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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-03-2019

El feminismo avanza

Antonio Antn
Rebelin


El feminismo goza de excelente salud. Este 8 de marzo ha vuelto a demostrar su masividad y su talante igualitario, cvico y democrtico en toda Espaa; tambin como referencia europea y mundial. Ha sido un proceso masivo de autoafirmacin feminista de las mujeres, especialmente jvenes y adolescentes, con el apoyo y la simpata de amplios sectores de la sociedad.

Los motivos expresados de ese empoderamiento colectivo y solidario estn claros: por la igualdad de las mujeres, frente a la violencia machista y contra la discriminacin social y laboral. Supone una exigencia de reconocimiento pblico y una fuerte interpelacin a los poderes institucionales y la representacin poltica y, en particular, un freno a las tendencias autoritarias y patriarcales que se reactivan.

Ante el incremento de la influencia social del feminismo es conveniente avanzar y debatir sobre sus fundamentos tericos y sus principales controversias. Expongo mi punto de vista sobre ello, concretamente sobre algunas aportaciones tericas para enmarcar varias polmicas relacionadas con la identidad de gnero y el movimiento feminista: su relacin con el poder y su carcter cultural y/o social.

Dentro de la pluralidad feminista caben, al menos, dos grandes corrientes referidas a la actitud frente al poder con sus dos grandes objetivos, la libertad o emancipacin femenina y la igualdad de las mujeres: la liberal o elitista, del llamado 1%, y la progresista-transformadora o popular, del llamado feminismo del 99%. Aunque, desde el punto de vista de la estructura socioeconmica y de poder cabra hablar de la diferenciacin entre el 20% de arriba y el 80% de abajo y segn su conciencia poltica constatar la existencia adicional a esa polarizacin liberal/progresista, por un lado, de un grupo conservador y, por otro lado, un amplio sector intermedio.

Segn la encuesta de 40db, sobre la actitud de la poblacin ante el 8 de marzo ( El Pas , 4 de marzo de 2019), y a la pregunta En qu medida se considera feminista? se nota una importante diferenciacin por sexo y, sobre todo, por edad, tanto en mujeres cuanto en hombres (entre parntesis sus porcentajes): 18-24 aos, 64,5% (45,9); 25-34, 57% (30,2); 35-44, 48,8% (29,2); 45-54, 40,6% (22); 55-64, 54,6% (37,9), y +65, 51,8% (42,7). Pero si comparamos su evolucin respecto a hace cinco aos, el crecimiento de esa autopercepcin feminista es muy significativo y tambin distinto por edad (con elaboracin propia): en el grupo ms joven de mujeres, de 18-24 aos, se ha incrementado un 85% (66); en el de 25-34, un 53% (23), y en el resto, entre las mujeres adultas, una media similar y algo superior al 20% en los cuatro tramos -entre el 21% y el 24%- (con un crecimiento asimtrico entre los varones adultos, 37%, 11%, 11% y 24%).

Por tanto, la media de identificacin feminista entre las mujeres es mayoritaria, el 53%, con un incremento medio del 38% en estos cinco aos, especialmente entre las mujeres jvenes. Y en el caso de los varones la media de la autopercepcin feminista es algo superior al tercio (36%) con un crecimiento tambin significativo (29%), especialmente entre los ms jvenes. As, las personas que no se consideran feministas se han reducido un tercio en estos cinco aos, y aunque persiste una importante minora de mujeres (47%) y una mayora de hombres (64%) que no se pronuncian, no significa que se consideren machistas o antifeministas, sino que no se definen y caben actitudes conservadoras, intermedias e indecisas.

Aparte de esta pequea descripcin sociolgica, y dejando al margen las tendencias conservadoras y liberales, se trata de analizar el feminismo progresista en el que hay distintas corrientes. En primer lugar, cabe citar el llamado feminismo anticapitalista encabezado a nivel mundial por Nancy Fraser ( Capitalismo. Una conversacin desde la Teora Crtica ).

En segundo lugar, existe una tendencia influyente que pone el acento en los afectos y su vinculacin con la identidad de gnero y las relaciones de poder. El feminismo lo concibe frente a las estructuras de dominacin en todos los mbitos de la vida. Est conectada con el pensamiento posmoderno, particularmente de Michel Foucault, quiz el intelectual posestructuralista con mayor base emprica, sociolgica e histrica y con una mezcla de determinismo poltico-institucional y culturalismo emocional. Aparte de Judith Butler ( Deshacer el gnero ), centrada en las relaciones sexo/gnero, en Espaa, una aportacin destacada sobe la vinculacin de feminismo y una accin poltica basada en los afectos es la de Clara Serra ( Leonas y zorras. Estrategias polticas feministas ).

Ambas perspectivas aportan muchas cuestiones de inters, pero tambin tienen limitaciones, puntos comunes y aspectos complementarios. Se trata de profundizar en ellas, en particular, con una evaluacin de este nuevo enfoque emocional, ms complejo y contradictorio, que tiene la ventaja de relacionar al feminismo con una particular pugna poltica por el poder.

Ms all del debate convencional entre feminismo de la diferencia y feminismo por la igualdad, es preciso reflexionar sobre algunos dilemas de la teora feminista, con una mirada multidimensional e integradora de la interaccin entre s de los dos componentes bsicos de la subjetividad (racionalidad y afectos) y en relacin con el estatus, la experiencia relacional y los objetivos ticos de las mujeres y la sociedad en general.

Estos aspectos merecen una valoracin, extensiva a diversas controversias tericas existentes en el movimiento feminista, tras el objetivo compartido de un feminismo igualitario y transformador.

Antonio Antn. Profesor de Sociologa de la Universidad Autnoma de Madrid

@antonioantonUAM

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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