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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-03-2019

La prdida de la memoria europea

Peter Verovek
Social Europe


El auge de la extrema derecha europea no puede explicarse simplemente por factores econmicos y sociales. El liderazgo de Europa ha pasado a una generacin sin memoria alguna de la Segunda Guerra y del fascismo. A medida que las generaciones que experimentaron la guerra han comenzado a desaparecer, tambin lo han hecho las exigencias normativas ms amplias de la memoria.

La mayor desaceleracin econmica desde la Gran Depresin (1929-1939) ha producido una crisis de legitimidad democrtica no muy diferente a la que impuls el surgimiento del fascismo en los aos de entreguerras. Durante la era de la posguerra (1945-1989), los recuerdos de la guerra total, as como el xito econmico de la democracia liberal, aseguraron que los movimientos neofascistas siguieran siendo polticamente marginales. Sin embargo, la Gran Recesin (2007-13) ha revitalizado a la extrema derecha y la ha ubicado como una alternativa poltica viable. Reflexionando sobre el momento presente, China Miville seala: En la memoria viva no ha habido un mejor momento para ser fascista. Vivimos en una utopa: simplemente no es la nuestra.

Los movimientos neofascistas contemporneos de Europa occidental se han basado en la retrica de sus predecesores al hablar de recuperar el control, garantizar que nuestra raza blanca siga existiendo y combatir una invasin de extranjeros. Estas resonancias polticas, combinadas con similitudes en las condiciones estructurales de la dcada de 1930, una crisis financiera seguida por un colapso econmico que lleva a la pobreza, un alto desempleo y una migracin masiva, nos han advertido de la posibilidad de un retorno del fascismo y nos han alertado sobre la posibilidad de que estemos viviendo una nueva era de Weimar.

En un artculo anterior, me centr en el papel de la migracin y el olvido en el surgimiento de la democracia iliberal en Europa central y oriental. Dinmicas similares de olvido tambin estn presentes en la franja occidental del continente. En contraste con las explicaciones del populismo autoritario de derecha que se centran en los factores econmicos o culturales, sostengo que el cambio generacional y la prdida de memoria sobre la "guerra total" en Europa occidental, desempean un papel crucial en la crisis contempornea. No es una coincidencia que el renacimiento populista haya ocurrido siete dcadas despus del final de la Segunda Guerra Mundial.

Memoria e integracin

Tras las dos guerras mundiales y el Holocausto, nunca ms fue ms que un simple lema: era un imperativo para el cambio poltico. Las referencias a los recuerdos colectivos de estos eventos desempearon un papel crucial al travs de la integracin europea. Las lecciones de la guerra total tambin inspiraron la , as como la creacin del y, por lo tanto, del Tribunal Europeo de Derechos Humanos y las otras instituciones que anclaron la proteccin de los derechos fundamentales en el derecho europeo e internacional de posguerra.

Los individuos que iniciaron estas organizaciones provenan de la generacin que haba vivido la guerra total de Europa (1914-45) en su adultez. Esta generacin fue seguida por quienes alcanzaron la mayora de edad durante la guerra y, por lo tanto, no se responsabilizaron por ella. Cuestionaron las acciones de sus padres y las tradiciones intelectuales de sus pases de origen para aceptar el legado de 1945. Los lderes de esta generacin profundizaron la integracin hasta el desarrollo final del mercado comn, la apertura de las fronteras intraeuropeas con el Acuerdo de Schengen, la creacin del euro y el empoderamiento del Parlamento Europeo.

Con el segundo milenio, el liderazgo de Europa ha pasado a una generacin sin memoria de la Segunda Guerra Mundial . A medida que las generaciones que experimentaron la guerra han comenzado a desaparecer, tambin lo han hecho las exigencias normativas ms amplias de la memoria. En lugar de impulsar una mayor integracin, dentro de esta primera generacin de individuos que no tienen la experiencia personal de la guerra total, se verifica una concentracin de apoyo para los populistas neofascistas y autoritarios. La nostalgia que apuntala el surgimiento de este movimiento est arraigada en los propios recuerdos de esta generacin de una vida mejor y supuestamente ms fcil dentro de Estados nacin supuestamente independientes durante el apogeo de Wirtschaftswunder (milagro econmico) de la Europa occidental de los treinta aos gloriosos (1946 a 1975).

Sin embargo, esta percepcin de la nacin econmicamente independiente y polticamente soberana requiere que los estados nacionales se imaginen en perodos en los que, de hecho, no existan. Mientras que los baby boomers de la posguerra recuerdan al Estado nacional como el lugar de la prosperidad econmica, esta imagen es, en el mejor de los casos, parcial. La integracin econmica, poltica y social del continente ya estaba en marcha durante este perodo, aun cuando esto no siempre fue inmediatamente evidente en las experiencias cotidianas de los individuos.

De hecho, lejos de pasar del imperio a la nacin y de sta a la integracin en el transcurso de la posguerra -como creen muchos euroescpticos-, Europa occidental experiment una transicin directamente del colonialismo a la integracin econmica despus de 1945. La falsa narrativa del boom econmico de la posguerra como el momento de apogeo del Estado soberano -a la que Timothy Snyder se refiere como la fbula de la nacin sabia-, combinada con la prdida de recuerdos personales de guerra y sufrimiento, plantea un profundo desafo a los valores e instituciones que antes protegan contra la renovacin de fascismo.

Defendiendo la democracia ms all del Estado

La conciencia de la importancia del cambio generacional y la prdida de la memoria europea para alimentar el auge de la extrema derecha es crucial para el presente. La leccin de la dcada de 1930 es que la democracia liberal -un rgimen que protege los derechos econmicos, sociales, polticos y civiles de una manera co-original o equiprimordial- no puede ser preservada o desarrollada solo a travs del Estado nacin. Por el contrario, las instituciones internacionales desempean un papel crucial para garantizar que la voluntad general potencialmente jingosta expresada en los Estados nacin no pisotee los derechos de las minoras o la disidencia poltica.

La democracia es algo ms que simples elecciones y gobierno de la mayora: se trata de preservar la pluralidad de opiniones y el respeto por los derechos de los individuos y las minoras necesarios para que las elecciones y la toma de decisiones mayoritarias sean significativas. La historia del siglo XX muestra que la voluntad del pueblo solo puede funcionar correctamente dentro de las democracias restringidas que trabajan juntas para proteger los derechos humanos fundamentales.

Un marco internacional para la democracia liberal fue el objetivo central del orden global creado despus de la Segunda Guerra Mundial. Ante el regreso del fascismo como una alternativa poltica real a la poltica dominante en Europa occidental, estas instituciones internacionales son esenciales para restringir las nociones nacionalistas de soberana popular. Ahora, ms que nunca.

Fuente: Social Europe



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