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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-03-2019

Luis Espinal; la iglesia catlica opt por los ricos

Joaqun Ayma
Rebelin


Los jerarcas de la Iglesia, deben compartir sus bienes con los pobres y si no lo hacen de a buenas, quiera Dios que el pueblo se los quite

Espinal Camps


Lleg a Bolivia, el 6 de agosto de 1968. Amrica Latina, era un hervidero en el que simultneamente, se vivan desolaciones pero tambin grandes esperanzas. EEUU promueve y financia Golpes de Estado. Los dueos del poder, vacan las magras arcas de los pases colonias, y depredan sus recursos naturales.

En junio de 1967 se produce la tristemente clebre Masacre de San Juan y en octubre del mismo ao el Ejrcito Boliviano, asesorado por militares norteamericanos, derrotan al Ejrcito de Liberacin Nacional (ELN), guerrilla dirigida por el Comandante Ernesto Che Guevara. En 1968, ao en que Lus llega al pas, el ELN, organiza el retorno a la lucha armada y el movimiento popular se rene en torno, a la Central Obrera Boliviana (COB). Ren Barrientos, a quien Ren Zabaleta denominaba el dspota idiota, se campea victorioso.

La profunda sensibilidad de Lus, le permite percibir con facilidad las hondas contradicciones econmicas y sociales de su nueva patria. Desde su llegada, quiere abarcarlo todo; Simultneamente es productor de televisin, radialista, cineasta, cronista de peridicos, catedrtico, escritor de libros de cine, activista de los Derechos Humanos y militante de la iglesia de los pobres.

El 21 de agosto de 1971, el Coronel Hugo Banzer, apoyado por la dictadura de Brasil y EE UU, pone fin al breve periodo de libertades, inaugurado por Juan Jos Torres. Una de sus primeras medidas fue, restituir la pena de muerte. El 31 de diciembre de aquel ao, como un saludo de navidad, Lus escribe: Ante todo, deseamos para Bolivia, un 1972 sin presos, sin torturados, sin fusilados, sin campos de concentracin, con universidades funcionando normalmente, un ao sin masacres de San Juan, ni de ningn otro santo (...).en fin, un ao, de vacaciones para la polica y para la represin.

La primera semana del mes de febrero de 1973, la jerarqua eclesistica designa nuevos obispos, entre los que hay varios ancianos. Espinal, comenta en su programa: el senado ms viejo del mundo, decrpito y biolgicamente ms inclinado a conservar y frenar que a abrir nuevos caminos. Aquella declaracin provoca la protesta del embajador del Vaticano en Bolivia, lo que determina su expulsin de Radio Fides.

En sus editoriales denunciaba, el hartazgo y la opulencia de la Iglesia: pasaron los aos y la cruz se volvi de oro y de marfil y se empez a olvidar las enseanzas del que fuera clavado en ella y se volvi a escupir al pobre expresaba.

Junto a las mujeres mineras, particip en la huelga de hambre que restituy la democracia al pas. Luego de 22 das de huelga, Lus sostiene: No he hecho nada extraordinario, era algo que simplemente haba que hacer. No solamente se ha conseguido lo que se peda, sino que se ha conquistado esperanza y osada al pueblo.

En 1979, un grupo de periodistas crea el Semanario Aqu, iniciando uno de los proyectos, ms ambiciosos del periodismo nacional; recuperar credibilidad y constituirse en el vocero del movimiento popular. El equipo de redaccin est compuesto por Ren Bascop, David Acevey, Coco Manto, Edgardo Vzquez, Gastn Lobatn, Antonio Peredo y Jos Alccer.

En el primer nmero del Semanario, Lus escribe: Nosotros no somos un medio de comunicacin independiente, nosotros tomamos partido a favor del pueblo.

En su tarea de crtico de cine, el viernes 21 de marzo de 1980 Espinal asiste a ver una pelcula, en la que un grupo de forajidos, realizan todas las infamias posibles, y el brazo desmemoriado y negligente de la ley, jams da con ellos. Cerca de la media noche, a la salida del cine, lo secuestra un comando de paramilitares. Durante cinco horas lo torturan, queman su cuerpo con cigarrillos y electricidad, le rompen varios huesos y le disparan 17 veces.

Los carniceros, quieren arrancar de entre la sangre de Lus, la ternura y la esperanza de este hombre, lleno de amor irreductible.

El pueblo no tiene vocacin de mrtir. Cuando el pueblo cae en combate, lo hace sencillamente, sin poses, sin gestos melodramticos, sola decir. Consecuente con esta actitud, nunca declaraba ser sacerdote o religioso, colocaba simplemente, periodista.

Una religin que no tenga la valenta de hablar en favor del hombre, tampoco tiene el derecho a hablar en favor de Dios explicaba.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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