos un problema real" con EEUU, admiti el ex embajador alemn en EEUU, Wolfgang Ischinger.

"En la ciudad germana se constat las diferencias tanto de intereses militares, como en estrategias de defensa y, sobre todo, en disputas econmicas entre las dos orillas del Atlntico. Con intentos de divisin. Como la permanente presin a Alemania, Francia y Reino Unido para que abandonen la postura comn y se sumen a las sanciones contra Irn tras la retirada unilateral de EEUU del acuerdo nuclear suscrito por Obama. El respaldo de Polonia y Hungra al escudo antimisiles americano bajo proteccin de la OTAN, mientras atacan a las instituciones europeas que les concede el multimillonario cheque de fondos de cohesin y estructurales, el grado de encarecimiento de las facturas presupuestarias europeas de la Alianza Atlntica, o la persistencia de Reino Unido a tener un papel activo en el futuro Ejrcito europeo, con independencia del resultado del brexit. El secretario de Estado, Mike Pompeo, sintetiz a la perfeccin el inters de EEUU en Europa Central durante su reciente visita a Hungra y Polonia: "A menudo, en el pasado reciente, hemos estado ausentes de esta zona de Europa. Inaceptable. Nuestros rivales se han aprovechado de ello". Dicen los expertos que no slo se refera a Rusia. Tambin a la UE.

Respecto a China, Europa observa con atencin sus programas de estmulo econmico. Porque le interesa que sirvan no slo para espolear su PIB, que crecer este ao un 6,5%, un ritmo que no se vea desde 1990, en plena crisis de Tiananmen, que supuso sanciones econmicas globales hacia Pekn, sino tambin para impulsar un consumo que resulta vital para las exportaciones de la UE. Mientras trata de persuadir a Italia para que tenga un papel activo -y especfico- en la Ruta de la Seda. Frente a las dudas que genera en el resto de socios de la UE y, sobre todo, en EEUU y Japn. O se ala con Rusia para percutir en la brecha transatlntica. En Mnich, el miembro del politbur, Yang Jiechi, no tuvo reparos en sealar, delante de Merkel y el vicepresidente Mike Pence, las discrepancias entre EEUU y Europa sobre multilateralismo e inversiones tecnolgicas o en criticar a la Casa Blanca por el conflicto de Huawei, su proteccionismo o su propensin al uso de su poder hegemnico. Discurso que gust a los socios europeos, pero no tanto a EEUU.

4.- Francia y Alemania, rivales energticos . Por obra y gracia de Putin. Al que el eje europesta le seala como instigador de las fake news que se propagan por toda Europa y que amenazan con perturbar el debate electoral a la Eurocmara. Amn de otras convocatorias de comicios en procesos democrticos nacionales en los prximos meses. Bajo el argumento de que el jefe del Estado ruso busca que los europeos pierdan la confianza en sus instituciones y en las libertades cvicas con sus ejrcitos de bots y granjas de trolls que deslizan esta propaganda divisoria con el beneplcito de los servicios de espionaje; de la ex KGB. Como ya hizo aislando a Reino Unido con el brexit. Pero si en las redes sociales ha demostrado su habilidad, es en el terreno de la energa donde Putin borda su estrategia exterior. El gaseoducto ruso Nord Stream 2 que no slo enfrenta a Alemania, deseosa de construir conjuntamente con Mosc una infraestructura de unos 11.000 millones de dlares que garantice el abastecimiento del pas, con EEUU, que ve en este proyecto una maniobra geopoltica del Kremlin para influir en Berln. Sino tambin entre el propio eje, ya que Pars, hasta ahora, era reacia a cambiar la directiva europea que exige la aplicacin de sus reglas a conductos energticos con origen en terceros pases, como es el caso.

La triple interferencia internacional de las tres grandes potencias nucleares est consiguiendo su desafo de dividir Europa. Por mucho que Macron desee unificar los servicios de espionaje y restablecer la cooperacin, en la UE se ha instalado un clima de desconfianza mutua. Al que han contribuido tambin los tibios pasos integradores de las cuatro legislaturas de Merkel y el error del brexit, si no se convoca otro referndum, el mejor callejn de salida. O por mucho que el eje franco-alemn se obceque en reforzar, como hicieron Macron y Merkel a finales de enero en Aachen su alianza con un pacto contra el egocentrismo nacionalista y la cruzada euroescptica.

Fuente: https://www.publico.es/internacional/brexit-union-europea-vive-crisis-identidad-precedentes.html



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