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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-03-2019

Chalecos amarillos: Acto XVIII

Guillermo Almeyra
Rebelin


Los Chalecos Amarillos no son ni una organizacin nacional ni mucho menos un partido. No tienen ideas homogneas, disciplina militante, dirigentes o cuadros reconocidos por todo y, sobre todo, no tienen una base ideolgica slida en comn. Estn formados por gente que dedica su tiempo o su fin de semana a luchar, pagando de su bolsillo sus gastos y desplazamientos y sufriendo conscientemente las posibles consecuencias de su militancia activa (gases, heridas graves, apaleamientos, detencin, condenas penales). Tanto los que son de izquierda como los derechistas comparten un sentimiento anticapitalista que tiene sus races en la historia popular francesa.

Tambin tienen en comn la pertenencia a los sectores artesanales, obreros, campesinos, populares activos o jubilados y generan simpata entre los pequeos comerciantes o funcionarios, entre los cuentapropistas y en las clases medias pobres y medianas urbanas y rurales, as como entre los obreros sindicalizados o no y los estudiantes que generalmente no se movilizan junto a ellos.

Esa frialdad aparente, que en algunas ciudades donde los sectores populares estn ms mezclados, como Marsella, comienza ya a disiparse, se debe a los Chalecos Amarillos desconfan de los sindicatos y los partidos y, aunque estn contra el sistema capitalista, limitan su lucha hasta ahora al enfrentamiento de los pobres contra los ricos -y no al de los explotados contra el sistema de explotacin y los explotadores-y formulan reivindicaciones generales muy populares (como la reduccin de los impuestos, el aumento de los ingresos de trabajadores y jubilados, justicia fiscal y social, servicios sociales y transporte comn, renuncia de Macron, referendos populares para revocar mandatos, cambiar las leyes, hacer una nueva Constitucin ) pero sin decir nada sobre quin ni cmo aplicar esa poltica.

Hasta hoy, el movimiento consigui en cinco meses de lucha que el gobierno anule varios impuestos y medidas de reestructuracin territorial (cierres de escuelas, hospitales, servicios pblicos, lneas ferroviarias secundarias), conceda aumentos, empiece a modificar su poltica impositiva y se vea obligado a organizar un dilogo nacional y a escuchar a los alcaldes.

Pero, sobre todo, los Chalecos Amarillos que siguen contando con el apoyo de la mayora de los franceses, impulsaron la ocupacin por los estudiantes de escuelas secundarias y de facultades universitarias en todo el pas y estimularon la protesta de diversos gremios, desde los ferroviarios hasta los funcionarios pblicos y hasta los jueces y abogados y dividieron al bloque parlamentario de Macron (la Rpublique en Marche) y al mismo gobierno. El xito de las enormes manifestaciones ecologistas que movilizan todos los viernes a los secundarios y los sbados a la poblacin (mezclada con Chalecos Amarillos locales) es otro de los resultados de este movimiento prolongado, que empieza a contar con el apoyo de algunos sindicatos y en el cual se extiende la idea de una huelga general nacional de por lo menos diez das.

La respuesta de Macron consisti en hacer concesiones menores (con un costo de ms de 10 mil millones de euros), en organizar un seudo dilogo nacional muy publicitado pero que no modificar lo esencial de la poltica gubernamental de apoyo al gran capital pero que, por algunas propuestas demaggicas del presidente, consigui irritar a la organizacin de los patrones. Macron, sobre todo, recurri a una brutal represin policial que caus diez muertos, cientos de heridos graves, miles de heridos leves y otros miles de arrestos y detenciones y que fue criticada por la Unin Europea que compar a la polica francesa con la de algunos pases africanos. En efecto, por su origen social y por la edad de sus integrantes (muchos de los cuales son jubilados, en particular mujeres), los Chalecos Amarillos no son violentos: bloquean carreteras, refineras y grandes almacenes y, salvo algunos despistados o energmenos, se diferencian de los casseurs (los provocadores vestidos de negro que rompen vitrinas y queman autos de lujo). Ocupan (reconquistan) los centros lujosos de las grandes ciudades de las que fueron desplazados hace casi un siglo y que raramente pisan e incluso pueden quizs simpatizar con la destruccin de una gran joyera o de un restaurante de gran lujo o responder a pedradas y golpes a las balas y granadas policiales, pero no son ni violentos ni mucho menos criminales como alegan el primer ministro y su ministro del Interior que creci en el medio de la mafia marsellesa.

El dilogo nacional est por terminar y dentro de dos meses ser evidente que no modific nada y sirvi slo para que Macron ganase tiempo antes de las elecciones europeas de fines de mayo.

Ahora el presidente, ms aislado que nunca y con ex ministros, como Hulot, el de ecologa, que desfilan contra l, deber enfrentar un aumento de los movimientos sociales sin haber conseguido aplastar ni desprestigiar a los Chalecos Amarillos a pesar de la infiltracin en sus movilizaciones de cientos de elementos de extrema derecha provocadores y de anarquistas autnticos o fabricados por la polica que dan pretexto a las furiosas campaas de los medios de intoxicacin de la TV y los peridicos conservadores.

El descontento social es muy grande y los Chalecos Amarillos son slo una expresin del mismo, que no desaparecer ni aunque pongan fuera de la ley a los manifestantes de los sbados y, por el contrario, se manifestar en otras formas. La generacin de la postguerra esper el socialismo y, cuando fue desilusionada por el stalinismo y la socialdemocracia se dej ganar por el individualismo y el consumismo. Veinte aos despus, la del 68 corri la misma suerte durante diez aos de prosperidad del sistema y, despus, fue desorganizada y desmoralizada por la aplanadora de la mundializacin neoliberal. Los jvenes actuales en cambio, nacieron en la crisis y ven el desastre que se aproximan y, por eso, dicen que lo que hay que cambiar no es el clima sino el sistema. En esa generacin reside la esperanza en la reconquista mediante la lucha de una conciencia de clase y en la posibilidad de una alternativa ecosocialista.

Se unificarn los movimientos sociales y elaborarn un programa anticapitalista que abarque a todos los sectores en lucha? Se llegar antes de mayo a una huelga general que canalice todas las luchas parciales? Se profundizar la tendencia gubernamental a la adopcin de leyes represivas y liberticidas para restringir o incluso anular la libertad de manifestar, de circular, de escribir y publicar? Se deber llegar a las elecciones de mayo en orden disperso, con una gran mayora de abstenciones y votos en blanco, un Waterloo para el partido del emperador Macron y un triunfo prrico del Reagrupamiento Nacional de Marine Le Pen y de la Francia Insubodinada de Jean-Luc Mlenchon? Sea cual fuere el caso, la primavera ser ardiente


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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